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    Patafísica: Imaginación como medio de resistencia.




    Explicar lo inacotabe, esa es mi misión. Hace cosa de un par de meses estaba viendo por la tele “La espuma de los días” de Michel Gondry, cuando de repente me vino un flashback. Esa escena ya la había visto antes en mi imaginación, pero ¿Dónde?, ¿Cuándo? Pues unos 8 años atras leyendo a Boris Vian. A partir de ahí recordé con cariño lo mucho que me gusta este escritor y revisé por curiosidad su bibliografía en Internet. Fue entonces cuando me topé con la palabra patafísica.
    Quise entender este llamativo mundo que no se puede pasar por el filtro de la razón, simplemente sentir su espíritu, quise captar la ‘patafisica. ¡Vamos a ello! Veremos una panorámica del tema que me ha apasionado estos últimos meses, pero no esperéis definiciones de diccionario sino más bien unas ganas contagiosas de poder ver la realidad a través de unas gafas patafíficas. ¡Cuidado, es adictiva!
    Para aterrizar y ponernos un poco en contexto hemos de saber que el padre de la ‘patafísica es Alfred Jarry, nacido en Laval (norte de Francia) el 8 de Septiembre de 1873, siendo este negro día el primero del calendario patafísico (ojo que estos “pirados” tienen su propio calendario y todo). Jarry fue un escritor prolifero teniendo en cuenta su corta vida, dedicándose a la novela, la poesía y el teatro. Famosas son sus divertidísimas obras y su estilo de vida poco convencional.
    Como dice un personaje de Jarry, el Dr. Faustrol, “La ‘patafisica es la ciencia de los casos particulares y las soluciones imaginarias”, es decir, donde lo importante es la unicidad individual nunca la mera estadística. Es una ciencia vinculada con el Surrealismo y que resurge con fuerza gracias a las rebeldes ansias de libertad de las vanguardias. Sus armas, entre otras, son la ironía, la paradoja y el buen uso del absurdo, y su principal enemigo es el racionalismo coartador de la sociedad industrial. Perfectamente aplicable a la sociedad tecnológica e insensibilizadora de hoy en día.
    La ironía aparece como medio combativo contra el poder opresor. Para muestra el Rey Ubú, personaje creado por Jarry brutamente satírico y en contra de los autoritarismos. De este personaje surge la espiral (llamada Gidouille) como símbolo de la corriente cultural, que nace de la representación del ombligo de Ubú Rey, considerado este el centro del mundo. Como veis todo muy criticón y disparatado (como a mi me gusta).
    La ‘patafísica es una ciencia revolucionaria, que nace como oposición a las ciencias exactas o técnicas que según Jarry ya se preparaban para convertir al ser humano en un esclavo reductible de la tecnocracia. Imagino que al denominar ciencia a la ‘patafísica, más de [email protected] se estará tirando de los pelos. No olvidemos que tal y como dice Kuhn, la ciencia se ve enmarcada en su paradigma, el cual existe gracias a la aprobación de la comunidad científica. Pues lo mismito sucede con la ‘patafisica, ésta existe gracias a que [email protected][email protected] se rigen por sus creencias. Ahora bien, ¿Cuáles son estas creencias? La respuesta es algo compleja y divertida ya que hablamos de ‘patafísica y no de lógica formal.
    Otra torta en la cara para [email protected] puristas, es que la ‘patafísica posee una etimología griega con origen filosófico. La metafísica se extiende más allá de la física, tanto como la ‘patafísica se extiende más allá de la metafísica. Aquí nos hemos topado con un epifenómeno (lo que se añade a un fenómeno, lo que está encima de un fenómeno) ya que la‘patafísica se añade, está encima, se extiende más allá de la metafísica. Aunque solo se trate de un epifenómeno el relacionar a Aristóteles con toda esta movida debe remover algún estomago.

