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Un rápido paso por la historia heterodoxa desde Averroes.

La filosofía heterodoxa nace de la religión, primero musulmana y después cristiana de mano de la judía.

Averroes es una sombra que acecha a Europa desde hace casi mil años, creo que se puede decir que su Islam triunfa en occidente en forma de ateísmo, por el énfasis de quién fue su único discípulo, Spinoza.


«La sustancia absoluta es la verdad, pero no es la verdad entera (…) La sustancia es absoluta unidad del pensar y del ser contiene por ende al pensar mismo, pero lo contiene sólo (...) La exposición que Spinoza hace de lo absoluto es, por cierto, completa (...) pero estos tres están solamente enumerados uno después del otro (...) Y como todas las diferencias y determinaciones de las cosas y de la conciencia no hacen sino reducirse a la sustancia una, cabe perfectamente afirmar que en el sistema spinozista todo es arrojado a este abismo de la negación»
Hegel.
Representación de Averroes y Al-Arabí.
Representación de Averroes a la izquierda y Al-Arabí al fondo.

Es seguramente muy absurdo aceptar sin más la veracidad de que Spinoza leyese la gran mayoría de los libros de Averroes, pues, eran libros muy perseguidos por los distintos poderes religiosos de su tiempo, aunque sí que sabemos que se relacionaba con círculos judíos averroístas que manejaban traducciones de este a Aristóteles, sin duda algunas muy manipuladas, pero en cualquier caso en las traducciones al hebreo se precisaba más porque los estudiosos judíos conocían desde antes los distintos escritos de Averroes sobre un mismo texto aristotélico, de ahí que se practicó la exposición be'ür emtsàî, es decir, la 'exposición media' o el uso de la palabra contada, y no la paráfrasis latina que expresa una forma de "dar un sentido lógico" a lo que se lee. Más que probado está que Spinoza leía a Aristóteles, pues constan sus libros en su biblioteca, y que muchos vendrían de traducciones Judías, más imaginación debemos tener para relatar el conocimiento que tenía del trabajo de Averroes, sabemos que este se traduce completo del hebreo al latín en el siglo XVI como un trabajo doble, uno de análisis expositivo y otro de comentario, con la particularidad de que la lengua latina renacentista muda del hebreo muchas palabras, tanto que es llamado por muchos lingüistas desde Moshe Ben Tibbon (1559) “la versión latina del hebreo”, esto solo nos da una pista sobre la posibilidad de que los leyese al completo pues existían, y contrastados en la traducción, si sabemos que por encargo de sus amigos tradujo al holandés el libro de Ibsn Tufail - maestro y amigo de Ibsn Rubsd, nuestro Averroes - “El filósofo autodidacta” con el seudónimo SDB (Benito de Spinoza al revés) en época aún de comerciante.

Recuerdo y viene al caso los artículos que Nicolás González Varela escribió hace años titulados “cierto negro brasileño leproso, un sueño político religioso de Spinoza”, en los que muestra partes de la vida de Spinoza y el sueño premonitorio que le empuja a cambiar de vida y dejar el comercio – y el apodo Bento que se refiere a “mercader portugués residente en Amsterdam “ - la interpretación del sueño de Spinoza no llega a darse por Nicolás, aunque muestra excelentemente la historia del encuentro, un tiempo atrás si se interpretó en esta revista permitiéndonos acceder a un sueño en el que se muestra la afección de Spinoza, y de como suponemos engancha con el consecuente afecto en la necesidad de la negación de ambos, que decide este aplicar la virtud a su vida, es decir, se aísla en el estudio de la filosofía para el resto de su vida. Más tarde volveré sobre el sueño, la filosofía anterior que explica la intuición de Spinoza con su sueño y las formas de la filosofía que lo aplican hoy, pero es muy necesario empezar por el primer momento de la historia de este método de hacer filosofía.

La historia entre dos amigos difícilmente pueda ser más representativa del porvenir del pensamiento del último milenio, más, no sin excusas podemos decir algo de esta coincidencia lastrada entre dos que al final de sus días aguardan en posiciones distantes el desenlace que nos traerán los siglos. Corría el año 1178 en Marrakech, donde se vuelven a juntar dos amigos, más exactamente se trata de maestro y discípulo de nuevo juntos y en compañía del sultán Yusuf, aquél mismo que preguntó y alentó a Averroes en el estudio de Aristóteles, pero esta vez el encuentro resultó conflictivo; El mayor había escrito, o estaba a punto de terminar, una novela filosófica que quería “alcanzar” al mayor cuerpo celeste sublunar – también llamado Alha – a través del entendimiento racional e intuitivo, la historia parte de la comprensión de un muchacho nacido solo y autodidacta en el conocimiento que hace de los sensibles y sus razones, llegado al punto de no serle posible hacerlo solo por el uso de la razón. El libro titulado en las traducciones al latín “El filósofo autodidacta” ensalza continuamente a Avicena como poseedor de la mayor inteligencia, escrito en 1178, ya en 1179 Averroes escribe el “Descubrimiento de los métodos de la prueba” y “Refutación de la refutación de los filósofos a Al-Gazalí”, donde en el primero marca la idea de que el misticismo se equivoca al suponer que hay cosas que no se pueden demostrar por métodos empíricos, en su segundo trabajo refuta la refutación de Al-Gazali al trabajo de Avicena que entendía la religión como poseedora de una realidad que la filosofía no podría alcanzar por métodos lógicos, aquí el filósofo: afirma la existencia eterna del universo - no adentrándose en el comienzo de este ni en su causa trascendente, muestra al filósofo como el convencido de que la ciencia solo conoce los universales y no su desarrollo ideal, haciendo al filósofo imposible para la providencia y la profecía, por último, niega la supervivencia de los cuerpos y de una parte necesaria del entendimiento propio de cada individuo.

De esta forma se desmarcan dos campos del saber diferenciados, uno, el que se desprende del saber demostrado se irá haciendo cada vez más concreto, el otro, el que forma sujeto en la idea, el religioso: se hace capaz de definirse por la unidad, y no por cientos de párrafos proféticos desordenados. Ambos son para Averroes campos necesarios pero excluyentes, la filosofía no necesita a la religión, la religión tampoco a la filosofía, pero los hombres necesitan unas veces a la filosofía, otras la religión, esto depende de las afecciones de estos con el mundo de los sentidos y el de los inteligibles. Si decimos que Abentofail quiso unir la filosofía de Avicena y la tesis de Al-Gazali - aceptada rotundamente en su tiempo -es por que entiende o cree que toda razón es una forma de fe y que toda fe es una forma de razón; y que por esta "razón de razones" es el imaginar mitológico, una "razón" más clara que la razón lógica, aquí comienza la confusión de la razón, por que si la fe es en la razón y la razón en la fe se hace una dentro de la otra, y esto no hace más que falsar todo lo que puede afirmar: si deseo creer en la creencia lo deseo con toda mi razón, si mi razón falsa la creencia la falsa con toda mi fe, vemos que toda proposición es absurda y no admite la falsación de las afecciones Deleuziana. Pero aún es más claro; La religión no puede ser el resultado de la historia ni deducirse del resultado de nuestras vivencias, pues la religión (como agrupación que acepta la percepción de un sujeto de todo cuanto existe en cuanto real) depende de la representación para acercarse al intelecto individual, y se realiza por medio de la creencia.

Más recientemente Hegel decía: «la última esfera del espíritu puede designarse en su totalidad como religión» (Ene, parágrafo 554), al modo de Abentofail Hegel traspasa el método de la razón hacia la última esfera espiritual, pero en este último caso, ¿Consigue la filosofía hegeliana superar el misticismo de Ibsn Tufail?, ¿Cuán necesaria es la religiosidad hegeliana en nuestros días?. Estas preguntas abiertas ahora quiero poder cerrar en un futuro libro que los aglutina y explica, cosa que no es de importar hoy.

Las formas de la filosofía que aplican la interpretación heterodoxa más múltiple y descentralizada es también la más reciente: Foucault y Deleuze, creadores del método histórico y metafísico de la filosofía francesa del siglo XX, para ellos lo que se relaciona entre sí son los grados de sedición de las partes de dicha verdad, la verdad como constituida por una serie de estrategias y de conocimientos, como esas creencias que se han formado siguiendo una lógica perceptiva que tienen igualmente una propiedad de ir desvaneciéndose o separándose entre sí conforme se cambian esas estrategias, lógicas o percepciones. En Deleuze por ejemplo es claro porque utiliza la distinción de Spinoza -que muchos traductores han pasado por alto, y que Hegel si encontró pero no amplió- de que la primera asunción de una parte de la verdad objetivo se encuentra en la negación de sus dos opuestos, en la negación de la negación de lo que sea que se acepte en una creencia. La afección se diferencia del afecto estrictamente en que la afección es la forma inmediata en el individuo pero negativa, siempre es una incapacidad que impide reconocer el afecto, y este es una generalidad lógica y razonada del individuo como suma de todas las afecciones de todos los individuos -claro está que para Deleuze el afecto es un artificio, no así para Hegel, después, para Spinoza y Averroes el hecho de reconocer el afecto implica la virtud para el primero y la prueba para el segundo, que es la afirmación final Spinozista. Todo este encuentro con la verdad heterodoxa se encuentra por primera vez en un libro titulado “Refutación de la refutación de los filósofos a Al-Gazali” en el que su autor mediante la muestra del absurdo en la apariencia demuestra la incapacidad de la religión para afirmar la insuficiencia de la filosofía. Pero hay una diferencia de grado entre el libro de Averroes y los sucesivos de los heterodoxos más modernos, Averroes quería reformular el Islam, demostrando los capítulos más ilegibles en la etapa más reformista de la historia del Islam, el segundo quería que una persona sin afectos, es decir, sin un conocimiento razonado y lógico pueda pensar el mundo, o al menos situarse en él de una forma crítica, el saber del analfabeto – que diría Deleuze – no deja de ser saber.

Para acabar quería dejar una pregunta formulada para que la piense el lector, va sobre la cita de Hegel en el encabezado del artículo; Spinoza entendía que la substancia se compone de infinitos modos e infinitos atributos, por su parte Averroes - en el comentario al alma de Aristóteles - entiende que la substancia una del griego era susceptible de mejorarse mediante la mezcla, que sus potencias, al tratarse la substancia por grados serán mayores tras la mezcla de los organismos, y el último Hegel entendía que la substancia una será la más completa, eso sí, continuamente pasando por un proceso dialéctico incesante e infinito, ¿Qué diferencias guardan la filosofía de los tres, más allá de que uno dice al modo de comentador, otro de demostrador y el último de sujeto histórico?, ¿que forma potencia el saber en cada caso?.

Averroes, Spinoza y la silla de la bondad.

Carta a la atención de la bondadosa silla:

Discúlpeme silla bondadosa donde las haya. Solo soy un estudiante de filosofía - y en realidad me refiero en el estudiar a que soy joven teniendo en cuenta que usted se encuentra en madurez - la cosa de mi curiosidad surge de haber tenido oportunidad de conocer a filósofos y gobernantes que se han sentado en usted, algunos leídos por mí en sobre mesa.

