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El bucle

Por José Rafael Herrera / @jrherreraucv
Representación del cocepto "esquizo".

La ciencia ficción no es tan ficticia, después de todo. No lo es como, en cambio, sí lo es cierta rimbombancia epistemológica y metodologicista –en el fondo, tristes derivados escolásticos del entendimiento abstracto– a la que en los últimos tiempos le ha dado por autoproclamarse como científica, a la hora de arrojar sus pretenciosas sentencias tautológicas, vertidas en “datos” y “hechos”, sobre un ser social aboyado, a punto de naufragar y hundirse en las espesas y descompuestas aguas de la pobreza espiritual, ese estanque de putrefacciones que afanosamente una banda de criminales dejó desbordarse, muy por encima de los niveles previstos por la decencia civil. Son ellos los Caronte del presente. Y es que, más bien, se podría concluir que, bajo el pomposo ropaje científico –tablet en mano–, se ocultan los comprensibles temores de quienes, siempre cargados de frases hechas en favor de la esperanza, hasta la fecha, han sido incapaces de resolver los enigmas develados por la ciencia ficción a la que tanto desprecian o consideran como mero divertimento. Que se sepa: el arte no solo inspira y se inspira en la auténtica ciencia, sino que crea y recrea las ideas que terminan por transformar la realidad.


Douglas Hofstadter, científico y filósofo estadounidense, publicó en 1979 la que quizá sea su obra de divulgación científica y filosófica más importante, al punto de que con ella obtuvo el premio Pulitzer: GEB: an Eternal Golden Braid (traducido al español como EGB: un eterno y grácil bucle). El argumento del autor consiste en mostrar cómo interactúan de continuo los logros creativos de tres auténticos genios: el lógico-matemático Kurt Gödel, el artista plástico Mauricio Escher y el músico y compositor Johan Sebastian Bach, a la luz del concepto general de “bucle”: “Me di cuenta –escribe Hofstadter– que Gödel, Escher y Bach eran solamente sombras dirigidas en diversas direcciones de cierta esencia sólida central e intenté reconstruir ese objeto central”. El bucle es definido por el autor como una jerarquía de niveles recíprocamente vinculados que, sin embargo, se encuentran “enredados”, por lo que no se puede determinar con precisión cuál sea el nivel superior o el inferior, ya que desplazándose a través de ellos se vuelve siempre al punto de partida, en una suerte de continuo y eterno retorno nietzscheano. Las autorreferencias de los sistemas formales gödelianos; la circularidad de los constructos biunívocos de los diseños de Escher; el tejido barroco, de finas y gruesas orlas, que giran indefinidamente en el interior de la estructura de las composiciones de Bach. Pero también el flujo informativo que, a través de la síntesis de proteínas, va desde las enzimas al ADN y a la inversa.

En todo caso, y según el autor, el bucle no es un “circuíto físico abstracto”, sino una serie de etapas que constituyen el “ciclo-alrededor”, en el que la jerarquía del movimiento hacia arriba cambia hacia abajo, para dar lugar y tiempo a un ciclo cerrado. En una expresión, a pesar del sentido direccional in crescente del “vamos bien”, reflexivamente, se produce un choque en el que se es conducido al punto desde el que se había comenzado. Immerwieder: un bucle –dice Hofstadter– es “un lazo de retroalimentación paradójica a nivel cruzado”. Nada menos.

La exposición de esta –sin duda– asfixiante concepción de flujo en circuito cerrado, de eterno retorno indescifrable, tiene su sustentación en la llamada teoría del bucle temporal o curva cerrada de tiempo, de W. J. van Stockum y del propio Kurt Gödel, con base en la cual se puede volver al mismo espacio del cual se parte en un determinado lapso de tiempo. Una teoría que, recientemente, ha sido tema de inspiración de largometrajes y series de ciencia ficción: a finales del mes de enero de cualquier año, el protagonista del filme se despierta y comienza su día, lleno de fervor y esperanza. Se dispone a poner fin, junto a miles y miles de ciudadanos, al secuestro perpetuado por una banda de facinerosos, narcotraficantes y terroristas, que los mantienen sometidos a un régimen de opresión y miseria. “Calle, calle y más calle”, se grita con férvida pasión. Las concentraciones son masivas, multitudinarias. Estalla de alegría el colorido tricolor. ¡Esta vez sí se conquistará la tan ansiada libertad! Y se produce la confrontación. Hay fuerte represión. Las calles se llenan de heridos y muertos. Las residencias son allanadas y los daños a las propiedades son notables. Los “agitadores” son apresados y condenados. Las ciudades comienzan a apagarse. El terror se va imponiendo. Los dirigentes, sin embargo, insisten: “¡Vamos bien porque vamos juntos!”. El miedo y la zozobra cunden por doquier. Para el mes de mayo se comienza a hablar de una negociación propiciada por la mediación internacional. Los facinerosos mantienen el secuestro. El año termina y el protagonista se despierta a finales de un mes de enero cualquiera, con la cara pintada “color esperanza”, lleno de fervor y, bandera en mano, se dispone a poner fin al secuestro al que él y el resto de la población han sido sometidos. Una vez más, el bucle se ha cerrado.

Son cosas –“eventos”, como suelen decir– de la era posmoderna. Conducida de las manos de Nietzsche y Heidegger, surgió una cierta izquierda que, partiendo del totalitarismo, lo negaba, huía de él, para retornar a él. Su característica esencial puede ser definida, siguiendo la terminología de Deleuze, como un “sin fondo” (Abgrund), un abismo que devela el horizonte problemático, ezquizofrénico, en el que se mece, desde finales de los años sesenta del siglo pasado, el bucle del llamado posthumanismo, de origen esencialmente francés, obsesionados como están con el fantasma del cógito, contra el cual inútilmente maquinan acechos y celadas parricidas, edípicas. El sujeto de la historia es sustituido por una realidad que lo perpleja, lo conforma, lo disciplina y lo oprime, una y otra vez. Pero es el triunfo del “genio maligno” cartesiano y de Sade, como figuras centrales de la cultura. Es la realización efectiva de La naranja mecánica de Burgess, la elevación de la agresión y el sadísmo a política de Estado, a condición sine qua non de la vida civil o, más bien, de su epitafio.

Y así, los cantos eleusinos terminan en los gritos del silencio deleuzinos, en la postulación de un cosmos fraguado con espuma, con hule interestelar, hecho de pliegues y ruinas circulares, de ministerios del tiempo y de reiterativos e infinitesimales “si no te hubiese conocido”. Entretanto, los buenos epistemólogos y metodólogos, Carontes de siempre, víctimas de los efectos de la mariposa posmoderna, siguen buscando entre sus instrumentos de precisión el punto intermedio de la medición, la dialéctica de la medianía, el quod y el quantum, la tautología más adecuada para la sentencia, la copa de vino rosé: ni rouge ni blanc y, por supuesto, mucho menos bleu.

Notas Filosóficas Sobre la Coyuntura Política Nacional (II)

(II)[1]

Estomago de clase (latinoamericana)
Consciencia de lumpen
Nacido en la basura
Comer de todo y para todos
Soberanía espiritual
Rebeldía y apetito del insecto anarco-descolonial
Para la cucaracha de KafKa


Que no vayan a tomar por verde la madurez política del partido Fuerzas Alternativas Revolucionarias del Común (FARC). El acto realizado el pasado 12 de junio por los miembros de la bancada del Partido Verde en la Cámara de Representantes (más que lo ocurrido en la en la comisión 7ma de la misma corporación), demuestra que a los nuevos inquilinos de las instituciones democráticas del Estado colombiano, más les vale  saber elegir muy bien entre sus “amigos”, ya que es mucho más letal un “amigo no muy maduro” (verde!!) que un muy bien identificado enemigo.  Nada más leal que el odio de un enemigo; este garantiza el acuerdo mutuo de que en el menor descuido se cortará la cabeza del contrario.  Cualquier cosa puede esperarse del enemigo, menos una traición de ese principio. Más vale alejarse de un “amigo no muy maduro” (verde!!) para permanecer cerca del enemigo político.

