Últimas publicacionesToda la información.

Cosa Nostra

Mafia


Existen unos cuantos pensadores -pocos, en realidad- con los cuales se pueden tener diferencias conceptuales o hermenéuticas de fondo y, no obstante, reconocer al mismo tiempo la poderosa fuerza de sus ideas y los extraordinarios alcances de sus geniales intuiciones. Walter Benjamin es uno de los distinguidos nombres que figuran en esa exclusiva lista de membership. En uno de sus ensayos, La obra de arte en la época de su reproducibilidad técnica, Benjamin pareciera advertir al lector la ruta que, tarde o temprano, terminaría por transformarse en el soporte de una de las industrias -devenida institución fundamental- que alimenta de continuo el desgarramiento del ser y de la conciencia sociales, propia de la compleja y dinámica existencia del tiempo presente, haciendo de la una la “imagen y semejanza” -siempre invertida- de la otra: la industria cultural y, particularmente, las poderosas industrias audiovisuales. Y es que los medios se han ido transformado en “el suspiro de la criatura agobiada”, en el corazón de un mundo sin corazón, en el opio real de un mundo cargado de adicciones, imaginarias y confusas, aunque no por ello irreales.

Y, no obstante ¿a quién, en su sano juicio, no le podría atraer o gustar el cine? ¿Quién no anhela dejarse envolver y cautivar por el mágico “mundo del espectáculo”, capaz de transmutar el sueño en realidades y la realidad en sueños? Mario Puzzo nunca pensó que su obra cumbre, Il Padrino, se convertiria en uno de los grandes clásicos de “todos los tiempos”, abriéndole paso a uno de los géneros más “taquilleros” de la cinematografía contemporánea, hasta llegar a la última y más reciente entrega: El irlandés. Fue el cine -Hollywood, primero, y la reproducción de su reproducción, Netflix- quien hizo posible “el milagro”, la concreción de “el sueño hecho realidad”.

Un tipo como Nicolás Maduro podrá llegar a sentirse como la reencarnación tropical -cucuteña- de Stalin. Pero Diosdado es otra cosa: él es una meta-reproducción, es decir, la reproducción de una reproducción -en versión 'quemaíto'- de los personajes de De Niro y Pacino, a mitad de camino entre Luciano y Capone, o entre Escobar y El Chapo. Y no se diga nada acerca de Padrino, cuyo apellido, de entrada, delata sus anhelos por conquistar la grandeza del gran cartel, del cartel hiperuránico, del cartel de los carteles. Deseos no tan ocultos, después de todo, en quien ha sido capaz de arrodillarse y lamerle las botas a “el Don”, el difunto capo di tutti capi, con tal de consagrar su bendición. Vale la pena imaginarse a Maduro, a Diosdado o a Padrino tomar un libro entre sus manos. Mayor mezcla de fastidio y desprecio por la lectura y por todo lo que ella representa -las universidades, por ejemplo-, es una labor de factura incalculable. Por eso es que la época de la reproducibilidad técnica tiene sus ventajas: ir al cine, cualquiera sea su formato, es como una reminiscencia del teatro de la academia militar: es como leer el resumen de un libro, pero sin tener que leerlo, es decir, sin tener que quedarse “clavado”, como suele decirse, en jerga militar, de los que casi siempre se quedan dormidos, produciendo monstruos.

Según Karel Kosik, las variantes características de toda condición gansteril, es decir, de lo que podría denominarse como el cosanostrismo, se concentran en la disolusión de los vínculos tradicionales, tanto religiosos como ciudadanos: “lo que antes era refutado como falta y pecado, en el momento del viraje y del traspaso se afirma como una de las oportunas posibilidades de desarrollo. Los presuntos vicios se revelan, de repente como una fuente inagotable de energía social y palanca de progreso. Del egoísmo, del engreimiento, de la disipación, de las estafas, se origina el beneficio general por un decreto especial del destino”. De repente, los “vicios privados” se transforman en la sangre que mueve el corazón de las “virtudes públicas”. O para decirlo en los terminos propios de la inversión de las imágenes de la reproducción técnica: los asuntos públicos, las funciones políticas, se convierten en la fuente inagotable de enriquecimiento personal. Como dice Spinoza, el dinero, el poder y la sensualidad se transforman en los indiscutibles y más auténticos “bienes supremos”. Es el culto por lo privado.

Los jueces y los funcionarios públicos -insiste Kosik- se confunden con los bajos fondos criminales a tal punto que resulta una difícil labor establecer las diferencias. Se necesitan mutuamente, se entrelazan e imitan, los unos aprenden el uso y las costumbres del otro. El punto de encuentro viene dado por el interés común de hacerse rico en un breve lapso de tiempo y “cueste lo que cueste”. El cielo es el límite de la riqueza fácil. Y es entonces cuando se va diseminando progresivamente la cultura mafiosa, las costumbres mafiosas, el sentido mafioso de la vida: la cosa nostra. Es el arte mafioso de vivir, de interpretar la política, la defensa y seguridad, la justicia, el derecho, la información, las academias, los servicios de salud, el comercio, la industria, en fin, el conjunto de las relaciones sociales en general. A partir de sus premisas, la honestidad pierde todo peso ontológico, toda utilidad, todo valor. Cuando el objetivo principal de la existencia se concentra en la obtención ilimitada de riquezas, cuando la vida política, económica y social de un país la sustentan los matones a sueldo, la invocación de la honestidad se transforma en un cada vez más lejano 'deber ser' que hipócritamente se invoca como un trofeo perfectible pero inalcanzable, intangible. En un mundo perfecto se toman decisiones perfectas. Pero como este mundo real no lo es, entonces se toman decisiones “realistas”. Las hojas secas nunca reverdecen.

Difícil será reconstruir el país. No tanto porque los organismos multilaterales y la comunidad libre y democrática internacional no vayan a contribuir decisivamente con la reactivación del aparato productivo y comercial, la creación de empleos, el restablecimiento de los servicios públicos o con la reconstrucción de la salud, la educación y la seguridad ciudadana. El Ethos nacional tiene que reobjetivarse. Si la seguridad alimentaria de una nación es vital para su supervivencia, la siembra educativa no lo es menos. El orden y la conexión de las cosas es idéntico al orden y conexión de las ideas. No se va muy lejos si las ideas no se adecúan a las cosas. Venezuela tendrá que reeducarse para poder transformar paciente y progresivamente a una población acostumbrada a las prácticas reñidas con el ejercicio ciudadano. Quizá lleve años. Pero no hacerlo es apostar por el fracaso de todo y todos.