Carta a la bondadosa silla.

Y me surgen dudas; Así creo que el mismo Hegel – que se sentó - recrimina el no hablar desde la unidad misma a Spinoza y el hacerlo siempre desde la negación, en la Enciclopedia: «Era Spinoza, por su nacimiento, judío, y es en general la intuición oriental, según la cual todo ser finito no es sino un ser mutable y pasajero, la que ha hallado en su filosofía su expresión racional». Sabiendo que Spinoza trabajaba con traducciones de Aristóteles y que en el S.XVI las traducciones que circulaban por centro Europa, eran así mismo traducciones de los comentarios averroístas a la traducción original de Al-Farabi, y en todo este jaleo hizo Spinoza sistema, bastante claro está que Hegel se refiere al Averroísmo con esa "intuición oriental", así que seguramente tuviese una opinión sobre Averroes – uno que nunca se sentó, y seguramente muy contaminada por lo que le habrán dicho los que se sentaron.

Así las cosas señora mía, debo decirle que me acongoja usted, madre narradora en silencio de los más limpios traseros, reina inmutable que es capaz de intuír como un libro abierto y llamarme a la curiosidad, me invita con cuidado a razonar las dos mil trenzas de anea que contiene como siguiendo las aventuras que sugiera el más sensato narrador. Sobre todo le doy las gracias por la bondad hayada en sí, si, por existir.

Como le decía, este otro señor que era Averroes destacaba entre los judíos sefardies en el S.XVII por su heterodoxia, algunos de estos eran así noistas y decían que el alma no existe sin el cuerpo, tratado que trata de demostrar Spinoza en la quinta parte de Ética. Me imagino a Spinoza con muchas y diferentes traducciones de los comentarios de Averroes a Aristóteles la mayoría vagas e imprecisas, intentando juntárlas y hacer lo mismo que su homólogo, pero ordenándolas de tal forma que no se vuelvan a desperdigar pasados quinientos años.

Por esto y otras cosas más separar a Averroes de Aristóteles como hizo Spinoza era verdadero menester para mí – oh! este trabajo mio aún no ha dado a luz, pues si para el griego la lógica es separar el término medio de los dos extremos de un juicio, dentro del comentario ese término medio va haciéndose pasar - de nuevo - “dentro de sí” - del ser andalusie de Averroes - volviéndose una contrariedad medible, lo que hace Averroes con Aristóteles – muy a su pesar sin querer – es mostrar la graduación de las afecciones, y de esta forma las hace posibles para diferenciarlas, comparándolas por sus diferencias. Hay dos que se dieron cuenta sin saber muy bien qué era eso; Nietzsche y Kierkegard, y hay uno que estaba obsesionado con estas comparaciones: Deleuze. El último lo maneja con asombro, pero tan tonto cuando quiere hacer crítica solo con eso, y más aún, en la fabulación de un sistema / anti-sistema que encuadra en la segunda parte de Mil mesetas – ademas parece que necesita la ayuda de Guattari para ocultarse. Desde luego no sería muy ducho en las mates, que le vamos a hacer.

La Historía de Al-Andalus, bien lo sabes, tuvo a Abderraman III sentado cuando era llamado Califato, amigo de Borrell II conde de Barcelona, del que este pagaba a razón de vasallaje, y esto querida silla, ¿a razón de entrar en el comercio árabe a través del puerto de Barcelona?, ¿no fue por el amor de los hombres al islam como crecieron las burguesías en la península de Córdoba a Barcelona?, fueron los embéres sucediéndose y lo que al califato le parecía mejor conservar y cesar en el ataque, entre Barcelona, Castilla y Asturias se fortalecen las relaciones comerciales al tiempo que la ruina llega a Al-Ándalus (el fracaso económico consistía en la abundancia de muladíes, que ya no pagaban el tributo anual de los que no profesaban el islam) sublebandose muladíes y mozarabes contra la pobreza, y alzándose en los numerosos montes que pueblan la península toda ella. La guerra civil termina en el año 1110 con la secesión del reino de Málaga y poco después acaban por formarse treinta y nueve más, el más poderoso llegó a ser el reino de Jaén, el más rico y prospero para la agricultura, el más amplio y extenso, y cruel y despiadado con sus súbditos como el que más, tanto fue esto así – corríjame en la contestación silla mía – que decaídos por el hambre de cuatro meses en el asedio iban rindiéndose soldados del rey Muhamed I, abandonándolo y sitiando la ciudad junto al rey cristiano, esto debió de asustar mucho a Averroes, pues sucedió en el año 1245 cuando tenía diecinueve años.

Siguiendo a partir de aquí la historia del Cordobés - Dominique Urvoy es quien es más verosímil, en el año 1178 cristiano se vuelven a juntar en Marraquetch: Abentofail, el sultán Yusuf y Averroes. El primero esta escribiendo o apunto de terminar “El filósofo autodidacto”, con un toque místico último que a Averroes tiene que sacar de quicio, pues al año siguiente escribe “Refutación de la refutación de los filósofos a Al-Gazali” y “Demostración de los métodos de la prueba”. Oh!, todo el tinglado ve la luz cordobesa, pero aquí no hubo persecución – solo era conocido en los círculos de estos aristócratas que jugaban a la democracia, posteriormente dio varias charlas de ánimo a la población sobre la guerra que libraban contra los cristianos – después del destrozo de Medina Azhara – y surgieron unas ideas que se han ido a llamar “la yihad”, estas ideas no tienen nada que ver con como las pintan, sino que son un intento de mostrar a musulmanes y cristianos qué civilización iba en camino de la verdad, por último, en sus últimos años da clases a particulares – seguramente jóvenes – resumiendo los comentarios de Aristóteles, también da algunas charlas en la mezquita de Córdoba y es aquí cuando se gana la enemistad del pueblo Cordobés, tachándolo de Judío y llegando al insulto de viva voz. En el año 1195 es desterrado a Lucena.

Creo que usted ya sabría toda esta historia, si la muestro es para dejar constancia de la ignorancia de Averroes, realmente pensaba que “El pensamiento tiene alas y no hay muro que pueda detener su avance”, y esto le resultaba tan natural, que podría afirmar que ganarían la guerra al ponerse a pensar los hombres de a pie, ¿no pudo intuir que el hombre de a pie no apoyaría su pensar?, más aún por que en la ciudad había trece filósofos con más discípulos que él.

Sobre la cuestión de la España de hoy, ¿el resultado de un averroísmo sin cuajar en las tierras que lo vio nacer se puede traducir en una sopa de anarquismo analfabeto?, no se. Desde luego lo que quería preguntarle es, ¿qué forma de sentar tiene la buena silla que la traza?, ¿qué autoridad trae a nosotros la bondadosa influencia suya?, ¿ha olvidado usted algo de lo que le traigo?.

Al fin le mando mi decir, que es este: En una buena silla sucede que la juzgamos por su bondad con nosotros, así es buena pues se ajusta a nuestro concepto de silla pero lo debe hacer de una forma que me haga bien, digamos si soy pequeño y con grandes brazos: la silla me hace bien por que no es muy alta y presenta apoyabrazos, si soy alto y robusto necesito otra silla para decir de ella que es buena, es decir, mi concepto de silla se ajusta ontológicamente al lenguaje, por lo que parece no hay ontología mejor que otra. Me despido señora, la más querida y bondadosa hayada silla de cuantas se conocen y conceptúan, sin poder mostrarle mi admiración completa, sepa señora que esta solo se la tengo a Don Quijote.

Un fuerte abrazo, Esteban Higueras Galán.

Bibliografía.

¡Santiago y cierra, España!: El nacimiento de una nación por José Javier Esparza
Inabarcable Averroes por Dominique Urvoy

La inversión del platonismo falsada.

La inversión del platonismo falsada por la ciencia.

El pensamiento de Deleuze es una inversión del platonismo que buscaba guiar la filosofía en tiempos atrapados por una ideología derivada de las ideas de Heidegger, la creencia en la existencia de unas ideas más válidas que otras había sobrepasado sus límites, llegando a la creencia de que unos grupos de personas son más válidos que otros para las ideas, dando de esta forma alimento al mayor monstruo nacionalista que conocimos. Pero mucho ha cambiado hoy y quienes querían cambiar el estatus quo bajo premisas no muy sólidas, se alían con su primer enemigo, ¿que posibilita que nacionalistas y postmodernos luchen mano a mano en nuestros días?, ¿qué errores corresponden a cadas creencias?.

Martin Heidegger.
Martin Heidegger

Seleccionar, elegir y descartar constituyen los pasos del método nacionalista encarnado en la filosofía de Heidegger para Deleuze, y este mantiene que el platonismo es su exageración y la base de esta demonificación de la idea, el alemán pretendía producir la diferencia misma separando matemáticamente - pensaban - el modelo del simulacro. La diferencia platónica no se da para el francés entre modelo e imagen sino entre dos imágenes: copias y simulacros. La copia como forma ideal del original no es simple apariencia pues recibe del modelo una relación de consciencia definida, presenta reglas para reconocerla y ordenarla. El simulacro no, este es materia y puro devenir, ilimitado y operador opuesto a la Idea, falsa al mismo tiempo el modelo y la imagen. La copia válida de la imagen se presenta opuesta a los malos simulacros que no definen por sí mismos ni al fundamento de la idea ni a lo fundado por ella. Así cree Deleuze que asegura la postura nacionalista el triunfo de las imágenes fundadas sobre los simulacros, rechazando el simulacro, impidiendo su percepción, impidiendo que suban a la superficie material y se “insinúen” en todas partes. Castigar a los descartados es el punto de no retorno de cualquier nacionalismo, este al que llegó la Alemania Nazi, y al que llegarán todos los nacionalismos si no cesan en el intento.

Es muy común pensar, desde luego lo observo muy cotidianamente sobre todo en redes sociales, la creencia de que una nación tiene existencia objetiva y subjetiva, se justifica; pues cualquier persona ajena a un grupo puede captar la resistencia que le ofrece formar parte de él, entonces estos augurios no pueden ser imaginaciones suyas, serán normas, valores, costumbres, lenguajes en los que no se puede entrar sin esfuerzo. A este ámbito grupal se le asigna el valor de nación, como una macro-agrupación de costumbres inherentes. Como una verdad nacida del hombre por su origen, y no por sus actos. Si las naciones presentan por sí una unidad de acción para tomar decisiones necesariamente lo harán por medio de una conciencia nacional que el grupo por sí solo se encarga de fomentar. Se puede viajar a un país extranjero y decir que hay diferencias entre la vida aquí y allá, pero, ¿dependen de un macro-grupo unido de forma unitaria, o de una multitud de individualidades deseosos de unirse con otros más o menos diferentes?. Si nuestra respuesta es la primera opción, las naciones deben ser la panacea del hombre moderno y sustentan una base sólida donde convivir entre algunos de nosotros (ya sabemos como; seleccionar, elegir y descartar), pero si las naciones sólo son el reflejo exiguo de una mezcla humana hacia el fin de los grupos, solo son el impedimento primero a la libertad e igualdad de los hombres.