La Madurez de una consciencia política está íntimamente relacionada con el proceso total de construcción de lo social. En ese sentido, no se trata exclusivamente de una concordancia en términos exclusivamente ideológicos, sino que envuelve la totalidad de fuentes y procesos por los cuales se legitima el poder. A veces en el propio interior del partido – en algunos de sus elementos- o el partido como tal! Son “amigos de esos verdes” que muchas veces no concuerdan sus intereses con nuestra propia forma ( y posibilidad!!) de existir. Todavía más, nosotros podemos ser esos verdes, carecer de carácter revolucionario, y, así no sólo traicionar a nuestra clase (nuestro género y raza), sino fundamentalmente a nosotros mismos.  Entonces, fue dicho por un buen académico al proceso de paz con la todavía  guerrilla del ELN (amigos o enemigos?):

La paz es un proceso dialéctico, esto es, con avances y retrocesos, y construido mediante la movilización, confrontación y acumulación. Y en la perspectiva de confortación del Sujeto de la paz como el bloque histórico del cambio, un sujeto que erija la agenda política y social de paz con justicia social (Roncancio Jiménez, 2015, p. 141).

La política es la guerra por otros medios, decía Foucault en sur cursos de “Defender la Sociedad” en el Collège de France entre 1975 y 1976, cosa que repite Josef Ramoneda en un traducido texto para el portugués por Claudia Rossi. El poder es inmanente no se expresa únicamente en el terreno puramente partidista, no se encuentra únicamente en el enfrentamiento en el interior del capitolio nacional y en las urnas y, sin embargo, se expresa ahí como su elemento (espacio) más pleno (Singular)[2].   Seuxis Pausias Hernández, el conocido Jesús Santrich, tuvo la actitud que le es propia, un revolucionario que se entrega a sus convicciones como a su vida, sabe que un buen argumento, fundado en la potencialidad de la crítica revolucionaria, es tan letal para el enemigo, como una bala o un atentado con 80 kilos de pentolita. 


La organización ha tomado una decisión, ahora el enfrentamiento, se realiza por procedimientos erísticos y, como se sabe, de las más bajas artimañas mediáticas.  Hasta ahora parecía que las FARC se concentraban en identificar bien a sus enemigos, neutralizar los ataques y seguir el camino de la construcción de PAZ y justicia social. Pero parece que no estaba pensando muy bien sobre “sus aliados”. Sin el elemento de la visión crítica no se puede elegir bien a nuestros “amigos políticos”.
Puede el «Oprimido» aliarse con el «Opresor»? Considero esta la peor situación, la tragedia de todo ímpetu por la liberación y la paz con justicia social para un pueblo y comunidad política, el declino de la utopía y el carácter revolucionario de la acción. “Los verdes” dicen: «Defendemos la Paz, no ha Santrich». Qué quiere decir exactamente esto?  Eso suena a que defienden “esa tal paz de Santos”, aquella alineada a la realización de los intereses de la oligarquía más tradicional de país y, lejos de pretender la justicia social, están más del lado de la paz con ganancia del capital transnacional. En lo material, el país vio los llamados “cartelitos” y actitudes (todavía más) cercanas al sector que pretende acabar con cualquier posibilidad de un ambiente de paz para el país; es decir, defienden una especie de paz que reproduce y da fuerza al modelo atávico de la confrontación bélica (los síntomas de un estado de nuevo ciclo de barbarie se dejan ver al repetirse la practica institucional de falsos positivos por parte de las fuerzas del ejército y el ministerio de Defensa).

En "el monte", si se quiere las cosas son más  fáciles, el Estado como aparato represor y legitimador del orden institucional que reproduce las condiciones materiales que hacen posible la injusticia social del capital (moderno colonial), se trata de un enfrentamiento de uniformes que permite identificar el enemigo político. Incluso los paramilitares  en ese campo del conflicto político vía armada, eran vistos como enemigos diferenciados dentro del marco general de la lucha contra una maquina más superior de represión.  No parece ser tan fácil en el terreno del capitolio y de las instituciones democráticas del Estado y la constitución de la Republica Colombiana. Las elecciones regionales se acercan. Y de la misma lucha política, electoral y en los espacios de participación social y política, dependerá la defensa misma del acuerdo de paz.
El lado positivo (creación de una realidad social) mismo del poder es el Estado como eje de reproducción de una determinada forma de socialidad humana. Sin una crítica del Todo (el proceso social de construcción del poder), no podremos construir una buena estrategia y táctica  y, todavía menos no lograremos establecer bien nuestras “amistades” a la hora de defender la Paz con justicia social y realizar una oposición al gobierno del Centro Democrático.  De la definición del “amigo político”, de su “madurez” en términos de la coincidencia perspectiva radical, depende directamente la propia lectura objetiva (teórica) que habrá de tener las FARC alrededor del conflicto político colombiano.
Una consecuente visión materialista del poder, no puede caer en la exclusiva idea de que todo depende de la Voluntad y no de las condiciones históricamente construidas para satisfacer las necesidades materiales de existencia[3].  Las relaciones entre lo positivo y lo negativo del poder determinan el grado de «humanidad» que podemos ver en la construcción de los modos de producción de la vida que es el ámbito propio de «lo humano». Las fuentes del poder social son los procesos intrínsecos e inmanentes al proceso de Trabajo Social en un determinado proyecto civilizatorio (esto es en un determinado momento histórico), que se entiende como forma de  apropiación colectiva de la naturaleza. El ser humano tiene que encontrarse en condiciones de poder vivir, para poder realizar la historia, tiene que tener los Medios de subsistencia que heredó de sus ancestrales en conjunción con lo que "puede hacer" con aquellas condiciones heredadas. Solo después de considerar las condiciones materiales de poder vivir en el "acontecer" histórico, es que se puede hablar de: "Conciencia" que registra el "acontecer" en el tiempo y en el espacio.
Las relaciones “Amigo-Enemigo” en la política se definen por el grado de desarrollo histórico, siendo la lucha de clases  el transcurso de esa relación. Es por ello que Marx dice (2007, p. 76) sobre la existencia del agente social como la existencia de una  personalidad condicionada, desdoblada en una corporalidad inmediata; un individuo personal, es al mismo tempo la forma concreta de presentarse la historia, la individualidad de una clase social. Las relaciones de poder están entonces contenidas en la  "Conciencia" y, gracias a esta podremos encontrar los medios por los cuales identificar los “Amigos”, puesto que ya definido concretamente que el Enemigo” es el Orden social que produce la violencia. La burguesía no es quien crea la sociedad burguesa, es esta última que permite la construcción de un sujeto Burgués:

[…] Como agente consciente de este movimiento, el poseedor de dinero se convierte en capitalista. El punto de partida y de retorno de dinero se halla en su persona, o mejor decir en su bolsillo.  El contenido objetivo de este proceso de circulación- valorización del valor- es su fin subjetivo, y sólo actúa como capitalista, como capital personificado, dotado de consciencia y de voluntad, en la medida de que sus operaciones no tienen más motivo propulsor que la apropiación progresiva de la riqueza abstracta [….] convirtiéndose así en sujeto automático […]  (Marx C.I ,2011 p. 109) 
La calidad mental de los miembros del partido verde se define por esta determinación objetiva, que en lo subjetivo, genera esa explosión que aparece como diversidad de posturas y personalidades. No todos los militantes de ese partido estuvieron de acuerdo en ese acto y, sin embargo, hay que tener claro que fue el partido como un todo que se posicionó contra Santrich. Con o sin Santrich, la paz de los verdes se define más por la determinación objetiva que por el matriz ideológico, siendo este (el matriz ideológico) la manifestación que aparece velando el orden real del acontecer. Veamos:
Desde su fundación  25 de noviembre en 2005 y el 5 junio 2007 cunado obtuvo su personería jurídica[4], el partido Verde colombiano en sus estatutos[5] se construye como una manera mental, una actitud frente al mundo, una determinada consciencia sobre la cual establecen su proyecto político como una  de opción centro. Aparece el concepto de Vida como “Centro” fundamental de la susodicha actitud mental que pretende acoger las minorías desde una postura de “centro democrático”, propuesta que consideran necesaria y urgente que se sobrepase los extremos de una Izquierda recalcitrante y una Derecha Arrogante.