Por José Rafael Herrera/ 
@jrherreraucv

Tropel y Lucha de Clases: A propósito de la Coyuntura política en el Alma Mater


«Es necesario darse cuenta de que la violencia-hambre, la violencia-miseria, la violencia-opresión, la violencia-subdesarrollo, la violencia-tortura, conducen a la violencia-secuestro, a la violencia-terrorismo, a la violencia-guerrilla; y que es muy importante comprender quién pone en práctica la violencia: si son los que provocan la miseria o los que luchan contra ella... »
Julio Cortázar, Corrección de pruebas, 1973





  

La Universidad, recinto sagrado donde se cultiva el saber por el amor al saber, de forma desinteresada, un camino en el que se espera el encuentro con la verdad como el encuentro con la propia felicidad. ¿Cómo ocultarse de lo que nunca tiene ocaso? (DK16). Puede que la universidad sea una trinchera para el mantenimiento de la dominación y la explotación, la reproducción de los privilegios de una élite, pero la verdad la ilumina por todos sus rincones.
Es una completa mentira eso que las fuerzas del orden oligárquico (infiltradas por lo demás en la universidad!) quieren hacer pasar por neutralidad del saber, de las ciencias, las artes y la filosofía. La universidad no se encuentra al margen de la lucha de clases, es por eso que existe un nexo real entre Universidad y Sociedad. Como bien es ponderado por el profesor Dermeval Saviani (2007) las relaciones entre Compromiso  político y competencia  técnica en la universidad como espacio institucionalizado donde se transmite el saber históricamente sistematizado, es el punto donde se determina tanto las dinámicas del fenómeno escolar y el fenómeno social y se hace del proyecto de universidad un proyecto amplio de educación y de sociedad en su conjunto. El tropel universitario es el estallido político de las fuerzas sociales  en un espacio social de disputa, una escenificación especifica de las contradicciones en las relaciones sociales generales. El Tropel aparece  como irrupción del contenido sobre el formato del esquematismo científico y el deleite autocomplaciente del arte y la filosofía.
Aunque hace bien el profesor Francisco Cortes Rodas[1] en recordar, con Žižek, que la forma valor determina el movimiento general de la vida en la civilización moderna, construyendo diferentes formas de violencia, sin embargo extravia la determinación objetiva (social e histórica) y el compromiso ético político que contiene como experiencia de un sujeto, no transcendental, sino de carne y hueso. Su defensa de la autonomía universitaria lleva a la fetichización de la universidad (y el saber en general) como estando al margen de la estructura  de la organización social, su idealización (helenocentrica) en la que se retoma el modelo de la academia y el liceo, en el que el cultivo del saber  de una élite privilegiada se realiza sobre el precio de la esclavitud de muchos. Parece que quiere hacer de la universidad un antro donde se  construya una Moral de Plutarco, “el devenir filosofía del mundo” (Marx, 1971, p. 88), una mala referencia al contenido integral de la “Tesis 11 sobre Feurbach”,  que postula el valor estratégico y táctico del concepto en la lucha política revolucionaria de los oprimidos. Por lo demás, se quiere hacer valer estudiante universitario como subjetividad abstracta, sin contenido de una relación de clase. La pobreza, la exclusión y marginalidad, no se dejan en la casa, esa guerra encubierta del día a día, también hace presencia en las aulas de estudio, determinando el costo de oportunidad entre las copias para el parcial y el almuerzo o el pasaje para poder ir y presentarlo; es por eso que el tropel es tanto fuera como en la universidad y su existencia manifiesta un avance (civilizatorio!) frente a cualquier academia de modelo platónico o liceo aristotélico.
Como dijera  Marx (1999, p.70) «Muchos filósofos profesionales son solamente buenos zapateros y muchos zapateros grandes filósofos».  No debe defenderse la universidad para mantener así un privilegio de clase o para enaltecer una vía de movilidad social. El que exista el Tropel en la universidad significa que todavía existe el impulso del pensamiento por devenir mundo, por realizarse de manera radical. El tropel en la universidad demuestra que las relaciones entre poder y saber, van más allá de la disputa discursiva y los dispositivos de Disciplinamiento escolar, es un tema de táctica y estrategia militar, el ocupar posiciones por el bando oligárquico y por el bando popular. La universidad como ámbito en el que se disputa la hegemonía en el seno del sentido común, cumple un objetivo estratégico para la clase dominante, asegurar la visión sobre el orden causal de las cosas y masificar su ideología, su concepción del mundo. No es el orden subjetivo el que determina el tropel, sino el movimiento objetivo de la lucha de clases bajo el contexto de una correlación de fuerzas en una coyuntura histórica especifica.