Lo que ocurre es que solemos confundir nación con estado, como si el estado no permitiese la objetividad y subjetividad compartida, el descubrimiento de una verdad objetiva (o al menos la verdad de una época: teoría de la relatividad, igualdad de los hombres, demostración científica o la base tecnológica actual por ejemplo) influye en las ideas que se forman unos de otros mientras expresan su conocimiento, provocándose una suerte de procesamiento subjetivo, es decir, del conocimiento que tienen unos del de los otros (Spinoza lo llamaba "Imaginación", Marx "Ideología", Averroes "Kalam filosófico"), pero pasa que en el estado el individuo - como el científico - está obligado a la demostración para sí de la objetividad, es decir, está obligado a la educación por propio interés, como también lo está a la comunicación y al diálogo que genera la subjetividad; vá! - se exclama, esas son las cosas de los políticos! - se escucha en cualquier conversación, pero no lo son. Son las cosas de los ciudadanos y si estos delegan en sus representantes estos harán igual que aquellos pues de ello depende su reelección. El estado obliga y otorga, en cambio la nación acepta el origen como verdad y proclama los actos particulares como si fueran unitarios.

Hay otro problema muy actual, que es el de los individuos no nacionalistas que aceptan y premian la nación antes que el estado. Esto tiene que ver con la inversión del platonismo postmoderna,  consiste esta en privilegiar a los simulacros sobre las copias del modelo bajo premisas descritas en libros como Mil mesetas - libro que filósofos como Antonio Escohotado definen como la "Biblia postmoderna", cuyos principios de conexión y heterogeneidad establecen que cualquier punto del sistema puede ser conectado con cualquier otro, y debe serlo. Siendo esto aplicable a la lingüística - según Deleuze y Guattari claro, cualquier punto del lenguaje puede ser conectado con cualquier otro, y, si ocurre en el lenguaje ocurre también a nivel neuronal (en la primera parte de Capitalismo y esquizofrenia; El anti-edipo, Deleuze y Guattari realizan la crítica a la filosofía de Heidegger y la psicología de Freud, en la segunda, llamada Mil mesetas construyen la base de una nueva filosofía y psicología, apoyándose en los nuevos descubrimientos neuronales anteriores a los años ochenta y a las lagunas teóricas dejadas por filósofos anteriores) pero posteriormente, y sobre todo en los años ochenta y noventa se descubrió el conjunto de factores que influyen en el intercambio neuronal, factores electroquímicos, factores sumativos y compensatorios de cargas eléctricas, factores de capacidad de almacenamiento del neurotransmisor, de la recaptación de este u otros problemas secundarios implicados en el paso de la información, quedando claro a partir de los años ochenta y noventa que no cualquier información pasa todas las pruebas. Y aún más, en la reciente actualidad investigativa en el campo de la neurociencia, más allá del tremendo desarrollo de conexión entre áreas cerebrales que realizan las células neurogliocitas - antes confundidas con neuronas, que forman una estructura más rígida de lo que se creía en los intercambios neuronales de distintas partes del cerebro, destaca sobre manera las investigaciones desarrolladas en torno a una parte de la corteza cerebral, el precúneo - parte parietal central del encéfalo - es seguramente el principal centro de integración de nuestras redes neurales, se forma muy distintamente en los individuos investigados (resultados del trabajo de la universidad de Kioto) constatando que a mayor cantidad de sustancia gris - cuerpos neuronales lo bastante juntos y apretados entre sí - mayor felicidad, la función de esta parte del cerebro consiste en relacionar informaciones cerebrales internas con informaciones ambientales o externas, y representa por tanto una base importante para los procesos que generan autoconciencia y conocimiento concreto.
Precúneo
Mapa de actividad área de precúneo

A razón de los descubrimientos científicos va quedando claro que la conexión neuronal y el paso de la información a través de esta presenta una estructura observable, y que no vale el principio de conexión y heterogeneidad arriba expuesto, sino otro que quedaría así: cualquier conexión del sistema no puede conectarse con cualquiera otra pero no puede dejar de intentarlo. Tratándose así la información no es ya que la consciencia esté retrasada - como se dice en Mil mesetas, sino que está adelantada con respecto a la naturaleza, pues no deja de prever con la información almacenada los cambios en la posibilidad de ocurrencia del ambiente interno y externo. Es más, queda claro que núnca se escribe sobre lo que no se sabe, si se escribe es por que se adelanta el saber al no saber, la ocurrencia de escribir consiste en que; solo se puede escribir sobre lo que se va a aprender ahora. No hay otra opción, de esta forma el simulacro como realidad múltiple y descentralizada, ó rizomática como decían los autores de Mil mesetas ha quedado anulado en pocos años, si no responde a una formación verdadera en el cuerpo neuronal humano, por tanto tampoco en el lenguaje y el orden de las ideas. ¿Pero, y en cuanto a la ficción?, ¿y qué ocurre en política?, ¿y si el simulacro se une de forma ideológica?.

Pintada Deleuze postmoderno.
Pintada de un Deleuze postmoderno.

El simulacro es una ficción que como tal, fingida y falsa para la demostración científica, sigue teniendo para el hombre una realidad total con forma ideológica. Con real quiero decir que es un cuerpo y que este cuerpo afecta en todas las formas posibles, es decir, que es capaz de infinitas formas de afectarse, y de crear infinitas afecciones posibles a cada individuo (por ejemplo como las afecciones que se producen en una procesión de semana santa) por el solo uso de la imaginación. En la realidad ficticia y política del simulacro la afirmación nacionalista ha quedado reproducida por la corriente política postmoderna, esta corriente populista descentralizada y múltiple reivindica que todas las ideas son válidas para todas las personas, quedando asimilada a su homólogo nacionalista, ha perdido la razón de asignación, los hombres han quedado como máquinas imaginantes completamente inútiles, si solo pueden imaginar (como decía Spinoza: el hombre imagina cuando el cuerpo está afectado por alguna imagen externa que le es causa de tristeza), solo pueden decir cosas dentro de las afecciones particulares, pero no escapar de ellas. Una persona afectada de múltiples tristezas no sabe reconocer la igualdad ni ejercer la libertad - por el dicho anterior de Spinoza, es solo un individuo engañado por sus afectos y manipulado, hoy, puesto a favor del antiguo mito Nazi.

La nueva España y el nacionalismo Catalán.

Aceptar lo nuevo de entre lo viejo.

El nacionalismo es, según dicta nuestro diccionario, una doctrina y movimiento político que reivindica el derecho de una nacionalidad a la reafirmación de su propia personalidad mediante la autodeterminación política.


"En la Monarquía de España, donde las Provincias son muchas, las naciones diferentes, las lenguas varias, las inclinaciones opuestas, los climas encontrados, es menester gran capacidad para conservar, así mucha para unir".
Baltasar Gracián, 1640

La nueva y vieja España y Cataluña.

Empiezo, digamos que la existencia de una nación consta de un principio que es superior a los ciudadanos, digamos que tiene una "razón" histórica, puede ser la lengua, la raza, una serie de acontecimientos históricos relatados, incluso envueltos religiosamente, también, un pasado sentido de opresión donde la independencia fue cercenada. Toda esta actividad ocurre en toda Europa tras las guerras napoleónicas, los viejos afectos hacia lo divino y religioso cesan, los individuos comienzan a identificarse con características políticas, es decir, atienden a ideas que son producidas por otros individuos, y, suelen ser más llamativas para sí mismos las que comparten un "algo" común, como el origen étnico, el idioma y la tradición.

Hay que esperar hasta el siglo XIX, para que Prat de la Riba diera voz a varios sentimientos nacionalistas catalanes, expresaba este la infelicidad con Castilla, o con la nueva España - no aceptada esta como nación - como estado que los gobernaba, así se sentían los catalanes, entre dos grandes potencias opresoras, una Francia, la gran potencia medieval y posteriormente el gran imperio burgués napoleónico y por el otro, la nueva España - despectivamente Castilla - potencia nueva desde su unificación y el descubrimiento de América, lo nuevo burgués aplastado frente a lo viejo católico, y al mismo tiempo la vieja potencia medieval aplastada frente a la nueva potencia imperial. Y entre medias un nacionalismo creciente, el nacionalismo es reflejo como se puede percibir de lo ante dicho de la ausencia del "algo" común, y este algo, como la "cosa" de Spinoza es siempre el encuentro entre dos pasiones, es decir, es el acto mismo del encuentro lo que falta, el hecho concreto mismo. Un escritor anterior a Gracián llamado Miguel de Cervantes introdujo con astucia el problema del nacionalismo catalán mucho antes de la llegada de este vocablo, en la segunda parte de su famosa novela viaja a través de los montes aragoneses en busca de los delincuentes y humanos, ya que él mismo se denomina así los encuentra robando y cobrando comisiones por cruzar dichos montes - en esto casi como ahora, pero no es casualidad - así como yo lo entiendo - y si no la novela puedes leer - que el ingenioso hidalgo recobrase la cordura tras este amable viaje, al encontrarse - en los afectos se entiende - con personas alejadas de lo común, incapaces de aceptar lo nuevo de entre lo viejo, en ambos lados y hacia ambas fronteras.

No hay más que lo que se ve, la nostalgia de un pasado inexistente - solo aupado por delincuentes huidos de la ley escondidos entre montañas - e imaginadas glorias de cultura que Cataluña en realidad nunca poseyó. La cultura que Cataluña posee está tan unida a España como la del resto de territorios adheridos o quizá más, y quizá solo por mala suerte no re-descubriese la república griega o la lógica como hicieran los andaluces musulmanes, ni destronaran a la aristocracia como la Francia napoleónica, sino que, se adherieron al catolicismo más rígido como la nueva España inquistorial con la creación de la iglesia Catalana o Renaixença, afirmó también al gran escritor español, antes dicho, Miguel de Cervantes, que según la mitología catalanista se llama Joan Miquel, y que escribió El Quixot, libro secuestrado por la nueva España y aniquilado el origen de su escritor así como su escritura en catalán, solo conservando la traducción castellana. Se puede tratar de la mayor injusticia jamas realizada hacia la cultura y tradición de un pueblo, o puede ser la mayor de las diferencias fingidas entre dos territorios semejantes.

Hay que estar dispuesto a decir la verdad sobre el pasado para hacerlo en el presente, y esta verdad difusa tiene pocos concretos, siendo uno que es la corrupción de las clases más adineradas y poderosas quienes promulgan el nacionalismo Catalán, la otra, que es seguro tierra bien admirada de España por todos los españoles.


Molinos de viento de Don Quijote.

Don quijote ve gigantes por molinos.

Lectura de Don Quijote de la mancha, capítulo 8, de Miguel de Cervantes Saavedra.