 Esta es una forma particular de socialdemocracia, que nacida en Europa a mediados de la década del 70´s, se desarrolla al unísono con la nueva configuración del capitalismo internacional y, la nueva síntesis en la correlación de fuerzas políticas entre los distintos pueblos del mundo. Esta actitud política verde, es la maduración del proceso de desarrollo global del capital.
La base social de esta colectividad es en gran medida los sectores medios urbanos de la sociedad, ubicados entre las profesiones más variadas y, casi siempre con sectores con alguna tipo de formación universitaria o técnica. Su defensa del ambientalismo hace del sector juvenil uno de los grupos etarios que más aporta a la militancia de este partido, así como los sectores LGBTI y mujeres. Ahora, la actitud política verde es una forma de ese partisan que perdió la pasión política de la que habla Josepf Ramoneda (2000).
Josepf Ramoneda realiza un interesante diagnóstico sobre el contexto de esta “nueva” actitud mental de “centro democrático”. El partisan, el partidario y militante, se ha hecho Reformista (2000, p. 19). Este quiebre tiene que ver con la máxima expresión de la pasión política como el enfrentamiento del “Amigo-Enemigo” en la segunda guerra mundial y el tránsito por la guerra fría, hasta el  “fin de la historia” de la era global y neoliberal del capital.  La  política  aparece como Despolítizada, el enemigo ideológico es difuso, no es el enfrentamiento con un personaje de las mismas cualificaciones, aparece como una figura más de  bárbaro, como la manifestación de la pura irracionalidad que hay que higienizar como proceso civilizatorio; es decir, cerrándose el circulo ideológico de lo político, el enemigo es aquello que sale de modelo triunfante: el capitalismo (2000, p. 22).  La “nueva” legitimación de ese Enemigo universal, no puede ser dada sino a partir de la universalidad de los Derechos humanos; así, la construcción del enemigo se construye gracias a un principio de moralidad que juzga entre el bien- mal. De esta manera el espacio-posible de esta nueva actitud política del siglo XXI (Ramoneda escribia en 1999!) es la síntesis de esa nueva etapa del capitalismo internacional, construyendo con ello, una consciencia especifica de lo político como  actitud de “centro democrático”.
Sabido es que no es posible construir una cohesión social sin creencia (Ramoneda, 2000, p. 107) y, si bien la Actitud política verde parece ser un hábito para cuestionar el sistema de producción capitalista en los puntos de distribución económica y sostenibilidad ambiental, así como moralmente cuestiona la violación a los derechos fundamentales, lo hace defendiendo la propiedad privada y con ello la forma de “Producción” como un todo, simplemente rectificando sus desajustes ambientales (amenizando la explotación del hombre por el hombre al ponerle un sentido ambiental), en una clara evidencia de que las razones para obedecer no mudar en esencia. En ese sentido, entre el verde y el naranja del modelo económico neoliberal, existe solamente una diferencia puramente cromática, el ojo que percibe (la consciencia) ve gracias a la misma luz del capital, su postura política es de centro, parece ser tan neutral y "tibia" como la abstracción del dinero ante la carnalidad del sufrimiento diario de quienes son explotados y dominados.
Una cosa es clara, los intereses de clase en la lucha revolucionaria. Ellos, “los verdes” demuestran su coherencia, ese es el juego de la "democracia", los "progres del capital”, cercanos en algunos temas más a las oligarquía y la clase emergente narcoparamilitar, que a sus propias clases medias urbanas, son  en lo fundamental pequeña burguesía. A las FARC les es imperativo enfocarse en la relación entre Movimiento, partido y proceso económico, a la hora de seleccionar sus amigos políticos en el escenario del capitolio nacional, sin perder de vista las relaciones entre movimiento de clase y consciencia de clase, sabiendo que Clase  es una categoría  de análisis para la crítica de la sociedad burguesa, para ir de lo más concreto a lo más abstracto y de allí nuevamente a la concretud lograda por un sujeto crítico en el horizonte de una praxis revolucionaria[6].


"jamás muere un legado siempre vivo!" 

El profesor José Aricó (2012, p. 56) nos enseñó que la crítica de la ideología debe ubicarse como propedéutica del análisis de la vinculación entre el fetichismo de la sociedad burguesa y la reproducción de las relaciones de producción capitalista.  No, el partido FARC no se puede quemar con el agua tibia. Nuestros hermanos y camaradas están siendo cada día asesinados, el gobierno no da garantías y el Estado manifiesta sus mecanismos propios de acción contrainsurgente. La participación política, la posibilidad de un proyecto comunista (liberador) de sociedad, sigue siendo cercenado.
Hoy en la reunión del directorio nacional del partido se debe saber que no se puede perder la pasión política revolucionaria! Los movimientos revolucionarios radicales no pueden caer en “veganismo político” cuando de sus militantes se hace el banquete sangriento del nuevo ciclo de la violencia política nacional. Más vale alejarse de un “amigo no muy maduro” (verde!!) para identificar bien el enemigo político; el movimiento guerrillero latinoamericano ha sabido ser antropófago.
Los verdes que dicen “defender la paz sin Santrich”, la “paz sí, Santrich no”, alientan la horda del “centro naranja” del fascismo colombiano. Son tan culpables del odio creado a los militantes de las FARC que llevó al asesinato de nuestros hermanos camaradas Anderson Pérez Osorio y Daniel Esterilla, como son cómplices del orden social que posibilita la violencia en Colombia[7]. En lo personal, considero que no se puede ser “amigo político” de quienes alimentan el odio y el asesinato de mis hermanos (verdaderos amigos!!!).  Que no vayan a tomar por verde la madurez política del partido Fuerzas Alternativas Revolucionarias del Común (FARC).



Trabajos Citados:

Aricó, J. Nueve Lecciones sobre Economía y Política en el Marxismo: Curso de El Colegio de México. Edtorial FCE. México, 2012.  
Dos Santos, Th. Concepto de Clases Sociales. 1976.
Germán Roncancio Jiménez.  ¿Cómo propiciar la solución política con el ELN? El lugar de la participación decisoria e incluyente de la población. En: Negociación Gobierno-ELN: Y sin embargo, se mueve”. Editor: Victor de Currea Lugo. Bogotá Octubre 2015, p. 141.
Marx, K. LA Ideología Alemana. Venezuela: Fundación Editorial El Perro y la Rana, 2007
__________. El Capital Tomo I. Proceso de Producción. Fondo de Cultura Económica. México, 2011.
Ramoneda, J. Depois da paixao política, Trad. Claudia Rossi. Editora. SENAC. São Paulo, 2000
Read, Jason, Marx y Foucault: trabajo abstracto y poder disciplinario. Fragmento En: La micropolítica del capital. Marx y la prehistoria del presente, trad. Aurelio Sainz Pezonaga, Ciempozuelos, tierradenadie ediciones, 2016.  



[1] Dedicado a mi papá, “Gordo te amo”, sin parricidio no podría ser fiel a tus enseñanzas, el ímpetu de seguir desesperadamente su propio orgullo y construir un carácter propio.
[2] En esto no sólo concordamos con  Josep Ramoneda, sino que lo hacemos en la medida que esto implica seguir una de las formulaciones más críticas de Foucault.  Cf. Ramoneda, J. Depois da paixao política, Trad. Claudia Rossi. Editora. SENAC. São Paulo, 2000, pp. 99-100.
[3] Entendemos una diferencia con relación al concepto de Poder de Ramoneda, en términos de relación Foucault- Marx, ya que consideramos que la idea de Trabajo Abstracto permite considerar otra lectura del concepto de poder de Ramoneda y el que nosotros mantenemos. Una ampliación de esta lectura puede verse en:  Cf. (Read, 2016).
[4] Decreto 03 90 de 2007.
[6] Para ver una discusión al respecto de la clase en el pensamiento de Marx véase los análisis de T. Dos Santos quien considera esta como un elemento fundamental para la crítica teórica en el proceso político de lucha revolucionaria.  Cf.  (Dos Santos, 1976).

La metamorfosis política.