    Ahora ya más [email protected] o [email protected] según se mire, vamos a hurgar más en la herida, vamos a sumergirnos un poquito más en como resurge y se desenvuelve la maravilla ‘patafafísica. Su meta es preservar por lo menos la autonomía de pensamiento y su máxima, la libertad (algo esencial antes y ahora). Para lograr dicha resistencia (en el mundo industrial pero también en el actualmente tecnológico) y no acabar con el cerebro de una ameba, es necesaria la deconstrucción y es aquí donde la ‘patafísica se nos presenta como un elemento de resistencia en la vida cotidiana. Ahí es nada, la imaginación poderosa contra la alienación. ¿Cómo es posible que no hayan hordas de personas en esta sintonía? La respuesta es que en el colectivo ‘patafísico no se rechaza a nadie, pero desde luego no son testigos de jehová que van a picarte a la puerta para comerte la olla y ganar adeptos a cualquier precio. [email protected] patafí[email protected] están al margen de fanatismos y lavados de cerebro sistemáticos.
    Como he dicho la ‘patafísica nace gracias a Jarry y resurge con las vanguardias después de la primera Guerra Mundial. Jarry está considerado uno de los primeros antecesores del Dadá y el Surrealismo, sin olvidar que de este último bebe el situacionismo. Por ejemploDuchampMiróDubuffetMax ErnstBaj, no solo eran artistas sinó que también eran ‘patafísicos, al igual que mis adorados hermanos Marx,CortazarBorges o el español Fernando Arrabal. ¿Vais pillando el rollo? Es un prisma que atraviesa décadas y disciplinas, un salvavidas creativo que ayuda a continuar siendo algo más que una masa acrítica.
    Gracias a este conglomerado de artistas vanguardistas y surrealistas la ‘patafísica volvió a florecer, junto con el testigo rompedor basado en el absurdo que nos dejó la obra de Jarry. Por ello surgieron y siguen existiendo colegios patafísicos que se preocupan de avivar la llama de este legado aun candente. El primero surge como homenaje a Jarry, un grupo de fans fundan el Colegio de ‘Patafísica el 11 de mayo de 1948 en Francia, el 22 de Palotin 75, según el calendario patafísico. Sí si como lo leéis, hay colegios y calendarios propios, esto no es poca cosa.
    Estos colegios están organizados de la forma más ‘patafísica posible, con unas comisiones y subcomisiones de lo más imaginativas. Por ejemplo La Comisión de los SucedáneosLa Comisión de la Precedencias, la Sub-Comisión de las Moralidades Sobreentendidas (esta me mola), la Sub-Comisión de los Disparates I y II… A medida que leía sobre esta organización me preguntaba que papel podrían desarrollar mis [email protected] o yo misma en este universo tan particular. [email protected] [email protected] estría en la Sub-Comisión de los Espíritus (se ocupa de la bebidas espirituosas, es decir, con alcohol), un conocido que es actor formaría parte de la Sub-Comisión de la Cantonada (lugar de [email protected] artes escénicas). [email protected] [email protected] también tienen lugar en la Sub-Comisión de los monumentos ahistóricos. Yo como persona cercana al T.O.C. quizás me vea en la Sub-Comisión de los Dianyses, donde se encargan de acabar los trabajos inacabados e incluso los ya terminados. Pura Fantasía.

    Como veis la ‘patafísica da para esto y mucho más. Es un universo rico, loco y curioso, con cierto magnetismo diría yo. Aquí solo os expongo un bocadito, un aperitivo con intención de abrir boca y comer más. Para mí ha supuesto una mirilla a un mundo de deconstrucción que puedo y debo trasladar a mi día a día. Me ha servido para revalorizar algo que ya me venía fascinando como es el absurdo y para conocer más sobre las vanguardias y su espíritu libertario

    CORTÁZAR UN CLÁSICO: Se dibuja una estrellita



       La estrellita delimita el campo operatorio. Marca los límites de la actividad. La imagen de la estrella  relaciona la escritura a un orden, no delimita sólo el trabajo del autor, no presenta los márgenes sobre los cuales ¨el campo operatorio queda claramente demarcado.¨ Sino, que la elección de una estrella, y el diminutivo que la expresa, establecen una relación que definen al mismo y a su actividad. Se combinan, quedan entrelazados a través de metáforas que darán razón de ambos órdenes. Una vez establecido el límite, que en realidad no es tal, luego veremos por qué, pasa explícitamente a definir al escritor por medio de metáforas; apela a la figura del bisturí que desciende ¨hacía una carne todavía virgen¨, el escritor es un cirujano que opera sobre el cuerpo blanco y virgen de papel. De esta primera imagen podemos desprender algunas consideraciones que hacen al escritor y al acto de escribir en relación a la metáfora utilizada por nuestro autor: racionalidad, método, precisión. Luego, el texto da un pequeño giro, si el escritor es un cirujano que opera con el bisturí sobre la carne blanca del papel, es también un bailarín. El autor busca jugar con nosotros. Pero sin lograr gran cosa más que situarnos frente al gastado y viejo recurso de la duda entre sueño-vigilia. Juega con el lector, pretende hacernos ingresar a un juego, en el cual, el autor, ya ha delimitado el campo operatorio y con ello las reglas del mismo. Veamos cómo: ¨Los verdaderos eslabones están como siempre en otra parte, de nada vale prever la danza porque todo se trunca, el bailarín es bailado, lo de abajo toma el lugar de lo de arriba y lo mima.¨