El capitulo más famoso de la ingeniosa historia de Don Quijote de la mancha, del que Foucault afirma ser el libro que destruye toda la filosofía de la semejanza y el signo, del que filósofos como Nietzsche hicieron su bandera (copiando las máximas de su Zaratustra como se muestra en "El quijote morisco"), un libro escrito bajo las afirmaciones de un loco, que alumbró más verdades que cien sabios de su época. Este corto capítulo es quizá con partes de el Hamlet de Shakespeare el paso más "hondo" dado por un hombre dentro del conocimiento concreto, en sentido opuesto al conocimiento religioso basado en la semejanza.

Del buen suceso que el valeroso don Quijote tuvo en la espantable y jamás imaginada aventura de los molinos de viento, con otros sucesos dignos de felice recordación


En esto, descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo, y así como don Quijote los vio, dijo a su escudero:

-La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear; porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta, o pocos más, desaforados gigantes, con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas, con cuyos despojos comenzaremos a enriquecer; que ésta es buena guerra, y es gran servicio de Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra.

-¿Qué gigantes? -dijo Sancho Panza.

-Aquéllos que allí ves -respondió su amo- de los brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos leguas.

-Mire vuestra merced -respondió Sancho- que aquéllos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que, volteadas del viento, hacen andar la piedra del molino.

-Bien parece -respondió don Quijote- que no estás cursado en esto de las aventuras: ellos son gigantes; y si tienes miedo, quítate de ahí, y ponte en oración en el espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla.

Y diciendo esto, dio de espuelas a su caballo Rocinante, sin atender a las voces que su escudero Sancho le daba, advirtiéndole que, sin duda alguna, eran molinos de viento, y no gigantes, aquéllos que iba a acometer. Pero él iba tan puesto en que eran gigantes, que ni oía las voces de su escudero Sancho, ni echaba de ver, aunque estaba ya bien cerca, lo que eran; antes iba diciendo en voces altas:

-Non fuyades, cobardes y viles criaturas; que un solo caballero es el que os acomete.

Levantóse en esto un poco de viento, y las grandes aspas comenzaron a moverse, lo cual visto por don Quijote, dijo:

-Pues aunque mováis más brazos que los del gigante Briareo, me lo habéis de pagar.

Y diciendo esto, y encomendándose de todo corazón a su señora Dulcinea, pidiéndole que en tal trance le socorriese, bien cubierto de su rodela, con la lanza en el ristre, arremetió a todo el galope de Rocinante y embistió con el primero molino que estaba delante; y dándole una lanzada en el aspa, la volvió el viento con tanta furia, que hizo la lanza pedazos, llevándose tras sí al caballo y al caballero, que fue rodando muy maltrecho por el campo. Acudió Sancho Panza a socorrerle, a todo el correr de su asno, y cuando llegó halló que no se podía menear: tal fue el golpe que dio con él Rocinante.

Don Quijote embista el aspa de un molino.


-¡Válame Dios! -dijo Sancho-. ¿No le dije yo a vuestra merced que mirase bien lo que hacía, que no eran sino molinos de viento, y no lo podía ignorar sino quien llevase otros tales en la cabeza?

-Calla, amigo Sancho -respondió don Quijote-; que las cosas de la guerra, más que otras, están sujetas a continua mudanza; cuanto más, que yo pienso, y es así verdad, que aquel sabio Frestón que me robó el aposento y los libros ha vuelto estos gigantes en molinos por quitarme la gloria de su vencimiento: tal es la enemistad que me tiene; mas al cabo al cabo, han de poder poco sus malas artes contra la bondad de mi espada.

-Dios lo haga como puede -respondió Sancho Panza.

Y, ayudándole a levantar, tornó a subir sobre Rocinante, que medio despaldado estaba. Y, hablando en la pasada aventura, siguieron el camino del Puerto Lápice, porque allí decía don Quijote que no era posible dejar de hallarse muchas y diversas aventuras, por ser lugar muy pasajero, sino que iba muy pesaroso, por haberle faltado la lanza; y diciéndoselo a su escudero, le dijo:

-Yo me acuerdo haber leído que un caballero español llamado Diego Pérez de Vargas, habiéndosele en una batalla roto la espada, desgajó de una encina un pesado ramo o tronco, y con él hizo tales cosas aquel día, y machacó tantos moros, que le quedó por sobrenombre Machuca, y así él como sus decendientes se llamaron desde aquel día en adelante Vargas y Machuca. Hete dicho esto porque de la primera encina o roble que se me depare pienso desgajar otro tronco, tal y tan bueno como aquél que me imagino; y pienso hacer con él tales hazañas, que tú te tengas por bien afortunado de haber merecido venir a vella, y a ser testigo de cosas que apenas podrán ser creídas.

-A la mano de Dios -dijo Sancho-; yo lo creo todo así como vuestra merced lo dice; pero enderécese un poco; que parece que va de medio lado, y debe de ser del molimiento de la caída.

-Así es la verdad -respondió don Quijote-; y si no me quejo del dolor, es porque no es dado a los caballeros andantes quejarse de herida alguna, aunque se le salgan las tripas por ella.

-Si eso es así, no tengo yo qué replicar -respondió Sancho-; pero sabe Dios si yo me holgara que vuestra merced se quejara cuando alguna cosa le doliera. De mí sé decir que me he de quejar del más pequeño dolor que tenga, si ya no se entiende también con los escuderos de los caballeros andantes eso del no quejarse.

No se dejó de reír don Quijote de la simplicidad de su escudero; y así, le declaró que podía muy bien quejarse como y cuando quisiese, sin gana o con ella; que hasta entonces no había leído cosa en contrario en la orden de caballería. Díjole Sancho que mirase que era hora de comer. Respondióle su amo que por entonces no le hacía menester; que comiese él cuando se le antojase. Con esta licencia, se acomodó Sancho lo mejor que pudo sobre su jumento, y sacando de las alforjas lo que en ellas había puesto, iba caminando y comiendo detrás de su amo muy de su espacio, y de cuando en cuando empinaba la bota, con tanto gusto, que le pudiera envidiar el más regalado bodegonero de Málaga. Y en tanto que él iba de aquella manera menudeando tragos, no se le acordaba de ninguna promesa que su amo le hubiese hecho, ni tenía por ningún trabajo, sino por mucho descanso, andar buscando las aventuras, por peligrosas que fuesen.

En resolución, aquella noche la pasaron entre unos árboles, y del uno dellos desgajó don Quijote un ramo seco que casi le podía servir de lanza, y puso en él el hierro que quitó de la que se le había quebrado. Toda aquella noche no durmió don Quijote, pensando en su señora Dulcinea, por acomodarse a lo que había leído en sus libros, cuando los caballeros pasaban sin dormir muchas noches en las florestas y despoblados, entretenidos con las memorias de sus señoras. No la pasó ansí Sancho Panza; que, como tenía el estómago lleno, y no de agua de chicoria, de un sueño se la llevó toda, y no fueran parte para despertarle, si su amo no lo llamara, los rayos del sol, que le daban en el rostro, ni el canto de las aves, que, muchas y muy regocijadamente, la venida del nuevo día saludaban. Al levantarse dio un tiento a la bota, y hallóla algo más flaca que la noche antes, y afligiósele el corazón, por parecerle que no llevaban camino de remediar tan presto su falta. No quiso desayunarse don Quijote, porque, como está dicho, dio en sustentarse de sabrosas memorias. Tornaron a su comenzado camino del Puerto Lápice, y a obra de las tres del día le descubrieron.

-Aquí -dijo en viéndole don Quijote- podemos, hermano Sancho Panza, meter las manos hasta los
codos en esto que llaman aventuras. Mas advierte que, aunque me veas en los mayores peligros del mundo, no has de poner mano a tu espada para defenderme, si ya no vieres que los que me ofenden es canalla y gente baja, que en tal caso bien puedes ayudarme; pero si fueren caballeros, en ninguna manera te es lícito ni concedido por las leyes de caballería que me ayudes, hasta que seas armado caballero.

-Por cierto, señor -respondió Sancho-, que vuestra merced sea muy bien obedecido en esto; y más, que yo de mío me soy pacífico y enemigo de meterme en ruidos ni pendencias; bien es verdad que en lo que tocare a defender mi persona no tendré mucha cuenta con esas leyes, pues las divinas y humanas permiten que cada uno se defienda de quien quisiere agraviarle.
-No digo yo menos -respondió don Quijote-; pero en esto de ayudarme contra caballeros has de tener a raya tus naturales ímpetus.

-Digo que así lo haré -respondió Sancho- y que guardaré ese preceto tan bien como el día del domingo.

Estando en estas razones, asomaron por el camino dos frailes de la orden de San Benito, caballeros sobre dos dromedarios; que no eran más pequeñas dos mulas en que venían. Traían sus antojos de camino y sus quitasoles. Detrás dellos venía un coche, con cuatro o cinco de a caballo que le acompañaban y dos mozos de mulas a pie. Venía en el coche, como después se supo, una señora vizcaína, que iba a Sevilla, donde estaba su marido, que pasaba a las Indias con un muy honroso cargo. No venían los frailes con ella, aunque iban el mesmo camino; mas apenas los divisó don Quijote, cuando dijo a su escudero:

-O yo me engaño, o ésta ha de ser la más famosa aventura que se haya visto; porque aquellos bultos negros que allí parecen deben de ser, y son, sin duda, algunos encantadores que llevan hurtada alguna princesa en aquel coche, y es menester deshacer este tuerto a todo mi poderío.
-Peor será esto que los molinos de viento -dijo Sancho-. Mire, señor, que aquéllos son frailes de San Benito, y el coche debe de ser de alguna gente pasajera. Mire que digo que mire bien lo que hace, no sea el diablo que le engañe.

-Ya te he dicho, Sancho -respondió don Quijote-, que sabes poco de achaque de aventuras; lo que yo digo es verdad, y ahora lo verás.

Y diciendo esto, se adelantó y se puso en la mitad del camino por donde los frailes venían, y, en llegando tan cerca que a él le pareció que le podrían oír lo que dijese, en alta voz dijo:
-Gente endiablada y descomunal, dejad luego al punto las altas princesas que en ese coche lleváis forzadas; si no, aparejaos a recebir presta muerte, por justo castigo de vuestras malas obras.
Detuvieron los frailes las riendas, y quedaron admirados, así de la figura de don Quijote como de sus razones, a las cuales respondieron:

-Señor caballero, nosotros no somos endiablados ni descomunales, sino dos religiosos de San Benito que vamos nuestro camino, y no sabemos si en este coche vienen, o no, ningunas forzadas princesas.
-Para conmigo no hay palabras blandas; que ya yo os conozco, fementida canalla -dijo don Quijote.
Y, sin esperar más respuesta, picó a Rocinante y, la lanza baja, arremetió contra el primero fraile, con tanta furia y denuedo que, si el fraile no se dejara caer de la mula, él le hiciera venir al suelo mal de su grado, y aun mal ferido, si no cayera muerto. El segundo religioso, que vio del modo que trataban a su compañero, puso piernas al castillo de su buena mula, y comenzó a correr por aquella campaña, más ligero que el mesmo viento.