Por @jrherreraucv / José Rafael Herrera 
Buitre del dinero

¿Es posible que un águila pase a
ser un halcón para luego terminar siendo un buitre? La escritora británica J. K. Rowling ha dado cuenta de la existencia de ciertos “animales fantásticos”. Nunca se sabe. La verdad es que, en medio del pesado transitar de este desdibujado presente, nada pareciera ser imposible. Si ya en tiempos de Leonidas los ruines intereses de un disforme –retorcido y genuflexo– pusieron en peligro la seguridad de toda la cultura occidental; si, según Maquiavelo, lo gris que hay en el hombre es, más que una característica, su rasgo común preponderante; si el bien supremo se representa más como la riqueza, el poder o la sensualidad que como la virtud del bien verdadero, ¿qué de extraño puede tener –en una sociedad que ha hecho de lo efímero y fugaz su mayor éxito, de la compra-venta el único valor significativo de la existencia, de las formas vacías el eco de un ardid en el silencio de la nada– que se produzcan las más inverosímiles metamorfosis políticas? Se es lo que se hace. Ser es hacer. Un empresario no puede hacer política sin dejar de pensar en los negocios. La llamada antipolítica no es tan antipolítica después de todo, aunque suela conducir los destinos de un país como si se tratara exclusivamente de una corporación financiera, en claro detrimento de la eticidad.

“Todas las opciones están sobre la mesa” se ha dicho una y otra vez. Y sin embargo, todo indica que de todas las opciones la más probable lleve los signos de un águila que de halcón ha devenido carroñero. Como dice el adagio popular: “Tanto nadar para morir en la orilla”. No pocas veces, en política, la lealtad es conducida directamente por intereses calculados: se trata de ser práctico –se dice– y de que la relación costo-ganancia se incline siempre a favor de la parte interesada. Son palabras traídas desde el entendimiento abstracto. Tragar sapos en algún momento fue, más que una recomendación, una enseñanza de vida para Goya, en su transitar por los caprichos del poder. Cada piedra del largo camino de este infierno está hecha con el estiércol de las buenas intenciones. Metamorfosearse no pareciera ser tan difícil, por lo visto.

El debate, el diálogo y, por supuesto, la participación en comicios electorales, siempre y cuando sean pulcros, son modos diversos a través de los cuales se expresan legítima y racionalmente los atributos de la democracia. Pero, ¿cómo y cuando se llega a producir un estado de metamorfosis política? No se diga, a los fines de honrar la magna obra de Ovidio, desde la creación del mundo hasta la transformación del alma de Julio César en una stella, sino, más humildemente, del mito hollywoodense de posguerra que va desde el belicoso let's go with all, guys, to the charge!, al más prudente take it easy my boys. Lo cierto es que del “cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres” y del “sí o sí” ya va quedando muy poco. Al parecer, flatus vocis, pues se trata de frases cuya férvida conmoción se han ido deslizando por largas alfombras, diluyendo y enfriando poco a poco, hasta llegar al inminente acuerdo de un proceso comicial. ¡Haberlo dicho antes!

Lo cierto es que el “como vaya viniendo vamos viendo”, esa suerte de “método científico” criollo que envuelve –y oculta– il sassolino de la “paradoja del inventor”, el ensayo y error en toda su crudeza empirista, es el norte que va guiando no solo a la dirigencia política nacional, sino también a la internacional. Y es que la política del ensayo y error va orientando las más sorprendentes metamorfosis, a medida que la situación va mostrando sus costos y complicaciones. A fin de cuentas, una hipótesis no es más que una simple conjetura que debe ser sujeta a verificación. Se trata, como en efecto se ha venido tratando, de poner sobre la mesa un conjunto de opciones que cumplan con todos los requisitos necesarios a objeto de ser debidamente ensayadas –ceteris paribus–, siempre sobre la base de experiencias previas, hasta dar con la variable indicada. Uy, ¡eureka!: si se aprieta el gatillo de una pistola cargada con pólvora y bala, lo más probable es que la pistola se dispare; pero –y este parece ser el caso– si la pólvora estuviese mojada, entonces, lo más probable es que heurísticamente no se dispare. Como podrá apreciarse, el entendimiento abstracto es de una sorprendente genialidad. Se sabe que los chinos y los rusos son expertos en pólvora, por lo que no solo saben encenderla sino también apagarla. Y así, en unos pocos meses, el Halcón ha dejado de serlo para transmutar, nada menos, que en un Falcón.

Con ejemplar paciencia, Venezuela ha transitado por una larga senda de sufrimientos, de penurias, de zozobras, de crisis y temores inmerecidos. Ha marchado, ha protestado, ha participado en innumerables convocatorias de calle; ha respondido, con la cara pintada de “color esperanza”, a los más diversos llamados que se le han hecho, para manifestar de viva voz su descontento, su “fuerza” y su “fe”; una enorme cantidad de venezolanos se ha visto en la necesidad de huir del país. Las cárceles están llenas de presos políticos, humillados y torturados. No pocos fueron los militares y policías que desertaron en nombre de un mejor destino que nunca llegó. Una multitud fue a recibir con los brazos abiertos la llegada de la ayuda humanitaria, “sí o sí”, pero las gandolas nunca lograron entrar. Se han padecido innumerables cortes de luz y agua, la comida es cada día más inaccesible, las medicinas son cada vez más escasas y costosas, los sueldos no alcanzan, resultan ridículos; en los hospitales es evidente la impotencia de su personal médico, las colas en las gasolineras se han hecho antología de la eternidad. Y todo esto a la espera del fin de la usurpación y de la instauración de un gobierno de transición. Total, después de todo, “veinte años no son nada”, “la luz al final del túnel” ya se ve, está cerca, muy cerca, y “ya casi” se le puede tocar. Pero, de pronto, y como en circunstancias anteriores, se presenta un cambio de planes. Se mojó la pólvora. Ahora, desde Oslo, pero también desde Washington, se dice que la solución está negociándose para ir a unas elecciones “con garantías”, aunque con el mismo Consejo Electoral.

En Santo Domingo, los aliados internacionales le exigieron a los factores democráticos no participar en diálogos y retirarse de las conversaciones. No se negocia con secuestradores, afirmaban. Pero ahora se recomienda negociar con los secuestradores y llegar a un acuerdo. Simples cuestiones de método. Por eso mismo, cabe preguntarse si existirá alguna diferencia, quizá de tipo heurístico, entre un diálogo y otro, o entre este discurso y el anterior. Quizá la gente se hubiese ahorrado un poco de sufrimiento en este largo período plagado de dolor. Desde la colina, un metamorfoseado pajarraco guiña un ojo y sonríe, mientras pareciera balbucear un extraño I told you!...

UN GESTO DE PROTESTA CONTRA LA VIOLACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS





Por Juan Martin Masciardi


El alemán carece de lógica:

¨…la preposición ohne(sin) va con la cuarta declinación, la preposición mit(con) va con la tercera declinación. ¿Por qué? Ambas preposiciones significan el aspecto positivo y negativo de la misma relación y por lo tanto deberían ir con la misma declinación¨

Brigitte es de esas personas que a cada hecho de su vida le da su toque épico. No acepta fisuras ni contradicciones, adhiere a los postulados voluntaristas que sostienen que  todos podemos conseguir cualquier cosa con sólo mantenemos firmes en nuestra decisiones, es cuestión de proponérselo. Cada uno debe luchar y afirmar su lugar en el mundo. Ser coherente, mantener una relación de coherencia entre lo que se dice y se hace, razonamiento lógico y sentido común son los signos distintivos de una vida limitada al plano de los hechos que se traducen en los contenidos de su mente. A eso llama coherencia, lo que piensa es. Brigitte articula coherencia y lucha. Luchar, ese es el punto, el término que mejor la define. Además es lógica, y en ella ésta se relaciona con el sentido común, eso le da tranquilidad.

¨No es lógico, ya lo sé, pero ése es el uso que se ha ido imponiendo a lo largo de los siglos- decía como si quisiera pedir a la joven francesa que se compadeciera de un idioma maldecido por la historia-¨.