Tomado de @rpgav123

Al alcalde Daniel Quintero se le ve muy decidido a acabar con  “los capuchos”, con cualquier intento de cruzar la línea “roja” estalla en ira. No se presenta con el mismo ímpetu con los grupos que amenazan el liderazgo estudiantil, que se saben bien hacen presencia en la universidad de Antioquia y que amenazan con tomar por objetivo militar cualquier manifestación “guerrillera”, entiéndase comunista, marxista-leninista, cualquier pensamiento de liberación. Su objetivo es mantener el orden universitario y hacer de la protesta estudiantil el performance del esquematismo que sostiene el engranaje del orden institucional, demostrando así que «El capital presupone una permanente analogía simétrica entre sociedad capitalista y cadena de mando de una institución militar» (Kohan, 2012, 219). El orden institucional universitario desde la óptica de Daniel Quintero ( y el de la mayoría de los progres civilistas del capital) presupone la construcción de un carácter valido y legitimo de la violencia institucional y el encubrimiento de la violencia de clase inscrita en el orden del capital.
Los “Capuchos” no son infiltrados en la universidad, son el mismo pueblo alzado en armas por las propias posibilidades de ingresar en una universidad o permanecer en ella y, todavía más, con vida y con dignidad en la sociedad como un todo. Entrar a irrumpir el confort del gamonalismo universitario y de las lógicas elitistas propias de la universidad, hace parte de tornarse “capucho”, el hacer del conocimiento un arma para la lucha como la espada y el fusil (Marquez, 2012, p.7) y el camino para la autoconciencia de clase. La explicación de las causalidades del conflicto armado en Colombia no existe al margen de la toma de posición en él. Marx investigó el movimiento interno de la relación social del capital bajo el horizonte de una transformación radical, por eso hizo de su pensamiento un instrumento de lucha; hay que pararse a pensar, pero para poder apuntar bien.
Es cierto, como lo dice el profesor Andrés Saldarriaga[2], existe un carácter performatico en la ocupación política del espacio-tiempo universitario que es el Tropel, sin embargo es una puesta en escena de la guerra, con  un personal capacitado con maniobras e instrumentos de confrontación específica, al igual que el ESMAD lo es para el Estado. Ahora, si consideramos la correlación de fuerzas, por muchos explosivos que tengan, el comando de los “esmadianos” es mucho más letal y, dado los accidentes sufridos en batalla por los “Capuchos”, que tanto reitera las autoridades, todavía mayor entrenados.
La única máxima en la que concuerdan los extremos, es la que versa y afirma  no dejar pasar la menor oportunidad de someter al enemigo; es eso que define la inmanencia real de la lucha de clases, el mayor descuido implicaría caer ante las armas del su contendor. Así se tocan los extremos, con cada confrontación, permaneciendo en una tensión que los diferencia absolutamente en sus posturas. Luego, Daniel Quintero manifiesta que se identifica en el centro (en lo esencial) con la ultraderecha: la defensa de sus privilegios como defensa de la ley, el uso del miedo y la esperanza como retórica del Futuro Seguro y Democrático. La “alternativa” afirma no pertenecer a ningún bando, permanecer siempre en el centro, sin ideología, pero no titubea para señalar a su enemigo y, como Soberano, hacer uso legítimo de la violencia cuando la ocasión lo amerite para extirparle,  dejando ver el lado solapado de su idiosincrático carácter: el autoritarismo. Tenemos que recordar con Fidel (p. 294), que no existe medio término entre capitalismo y socialismo, los que se empeñen en encontrar terceras posiciones caen en una postura verdaderamente falsa.
La universidad desde sus orígenes se adhiere al movimiento de la civilización del valor, con la consolidación de los privilegios y de la sociedad de clases; hasta la época contemporánea ha quedado presa entre las relaciones Empresa-Estado, su fundamento es la maximización de los beneficios económicos y la mercantilización del conocimiento. Entre 1990 y 2012, el movimiento estudiantil se ha visto evocado a la violencia por la institucionalidad y la parainstitucionalidad.
De ese modo, para el pensamiento crítico, se trata de hacer del “amor desinteresado al Saber”, una verdadera Ciencia, lo que implica un camino de desesperación, en el que se “se gana dolorosamente” la autoconsciencia de la propia posición de clase y del papel que significa hacerse responsable de la historia. Como dicen los compas de Movimiento 8 y 9 de junio, “nos tapamos la cara para ser vistos”, sin ningún reparos frente a la solapada mano del mercado y el poder en el interior de los claustros universitarios. Estamos hablando junto a Camilo Torres de la construcción de un Anticonformismo científico  que sustenta una acción comunal radical sobre la base de un conocimiento auténtico de la realidad nacional. El Tropel no se queda mudo ante la ciencia, el arte y la filosofía, por el contrario es  la búsqueda de su realización en el plano de la lucha y la disputa política, porque la “capucha” no es el inicio sino el fin de una experiencia de indignación frente a la realidad, porque la indignación es insoportable, se asume la capucha, una expresión organizada de los estudiantes.
No se puede caer en la retórica del verdugo, la diatriba entre “Capucha” y “Protesta social” pacifica, es el terreno de disputa que ofrece el capitalismo en su actual fase de desarrollo, la expresión más acabada de esto son los movimientos progresistas, la ideología del centro, la consciencia socialmente formada para neutralizar cualquier brote real de consciencia de clase. El que el Esmad haya ingresado en la universidad demuestra la vigencia de la sentencia de Rosa Luxemburgo en la que la diatriba estriba entre Socialismo o barbarie y, todavía más enuncia la actualidad del mensaje del Che Guevara en la Tricontinental:La revolución será socialista en América Latina o será una caricatura de revolución”.
Daniel Quintero no es un traidor, a lo sumo un farsante, un excelente camaleón, un típico culebrero. Nunca hizo parte del bando popular, eso lo demuestra su actitud frente al uso de la violencia institucionalizada. Traidores son esos segmentos universitarios, estudiantes que pretenden deslegitimar el Tropel y la capucha y, mientras mantienen fuertemente sus lazos con el gamonalismo académico, engrosan sus curriculum vitaes y prontamente ocupan los cargos burocráticos del Estado, o como mínimo la junta directiva de baya uno a saber que ONG, todo “para deleitarse en delirios morales” (Marx, 1971, p. 89).

Por mi parte, fui derrotado por las condiciones objetivas para continuar en la universidad, derrotado en la batalla de la universidad, por el acceso a la educación y una vida digna, ahora soy un desertor y un endeudado frente al Estado por la osadía de leer un libro, había nacido para no entrar a la universidad de Antioquia, ha de ser por eso que siempre perdía el carnet de ingreso; de cualquier modo, es muy difícil pensar mientras se tiene el estómago vacío. La lucha de clases me la encontré allí en los bajos del bloque 09 mientras estudiaba sociología, pero esa línea roja no le molesta al Alcalde y menos a la oligarquía del 4.0 de Medellín y el país como un todo. No me alcanzó como a muchos otros, para el tropel universitario, ese performance que mantiene su sitio especifico en la ciudad: el del privilegio universitario. Los compas de la primera línea en él, saben que ese es un ámbito táctico de disputa, pero que como Estudiantes universitarios, debemos acompañar al pueblo que está afuera, por lo que se sabrá de los avances a medida que el tropel no sea sólo de alcance en el espacio universitario, hay que combinar todas las formas de lucha. 




Alejandro Obregón [Colombia] Velorio, estudiante muerto




Por Gonzalo Bravo Pérez, por los estudiantes caídos asesinados el 08 y 09 de junio de 1954, por el camarada Uriel Gutiérrez, por el compañero Luis Fernando Barrientos asesinado en 1973 en el campus de la universidad de Antioquia, por tantos asesinados ayer y todavía hoy, por los que se busca asesinar en el Futuro, sobre todo por el camarada Julián Andrés Orrego Álvarez:
Hermanos:No morirá la flor de la palabra. Podrá morir el rostro oculto de quien la nombra hoy, pero la palabra que vino desde el fondo de la historia y de la tierra ya no podrá ser arrancada por la soberbia del poder
Emiliano Zapata_Manifiesto Zapatista



Trabajos citados:

CASTRO, F. De Martí a Marx, 1961
CHE GUEVARA, E. Mensaje a la Tricontiental 1967
KOHAN. N. Marx en su (Tercer) Mundo: Hacia Un Socialismo No Colonizado. La Habana, Centro de Investigación y Desarrollo de la Cultura Cubana Juan Marinello, 2012.
MARX, K. Diferencia de la Filosofía de la Naturaleza en Demócrito y Epicuro.Editorial Ayuso. 1971
_________. Liberdade de Impresa. Ed. PRES. 1999
MARQUEZ, I. Prólogo a la Segunda Edición Venezolana de Marx en el (Tercer) Mundo... En: KOHAN. N. Marx en su (Tercer) Mundo: Hacia Un Socialismo No Colonizado. La Habana, Centro de Investigación y Desarrollo de la Cultura Cubana Juan Marinello, 2012.
SAVIANI, D. Educacao, sociedade de Classes e reformas universitárias. Campinas.  Editor: Autores Associados. 2007.
TORRES RESTREPO, C. La universidad y el cambio social en los países en desarrollo” 1964











[2]Profesor del Instituto de Filosofía, Ver artículo: https://bit.ly/2ST50cB 


AGUANTA Y RESISTE PORQUE TODO ESTÁ DETERMINADO



Ya llevo un par de artículos situados en el período helenístico y me parecía un grave error dejar pasar la oportunidad de hablar del estoicismo, una de las corrientes que pegó más fuerte en dicha época. Seguro que muchas personas han oído o incluso han utilizado la expresión “Aguantar estoicamente”, refiriéndose a aguantar con firmeza las miserias del destino. En plan que si viene un vendaval de penurias: Se muere tu mascota, te despiden del trabajo y pillas la mononucleosis, tú te mantienes firme, resistes y sigues imperturbable. Ser ese junco que nunca se dobla y siempre sigue en pie está profundamente vinculado con el deber estoico, concepto en el que nos sumergiremos a lo largo del artículo.