Sancho Panza, que vio en el suelo al fraile, apeándose ligeramente de su asno, arremetió a él y le comenzó a quitar los hábitos. Llegaron en esto dos mozos de los frailes y preguntáronle que por qué le desnudaba. Respondióles Sancho que aquello le tocaba a él legítimamente, como despojos de la batalla que su señor don Quijote había ganado. Los mozos, que no sabían de burlas, ni entendían aquello de despojos ni batallas, viendo que ya don Quijote estaba desviado de allí, hablando con las que en el coche venían, arremetieron con Sancho y dieron con él en el suelo, y, sin dejarle pelo en las barbas, le molieron a coces y le dejaron tendido en el suelo sin aliento ni sentido; y, sin detenerse un punto, tornó a subir el fraile, todo temeroso y acobardado y sin color en el rostro; y cuando se vio a caballo, picó tras su compañero, que un buen espacio de allí le estaba aguardando, y esperando en qué paraba aquel sobresalto, y, sin querer aguardar el fin de todo aquel comenzado suceso, siguieron su camino, haciéndose más cruces que si llevaran al diablo a las espaldas.

Don Quijote estaba, como se ha dicho, hablando con la señora del coche, diciéndole:

-La vuestra fermosura, señora mía, puede facer de su persona lo que más le viniere en talante, porque ya la soberbia de vuestros robadores yace por el suelo, derribada por este mi fuerte brazo; y porque no penéis por saber el nombre de vuestro libertador, sabed que yo me llamo don Quijote de la Mancha, caballero andante y aventurero, y cautivo de la sin par y hermosa doña Dulcinea del Toboso; y en pago del beneficio que de mí habéis recebido, no quiero otra cosa sino que volváis al Toboso, y que de mi parte os presentéis ante esta señora y le digáis lo que por vuestra libertad he fecho.
Todo esto que don Quijote decía escuchaba un escudero de los que el coche acompañaban, que era vizcaíno, el cual, viendo que no quería dejar pasar el coche adelante, sino que decía que luego había de dar la vuelta al Toboso, se fue para don Quijote y, asiéndole de la lanza, le dijo, en mala lengua castellana y peor vizcaína, desta manera:

-Anda, caballero que mal andes; por el Dios que crióme, que, si no dejas coche, así te matas como estás ahí vizcaíno.

Entendióle muy bien don Quijote, y con mucho sosiego le respondió:

-Si fueras caballero, como no lo eres, ya yo hubiera castigado tu sandez y atrevimiento, cautiva criatura.

A lo cual replicó el vizcaíno:

-¿Yo no caballero? Juro a Dios tan mientes como cristiano. Si lanza arrojas y espada sacas, ¡el agua cuán presto verás que al gato llevas! Vizcaíno por tierra, hidalgo por mar, hidalgo por el diablo, y mientes que mira si otra dices cosa.

-Ahora lo veredes, dijo Agrajes -respondió don Quijote.

Y arrojando la lanza en el suelo, sacó su espada y embrazó su rodela, y arremetió al vizcaíno, con determinación de quitarle la vida. El vizcaíno, que así le vio venir, aunque quisiera apearse de la mula, que, por ser de las malas de alquiler, no había que fiar en ella, no pudo hacer otra cosa sino sacar su espada; pero avínole bien que se halló junto al coche, de donde pudo tomar una almohada, que le sirvió de escudo, y luego se fueron el uno para el otro, como si fueran dos mortales enemigos. La demás gente quisiera ponerlos en paz; mas no pudo, porque decía el vizcaíno en sus mal trabadas razones que si no le dejaban acabar su batalla, que él mismo había de matar a su ama y a toda la gente que se lo estorbase. La señora del coche, admirada y temerosa de lo que veía, hizo al cochero que se desviase de allí algún poco, y desde lejos se puso a mirar la rigurosa contienda, en el discurso de la cual dio el vizcaíno una gran cuchillada a don Quijote, encima de un hombro, por encima de la rodela, que, a dársela sin defensa, le abriera hasta la cintura. Don Quijote, que sintió la pesadumbre de aquel desaforado golpe, dio una gran voz, diciendo:

-¡Oh señora de mi alma, Dulcinea, flor de la fermosura, socorred a este vuestro caballero, que por satisfacer a la vuestra mucha bondad, en este riguroso trance se halla!

El decir esto, y el apretar la espada, y el cubrirse bien de su rodela, y el arremeter al vizcaíno, todo fue en un tiempo, llevando determinación de aventurarlo todo a la de un golpe solo.

El vizcaíno, que así le vio venir contra él, bien entendió por su denuedo su coraje, y determinó de hacer lo mesmo que don Quijote; y así, le aguardó bien cubierto de su almohada, sin poder rodear la mula a una ni a otra parte; que ya, de puro cansada y no hecha a semejantes niñerías, no podía dar un paso. Venía, pues, como se ha dicho, don Quijote contra el cauto vizcaíno, con la espada en alto, con determinación de abrirle por medio, y el vizcaíno le aguardaba ansimesmo levantada la espada y aforrado con su almohada, y todos los circunstantes estaban temerosos y colgados de lo que había de suceder de aquellos tamaños golpes con que se amenazaban; y la señora del coche y las demás criadas suyas estaban haciendo mil votos y ofrecimientos a todas las imágenes y casas de devoción de España, por que Dios librase a su escudero y a ellas de aquel tan grande peligro en que se hallaban. Pero está el daño de todo esto que en este punto y término deja pendiente el autor desta historia esta batalla, disculpándose que no halló más escrito destas hazañas de don Quijote de las que deja referidas. Bien es verdad que el segundo autor desta obra no quiso creer que tan curiosa historia estuviese entregada a las leyes del olvido, ni que hubiesen sido tan poco curiosos los ingenios de la Mancha, que no tuviesen en sus archivos o en sus escritorios algunos papeles que deste famoso caballero tratasen; y así, con esta imaginación, no se desesperó de hallar el fin desta apacible historia, el cual, siéndole el cielo favorable, le halló del modo que se contará en la segunda parte.

La solución a la ideología

La solución a la ideología para Deleuze

Deleuze y Foucault sobre el proceso de poder entienden que la rotura del Marxismo en la organización del comunismo se da desde Lenin, el comunismo ejerce en teoría la resistencia al poder ubicándolo en la clase proletaria.



"El poder carece de homogeneidad, pero se define por las singularidades, los puntos singulares por los que pasa" (Deleuze Gilles. Foucault, p. 51).

"Las relaciones de poder son inmanentes a todas las relaciones (procesos económicos, relaciones de conocimiento, relaciones sexuales…)" ( Foucault Michel, Historia de la sexualidad. p. 114)

Multiplicidad en Deleuze.

Tras años de fama sin igual para los filósofos encabezados por las ideas de Marx, parece que a mediados del siglo XX ya no es principal el problema de la alienación y la ideología, el individuo identificado con la conciencia no puede salir del gran laberinto comunista. Se trata de definir la historia no vivida de los deseos, de practicar una política aún inconsciente en todos - dentro de - los individuos, la misión del filósofo es - en palabras de Deleuze - escribir para el analfabeto, para quien no tiene conceptos para organizar sus palabras, es decir, para dar razón por afecto.

La posibilidad de una mayoría de relaciones singulares que no estén sujetas a ideas confusas y vagas, continúa en la consecuente libertad de los hombres (que actúan conforme a su naturaleza para Spinoza, Hegel, Marx o Deleuze), pero esta libertad es un mito cuanto menos, la diferencia es que Deleuze entiende la coacción real como una relación singular de poder, como multiplicidades ejercidas entre los individuos. El mito - por decirlo con la palabra de Platón - es la ideología como instrumento del estado, o la represión, Deleuze dice; en realidad lo que hay son devenires individuales, es decir, es el individuo a través de su forma de afectarse o entender el que transforma la propaganda política y la prohibición legal, para resultar - después de un proceso deseante muy personal en todos lo casos - en el acto de ejercer poder o de padecerlo.

La ideología para Marx parece un producto asimilado por el obrero como tal, no hay diferenciación en esto, no se explica más - cabe recordar que apenas existía diferenciación productiva y el grupo de ideas vagas que fácilmente se formaban la mayoría de trabajadores no diferían mucho en general, desde luego es una cosa que no pertenece al individuo, ya que es algo externo a él, que cambia la expresión de los actos del individuo por unas ordenes externas transformadas en una forma de ver el mundo - por enajenación o alienación, o ideología. Existe en cuanto a que forma una realidad percibida; una ideología general "en el ambiente", me puedo imaginar una niebla espesa que flota en el aire, que te contagia. Entonces desde Marx, se puede pensar que la ideología funciona así de simple, es una cosa abstracta y con errores, formada por imágenes pasionales y obligaciones alienantes, y que, bueno, todos los padecidos lo padecen e idean - idear al modo de los ideólogos que ni son libres ni conocen la verdad - de formas parecidas. Pero esto es absurdo, quiero decir que Marx como lector de Spinoza, y sabiendo que se vale de Spinoza para lanzarse a la praxis de conseguir la libertad de la razón en los hombres, partiendo de cualquier imagen confusa (como se muestra en el artículo: La deducción de la creencia y la imagen) y al reconocer esta multiplicidad, no tiene sentido el entendimiento de que todos los hombres asimilarían de la misma forma la ideología. Y por supuesto se destruye esta idea posible en Marx - muchos políticos de izquierda así lo creen - en las numerosas ocasiones en que Marx señala los beneficios de la apertura al mercado global y la diversificación de la producción durante sus artículos en el New York Tribune, en los primeros años de su estancia en Inglaterra. Posteriormente escribe el Capital, ya empapado de las teorías económicas de la época, en esta estadía, quizá se basase en la diferenciación entre los supuestos de vagueza y conformismo - que era la explicación liberal al no razonamiento de la mayoría - con su concepción de la ideología como fuerza de igual magnitud al razonamiento, en cuanto a contenidos y realidad, y que por tal, solo fuese de esperar un sangriento fin para la postura capitalista. Esto lo pienso por la aceptación positiva que tenía para él la diversificación del mercado, y que, no fuese para él muy probable alcanzar el estado de más libertad y diversidad, que es su comunismo final. No está claro, entonces, si El Capital de Marx y Engels es un libro apocalíptico, o un libro mal editado - pues gran parte de él se publico postmorten editado por Engels, o mal entendido (que será lo más sensato) pues parece que nace ese interés en Marx tras un considerable optimismo en las políticas de Abraham Lincoln en Estados Unidos.  Por otra parte si que se ha entendido y legislado el comunismo posterior a Marx como una unidad materialista "absoluta", en el comunismo ya desde Lenin. ¿Sería un primer golpe para los individuos asimilar "que les habían robado el yo"?, ¿sería este un interés de Marx?.

Posteriormente, teniendo todo lo anterior en consideración, el problema de la filosofía política para Deleuze no tiene que ver con el estado de derecho - como piensan los conservadores, ni con la defensa de las libertades - como piensan los liberales, ni con el control del modo de producción y de reproducción - como piensan los marxistas. Los marxistas han tratado su revolución como una forma de romper la evolución cultural, creyendo así poder cambiar la evolución genética. Si pensar el acontecimiento singular y no el movimiento político general es hacer política - para Deluze, aceptar que es el individuo quien ejerce cada vez más libertad a través de una razón trabajada y diversificada, es decir, múltiple, consigue este que él - el individuo - desde su individualidad sea el motor político del estado.