    Qué pretende decir con eso de los ¨eslabones están como siempre en otra parte¨. Por qué ¨de nada vale prever la danza¨ Y quién es verdaderamente bailado. Nos confunde, juega con nuestra ingenuidad de lectores, nos intenta decir acaso que no es posible encontrar un sentido implícito, que debemos limitarnos sólo a la lectura literal y aceptar que él, que escribe, es un cirujano metódico pero ojo, no se aburre, además, juega y lo lúdico está presente; que el acto de escribir no se limita a la racionalidad planificada y gris; sino, que además, él, el bailarín, es bailado. Pero no es así, porque a los que pretende ¨hacer bailar¨ es a los lectores. Así lo confirma: ¨lo de abajo toma el lugar de lo de arriba y lo mima.¨ Aquí está la relación. La estrellita no delimita ningún campo operatorio, la estrellita es uno más de los tropos literarios que utiliza para definir al escritor. Lo de abajo...qué es lo de abajo, pues bien, el cuerpo del texto. Es el texto el que marca los límites, es su propia actividad la que impone los límites porque la estrellita es él mismo. Parece simple pero no. Sabe cómo hacernos bailar, utiliza el recurso de imágenes que funcionan como anverso y reverso para decir de modo indirecto. Las imágenes juegan a sus opuestos: el cirujano-el bailarín bailado-la estrellita: es decir, la racionalidad, la planificación, lo lúdico y azaroso definen la actividad y a quien la realiza. Es como apelar a metáforas del tipo: un amor sin amor por ejemplo. Imágenes y relaciones binarias van cargando de sentido a las palabras. De este modo, el cirujano deviene bailarín y el bailarín en sacerdote. ¨El sacerdote estaba ahí ordenando los ritos¨ Un elemento más: el carácter sagrado se hace presente con la metáfora del sacerdote. Es una vestal, inofensivo, celeste y puro, un hombre casto entregado a su arte, al arte de jugar con las palabras, de dibujar una estrellita en el margen de la hoja porque su actividad no es terrestre. Se siente seguro dentro del castillo que él mismo se ha construido, se protege tras el muro de los valores inmortales: el sentimentalismo edulcorado. Es a través de los diferentes tropos literarios, que el autor utiliza, que se expresa la respuesta a la pregunta que lo define así mismo.

           •    estrellita
           •    cirujano
           •    bailarín
           •    sacerdote