La cabra tira al monte y el período helenístico tira a la filosofía práctica, por ello el epicentro de la filosofía estoica es su ética. Al igual que para los epicúreos y otras corrientes del momento la finalidad de la vida es la felicidad. Pero ¿Qué tipo de felicidad? No todo el mundo defiende o persigue la misma. Los estoicos van detrás de la eudaimonia,  felicidad entendida como virtud y virtud entendida como la acción de vivir conforme con las leyes de la naturaleza.
Pero no queda ahí la cosa porque las leyes de la naturaleza son a su vez las leyes divinas, ya que para los estoicos Dios y naturaleza (mundo) son una misma cosa. De ahí la máxima estoica  “Vive de acuerdo con la naturaleza”. Realmente esta máxima es un eslogan que condensa la teoría estoica dejándonos su aceite esencial;  Si vives de acuerdo con la naturaleza eres una persona virtuosa que ha conseguido la felicidad o eudaimonia.

Ya pasando el umbral de la superficialidad veremos un poco la cronología del estoicismo y las máximas que mejor lo definen. Siendo rigorosa, el Estoicismo es una filosofía con varios siglos de pervivencia histórica y que se suele dividir en tres periodos con los siguientes representantes principales:

  • Estoicismo antiguo con Zenón y Crispio (s. III-II a.C.).
  • Estoicismo medio con Panecio y Posidonio (s. II- I a.C.)
  • Estoicismo nuevo o romano con SénecaMarco Aurelio (emperador romano) y Epíceto. Este último periodo es en el que nos centraremos (s. I-II)

Sin más prolegómenos, nos arremangamos para entrar en faena... El Estoicismo puede ser bien definido desde las siguientes máximas típicamente estoicas. Como máximas entendemos enunciados fáciles de recordar que nos ayudan a sintetizar la teoría. Son como los anuncios de la tele, nos muestran las ventajas del producto en pocos segundos:

         Soporta y renuncia porque todo está determinado.
         La única libertad que existe es una vena de tu cuerpo, que puedes cortar cuando quieras.
         Estúpido es preferir ser arrastrado por el destino que guiado por él.

En relación a la primera máxima, debemos soportar todo lo que nos envíe la divina providencia (destino), ya que como divina solo quiere el bien para tod@s. Evidentemente que esto nos parece una mierda muy grande porque  las cosas no se dan siempre de la mejor manera, pero para los estoicos esta opinión es fruto de la finita y limitada perspectiva humana, ya que desde nuestro prisma no podemos captar ni apreciar los beneficios de nuestro fatal destino. Y lo que nos parece un mal particular puede llevar a un bien general (¡Arriba el comunismo!).
La postura aunque utópica se entiende bien, pero se hace difícil compartirla cuando ves tanta injusticia, pobreza y muertes inocentes en el mundo. Ante tanta basura que genera la humanidad lo mínimo es desear un mundo mejor. Pero ¡Cuidado! Para un seguidor de Séneca el deseo es la prepotencia de querer que el mundo se acomode a tus caprichos, como si nosotros, los seres humanos, tuviéramos poder alguno. Un poco más y si deseas un lugar mejor eres una sobrada. Como veis el tema del deseo es complejo y crucial en esta filosofía. Para Séneca hemos de anular el deseo aceptando el mundo tal y como es, para así poder ser felices. La resignación estoica es vivida con alegría en vez de con tristeza ya que para ellos el mundo es divino y por lo tanto bueno (panteístas). La apatía (ausencia de deseos) es el medio para la vida feliz. Esto es clave ya que no proponen el control y el cálculo del deseo como Epicuro sino la supresión de este, no ven a las personas capaces de gestionar sus deseos y por ello abogan por su sofocación.
En nuestro mundo capitalista lleno de deseos consumistas y egoístas son necesarias muchas horas de meditación, yoga o rezos a la virgen a la espera de un milagro, para poder llegar a la imperturbable apatía.

¡Vamos al segundo spot!: La única libertad que existe es una vena de tu cuerpo, que puedes cortar cuando quieras. Los estoicos admiten determinado grado de libertad en el acto del suicidio para dar cabida a la moralidad y a la ética, ya que sin un mínimo de libertad la ética no puede existir. Ahora bien no vale cualquier suicidio, por ejemplo el suicidio no es legítimo para liberarse del dolor físico sino solo para liberarse del problema de fondo: Una voluntad débil. Para los estoicos el suicidio es el último acto digno de un cobarde. El deber consiste en soportar todo lo que te traiga el destino y renunciar a la posibilidad de cambio, pero si uno/a mismo/a se conoce bien y sabe que es un/a flojo/a que no soporta los envíos de la providencia, para los estoicos su último acto honorable es el suicidio. Al margen de la dignidad, lo realmente destacable, es el poder hablar del suicidio sin tapujos ni estigmas. Y ahora siglos después, es un tema tabú en nuestra sociedad cristiana. No digo más, pero el retroceso se hace patente.

El último anuncio: Estúpido es preferir ser arrastrado por el destino que guiado por él. Vemos que para un estoico, ferviente defensor del destino, ir en contra de lo que la divinidad nos determina es de ser tontos del culo, porque aunque nos resistamos al devenir, las cosas acabarán siendo como deben ser. Consideran más inteligente aceptar el destino que nos ha tocado viviren vez de forcejear con éste, ya que eso solo nos producirá un dolor innecesario que no podrá cambiar nada.
El estoicismo defiende que nos dejemos llevar por nuestro destino como hojas sobre el río en vez de ponernos de culo, porque Dios en su infinita bondad ha planeado el mejor proyecto de todos y ello puede conllevar sufrimiento individual, pero a gran escala es lo mejor para tod@s. Más adelante en el siglo XVII Leibniz lo reformularía como “El mejor de los mundos posibles”. En la ética estoica no hay pesimismo, se trata de una forma de entender la ética que no conlleva la búsqueda de la felicidad del individuo, de uno/a mismo/a, si no que se orienta hacia el cumplimiento de un deber que ordena Dios. Debo decir que es una ética muy útil cuando en el Imperio Romano envía a sus soldados a la batalla y  estos asumen con alegría su muerte en pro del bien común y la voluntad divina.