Hasta aquí, una cosa es clara; la política también consiste -para Deleuze, en la historia no visible de las afecciones, en la expresión de los afectos o la libertad en los hombres, la política se produce por ejemplo al ver una procesión de semana santa, estos espectáculos producen al espectador una suerte de afectos de ese sufrimiento, de frustración: la corona de espinas - todo es política ligada a la imagen, la sangre en forma de lágrima cayendo del lagrimal, etc. Todos los estímulos son singulares, las afecciones remiten a esa singularidad, y los miedos, tristezas y sufrimientos de los individuos, se expresan de modos múltiples aunque todos sean producidos por un poder central, por ejemplo, la inquisición española, de ahí se sigue que la causa política es el afecto mismo, aunque se produzca por ordenes de un gobierno central. Otro ejemplo, en el mercado libre capitalista, todo es política: los vestidos de la Barbie, los coches de carreras, la camiseta de el equipo de fútbol o las ofertas de tu supermercado de confianza, política es el hecho de asignar a las imágenes afectos, desde ese momento se convierten en afecciones, y, se produce una relación de poder entre el objeto y el sujeto, la política real, siempre consiste en una relación de poder entre dos cuerpos, en el que uno padece más que el otro, por esto, para Deleuze eso que llamamos política estatal, no es más que acciones destinadas a paliar esos desequilibrios de poder singulares, y , por proceder de forma estatal y unitaria no lo consiguirá de esta forma, por que las personas piensen y actúan de diferentes formas.

Otra opción es la libertad, libertad para el que padece mayores desfavores afectivos, para el que menos sabe, para el analfabeto - que es para quien escribía Deleuze, como hoy saben los publicistas y los filósofos lógicos, si deducimos de una proposición sus consecuencias y causas, las variables próximas y la forma de relacionarse con ellas, la publicidad que se basa en imágenes que incitan a la necesidad del objeto - mediante motivos emotivos - deja de surtir efecto. Es decir, ejerceremos una política con libertad, y no coaccionada por afectos.

Desde la visión política de Deleuze, no existe un líder individual que pueda llevar adelante la transformación de la sociedad, ni una imagen proletaria global que sirva a tal fin, esta es la crítica de Deleuze al Marxismo y a las demás culturas políticas. El deseo de política en el ser humano es el fin último de su libertad y razón, y para ello, ¿Son los representantes políticos un impedimento a la democracia, ademas de una necesidad para unos tiempos de extrema afección publicitaria?.


La idea de ideología en Marx

Y una exposición de diferencias entre Marx, Hegel y Deleuze.

La vida política actual puede entenderse como formada por una multitud de grupos que entienden o imaginan diferentes relaciones entre la filosofía de Marx y Hegel. Este inicio del artículo como se ve, actual y abstracto, solo es una continuación sin mucho más desarrollo de la política existente en el siglo 19 y dibujada en el artículo Relación entre Marx y Hegel.


Dios retorna a sí en el yo como en el que supera en cuanto finito, y sólo es Dios en cuanto este retorno. Sin el mundo Dios no es Dios. (Hegel. El concepto de religión, p. 191)


Idea de ideología.Como dice Hegel, sin el mundo Dios no es Dios, esta proposición - no se nos escapa - concede al hombre finito - el consciente de su propia muerte y por supuesto conocedor de la igual finitud de sus ideas, que necesariamente existe una infinita producción de cuerpos, sean estos biológicos o ideales. Y que en consecuencia es de esta forma, utilizando la metafísica, como se transforma el mundo material a partir del mundo ideal. Es decir, le siguen a los conceptos ideados por los hombres para la libertad, actos libres que ejercen su libertad. Por el hecho de existir en pensamiento existirán en acto. Marx, concede la misma igualdad en cuanto a pensamiento y acción, en numerosas ocasiones en sus escritos - desde La ideología alemana - concreta que el hombre vive y piensa conforme a sus actos, y que, como tal, el hombre enajenado es incapaz de idear conforme a su naturaleza - es decir de ser libre - pero absorbe la "ideología de la libertad" sin que él tenga capacidad para ejercer esa misma libertad (es interesante aquí el trabajo: "La crítica aparente de Marx a la filosofía"), el problema que encontró Marx en estos conceptos de libertad del siglo 18, es, a saber, que las personas que no eran libres - pues se encontraban enajenadas o alienadas por medios de producción - los utilizaban como si lo fueran, y ahí se rompe la cadena metafísica para una parte de la sociedad, principalmente para la sociedad obrera.

Tras esto, tras la incapacidad del hombre enajenado solo aupado de su ideología, la solución de Marx es hacerlo consciente, la ideología ha de hacerse consciente al obrero, al que la soporta. Ni más ni menos que Hegel, ni más ni menos que el acto de la metafísica, de la idea de ideología al acto de sublebarse a ella y comprender la igualdad de los hombres. Marx no deja de cumplir con el método Hegeliano ni en el momento adverso, desde luego la lucha Marxista se hace hacia el empirismo, ataca a las ideas de tabla rasa que habían tomado forma en la mayor parte del pensamiento de su época, principalmente surgidas desde la filosofía de Locke entendían en consecuencia que son la vagueza y otras formas de absentismo pensativo las responsables de no razonar, no ser libres y conformarse con lo aceptado, para esto trae Marx su idea de ideología. Hecho que es un movimiento político social, y al mismo tiempo metafísico, es decir, que se desarrolla desde el pensamiento hasta el acto.

Para ejemplificar esta situación me vale la imaginación de Deleuze, que es sin duda un filósofo metafísico, el se quejaba de los mitos creados por la sociedad de su tiempo a la filosofía de ambos, en el prefacio de su primer libro dice; "Imaginamos un Hegel fiosoficamente barbudo, un Marx filosoficamente lampiño con las mismas razones que una Gioconda bigotuda", esto solo me lo explico - sea por que ya leí desde tiempo todos los libros de Deleuze - no creo que por eso deba de ser incluido en alguna clase de "filósofo Deleuziano" - por la diferencia en como ambos construyen su metafísica. Parta de la base Hegel en una vida infinita que es inmanente a lo finito, y que esta se desarrolla en la historia del mundo, de aquí que para Hegel el aspecto históricocultural de la religión es el reflejo inmediato de la consciencia humana en ese momento. Para el prusiano el tiempo es el despliegue del concepto y la historia es la fuente de la reflexión filosófica. Parte Deleuze de una vida infinita que es inmanente a la posibilidad del acto, la posibilidad del acto conlleva siempre una velocidad de afectarse según que individuo y sus ideas - a lo que Deleuze llama "cuerpos" como lo hiciera Spinoza para un individuo como para una idea del individuo, así, la historia para Deleuze no es la única fuente de la reflexión, así, para Deleuze no conseguiremos conocer el "espiritu absoluto" aún con todos los contenidos en todas las deducciones correctas hacia los contenidos. Y, no se puede decir que Hegel y Deleuze sean excluyentes.

Por otro lado, Marx como filósofo inventa palabras que asocia a ideas para resolver problemas de entendimiento, en este caso la idea de "ideología" es el arraigo material e ideal que impide a algunos individuos - tanto a burgueses como obreros - ejercer la misma metafísica. Es esta no-libertad que se apodera del "yo" (bueno,.., la idea de tener un yo prevalecía ya desde Descartes y Kant) del individuo, tanto que siente como suyo algo externo a él. La metafísica no posibilita el acto, la libertad solo es una palabra famosa, Marx inventa la ideología. Y, en este callejón sin salida, Marx se propone unir a todos los hombres que arrastran su ideología por ahí, para conseguir que se subleven a ella y a los poderes que la hacen expresarse, este es el medio político que se ha llamado "materialista". Este materialismo es el que hace que nos imaginemos a un Marx filosoficamente lampiño, cuando en realidad es mucho más complejo que el sistema Hegeliano, y en contra imaginamos a un Hegel barbudo, o, más complejo de lo que en realidad es.


La deducción de la creencia y la imagen.

La inducción cuna de la deducción.

Las creencias comunes que expresan entre sí quienes con-viven son la regla de su confianza, esta - máxima de la religión monoteísta - cognoscente de la creencia común hacia la burda (de la locura), compromete la utilidad de lo imaginado, solo en cuanto a la satisfacción del otro cohabitante en una imaginación parecida.


Deducir de una creencia e imagen

Me explico; La imagen y los posibles movimientos de esta en un individuo, en las diferentes transformaciones que a través de los sentidos se produzcan, o tras volver a imaginar la misma imagen, hacen que la imagen primeramente percibida, cambie en una proporción difícil de delimitar, esto es así pues no existe referencia más que la primera percepción ya ocultada por las imaginaciones consecutivas - los actuales psicobiólogos hablan de sinapsis para "guardar" la información neural - de tal forma que, para vivir en comunidad solemos otorgar nuestra confianza a las personas que responden a creencias parecidas a las nuestras, y que por tanto reproducen imaginaciones parecidas a las nuestras.

La creencia al igual que la imagen es una formación que sufre de un continuo trasvase de contenidos, la diferencia de la creencia es que nace de la deducción - al menos parcial - de su contenido, mientras que la imagen lo hace de la percepción misma, en ambas, volver a un punto de inicio muy próximo al primero es posible si percibimos el mismo estímulo de la percepción primera, o si pensamos el mismo enlace conceptual en la deducción. Estas son cosas que requieren de un autocontrol sobre los contenidos de nuestra consciencia, es un ejercicio común que persigue no desviar nuestras imaginaciones y nuestras creencias de un punto real objetivo. Los individuos que no realizan este proceso "purgante", claro está, se desviarán más de el contenido primero, y desarrollarán creencias que les produzcan imaginaciones cada vez más subjetivas, y al revés, imaginaciones que transformarán sus creencias, no por medio de la deducción lógica, sino por imágenes acompañadas - como no - por pasiones y tristezas varias.

Pues como todos los filósofos "amateurs" sabemos, como intuimos los lectores de filosofía, decididos los filósofos que aparecen en los libros de texto estarían en deducir sus conclusiones y no dejarse incubar por imágenes y creencias, en los casos más perdidos, de infinita incongruencia, un filósofo deberá echar fuera las imágenes y creencias y proseguir su camino incado de la razón de lo negativo, es decir, de la inducción. El pensamiento inductivo que consiste en obtener proposiciones probables generales a partir de datos particulares - es el arma de doble filo del pensador - un veneno dichoso en la mayoría de los casos, y siendo así, no es fiable para afirmar una proposición. Los filósofos que lo han dominado - como Averroes y Spinoza - son famosos por destronar los mitos contingentes de su época, pues no lo utilizan para pronosticar - el laborioso Averroes también pronosticaba como hobbie..- sino para falsar la creencia no posible, ahí está la proposición Averroista; "No puede existir el alma separada del cuerpo" que cambió el destino de la civilización occidental hasta nuestros días.