El profesor de alemán es un joven que se sabe extranjero, se disculpa por algo que lo excede. Disculparse es una respuesta correcta bajo la lógica de Brigitte porque no tiene derecho a defenderse, porque en él falta la verdad, el profesor se excusa en la tradición, en el uso cotidiano que hacemos del lenguaje y en el paso del tiempo. Brigitte le niega al idioma alemán su ser histórico porque así funciona su lógica. Las palabras son. Deben responder a una lógica interna que les permita una coherencia que no pueda ser rota por el uso en el habla o de su mal uso sería más apropiado. Las palabras deben ser fijadas como compartimientos estancos sin sufrir alteraciones. Así trabajan quienes conforman los diccionarios y dictan las definiciones de las palabras, agrupándolas en orden alfabético. Trabajo difícil pero más que trabajo es éste un castigo del infierno.

¨Estoy contenta de que lo reconozca. No es lógico. Pero un idioma tiene que ser lógico (…) Un idioma que no es lógico pueden aprenderlo los niños, porque los niños no piensan. Pero nunca pueden aprenderlos un extranjero adulto. Por eso para mi el alemán no es un idioma internacional¨.

Luego abandona la clase, ha logrado su victoria silogística. El alemán no es un idioma internacional porque no es lógico, por lo mismo cualquier idea de hegemonía imperial es absurda, una falacia. No es posible un imperio alemán porque carecen de idioma. Para ser un imperio deben poder imponer su lengua, su idioma. Brigitte como buena lógica conforma razonamientos: los niños no razonan entonces sólo los niños pueden aprender cosas ¨ilógicas¨.  Toda persona de bien cree en dios, juan martin no cree en dios, jm es mala persona y así en más.

Más tarde comprará un vino de Bordeaux pero la puerta de la tienda está repleta de manifestantes que como ella luchan por sus derechos. Piden que sus derechos sean respetados. La manifestación es un caos de voces en la que no se logra divisar qué reclaman. Imaginemos:¨ lenguaje inclusive para todes¨, ¨salvemos las dos vida, no al matrimonio¨, ¨muerte al psicoanálisis heteronormativo¨, ¨no al saqueo de nuestros recursos por el imperio, fuera estados unidos de la órbita del planeta¨, ¨soy aliade feministe y me siento cómode y segure caminando desnude entre todes estes mujeres. Pido le misme para elles¨ y así en más. La imaginación no tiene límites la realidad sí o era al revés? En fin, como dije. Compró una botella de vino, al salir se encuentra con policías de tránsitos apunto de hacerle una multa por estar mal estacionada. Pero no olvidemos las claves del texto: protesta contra la violación de los derechos humanos.

¨¿Pueden decirme dónde tenía que aparcar? Si está permitido comprar coches habrá que garantizarle a la gente que va a tener dónde dejarlo, ¿no? ¡Hay que ser lógicos!-les gritó¨.

Nuevamente la lógica. Los derechos y la lógica parecieran tener, al menos en el texto, cierta correspondencia. Habría algo así como ciertos tipos de necesidades humana que por ser tal habrían de traducirse en derechos. Pero los derechos no se dan solos, hay que luchar por ellos, conquistarlos, enunciarlos, gritarlos y manifestarse en grupo para reclamar por más derechos. Los derechos son infinitos porque dependen de nuestros apetitos. Por eso son universales. Porque nos son comunes. Luego le cuenta a su padre todo lo sucedido con gesticulaciones y sobreactuación de cómo defendió sus derechos. 

¿Qué representa esta lucha? 

¨expresa el indignado asombro ante el hecho de que alguien quiera negarnos  nuestros derechos más elementales. Por eso llamamos a este gesto la protesta contra la violación de los derechos humanos¨  El derecho a cuestionar una lengua extranjera y el derecho a tener dónde estacionar el auto son derechos inalienables, es decir van implícito por el sólo hecho de ser humanos. Se desprenden de cada necesidad. Nace una necesidad, nace un derecho.

¨no conozco a un solo político que no hable diez veces al día de  la ¨lucha por los derechos humanos¨ o de la ¨falta de respeto por los derechos humanos¨.

Los derechos humanos así considerados son un tipo de metáfora que remite análogamente a un ideal fantástico a un lugar vacío sin materialidad, por eso pueden ser llenado con cualquier tipo de consigna-necesidad. Por ejemplo mi derecho a estacionar el auto en cualquier lugar. La lógica de Brigitte se rompe en pedazos. Nace un derecho, luego es violado. Todos sabemos de qué se trata aunque no podamos expresar con precisión cómo se materializan, cómo es que se hacen concretos en la superficie de un mundo sudoroso y violento en el que un hombre sin hogar es prendido fuego por otro porque un vagabundo lo es por carecer de una voluntad determinada a salir de esa situación de miseria. Necesidad-derecho-lucha. Otra imagen: una joven con un niño en brazos pide ayuda vendiendo bolsas de consorcio mientras personas pasan a su lado como si nadie estuviera allí, como si ese niño y esa madre que piden ayuda no existieran. O nuestros progresistas de redes sociales lamentando entre lágrimas que nuestros pobres ya no puedan comer de contenedores de basura porque ahora éstos funcionan con tarjeta magnética. Porque los Derechos no se dan solos, hay que conquistarlos. La lucha por los derechos humanos o de la falta de respeto por los derechos humanos también es un tema complejo dentro del entramado mundo de La Inmortalidad de Milan Kundera. La falta está en pronunciar su nombre más de diez veces al día y en lamentarse que un pobre tipo no pueda comer de la basura como en los viejos buenos tiempos en los que sí podía hacerlo o porque no lucha como se debe para afirmar su necesidad como un derecho.

¨La lucha por los derechos humanos, cuanto más ganaba en popularidad, más perdía en contenido concreto y se convertía en una especie de postura genérica de todos hacia todos, en una especie de energía que convierte todos los deseos humanos en derechos. El ansia de amor en derecho al amor, el ansia de desencanto en derecho al desencanto, el ansia de amistad en derecho a la amistad, el ansia a circular a velocidad prohibida en derecho a circular a velocidad prohibida, el ansia de felicidad en derecho a la felicidad, el ansia de publicar libros en derecho a publicar libros¨

Kundera no está en contra de los derechos humanos, lejos de eso, pero sí embiste contra su banalización, los remito a los ejemplos más contemporáneos mencionados arriba.

La clave está en el término luchar. ¨Luchar por¨ siempre va ligada a la ¨lucha contra¨, y la preposición ¨por¨ queda siempre olvidad en el trascurso de la lucha en favor de la preposición ¨contra¨. ¿Contra quién se lucha cuando se habla de la violación de los derechos humanos? 

Kundera se mueve entre el cinismo y el escepticismo. 

¨Lo que hace que la gente levante el puño, lo que le pone fusiles en la mano, lo que la impulsa a la lucha común por causas justas e injustas, no es la razón, sino el alma hipertrofiada¨

Toda deformidad pareciera conllevar cierto resentimiento.

 Sin embargo la obra tiene como protagonista a Agnes, una mujer hermosa frente a un mundo que olvidó la belleza, que se pasea por las calles con una nomeolvides entre sus manos. Es una historia de amor. Cuya protagonista es una mujer extraordinaria. Tan real.

Por último:

¨La suma de la utilidad de todas las personas de todas las épocas está plenamente contenida en el mundo tal como es hoy. De lo que se deriva: nada es más moral que ser un inútil¨.

      Estética de la belleza sobre un fondo de escepticismo y cinismo.       

Némesis

Por José Rafael Herrera / @jrherreraucv

Venganza, Némesis

Los antiguos griegos tenían el don de transformar hasta las cosas más crueles en un acto de belleza infinita. Es el caso de Némesis. Velada, misteriosa y de intimidantes alas, siempre al acecho y dispuesta a castigar. Ramnusia fue el nombre que los primeros áticos del Ramnonte le atribuyeron a la antigua diosa de la venganza, la igualdad rasante y la ciega fortuna. Siempre, entre sus manos, mantiene firmes una rueda y una espada, instrumentos con los cuales suele poner en práctica sus temerarios y horrendos castigos. Invidia, la llamaron los romanos, mucho antes de los tiempos de la república, desde la formación del Lacio, bajo el reino de Evandro. Es una de las Furias, y forma parte de la primera generación de los dioses, temida incluso por ellos y, paradójicamente, ubicada muy por encima de ellos: la temible celadora del igualitarismo por debajo, se erige a sí misma por encima de todos.