    Cortázar es un clásico. Pertenece a los clásicos de la literatura. Sus palabras no están dirigidas  a los hombres de su tiempo. Se dirige a la posteridad. Sus palabras son de un más allá. La racionalidad, la operatividad limitada a priori y el azar-premeditado. Nada se da por azar, todo está perfectamente pensado. No hay elementos lúdicos, no hay baile porque no es más que simulación. Cortázar se sabe escritor y se define así mismo en el texto. Hable de sí mismo en tercera persona. Cito: ¨Escritor: en sí mismo, esta palabra tiene algo que fastidia al escribirla; se piensa en un Ariel, en una Vestal, en un chiquillo irresponsable y también en un inofensivo maníaco emparentado con los gimnastas y los numismáticos¨. Así, los tropos de nuestro autor se hacen presentes en la cita. Ellos ponen en relieve el modo de concebir la literatura; es decir, como una actividad atemporal. Por qué. Porque Cortázar no escribe para un público presente. Para quién escribe es la pregunta. A la docta academia, a los críticos literarios y a los corazones de las jóvenes románticas. Ese es su público. Conversa con el mañana. El modo de concebir la literatura nos permite definirlo como a un clásico, es decir, como a quien está más allá de la historia. La literatura como actividad racional pero que a su vez la niega apelando a la imagen del bailarín bailado, como actividad espiritual y sagrada, y la estrellita en diminutivo da cuenta de cierta sensibilidad femenina. Los tropos se presentan de un modo tal que el presente de nuestro autor se confunde con lo eterno y es por este motivo que es un clásico. Cito: ¨Nos miran sin vernos; hemos muerto ya a sus ojos y vuelven  a la novela que escriben para hombres que no verán jamás. Se han dejado robar sus vidas, vidas por la inmortalidad. Nosotros escribimos para nuestros contemporáneos y no queremos ver nuestro mundo con ojos futuros-sería el modo más seguro de matarlo- , sino con nuestros ojos reales, con nuestros verdaderos ojos perecederos. No queremos ganar nuestro proceso en la apelación póstuma y no sabemos qué hacer con una rehabilitación póstuma; es aquí mismo, mientras vivimos, donde los pleitos se ganan o pierden.¨ Pero no es este el caso, nuestro autor sabe bien que sus textos tendrán lugar mañana. La rehabilitación póstuma vendrá a través de las jovencitas que hoy citan sus frases edulcoradas, de este modo se ha constituido en una autoridad espiritual, en la representación de los inmortales valores positivos del sentimentalismo contemporáneo. Por cierto, las citas punzantes son de Sartre.

    Ahora tenemos dos modos de concebir la literatura: uno, que no apela a las conciencias del futuro y cuyo fin es escribir para un publico presente, es decir, se sabe dentro de la historia y que no teme expresar lo negativo; y el otro, el modelo que aquí nos convoca: clásico. Cortázar se considera un clásico en vida. La sabe, él será un clásico. No son casuales los tropos que ha elegido para presentarse así mismo pero bajo una máscara. El escritor escribe bajo la ilusión de la libertad pregunta al final del texto pero la pregunta es una  afirmación encubierta. Es consciente de los limites que le imponen la historia, la raza y la libertad. Pero le pesa, su discurso no es libre, la posibilidad de poder decir el mundo le pesa. ¨ ¿No hay nadie que le diga que también él está amarrado por las bandas de la oscura momia, por la sangre podrida de la raza que obstina en destilar su fuerza  en esas heridas, en esas palabras que él escribe bajo la esplendorosa ilusión de la libertad?¨ Carece de una voluntad decidida para asumir la tarea que él mismo se ha impuesto. Pero cómo habrá de escribir con una voluntad decidida si él mismo nos dice que el bailarín es bailado, que lo determina la historia, la raza y la libertad es una ilusión. Pero no hay que dejarse engañar. El autor adopta la máscara del bufón bailarín para hacernos bailar a su ritmo, todo es una puesta en escena, el texto es una pieza literaria. Un objeto estético para las generaciones futuras, el temor ha verse dentro de la historia le hace suponer que la libertad es una ilusión. Y sin embargo, sabe jugar el juego. Porque los condicionamientos no le pesan, simplemente no le importan como tales, sólo como recurso estético. Pregunta: ¨ ¿Pero quién duerme, quién escucha?¨ ¿Podemos arriesgar una respuesta al enigma que el autor nos arroja tal cual la Esfinge al joven Edipo? El tiempo. La respuesta está en el tiempo. Quienes duermen son sus contemporáneos. Y los que escuchan somos nosotros, los hombres de un presente distinto. Todo el escrito no tiene otro objeto que definir a su propio autor. Habla de sí mismo pero con modestia, lo hace en tercer persona, delimita no el campo operativo sino que apuesta a algo mayor. A definir al escritor. Tarea titánica  y sin embargo le da pudor, de ahí los distintos tropos que utiliza. Y porque se sabe un clásico es capaz de ensayar una respuesta aunque no sea más que cifrada en imágenes. Pero ha fallado en su intento, le hemos descubierto. Porque escribir, el escritor no es un cirujano, tampoco un bailarín o una vestal, es un hombre que dice el mundo, que los condicionamientos no le pesan y que apela a su libertad porque es ella la condición de nuestro decir. Le hemos descubierto. Porque nosotros  no somos guardianes de cementerio.