Los estoicos defendían la igualdad entre seres humanos ya que el influjo de la providencia nos afecta igual a todas, no hay preferidas, te toca joderte al margen de ser mujer, gay, rico, blanco o murciélago. Como hemos visto el estoicismo de Séneca defiende las siguientes posturas. Panteísmo: Es decir que todo (el Cosmos) es Dios. Lo que nos lleva al monismo: El Universo está constituido por un solo elemento (Dios). Solo hay un mundo y todo el es Dios. El todo es uno como vimos en Plotino, y  todas las cosas que percibimos son Dios. También quiero destacar que los estoicos son los primeros deontólogos, los primeros estudiosos y entusiastas del deber, porque no hay nada que excite más a un estoico que realizar el deber por el deber. Evidentemente el determinismo es un elemento primordial en esta filosofía porque quieras o no quieras, lo único que te queda es aguantar y resistir ya que todo viene determinado.

El lado incorrecto de la historia

Imagen de Ben Saphiro
Imagen de Ben Saphiro.


 Shapiro es el nuevo representante del viejo entendimiento abstracto al que muchos, por simple ignorancia, denominan “metafísica”. Pero como en toda ignorancia siempre se pueden encontrar algunos elementos contentivos de la verdad -Verum index sui et falsi- , y dado que el concepto de metafísica ha sido manipulado hasta el hastío por el propio entendimiento abstracto, al punto de intentar convertirlo en una de sus piezas predilectas de disección, entonces habrá que afirmar que el señor Shapiro es el nuevo representante de la vieja metafísica de entendimiento abstracto, cuya característica esencial consiste en la extracción -el saqueo indiscriminado- de la historia rica y concreta, hasta su transmutación en sentencia hueca. Su técnica consiste en ir eliminando, paso a paso, los componentes específicos de -por ejemplo- un castillo. Si se hace abstracción de los materiales que lo componen, de la ingeniería y de la arquitectira que lo caracteriza, haciendo de él una simple figura espectral, traída de la imaginación, ya no quedará de él más que el espacio en el que se encontraba. Pero Shapiro vá má allá, y sobre las dimensiones espaciales en las que se encontraba el castillo hace, una vez más, abstracciones. Y es así como, al final, logra obtener una sentenciosa “categoría metafísica” del castillo. Por cierto, fue a punta de las representaciones de los fantasmas del castillo como fue estableciendo los fundamentos de su última publicación: El lado correcto de la historia.

Además de “el tiempo de Dios es perfecto” y del “vamos bien”, entre otras expresiones casi épicas -tan rimbombantes como las campanas inexistentes del precitado castillo etéreo-, la frase que sirve de título al ensayo de Shapiro es harto conocida por todos los venezolanos. Y no es improbable que Shapiro -nunca se sabe-, en un gesto de suprema inspiración, la haya tomado prestada de quien la transformara en su estandarte de lucha por la libertad y la democracia en Venezuela: sí, de Leopoldo López, quien no pareciera, por cierto, representar los mismos ideales de quien ha manifiestado ser uno de los defensores más ortodoxos y reaccionarios del neo-liberalismo y del conservatismo republicano, o sea, de aquello a lo que el narco-régimen de usurpación, sin ninguna justificación, acusa al valiente dirigente político venezolano, fundador de Voluntad Popular. Shapiro es otra cosa. Él si representa los términos de una extrema derecha que ya quisieran tener de interlocutora los capos de la mafia usurpadora, quienes se escudan detrás de bambalinas rojas para ocultar el gran escenario de su andamiaje criminal. Porque poco queda de aquella vieja izquierda honesta, libertaria, republicana y democrática. Los que mandan son bandoleros, traficantes y terroristas, que han convertido a la vieja izquierda decimonónica en una franquicia de criminales, cuyos sofisticados medios de advertising and marketing les permiten justificar sus “negocios” para poder enriquecerse con el sufrimiento y la sangre de los más necesitados.

Benjamin Aaron Shapiro es un escritor californiano de 36 años, judío ortodoxo, licenciado en artes y ciencias políticas y doctor en derecho por la Universidad de Harvard. Es el escritor sindicado más joven de los Estados Unidos. De hecho, su primer libro, Brainwashed -“Lavado de cerebro o  cómo las universidades adoctrinan a la juventud norteamericana”- lo comenzó a escribir a los 17 años. El título de su segunda publicación no es menos sugerente: Porn Generation. How the social liberalism is corrupting our future -“La generación porno o cómo el liberalismo social está corrompiendo el futuro”. En 2013 publicó un ensayo titulado Bullies. How the Left's culture of fear and intimidation silences americans -“Intimidadores, o cómo la cultura de izquierda es miedo e intimidación que silencia a los americanos”. Basta apenas con citar como ejemplo estos títulos para que el lector tenga una idea del perfil conceptual que orienta sus líneas doctrinarias. Estar a la derecha del partido repúblicano y oponerse a la elección presidencial de Donald Trump no es poca cosa.

The right side of the History será presentado este jueves, 20 de febrero. Su propósito consiste en “exponer los fundamentos filosóficos sobre los cuales se ha construido la cultura occidental -la revelación jedeo-cristiana y la razón griega-, concentrándose en el propósito moral, la racionalidad, el descubrimiento científico y la libertad del individuo, sometiendo a revisión a aquellas filosofías alternativas que se alzan para disputarlos y las consecuencias que acarrean para sus respectivas sociedades”, como señala Anthony Kinnett, redactor de Misesreport. El fin de la historia y la muerte de las ideologías han quedado muy atrás, enterrados en el cementerio de los espejismos del siglo XX. Ha llegado una nueva era: la de poner fin al “hedonismo animal” y al “estoicismo ciego” que surgen de “una sociedad perdida, sin un propósito o camino”, para dar paso al reencuentro con los derechos y libertades dadas por Dios a los hombres, por encima del “tribalismo de la izquierda interseccional” o de la “derecha fascista”. La humanidad, como pueblo común, tiene un propósito común. Un mal chiste metafísico ha observado que el ser es como una salchicha, pero sin carne por dentro y sin piel por fuera. Tal parece ser el propósito pautado por la Atenas y la Jerusalén, formuladas por el ilustre autor.

Hasta aquí las expectativas que, grosso modo, se derivan de la novísima “metafísica” de Shapiro, a la que sin duda habrá que leer en detalle. Especialmente en lo que respecta, dentro del escenario de una filosofía de la historia, a los llamados principios de autoridad fundantes de la cultura occidental. Así, los principios parecen haber creado la historia y no la historia a los principios. Valdría la pena preguntarse por qué tales principios surgieron dentro de ciertas y determinadas circunstancias y no en cualquier otras. Cabe decir, examinar el modo de vida de los pueblos judío y griego, su existencia cotidiana, sus necesidades vitales, su modo de producir, los materiales e instrumentos con los cuales producían, las relaciones sociales, culturales y políticas que fueron capaces de entretejer. Conocer la historia profana de los hombres es la clave para comprender su historia sagrada. En caso contrario, queda abierta la sospecha de que esta novísima “metafísica” de la historia no es más que un conjunto de sentencias ideológicamente comprometidas con el más rancio conservatismo y sin mayor fundamento que el prejuicio.