De hecho, Némesis es la potencia de la denigración de lo encumbrado, el castigo que precipita de su altura a todo lo que alguna vez fue dichoso, para preservar la neutra y sosa igualdad. El castigo contra lo que rebasa la medida. El derecho a ser iguales es, en ella, derecho abstracto y externo, que no llega a hacer del contenido ético el real contenido de la justicia. Perteneciente al círculo de los antiguos dioses, privilegia su relación con las necesidades subordinadas de los hombres, por lo que friza sobre la negación de las capacidades individuales, sobre lo distinto y lo mejor de los individuos. Y si bien es cierto que ya en ella se avisora la preocupación por el derecho y la justicia bajo la forma del odio, la venganza, la violencia y la represión, no menos cierto es que, a pesar de presentarse ante quien considera un impío como el brazo ejecutor del castigo, todavía no logra elevarse a la superior condición del derecho y la civilidad. Las Furias no son las Horas. Némesis no es Diké ni, mucho menos, Iustitia.

Ha salido de la selva nemea para morir y resucitar muchas veces. Se le ha visto por Andorra, Davos y el Vaticano, aunque predique en contra de la riqueza. Vive entre las cajas de alimentos subsidiados, entre los controles de precios, entre los negocios de las concesiones, entre las ayudas y las dádivas. O en las universidades en las que su personal académico pretende ser igualado con el resto, bajo el genérico rubro de “trabajadoras y trabajadores universitarias”. Vico da cuenta de ella transmutada en león, en su obra mayor: “esta Ciencia, en sus principios, contempla primeramente a Hércules (puesto que toda nación antigua habla de uno que la fundó); y lo contempla en el mayor de sus trabajos, que fue con el que mató al león, el cual, vomitando llamas, incendió la selva nemea, desde donde Hércules, adornado con su piel, fue elevado a las estrellas (el león resulta ser aquí la gran selva antigua de la tierra, a la que Hércules, que debió ser del carácter de los héroes políticos, prendió fuego para hacerla cultivable). Y así, los tiempos de los griegos comenzaron cuando comenzó entre ellos el cultivo de los campos”. El león es un numen, es Caco, el ladrón, quien despedía fuego por la boca por ser hijo de Vulcano. Caco hospeda a Hércules en su cueva, donde podían verse los restos descompuestos de sus víctimas como si fuesen trofeos. El terror, la desesperación y la impotencia rondaban en Lacio. Hércules toma la decisión de enfrentarlo y, antes de acabar definitivamente con su usurpación, usa su fuego para quemar la selva, dando con ello inicio a la cultura. Y es de aquel humano que proviene, asegura Vico, la humanidad.


Terminar con las miserias de la usurpación, con su mediocre y patético pregón de justicia e igualdad administrada, entendidas como venganza y resentimiento, una y otra vez, sigue siendo la principal tarea del presente. Como afirma Platón, lo bueno no puede encerrar nunca envidia alguna, porque lo divino es contrario a la envidia. En la mezquindad de su inmediatez populista, Némesis procura rebajar y empequeñecer lo grande y lo bueno, pues no soporta lo digno y lo sublime. Su cháchara pretende que se abandone lo mejor del espíritu para entregarse a las pasiones tristes, a los ruines intereses y, por supuesto, a la ignorancia, la vulgaridad y la miseria. Su aparente humildad, su exaltación de la pobreza, es un crimen contra el poder de creación y perseverancia del ser y de la conciencia sociales.


Es verdad -observa Aristóteles en Metafísica- que sólo Dios posee el privilegio de lo ilimitado, pero es indigno de los hombres no buscar la ciencia. Y “si la envidia fuese la naturaleza propia de lo divino, resultaría que todos los que aspirasen a algo más alto serían unos desgraciados”. Némesis, según relatan los poetas, castiga a todo aquel que trata de descollar por encima de lo corriente. Su función consiste en igualarlo y nivelarlo todo. Pero sólo puede ser un auténtico Dios aquel que honra lo excelente, el esfuerzo, la dedicación, en fin, la voluntad de quienes trabajan pacientemente para ser cada día mejores. No es lo mismo un médico-cirujano, que ha dedicado su vida entera a investigar y especializarse para beneficio de sus pacientes, que un médico-comunitario, al que se le ha engañado, haciéndole creer que posee las mismas capacidades y destrezas del más experimentado de los doctores. O lo que es todavía peor: conspirando irresponsablemente contra los estudios académicos de medicina, con la intención de llevarlos al mismo nivel de los cursos de medicina comunitaria.


Los pueblos no se desarrollan premiando la mediocridad. Se desarrollan como resultado del trabajo de su espíritu, lo que requiere de mucha constancia, disciplina y sacrificios. El mediocre es ignorante e irresponsable. Su única salida es la venganza a la que llama “justicia”, esa que encuentra en la envidia su móvil para actuar en contra de quienes no han tenido que hacer el menor esfuerzo para poder superarlos con creces. Tienen que igualar por debajo. No soportan ser lo que son, pero nada hacen para vencer sus propias limitaciones. Sólo quedan la trampa, la zancadilla, el fraude o la expropiación para poder contrarrestar el indetenible ímpetu del conocimiento. Su desprecio por la aspiración hacia lo más alto es impotencia devenida rabia. El saqueo y la destrucción sistemática de todo un país que, hasta el presente, resiste, no se deja y no está dispuesto a perderse en el abismo de la cruel barbarie. El delincuente, tarde o temprano, queda al desnudo, es sorprendido en el estiercol de la selva nemea, que amerita ser humada a fin de reiniciar, una vez más, el cultivo. Es tiempo de siembra. Tiempo de griegos.

Origen del problema Mente-Cuerpo y La Creencia Cartesiana del Cogito



Vivimos y actuamos con una creencia sobre la que casi nunca tenemos duda alguna: El «Yo» de la primera persona del singular. Es difícil determinar a ciencia cierta que “es” y, sin embargo, es una de las creencias más sólidas de la experiencia cotidiana del mundo. Difícilmente dudamos de la existencia del «Yo» (de nosotros mismos) teniendo una convicción auto justificada de la certeza de la existencia del «Yo». Parece que todos tenemos incorporado la idea según la cual: «Pienso = soy»; si- «Yo»- pienso, entonces tengo que existir.
Nos aferramos tanto a esta idea, que producimos proyecciones de nosotros mismos en la naturaleza, por eso en la historia de la humanidad, el surgimiento de las culturas se anuda con la construcción religiosa de una proyección humana sobre los objetos del mundo, de esa manera se pone sobre la realidad la premisa de la inmanencia de una «primera persona» que lo creo todo y, creemos en la idea de un «Dios» como figura personalizada; del mismo modo nos imaginamos una vida después de la muerte como instrumentos de asegurar la permanencia del «Yo» por medio de la creencia en el «inmortalidad del alma».
Afirmamos recurrentemente: «siento=Yo siento», «quiero = Yo quiero», «Percibo = Yo percibo»¸e incluso «Te odio= Yo te odio», etc. Sin embargo la afirmación «Pienso = Yo piensos». Esta creencia sostiene nuestra acción pues siempre consideramos nuestros deseos, voluntades y pensamientos son el efecto de una entidad unitaria que da sentido a esos movimientos, considerando a sí la idea misma de «libertad» sobre la premisa de esta creencia. El «Yo» acompaña y da unidad a todas mis experiencias, «Soy».  En forma sencilla y simple, podemos decir que creemos  en el núcleo personal del “Yo”, S” cree que P.


***

La historia de la filosofía se ha empeñado en dilucidar la racionalidad o irracionalidad de esa creencia, teniendo todo un conjunto de posturas y de sistemas de pensamientos  que va desde las más sofisticadas y exóticas elaboraciones místicas y metafísicas, pasando por los modelos más claros y explicativos de las ciencias experimentales hasta las construcciones más lógicos y formales.