No es menos claro el sentido inductivo de Spinoza, en su libro Ética demostrada compagina las deducciones en inducciones afirmando que todas ellas se comunican y forman una identidad en quien las crea, parta de la imagen o creencia que tenga a bien contener el pensador. Es decir, Spinoza "demuestra geométricamente", simplificando inducciones en deducciones, que parta un hombre de una imagen falsa, nacida de pasiones, si se lanza al doloroso camino organizativo de las percepciones, y si crea creencias validas a partir de ellas, alcanzará el mayor bien para él y sus conciudadanos. El libro que contiene, destroza y demuestra todas las proposiciones entre inducción y deducción es admirado y leído por casi la totalidad de filósofos posteriores a Spinoza, entre ellos Hegel, y Marx, este último con un grandísimo interés en proponer de forma práctica la proposición de Spinoza.
He aquí el locus, el logicus consecuentis, la hacienda del luchador. Se puede decir de Marx que es un filósofo de causa noble, de inmenso trabajo organizativo, muy basto enjambre conceptual, clara visión consecuente. Grande entre todos los pensadores de todos los tiempos, y, con dos etapas filosóficas bien diferenciadas, una de compresión y conceptuación de todo el saber existente, la posterior, simplificadora del saber en conceptos básicos - al igual que su admirado Spinoza - en contra de su maestro Hegel - capaces de formar creencias validas en la actualidad de su mundo, en los pensadores e indivíduos todos.

Viene aquí el concepto de ideología, que como máquina del pensamiento - diría Deleuze - es de inmanencia posible, muy alegre. Un concepto capaz de servir al obrero en su pensar, que sustituye a la fe en la creencia, por la capacidad de la imagen y la creencia para superarse, el concepto de Marx urge a revivir el afán de Spinoza en Praxis, la real y objetiva forma de trasvasar de la imagen incompleta y pasional, que como poco todo hombre tiene, en la más alegre y activa razón. Para el señor que primeramente se sentó a la izquierda en un parlamento, la idea de que todos tenemos una ideología, y por tal todos somos iguales, es la consciencia común de que nuestra libertad - la tuya y la mía - existe en potencia. La ideología formada sea cual sea, llevará a la razón libre de nuestros actos, diría Marx.

Como demostrar que existe el espíritu hoy.

¿Es el positivismo lógico de las ciencias actuales el dogma de hoy?

Preocupa que los medios repitan que las memorias se hallan grabadas en la masa del cerebro, esta idea básica es una atrocidad que ningún profesional acepta, una opinión superficial formada a partir de las opiniones de profesionales neurobiológicos actuales, un producto de ideas vagas que acaba por formarse, que es sin duda el reflejo del saber cotidiano que deriva del saber profesional, este paso de la forma profesional a la entendida por el conjunto de no profesionales se ha llamado durante siglos - desde finales del imperio romano hasta hace apenas 100 años - al menos en España y subamérica - el espíritu del pueblo. Pero, ¿Donde está hoy ese espíritu?.

Solo deseo dar algunas ideas sobre una neurobiología posible, creando un punto de unión entre los presupuestos lógicos de la ciencia positivista actual y la filosofía europea y sudamericana unitaria. 

El espíritu existe hoy.
El espíritu de hoy.

La memoria tal como es aceptada hoy en los manuales universitarios psicobiológicos se "materializa" primero en varios núcleos cerebrales del hipocampo, con una parada importante en la amígdala - responsable de emociones de miedo y activadora especial de una serie de neurotransmisores encargados de activar o desactivar la próxima actividad del cerebro - para detenerse un momento en el cerebelo, y aquí almacenar la memoria de la coordinación de nuestro propio cuerpo, de nuestro propio recuerdo procedimental celular, antes de llegar al grupo de los ganglios basales - formados por los núcleos subtalámicos, sustancia negra, globo pálido, estriado ventral y el estriado dorsal - donde se guarda ese aprendizaje insconsciente relacionado con la memoria implícita, ese que sabemos pero no sabemos que lo sabemos, bien, después de todo este recorrido se llega al punto donde se empezó, a los órganos que nos hacen ver y guardan la información que hemos elegido guardar, los lóbulos cerebrales, el frontal, el temporal, el parietal y el occipital, encargados todos ellos de asimilar la nueva información procesada y guardarla diferenciada para posteriores usos, desde luego cuando a uno le apetece pensar algo, solo ha de llegar a estos lóbulos, buscar la información a re-pensar y darle otra vuelta a todo este circuito. Vale, esta es la visión actual sobre el funcionamiento memorístico, no hay nada guardado en alguna parte, todo es acto instantáneo, y lo más fácil, el error, el crear y creer lo no ocurrido en tan laberíntico proceso. ¿Será de esta forma que se comete tanto error asimilatório, como el tan leído de que las memorias se graban en la masa del cerebro?.

¿Entonces, donde está el espíritu materialmente?, esa conexión entre sentidos de cuerpos extraños hacia el conocimiento mutuo, eso que se forma cuando dos almas "se tocan". Descartes pensaba que debía encontrarse en la glándula pineal, una glándula del sistema endocrino que produce melatonina y regula patrones de sueño y alerta principalmente, Descartes pensaba que era el asiento de todo pensamiento, de la Res-cogitans, era el marco explicativo de su dualismo, pero este no es el núcleo que buscamos como pensaba Descartes, ahora si buscamos en un filósofo rival y contemporáneo suyo, Spinoza, quizá encontremos algo más.

Para Spinoza "Un hombre libre nunca obra dolosamente, sino siempre de buena fe." (Prop. 72 cuarta parte ética) es decir, que bajo esta proposición, podemos decir que es un hombre conectado con el espíritu de su pueblo pues extrae aún sin poseer todo el conocimiento existente, de las opiniones profesionales una para sí que no está sujeta a pasiones, es decir, una buena opinión - como se desprende en las proposiciones 31,32 y 33 de la parte cuarta, pero, entonces ¿dónde está el alma para Spinoza?, en su proposición 7 de la parte dos dice: "El esfuerzo con que cada cosa intenta perseverar en su ser no es nada distinto de la esencia actual de la cosa misma". ¿Dónde se sitúa el esfuerzo en que cada cosa persevera? evaluando esta proposición Spinozista en base a la lógica de la ciencia psicobiológica actual; "el esfuerzo en el que cada cosa persevera" no puede limitarse a una función concreta del ciclo de la memoria descrito al principio, sino que a cada paso celular en el que la información va conjugando afectos en neurotransmisores, estos van "esforzándose perseverantemente en su ser", es decir, van perseverando causal y perfectamente en lo mismo que la información manifiesta, si se trata de una tristeza se involucran neurotransmisores serotoninérgicos, si es una alegría fogosa, serán los noradrenérgicos, ante una alegría serena, serán ambos en proporciones similares. esta pequeña visión neurobiológica al estilo de Spinoza enlaza a la "perfección" con la ciencia actual, y bajo esta se podría afirmar que: El alma o espíritu de los hombres se forma de los grupos y asociaciones de sinapsis que efectúan nuestras neuronas en toda parte del sistema nervioso central. 

Por supuesto esta afirmación es inaceptable en el marco de las ciencias positivas actuales, haría falta definir y demostrar que la cantidad de sinapsis y la velocidad de conexión entre ellas forma una sustancia medíble, que sería lo atisbado durante siglos por la filosofía especulativa; el espíritu. Por otra parte, demostrar que a mayor cantidad de esta "sustancia sináptica instantánea" exista una mayor posibilidad de discernir juicios lógicos verdaderos, lo que se exigiría para atestiguar que a más cantidad de información unida entre si por múltiples puntos se llega a presupuestos verdaderos sin importar la naturaleza genómica en "inteligencia" - otra cosa que hasta hoy es imposible de definir - ¿Hay personas más inteligentes que otras por sus genes o por la información que reciben y contienen? - de cada individuo. Y por último, para cumplir con el método científico actual y aceptar la existencia de un espíritu personal y transpersonal que sustituya a la actual ciencia positiva neurobiológica, no podría hacerse sin demostrar a su vez que la información almacenada a través de afectos alegres y buenos lleva a asumir presupuestos lógicos verdaderos en mayor probabilidad que la lectura sin afectos.

Cervantes filósofo secreto.

José Antonio Lopez Calle: El pensamiento moral de Cervantes

Cervantes, el gran literato español y filósofo en secreto.

Cervantes siempre rabiaba con el injusto trato a moriscos (por las razones expuestas en "El quijote morisco"), no es necesario entrar en polémica sobre si su certificado de cristiano viejo era falso o no, pero entremos; cuenta la historia secreta que era falso, a raíz de un abuelo, que, cosas de la vida, venía de descendencia judía y era al mismo tiempo juez inquistoriál, lo que seguramente le produciría "rojeces en el alma" al juzgar y perseguir judíos y cristianos nuevos por no profesar la religión cristiana.


El caso es que este abuelo paterno abandonó su trabajo y familia en una huida a las américas, y fue quizá la primera de las desgracias económicas de la familia Cervantes, pero al menos Miguel mantuvo un apellido con un certificado de cristiano viejo, más que sea falso, servía. Entrando más en el apellido: surgió este del Castillo de San Servando de Toledo, que al ser tomado por los Moros, lo adoptó para sí por primera vez la familia Gonzalo de Cervanto o Cervantes en torno al siglo XII, posteriormente fue usado este apellido por su significación cristiana, para tapar los apellidos de antiguos Judíos conversos, haciendo aparentar que tenían descendencia antigua y claramente cristiana a quienes lo portaban, claro que no todos podían elegir apellido, más, el abuelo de Miguel, juez de la inquisición, con descendencia judía, y primer portador del apellido Cervantes que se conoce de la familia de Miguel de Cervantes; no muy difícilmente, podría.

Así pues, como aceptan muchos estudiosos de la figura de Miguel de Cervantes Saavedra - y más concretamente  Eisenberg, este tenía descendencia judía. pero, ¿qué tiene que ver esto con el islamismo andalusie?.

Las procesiones cristianas con imágenes datan del siglo XIII en la península, imitaban el dolor de cristo, la naturaleza del dolor, la imágen era una forma de imitar a la naturaleza para estos proto-católicos cristianos, dentro de la cultura visigoda.


Después tras la contrareforma, en tiempos de Cervantes, la procesión era principalmente teatro y arma inquistoriál de vigilancia a marranos y moriscos, esta nació de la imitación de la naturaleza para pasar a ser una forma obligada del buen cristiano.

Don Quijote en su primer acto de coherencia atisba la burla que sufrieron aquellos primeros católicos convivientes con sus hermanos judaicos, en la semejanza de un pueblo con otro, unos imitaron a la naturaleza, rebuznando con estruendo el HII-HOO-HI-HOO del asno, de uno que se perdió y tras que fueran a buscar, y no encotrár, se confundían dos vecinos con sendas imitaciones del rebuzno, tanto que les pareciose que este estuviera vivo, e hicieron de ello una costumbre. Esto que fue costumbre en el pueblo - describe Cervantes - igual fue tomado a burla por el pueblo vecino, tanto que llegaron a las armas, con irascible venganza en sus gentes, y estando Don Quijote y Sancho en medio del campo de batalla, calla Don Quijote por reconocer la ira y sin razón en esas gentes, y Sancho, les advierte a estos del sin sentido de lo que hacen, recibiendo por ello una tremenda paliza de ambos pueblerinos. Ya, tras huir por primera vez dice Quijote a Sancho que no se ha de pronunciar el signo de la discordia en casos de peleas irascibles, ni en las razones para dejar las armas, pues se cae en las más triste de las pasiones.