Por lo pronto, conviene advertir que no puede existir el lado correcto de la historia sin la presencia efectiva del lado incorrecto, porque es en virtud de lo incorrecto que surge lo correcto. Sólo de los antagonismos, de la confrontación abierta y directa, surge la historia de la sociedad. Lo correcto es un término correlativo. Suprima el lector la incorrectitud y verá desaparecer la correctitud. Pero con ello desaparecerá la historia real. Pretender borrar el lado “incorrecto”, eliminarlo de un plumazo y sustituirlo por el “correcto” ya es, de suyo, una incorrección. No es solo es una abstracción, es un castillo de yeso y cartón pìedra en el mágico reino de la fantasía.       


       José Rafael Herrera
@jrherreraucv        




La crisis universitaria: entre la deontología y la facticidad

Un libro abierto


A pesar de que se trata de un término que encuentra su origen e inspiración en la filosofía clasica griega (deón-ontos-logein quiere decir “estudio de lo necesario”), la filosofía moderno-ilustrada, cuya característica general consiste tanto en la separación de sujeto y objeto como de ser y deber, la transformó en “parte” representativa de su “filosofía práctica” -¡como si todo concepto filosófico, incluso el más preciso y determinado, no lo fuese!-. Una parte, por cierto, dedicada exclusivamente a la presuposición de las obligaciones o deberes morales, una ramificación especial de la ética -éthike- que se ocupa de 'lo que debería ser', respecto de una determinada profesión u oficio. Así pues, se habla, por ejemplo, de una deontología médica o de una deontología jurídica. Su eco reminiscente ha quedado registrado en la institucionalización del harto frecuente “ese es el deber ser”, que la burocracia usa incontinentemente, más que con el propósito, con el afán de diferenciar lo que siempre se hace de lo que, aunque debería hacerse, nunca se hace.

Todo profesional de las ciencias “no exactas” o “blandas”, vive preso por el temor de que sus estudios no puedan llegar a ser considerados más allá de la prescripción hecha y establecida -desde los tiempos de Dilthey- por las llamadas Ciencias del Espíritu. Y es que, según el esquema moderno-ilustrado del estudio científico, existiría, de un lado, un conocimiento de 'la práctica', en el cual reside el estudio de la voluntad humana y, por lo tanto, del conocimiento de las leyes de la moralidad de los hombres. Y, del otro lado, existiría un conocimiento 'teórico', depositario del estudio de las funciones del saber de las cosas propiamente dicho. De modo que, cuando se teoriza acerca de los asuntos prácticos, se discurre en el ámbito de la ética, mientras que cuando se teoriza acerca de los asuntos teóricos se hace en el ámbito de la epistemología. Estudiar desde la perspectiva “teórica” significa conocer el fenómeno, mientras que estudiar desde la perspectiva “práctica” significa conocer el nóumeno. Dos teorías, en consecuencia, nunca correlativas y siempre distintas, paralelas, si se quiere. La una se ocupa del conocimiento fenoménico, de lo tangible; la otra, del conocimiento nouménico, de lo intangible. No se podría hacer teoría moral, en sentido estricto, con el arsenal instrumental de las ciencias duras, como tampoco se podría hacer ciencia dura con las implicaciones propias de la deontología.

El resto sería pecar de confusionismo. Por eso mismo, y sobre todo en los últimos años, los teóricos de la política y de las ciencias sociales han decidido apartarse lo más posible del carácter nouménico del conocimiento y adoptar instrumentos metodológicos “efectivos” y “concretos” -como suelen decir-, que les permitan dar respuestas adecuadas y “realistas” a los denominados fenómenos humanos. El problema es que mientras más se concentran en el afinamiento y pulitura de sus sofisticadísimos métodos de aprhensión de la realidad mayor se vuelve su aproximación a los fantasmas y demonios que pretenden conjurar, al punto de que su razón instrumental se les convierte en fe. El agua se les chrorrea entre los dedos. Los deontólogos son aquellos que consideran “correcta” una determinada situación en la que la gente sea fiel a sus convicciones morales, siempre y cuando se tome en consideración el que se deba juzgar si es correcto o no lo que pueda ocasionar su inclinación en otras personas, no vaya a ser que éstas terminen actuando incorrectamente. Los postulados deontológicos sufren, pues, del mal inverso, y en la medida en que más aplicables aspiran ser mayor termina siendo su caracter instrumental, por lo que la fe que predican se termina transformando en racionalidad técnica. Esta vez, los dedos se chorrean entre el agua.

Colocar de un lado las razones deontológicas y del otro la racionalidad técnica tiene, como se podrá observar, sus inconvenientes. La antinomia vive y se alimenta del desgarramiento que propicia la reflexión del entendimiento. Como se sabe, la Universidad Central de Venezuela se debate entre dos opciones, escogencias o “inclinaciones”, que le permitan superar la crisis orgánica denro de la cual se encuentra, como resultado de los dolorosos “procedimientos” de tortura a los cuales, y desde hace más de veinte años, la viene sometiendo el narco-régimen terrorista que mantiene secuestrado al país. Y no hará falta insistir en el hecho de que la UCV (universidad central de Venezuela), junto con el resto de las universidades autónomas, ha resistido los embates del continuo y desproporcionado atropello -interno y externo- del cual ha sido víctima, convirtiéndose en un ejemplo de lucha y dignidad por la democracia y la autonomía, pero disminuyendo sensiblemente sus fuerzas y defensas hasta llevarla al colapso, que es lo que se persigue. Hoy la UCV vive presa en las antinomias que ella misma, sin saberlo, ha promovido, sustentado en el populismo clientelar que auspició por décadas y en una concepción manipulada por los criterios de demarcación positivistas que, por cierto, presuponen la separación de fenómeno y noúmeno, de “plano normativo” y “realidad fáctica”. Si la UCV decide defender sus principios y convoca un proceso electoral de acuerdo con la norma constitucional y la ley universitaria vigente, será intervenida directamente por el cartel-narco. Pero si la UCV convoca un proceso electoral de acuerdo con las exigencias que le impone el narco-cartel, con la participación de los sectores administrativos y obreros, es decir, no académicos de la universidad, dando cumplimiento al “1x1x1”, la intervención se habrá cumplido indirectamente, incluso si llegase a triunfar un plantel de autoridades dispuestas a defender un concepto de universidad acorde con la autonomía y la democracia. En ambos casos, lo uno termina en lo otro. En ambos casos, el régimen habrá dado cumplimiento a su cometido. ¿Cuál es la fórmula correcta? ¿Cuál será “el método” más eficiente y sofisticado para encontrar la salida? ¿Cuál será el conocimiento que permita romper la antinomia: el nouménico o el fenoménico, la normativa deontológica o la metodología fáctica? Ni lo uno ni lo otro, sino “todo lo contrario”. En sentido estricto, la deontología y la facticidad de la certeza -la realiter- son espejismos, ficciones que se reflejan reíprocamente. Se puede prolongar la agonía de un paciente tumorado y apuntalar tratamientos que permitan generar la expectativa de su eventual mejoría. O se puede tomar la decisión de extraerle el tumor, poniendo en riesgo su vida, bordeando a través del angosto sendero que lo separa de la muerte. ¿Qué hacer, morigerar el sufrimiento o extraer el tumor?, ¿facticidad o deontología? Por lo pronto, conviene advertir que los tumores no se curan con agua de colonia.                   
 