Levantemos brevemente algunas de las interpretaciones de los más ilustres filósofos:

Antiguamente para decir “Yo” los griegos concebían toda una complejidad de realidades. La tradición religiosa y  Homérica concebía este principio como una unidad de  σομα y  Ψυχή, donde ambos son el soplo vital ( πνευμα), una parte (psiché) que es interior y que abandona el cuerpo (soma) después de la muerte, lo cual no implica una oposición entre ambos, sino que los dos son una misma realidad que los une dinámicamente que es el soplo vital (pneuma) [1].  Acá todavía no existe una noción de “yoidad”, ya que al morir desde la concepción homérica, se termina su existencia como individuo, ya que “las sobras de los muertos que entran al Hades” no gozan de ninguna existencia consiente, sino que es  ψυχαί, una especie de representación en el mundo de los muertos de los héroes mismos (αὐτοί) como queda expresado en algunos pasajes de la Iliada[2]. Esta concepción contrasta directamente con algunas religiones místicas como el orfismo y la concepción de Píndaro que concebían ya la psiché como una realidad virtual íntima que persistía después de la muerte. No podemos desarrollar acá toda una discusión filológica sobre los sentidos del concepto Ψυχή en el mundo antiguo[3], solamente queremos enunciar que de entrada parece ser un problema poder determinar la realidad misma que se quería enunciar con el termino, estando relacionado con toda la concepción cosmológica del origen del universo y una concepción de los fundamentos del ser humano. Antes de la época clásica el término Ψυχή  no necesariamente se refería  a esa realidad intima que estamos buscando.


Platón y Aristóteles se detuvieron atentamente en estas cuestiones, construyendo modelos explicativos entrelazados con toda su sistemática conceptual en la que la Relación Mente-Cuerpo se entrelaza con el problema del “Yo”. 
Platón al considerar un modelo cosmo-onto-teologico, construye una visión sobre la realidad intima del ser humano de tal manera que el dualismo cosmo-onto-teologico se corresponde con un dualismo antropológico. Fundamentado en una creencia órfica que hablaba de preexistencia, caída y transmigración de las almas, establece la realidad de un alma  diferenciada del cuerpo, siendo esta el principio motor y principio racional que caracteriza la esencia humana. El “Yo” comienza a ser definido como alma  (psyché) en su referencia a una realidad – y a veces como propiedad- distinta del cuerpo.
Hay definiciones en las que establece claramente el concepto del pensamiento como “Yo” en la medida que define el pensar como dialogo consigo mismo. Sin embargo, entre los diálogos de madurez, Menon, Fedon (en los que se sostiene la doctrina de la reminiscencia y la inmortalidad del alma como principio racional de la teoría de las ideas) y los diálogos críticos como el Tetteto, el Sofista y el Timeo (en los que se pone en duda los principios de la teoría de las ideas) encontramos ciertas ambigüedades en que tiene que ver con las relaciones entre Mente y cuerpo en tanto premisa para la definición de la realidad de “Yo”, ya que en esta parte de su sistema aparecen las mismas grietas que se encuentran en el problema de la participación de las ideas en las cosas sensibles, es decir, aunque Platón formula claramente una concepción dualista, queda abierta la cuestión entre la participación de la Mente  en el cuerpo cuerpo y, todavía más abierta como esto determina el “yo”:

[…] Lo que hay que decir de los huesos, la carne y otras cosas de esta naturaleza, es lo siguiente: todas tienen su principio y formación en la medula, porque los vínculos de la vida, por los cuales el alma está unida al cuerpo, están sujetos a la medula como sifueran las raíces de la especie mortal, la medula misma proviene de los elementos diversos [..][4]

            Esto es todavía más contundente si consideramos la división tripartita del alma contenida en el libro III de la República, ya que nos habla del mismo modo de una armonía entre ese principio y el ordenamiento social en clases y estamentos[5]. Lo cierto es que parece prevalecer en la concepción platónica, al menos así ha sido leído por la tradición de la filosofía, una construcción de la supremacía del alma sobre el cuerpo, de la razón sobre las demás partes del alma, pero no es así con relación a la primera persona “Yo”.
            Aristóteles por su parte, trató de distinguirse fielmente de toda la tradición anterior y, en lo esencial, buscaba superar a su maestro y la escuela platónica, en muchos de los vacíos que él consideraba dejaba la teoría de las ideas. Existirían dos principios ontológicos inseparables, sólo que relacionados inmanentemente: la materia (hyle) y la forma (eidos), ambos constituyen la substancia (ousía) como aquello que permanece más allá de los accidentes. Aplicados al problema del ser humano, consideraríamos que desde la perspectiva del estagirita, el ser humano es una substancia compuesto, accidentalmente por alma y cuerpo sólo que tampoco se puede distinguir muy bien una formulación del problema de “Yo”. Existen unos usos equívocos de las categorías en Aristóteles, pudiéndose confundir el uso de cuerpo, como materia prima con la que se moldea lo humano, al mismo tiempo que enuncia la unidad materia (hyle) y forma (eidos); del mismo modo que es ambiguo al construir la idea de alma como unidad, ya que esta se presenta también dividida entre psyché y nous, entre un intelecto activo y un intelecto pasivo, por lo que permanecía una visión dualista[6].  
En el helenismo estos problemas tomarán un carácter ético al establecerse las reflexiones sobre la ascesis y las técnicas del Yo como maneras de acceder a la virtud y a la verdad. Ahora, el acercamiento a una pregunta por el “Yo” fue siempre considerado en su acercamiento al concepto de mente, consciencia y alma en contraposición al cuerpo. El “yo” fue definido fundamentalmente como algo contrapuesto a lo “Otro”, el cuerpo, comenzando a ser traducidos ya por el cristianismo. La tradición primitiva semita conspiraba tres términos esenciales: Basar,  que quiere decir Carne, Nefes que simboliza el alma y Ruah que es espíritu[7] en los que no existe una diferenciación entre los principios, sino que todos son una unidad, haciendo referencia a dimensiones diferentes del ser humano. Acá hay una noción de interioridad relacionada inmediatamente con la exterioridad del cuerpo y la esencia divina. La traducción de esta tradición, junto con los principios de la filosofía griega, es lo que traerá como resultado la doctrina cristiana de la oposición entre el cuerpo y el alma, manifestando la terrenalidad del cuerpo y la divinidad del alma en el intelecto.
El tomismo medieval, fue una de las mayores aproximaciones a esta problemática al construir el concepto de in-tendere que será traducido por la fenomenología y la moderna filosofía de la mente como intencionalidad. De ese modo Tomás de Aquino define las relaciones entre lo divino y la mente humana, en relación con la inmanencia y la representación cognoscitiva[8].

****
Resumiendo a grandes rasgos,  antes de la modernidad, no existía una formulación por la pregunta por la existencia de un “yo” como sujeto de la primera persona, eso no quiere decir, que no haya existido una referencia a los problemas relativos de la  interioridad de la vida humana. Antes lo contrario, hubo una reflexión seria sobre los problemas por la interioridad en relación con la sus vínculos con el cuerpo y el orden divino del universo. Se mezclaban temas psicológicos con temas teológicos y ontológicos, como el carácter divino de del alma en su elemento racional, redundando las discusiones muchas veces en problemas sobre las fuentes y fundamentos del conocimiento.  El problema por el principio de la identidad personal del “Yo” aparentemente es algo propio a una nueva época dentro de la razón occidental.
El cartesianismo es quizá quien más ha fundamentado esta creencia en el “Yo” dentro de la historia del pensamiento occidental. Sin embargo no ha sido el único en este camino. La crítica de Th. Hobbes a la idea de animismo cartesiana, abre otra forma de entender la misma cuestión. No consideremos todavía el abordaje hobbesiano y concentrémonos en la formulación de R. Descartes que es la que más fundamenta la creencia de “S” en “P”.
R.  Descartes inaugura una manera de pensar pues construye un sujeto-método[9] del conocimiento que permita construir certezas como claras y evidentes, ya que la Duda metódica es el punto de partida para el establecimiento de una ruptura con los sentidos, así como el establecimiento del sujeto de conocimiento; es decir, el establecimiento  de la duda, es al mismo tiempo, el establecimiento de la necesidad de la consciencia en la primera persona. 
El problema por cómo conozco clara y distintamente se relaciona con el conocimiento por cómo existe el mundo, sustentados ambos en una bisagra que conecta el conocer con el Ser: el cogito. La verdad del cogito es puesta a partir de los criterios de construcción de la duda, puesto que en la medida que se niega la existencia del mundo externo (de la realidad), no es posible negar la propia actividad. En el Discurso sobre el Método() y en las Meditaciones de filosofía primera (1641) queda claro que la actividad Negativa de la consciencia, su duda, es lo que le permite realizar un juicio distintivo entre lo real y lo ilusorio del soñar y configurarse como conciencia que sabe con certeza que “p”.
Descartes afirma que el Cogito es fundamentalmente pensamiento y sin embargo no niega la existencia del cuerpo. La forma de su dualismo esta de substancia como de propiedad, ya que para identificar una unidad “yoica” formula la distinción rotunda entre ambas dimensiones para considerar la inmortalidad del alma como garante de la propia mismidad, frente a la corrupción y muerte del cuerpo. Al poderse conocer clara y distintamente que la mente es “algo pensante”, se considera como separada de “algo no pensante”, como lo otro de lo pensado distinguiéndolos como dos substancias (realidades) separadas con sus propiedades contrapuestas:


PROPIEDADES DE CADA SUBSTANCIA
Mente
Cuepo
No es espacial
Es Espacial
Sin figura
Tiene figura
No divisible
Es divisible
Mayor conocimiento
Menos conocimiento
Acceso privilegiado
Acceso no privilegiado

Elaboración propia, basado en:
Descartes. (2008). Meditacoes sobre Filosofía Primera. Campinas -Brasil: Editora Unicam.
 

Esta distinción, manifiesta propiedades y realidades diferenciadas. El cuerpo es como una maquina, determinada por las leyes del movimiento mecánico de los cuerpos, perteneciente a un determinado espacio. La estructura fisiológica entre seres humanos y animales, toda vez que ambos son cuerpos fisiológicamente vivos, respiras, se reproducen, crecen, se alimantan y mueren. Ahora a diferencia del ser humano, el animal no posee cogito, es un cuerpo automato[10]. El cogito se encuentra atrelado a un cuerpo, y sin embargo es una realidad diferente de él en su propio interior. El cuerpo se “algo” a ser doblegado por los imperios del cogito. Esposible entender entonces un “Yo” diferenciado del Cuerpo, eso sería el criterio de distinción entre falsedad y verdad en las representaciones (creencias). Al estar unido al cuerpo, el cogito, puede encontrarse con la falsedad de sus sentidos, percepciones e imágenes, pero el juicio racional del cogito  es lo que permite distinguir lo falso de lo verdadero, es una actividad, que percibe, siente, quiere, imagina, pero la certeza de su ser la da su pensamiento.
Gracias a los sentidos, percibimos el mundo (sens data) y, podemos tener contenidos de pensamiento. Sin embargo, no son criterio de conocer lo verdadero, ese es el papel de cogito que, como ya dijimos se construye como primera persona y formula de distinción.  Los movimientos analíticos cartesianos:

(φ) Actividad pura del pensamiento
(ψ) Autoreferencia
(ω) Certeza de que se es algo_ Existencia de algo como pensante

Descartes estabablece la formula : «Pienso Luego Existo», construyendo un método de conocimiento a partir de la enunciación de un sujeto universal. El cogito es una verdad evidente e inmediata para nosotros mismos y para la objetividad del mundo.
El proceso de raciocinio, se produce en la mente o en cerebro, qué es el “Yo”. Es realmente “clara y evidente” esta creencia?
Podemos dudar de la existencia del mundo (realidad), parece que no así de la existencia del «Yo», ya que al dudar sobre el mundo damos así una existencia al “Yo”. Es fácil cuando consideramos la videncia del “Yo” a partir de su referencia y capacidad de negar o afirmar algo sobre el mundo, en la medida que la introspección intelectiva del cogito es lo que da certeza de la existencia del propio del cogito como actividad pensante que  determina su propia esencia como pensamiento al pensar.

                                                                       

                                                                                         Autorretrato del Pintor Egon Schiele



Si lo vemos desde el propio “Yo” como contenido de la duda,  vemos que esta proposición cartesiana  que parece ser autoevidente por sí misma, al mismo tiempo parece ser una tontería: S” cree que P, donde “S”=Yo y, “P” =Yo, “Yo” creo que “Yo”. Si la reformulamos: Yo” creo que “Soy”, parece tener más sentido. El hecho es que nunca parece perder su auto evidencia, ya que al pensar estamos siendo. Creer que “Soy” me hace “Ser”. Acá el sujeto se relaciona directamente con el predicado. El desdoblamiento epistémico y ontológico se relacionan en que al determinar un sujeto de la primera persona determinó una cualidad de realidad, en que la existencia como sujeto de la primera persona determina su propia esencia, lo defino como una substancian, como algún existente.
Esto deja muy obscuro el carácter escéptico de Descartes, ya que cómo puede negar las creencias tradicionales del sentido común o la evidencia de los sentidos y luego afirmar creencias  tal como el propio Cogito? Podemos estar engañados por un genio maligno también sobre esta sombra interior que llamamos “Yo”.
Necesario diferenciar:
 (ψ)1 “Yo” (actividad de auto referencia)
(φ)1 Actividad (Sensitiva, perceptiva, imaginativa, jucios, emociones, deseos, etc.)
(ω)1 Cuerpo

En la medida que se define el pensamiento como sustancia pensante caemos ya en una postura fundacionista que parte de una petición de principio, además que en un argumento circular. Debemos decir que Descartes configura un principio de conocimiento en el que:

(PC): Uno sabe que p y capta (comprende) la proposición de que uno sabe que p, sólo si uno está justificado al creer que las fuentes de la creencia propia son (mínimamente) fiables (esto es, no son no-fiables)[11]

De ese modo que debemos aceptar tres axiomas que no son debidamente justificados por Descartes: a) El Cogito; b) el método_Duda y c) Dios.
Dos proposiciones que lo llevan a un círculo:


(i)                           Puedo saber con certeza que (p) cualquier cosa que perciba de manera clara y distinta es verdadera, sólo si primero sé con certeza que (q) hay un Dios veraz.
(ii)                         Puedo saber con certeza que (q) hay un Dios veraz, sólo si primero sé con certeza que (p) es verdadera cualquier cosa que perciba de manera clara y distinta.[12]

De ese círculo argumentativo surge la claridad y evidencia del “Yo”, del cogito cartesiano. “S” cree que “P” no posee clareza ni distinción, ya que además necesitamos saber que “q” (Dios existe). Hemos traído una sombra mayor. Tal vez el estamos engañados en todo momento y no somos un “Yo” sino un programa de computación.




[1] Jeager, W. La teología de los Primeros Filósofos Griegos. Tad. Jose Gaos. Ed. Fondo de Cultura Económica. México. 2013, p. 77 y ss.
[2] Ibíd. pp. 77-79.
[3] Wagner Jeager en su estudio realiza una excelente presentación sobre la evolución de los sentidos del termino considerando el desarrollo de la teología de los primeros filósofos griegos, considerando el desarrollo de la visión pre-filosófica hasta llegar a la concepción filosófica.
[4] Timeo (2005). In: Platón, Dialogos Tomo II. Bogotá: Ediciones Universales.p. 287.
[5] Cf. Republica libro III, p. 42. In: Platón (2005) Dialogos Tomo I. Bogotá: Ediciones Universales.
 142 y ss.
[6] Cf. Carlos Beorlegui. Filosofía de la Mente. Panorama Actual.
[7] Ibíd.
[8]Cf. Cañas Montoya, P. Inmanencia, Intencionalidad y Representación en Tomas de Aquino. En:Veritas  no.28 Valparaíso mar. 2013.
[9] Cf. Descartes, R. (2008). Discurso Sobre o Método. Petropolis Brasil: Editora Vozes y Descartes, R. (2008). Meditacoes sobre Filosofía Primera. Campinas -Brasil: Editora Unicam.

[10] Texeira, J. F. (2000). Mente, Cerebro e Cognicao. Petropolis Brasil: Editora Vozes, p. 28 y ss.
[11] Stroud, B. (1991). El problema del mundo externo. En B. Stroud, El Escépticismo Filsófico y su Significación. México: Fondo de Cultura Económica (FCE), p. 16.
[12] Sousa, E. (1996). Cómo Resolver la Problematica Pirronica: Lo que se Aprende de Descartes. Revista:Teorema, XVI(1), 7-26.

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