Los Musulmanes y Judios desde el siglo trece más o menos, se avergüenzan de los cristianos por salir en procesión, antes, hasta medidados del siglo XI Judios y Musulmanes presentaban una estrecha relación e intentaban atraér al pueblo cristiano hacia la cultura y leyes musulmanas. Pero tras la matanza de los judios en Granada en el año 1066, cambiaron demasiadas suposiciones.  Acto seguido se convierte Granada en capital del reino Andaluz - cae el el reino de Taifa Cordovés, la resistencia de Jaén - y se da forma a la Granada de guerra -  bajo la dinastía de los ziríes, se amplían las construcciones de la Alhambra tras la caída de Córdoba y Jaén, los Almohades fueron muy criticados por ciertos sectores ortodoxos del Islam, a lo que ocuparon su lugar los almorávides.

Volviendo a la heterodoxia, el problema de las disputas medievales entre musulmanes, Abentofail y Averroes fueron los pensadores de la discordia

Averrores pensaba lo privado de cada individuo como unido entre los hombres por sus ideas, y en eso quedó su intelecto agente. Quedó en la unión de los cuerpos vivos en Dios, en la incapacidad de un alma sin cuerpo, en que las almas de los muertos ya no influyen en la sociedad actual, o sea se, que Dios solo incumbe a los vivos, algo que hoy aceptamos en las sociedades modernas y que antes fué la más extrema idea.

Lo privado de cada uno - Averroes y Spinoza - son por igual el objeto y la idea del objeto:


La heterodoxia ve en lo privado del individuo la conexión de todos los individuos entre sí, siendo imposible obligar a tal cosa por escasas razones como la que se sabe de: Dios aprieta pero no ahoga, terminó al fin por morir la sociedad basada en Dios medieval, y llegar la concepción social de nuestras sociedades modernas.  Leyendo a Spinoza o Cervantes cabe sospechar un si a la heterodoxia hispano-musulmana con insistencia - pero fuera de nuestra actualidad, es importante seguir por el siglo de Cervantes, que fue el del endurecimiento de las políticas frente a marranos y moriscos. Ya Daniel Eisenberg en su discurso; La actitud de Cervantes ante sus antepasados Judaicos dice:"sabemos hoy que hubo mucho más judaísmo secreto en el siglo XVI, y en fechas más tardías, de lo que se pensaba hace medio siglo. A través del siglo XVI, hubo una serie de leyes, medidas y prácticas para identificar a los que todavía intentaban practicar el judaísmo, medidas como obligar a dejar abiertas las puertas de las casas en los días de fiesta judíos, y obligarles al consumo de cerdo, carne ante la cual los cristianos genuinos no experimentarían ningún asco."

De esta historia de las obligaciones a seguir los pensamientos dominantes, no mucho se puede decir, solo sé, que hasta hoy, no es posible obligar a nadie a que se haga filósofo, pues la rabia le produciría asco hacia el pensar, ni obligarlo a que no piense, pues la frustación le picaría la curiosidad; así, es de suponer que los que se llaman filósofos no llevan consigo estereotipos sobre sus viejos colegas, ni diferenciados por clases, ni conocidos solo por dichos, y que saben que todos pueden unirse en una especulación abierta como decía Averroes: El pensamiento tiene alas y es imposible de detener.

El Quijote morisco.

El Quijote moro.

Cide Hamete Benengeli


Don Quijote y Cervantes junto a los hispano musulmanes moriscos.

Desde el capítulo nueve Cervantes afirma a través de sus personajes del Quijote que Cide Hamete Benengeli es el verdadero autor del Quijote, y no él, por supuesto se trata de un nombre ficticio, de un supuesto aragonés arábico, es decir, morisco.  Hizo Cervantes escribir los epitafios de sus amigos sobre la tumba de Don Quijote, escribe Benengeli :
"¡Tate, tate, folloncicos!
De ninguno sea tocada,
porque esta empresa, buen rey,
para mí estaba guardada"


"¿Qué mi amo debe estar loco?, ¿debe?, mi amo no debe nada a nadie" Sancho Panza escudero de Don Quijote.

Curiosas señas de aceptación de un desafio el "Tate, Tate" de Cervantes al fin de su libro, como si quisiera decir, este libro no es solo literatura, que hay más.

Recuerdo de pequeño leer una biblia preocupado por no saber cosas, y bajaba - de la habitación a la sala de estar - a leer el Quijote  - donde estaba - para contrastarlo. Lo que ocurría mientras no daba para más averiguaciones, la "investigación" fracasaba, después solo daba saltos y tropiezos en las imágenes, hacia una imagen "Dulcineana", o hacia aquella representación "divina" que, no solía tener ninguna gracia por no encontrar lo que buscaba, menos mal, que se conforma un niño rápido, imaginando que en los años por venir todo se sabrá.

¡Seremos inocentes los niños!, de escuchar que de los libros todo se sabe, y al encontrar dos libros de los más famosos y anchos de cuantos se han escrito, ya faltaba tiempo para buscar la razón a las imágenes. Cosa, por otra parte, que es la misma de la que versan sendos libros, de encontrar razones en milagros o encantamientos, sean en unos casos de un Dios verdadero y en el otro de los encantadores que seguían a Don Quijote,

Don quijote de la mancha es la historia que transformó la novela moderna, en él, la trama literaria se transforma en el diagnóstico de las intenciones y emociones de los protagonistas, es la primera novela moderna, la novela más vendida del mundo, y el segundo libro más vendido - tras la biblia - en todos los géneros. No, el Quijote no es solo una novela, es un libro pedagógico de filosofía hispánica, continuista con Abentofail, el médico y filósofo Granadino que escribió: Hai-ben-Jokdam (El viviente hijo del vigilante) que se tradujo como; El filósofo autodidacto - traducida al Holandés por Spinoza, ¿quién sabe si pudo llegar a manos de Cervantes?, lo que si sabemos es de la conexión de Cervantes con los libros plúmbeos moriscos, y la casi segura con Cide Hamete Bejarano, autor y traductor granadino de muchos de ellos, se supone el nombre real del anterior Berengeli ficticio. En cambio no se conoce el tal Quijote árabe anterior al de Cervantes, que bien pudiera ser el autodidacto del que se trata, u, otra historia derivada del famoso libro de Abentofail. Entonces, digo continuista por la intención del cuento y no por conocimiento fidedigno, la intención de Cervantes y de Abentofail en sus historias es encontrar a través de la razón el encuentro sensible con la inteleción agente - dígase Dios, o Alah -, como hizo el autodidacto por sí mismo, que en el libro de Cervantes, primero ha de encontrar su razón fuera de encantamientos - como diría el Quijote, o lo que es lo mismo, dejar de afectarse de imágenes de lo que no conoce.

Don Quijote se refiere continuamete a los moriscos muy cariñosamente en toda su aventura, se llama Cervantes, a través de su personaje - cuando el mayoral carrasco le cuenta al Quijote que hay libro escrito de su primera parte de aventuras - "sabio y moro", y hace consciente de cuantos amigos y conocidos moriscos habían por España en esa época, nos los muestra como parte de nuestra cultura en el mismo Quijote; "llegó un muchacho a vender unos cartapacios y papeles viejos a un sedero; y, como yo soy aficionado a leer, aunque sean los papeles rotos de las calles, llevado desta mi natural inclinación, tomé un cartapacio de los que el muchacho vendía, y vile con caracteres que conocí ser arábigos. Y, puesto que, aunque los conocía, no los sabía leer, anduve mirando si parecía por allí algún morisco aljamiado que los leyese; y no fue muy dificultoso hallar intérprete semejante, pues, aunque le buscara de otra mejor y más antigua lengua, le hallara. En fin, la suerte me deparó uno, que, diciéndole mi deseo y poniéndole el libro en las manos, le abrió por medio, y, leyendo un poco en él, se comenzó a reír". Aquí la multiplicidad de los individuos de la España ya inquistorial, que estaba presta a morir en parte.

Los moriscos mandados expulsar en 1606, bien los presenta Cervantes como una cultura bella y cierta de heterodoxia islámica, producto y recuerdo de la inteligencia múltiple Andalusie de Averroes - en filosofía - y de Abentofail - en novela.

El Hidalgo, como he dicho, es un hombre que se puede llamar loco, pero que lo único que le pasa es que es un caballero, que cree a pies juntillas lo que nombra, viviendo en una época de las más siniestras de la historia de la humanidad, y más en España; se autodenomina primero, "de la triste figura", luego "de los leones", y por último, de los "delincuentes y humanos", así podemos partir el libro en tres partes bien diferenciadas, en cada autodenominación del Quijote la relación comunicativa con otros personajes es distinta. El de la triste figura no hace más que expulsar apresuradamente cuanto siente y percibe, el de los leones se enfrenta con todo lo que siente, fuerza la acción para que le demuestre y corrobore lo que percibe, y el de los delincuentes y humanos, se relaciona aceptando los sentimientos y percepciones de cuantos conoce con más satisfacción y alegría que los suyos propios. Tras todo esto el caballero acaba influenciándose ya cuando vuelve a su pueblo, por unos niños, piensa que "Dulcinea nunca volverá", fue en días después que vuelve en sí el andante, sale de su locura, recupera sus afectos y, al tiempo que concreta, se muere. Con afectos sanos pero sin conceptos, Don Quijano el bueno se siente infeliz habiendo malgastado tantos años leyendo libros de caballerías, y conociendo que muere, lamenta no haber leído otro tipo de libros.

De esta historia el filósofo Nietzsche dice que Cervantes es un cobarde anunciador de la muerte española, dice que prefiere crear una broma del hecho, antes de enfrentarse a la inquisición. Y lo que ocurre es que Nietzsche se copia de los estados afectivos del caballero andante, que saca del ingenioso hidalgo y su autor la más famosa de las sentencias de su Zaratustra, "su" camello, león y niño.

No solo Nietzsche se vio influenciado de una filosofía hispana, muy ligada a los afectos y a su definición, en fin, al encuentro con los individuos por sus emociones y afectos, también Spinoza, o Deleuze, que tienen orígenes conceptuales Andalusies y Averroistas, también ellos. Salió, la Heterodoxia salió de España y alumbró el mundo, pues aquí no podía bajo pena de horca, quedamos los españoles sin conocer a nuestros pensadores, ni saber nuestras raíces.

Acaba aquí esta entrada, más o menos en la mitad, y queda la otra mitad para la próxima semana, que expondrá como Spinoza, Deleuze, Nietzsche, Cervantes, se unen a Averroes y Aristóteles.