Por José Rafael Herrera / 
@jrherreraucv


Micro-Osciologia marxista: respuesta ante un pedido de coherencia


Ciertamente, considero que dentro de la consciencia teórica burguesa se tiene una gran construcción discursiva, tanto como capacidad teórica como habilidad argumentativa. Tómese nombres clásicos como inmanuel Kant, Hobbes o A. Smith, Carl Schmitt y hasta el propio Roy Barreras y el doctor Lara Bonilla  en sus pasadas intervenciones en el capitolio nacional. Sin embargo, el grueso de los militantes y personalidades “aburguesadas”, parece que sólo tiene la capacidad de repetir señalamientos espurios denotando un mínimo esfuerzo intelectual y una máxima entrega al mero arribismo político. Esto se refleja en el pasado señalamiento de “In- coherente” por un militante del centro democrático al  excandidato presidencial y senador Gustavo Petro en  Twitter. El fundamento de la acusación una bolsa de compras que aparentaba ser  de un gran templo del consumo y de adoración al capital. ¡Sacrilegio al Castro-Chavismo!”

Ver Twitter:

https://twitter.com/ArgiroCasta58/status/1215058206961082368

Si bien considero que el exmilitante del M19 maneja unas contradicciones en su posición política, ha de resaltarse la manera en que responde semenjante ataque tan falto de voluntad de razón. ¡Hegel se ha hecho tendencia en Colombia el pasado 09 de enero (día de la muerte de una gran anarquista), pues lo que había intercambiado era un valor de uso espiritual, el espíritu chocarrerro del padre de la dialéctica moderna y su más temido texto entre los eruditos “La Ciencia de la Lógica” y, para rematar, en edición bilingüe alemán y español!

Ver Twitter:


Yo no espero consolidar una tendencia, ni siquiera podría ser una figura pública. El caso es que me he topado con esta tipo de señalamientos por un reconocido líder de la Comuna dos de Medellín, en donde nací (y que les voy a dar el cuento de mí exilio), posiblemente por pintarme demasiado de rojo en un país  que desayuna con un líder social asesinado y se duerme mientras las (ratas) clase política del país (obviamente en la que están tanto Petro, Lara Bonilla, Roy Barreras, Vargas, Char, Gerlein Santos y ... el que si se dice, te matan), en medio de la noche y con total impunidad, le roban su futuro al pueblo, además en una ciudad que higieniza cualquier brote comunista (ni que decir anarquista!!) como lo es Medellín, la cuna de la cultura autoritaria y del fascismo solapado.

Participé del Congreso ALAS Perú (Asociación Latinoamericana de Sociología) y, casualmente en el foro sobre “Transformaciones en el Mundo del Trabajo en América Latina y el Caribe”, conseguí una conversación y una foto para mis memorias de uno de los mayores investigadores y teóricos críticos de Latinoamérica sobre el marxismo y de la sociología del trabajo y la explotación: Enrique de la Garza Toledo. 



"Sin trabajo, pero con dos horas osciosas para estudiar Sociología del Trabajo y la Explotación de la mano de
Enrique dela Garza Toledo
No aspiramos a la jubilación, sino al jubilo revolucionario!
 — en UNMSM"



Foto: Profesor Adrían Sotelo


Mi sacrilegio a las buenas maneras de ser un “izquierdoso” en Colombia, habría sido referirme a la explotación, haciendo alusión al debate sobre la reforma laboral y pensional (que se trae el gobierno de manera mentirosa) en las condiciones del mundo del trabajo en el país en la actual coyuntura histórica, mientras llevaba una camisa deportiva en la que, aparte del equipo de los amores del pueblo, la re-existencia y de los indigentes, el poderoso DIM, estaba "pintado" de SurtimaX, empresa del grupo Éxito y el logotipo de Pepsi, patrocinadores del equipo en aquel entonces que se diseñó la indumentaria deportiva:


Zapata Tiago Lastima la camisa con la que recibís a Don Enrique, jajaja un abrazo viejo Hander!!
Sebastian Arenas Grisales Yo también pensé lo mismo viendo una camiseta con la marca pepsi y grupo éxito jajajaa, algo hay que no concuerda. para ver: https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10219865048952325&set=a.1141024681493&type=3&theater&notif_t=feedback_reaction_generic&notif_id=1581261046866460


Entre los amantes de la esférica, era de esperar cualquier tipo de ironía, burla y comentario mal intencionado para desacreditar, no la figura intelectual de mi lado - que difícilmente se conoce entre esa nuestra ralea barrista-, sino el equipo de mis amores; cosa de esperarse de un verdadero hincha de futbol. Pero pretender realizar una crítica a la Coherencia política (porque ni asomo alguno esperanzador de debate teórico), a través del equipo de futbol, es como si en un debate del parlamento se des-legitimara una postura legislativa y política por venir esta de un seguidor de quien sabe qué escuadra deportiva (una nueva forma de la falacia argumentativa ad hominem).
No sólo no se gurda proporción entre equipo de futbol como institución y el colectivo de seguidores, mucho menos en la relación entre el deporte y la política (la dimensión política del futbol), todavía menos se sabe diferenciar entre valor de uso y valor de cambio, entre el carácter material y abstracto del valor, entre medios de producción y relaciones de producción, entre capital y trabajo…Evidente desconocimiento entre la articulación contradictoria entre producción y circulación en el proceso de reproducción social del capitalismo moderno. Alguna noción sobre el debate sobre los precios? Aceptamos marginalistas, siempre hemos sido diversos y bien plurales; lo que si no aceptamos es una falta de rigor político a la hora de debatir con un seguidor de las ideas de Karl Marx (además de acuariano y con luna en géminis).
***

El  concepto de trabajo, lo que hemos denominado Mundo del Trabajo, es una Ontología histórico Social; es una una manera específica de combinar la Ética y la epistemología con una visión de una antropología materialista; es decir, Marx  formula una visión general de «lo Real», del «Ser» en términos sociológicos y como tales materiales. Lo que existe es la naturaleza y el ser humano - entendido como ser universal-  como realidades separadas, pero siempre en determinaciones mutuas; es decir, epistemológicamente, lo que existe  es una realidad sujeto-objeto con mutua influencia. Ser y conocer desde una dimensión social. Siendo aún más claros, lo que existe es la Praxis social y muestra   de esto, es que en el transcurso de la historia humana, un régimen social es sucedido por otro,  pero el trabajo de los  seres humanos sobre este mundo jamás dejara de ser condición indispensable para la existencia humana en la tierra. La afirmación de la praxis en Marx,  es la afirmación de una realidad entendida en su relación con el ser humano y con la sociedad. Es decir, no existe el objeto en sí  o el sujeto en sí;  todo debe verse en esa relación sujeto-objeto.  Y esta relación dinámica se construye en el trabajo social.
En ese orden, como toda mercancía, la camisa del Medellín (y la de cualquier otro equipo) significó la realización del capital en su movimiento de circulación, articulando con ello el proceso de producción y el proceso de consumo en el capitalismo. Dicho esto, nótese las determinaciones implicadas entre las relaciones en mi valor de uso concreto: por un lado como objeto de mi uso y consumo, y por otro, como resultado del proceso de producción social. En ese intercambio entre compra (D-M) y venta (M-D) que realizamos cotidianamente en el mercado, está presente la inmanencia del Mercado mundial, una verdadera “Síntesis de múltiples determinaciones” en la que se nos aparece  velada,  la lucha de clases y desarrollo desigual y combinado en las relaciones internacionales entre los pueblos del mundo. El valor de uso intercambiado por el dinero define una relación especial, cuando de una mercancía especial se refiere: «la fuerza de Trabajo»; por lo que es precisamente gracias a la forma de intercambio que es posible apropiarse del tiempo de vida ajeno como tiempo de trabajo (jornada laboral).
Definitivamente, en el caso del pedido, no se ha alcanzado –hegelianamente hablando- el momento del entendimiento y con ello, se demuestra que mucho menos el de la autoconsciencia (dónde estamos en el universo propiamente político para el tránsito de la consciencia común al mundo de la ciencia y la filosofía como fundamentos de la moral y de las leyes).  No se ve en esa camisa que llevo puesta una relación social, sino una cosa, por lo que se presenta un claro cuadro de fetichismo de la mercancía en ese pedido de coherencia. Estamos todavía en la figura de la percepción, deambulamos erróneamente entre la cosa y sus propiedades, hundidos realmente en una estructura del narcicismo infantil. La camisa es roja con el logotipo de empresas patrocinadora (templos del capital, buuuaa!!!! Se supone que los del fantasma somos los comunistas…). Con la jerga de la “Fenomenología”:
«Así se haya, pues, constituida la cosa de la percepción; y la consciencia en cuanto esa cosa es su objeto, se determina como consciencia percipiente; solo tiene que captar ese objeto y comportarse como pura aprehensión […]  El ser otro mismo es inmediatamente para él, pero como lo nulo […] su criterio de verdad es, por tanto, la igualdad consigo mismo» (p.74_ Edición tradicional de FCE de Wenceslao Roces).
El valor de uso "camisa del DIM", circula a un precio de 10.000 pesos en el mercado de contrabando y piratería, del mismo modo, que un kilo de fréjoles costaba en Surtimax del parque de Aranjuez en la comuna 4 de Medellín) cerca de 3,500 a 4000 pesos en aquella época (2018). El «costo de oportunidad» son tres a dos paquetes de fréjoles por comprar la camisa "del Rojo" que no llevaba puesta por dos años. Entoces si hubiese comprado los frijoles en Surtimax estaría dejando de ser coherente políticamente de igual modo? Compar un "Bien" u otro implica incohorencia para una clase trabajadora y marginal expropiada de los medios de producción? Si es por hincha del Deportivo independiente Medellín que se me acusa, pues bien, que me sentencien, porque mi corazón es doblemente rojo: Del DIM y  Comunista (con pequeñas bolitas negras de anarquista). 
Las condiciones del mundo del trabajo en el capitalismo periférico contemporáneo en la ciudad de Medellín presentan condiciones especiales. El Foro Económico Mundial de 2019 - el mismo que en 2020 tuvo como acto central "el gobierno Fake" de J. Guaidó y el circo de la diplomacia colombiana- declaró, junto con San Francisco, Tokio y Beijing, a la Ciudad de Medellín como el epicentro  y vanguardia latinoamericana en el desarrollo de la 4ta revolución industrial, la incorporación del 4.0 en la producción de mercancías; lo que implica el aumento de la informalidad entre las comunidades más pobres y en gran parte de los todavía hoy desempleados de este tipo de economías GIG ( ya que se dedican más al trabajo manual que a estar detrás del escritorio); el ejercito industrial de reserva de la 4ta revolución[1]

Apropósito de lo expuesto por el profesor Enrique de la Garza Toledo en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos: No es posible considerar un tal "Fin del Trabajo", vía 4ta revolución industrial, este es el problema de la producción para el futuro. Según su crítica a esta concepción, la introducción de la tecnología 4.0, genera nuevas formulas de (Des)empleo, siendo esta una de las relaciones más complejas en lo concerniente al nuevo contexto del mundo del trabajo. El hecho de la elevación de la tasa de desempleo, no es tanto por la incorporación de tecnologías, sino por la crisis del capital; para desentrañar estas dimensiones tenemos que seguir todos los eslabones del «Valor».

 Una gran cantidad de trabajadores y desempleados no encajan en "Futura Medellín" perfilada por la actual administración "de Centro", la transición digital del mundo del trabajo conlleva para ellos una mayor precarización de su vida; de inicio su condición actual de trabajo es en cooperativas, sufriendo la cada vez mayor precarización de las condiciones de trabajo. Del mismo modo, ante lo inestable de la relación contractual, siempre esta el "rebusque" (legal e ilegal) como la salida inmediata (y de supervivencia!!). Este hecho nos orienta a revitalizar desde los estudios críticos del trabajo este proceso de transición en la ciudad de Medellín, teniendo en cuenta la vitalidad y contemporaneidad de la lectura de estudiosos como Ricardo Antunes,  el profesor Adrían Sotelo, además de volver constantemente en nuestro ámbito de tradición, a los estudios del propio Enrique de la Garza Toledo y Juan Carlos Celis. 

Para ser coherentes hay que ser como Camilo Torres Restrepo, en donde una visión de «Amor Eficaz» combinaba realismo político, solidaridad cristiana con una clara lectura de la situación real del pueblo y la clase oprimida:
«En aquellos momentos en que el desespero del pueblo llegó al extremo, la clase dirigente siempre encontró una manera de engañar al pueblo, de distraerlo, a paciguandolo, con nuevas formulas que siempre dan lo mismo: sufrimiento para el pueblo y bienestar para la casta privilegiada »

Esa es la consciencia de los "aburguesaos" o los escualidos" (como dice el camarada  @dcabellor  ) que rechazando los extremos, se toca en el centro con el lado derecho! Como de la naranja economía de Duque parece alimentarse Guaidó, comenzará uno a ver políticos colombianos afirmando que el presidente Vezolano Maduro no es legitivo porque... verdad!! cuál es el equipo de futbol de camarada Maduro? aja no joda oye!!!!




[1] A propósito de esta discusión, véase el pertinente articulo del profesor Guillermo Maya Muñoz en La Silla Vacía: https://twitter.com/ArgiroCasta58/status/1215058206961082368


</
div>