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Notas Filosóficas Sobre la Coyuntura Política Nacional (II)

(II)[1]

Estomago de clase (latinoamericana)
Consciencia de lumpen
Nacido en la basura
Comer de todo y para todos
Soberanía espiritual
Rebeldía y apetito del insecto anarco-descolonial
Para la cucaracha de KafKa


Que no vayan a tomar por verde la madurez política del partido Fuerzas Alternativas Revolucionarias del Común (FARC). El acto realizado el pasado 12 de junio por los miembros de la bancada del Partido Verde en la Cámara de Representantes (más que lo ocurrido en la en la comisión 7ma de la misma corporación), demuestra que a los nuevos inquilinos de las instituciones democráticas del Estado colombiano, más les vale  saber elegir muy bien entre sus “amigos”, ya que es mucho más letal un “amigo no muy maduro” (verde!!) que un muy bien identificado enemigo.  Nada más leal que el odio de un enemigo; este garantiza el acuerdo mutuo de que en el menor descuido se cortará la cabeza del contrario.  Cualquier cosa puede esperarse del enemigo, menos una traición de ese principio. Más vale alejarse de un “amigo no muy maduro” (verde!!) para permanecer cerca del enemigo político.
Notas filosóficas

La Madurez de una consciencia política está íntimamente relacionada con el proceso total de construcción de lo social. En ese sentido, no se trata exclusivamente de una concordancia en términos exclusivamente ideológicos, sino que envuelve la totalidad de fuentes y procesos por los cuales se legitima el poder. A veces en el propio interior del partido – en algunos de sus elementos- o el partido como tal! Son “amigos de esos verdes” que muchas veces no concuerdan sus intereses con nuestra propia forma ( y posibilidad!!) de existir. Todavía más, nosotros podemos ser esos verdes, carecer de carácter revolucionario, y, así no sólo traicionar a nuestra clase (nuestro género y raza), sino fundamentalmente a nosotros mismos.  Entonces, fue dicho por un buen académico al proceso de paz con la todavía  guerrilla del ELN (amigos o enemigos?):

La paz es un proceso dialéctico, esto es, con avances y retrocesos, y construido mediante la movilización, confrontación y acumulación. Y en la perspectiva de confortación del Sujeto de la paz como el bloque histórico del cambio, un sujeto que erija la agenda política y social de paz con justicia social (Roncancio Jiménez, 2015, p. 141).

La política es la guerra por otros medios, decía Foucault en sur cursos de “Defender la Sociedad” en el Collège de France entre 1975 y 1976, cosa que repite Josef Ramoneda en un traducido texto para el portugués por Claudia Rossi. El poder es inmanente no se expresa únicamente en el terreno puramente partidista, no se encuentra únicamente en el enfrentamiento en el interior del capitolio nacional y en las urnas y, sin embargo, se expresa ahí como su elemento (espacio) más pleno (Singular)[2].   Seuxis Pausias Hernández, el conocido Jesús Santrich, tuvo la actitud que le es propia, un revolucionario que se entrega a sus convicciones como a su vida, sabe que un buen argumento, fundado en la potencialidad de la crítica revolucionaria, es tan letal para el enemigo, como una bala o un atentado con 80 kilos de pentolita. 


Política y filosofía
La organización ha tomado una decisión, ahora el enfrentamiento, se realiza por procedimientos erísticos y, como se sabe, de las más bajas artimañas mediáticas.  Hasta ahora parecía que las FARC se concentraban en identificar bien a sus enemigos, neutralizar los ataques y seguir el camino de la construcción de PAZ y justicia social. Pero parece que no estaba pensando muy bien sobre “sus aliados”. Sin el elemento de la visión crítica no se puede elegir bien a nuestros “amigos políticos”.
Puede el «Oprimido» aliarse con el «Opresor»? Considero esta la peor situación, la tragedia de todo ímpetu por la liberación y la paz con justicia social para un pueblo y comunidad política, el declino de la utopía y el carácter revolucionario de la acción. “Los verdes” dicen: «Defendemos la Paz, no ha Santrich». Qué quiere decir exactamente esto?  Eso suena a que defienden “esa tal paz de Santos”, aquella alineada a la realización de los intereses de la oligarquía más tradicional de país y, lejos de pretender la justicia social, están más del lado de la paz con ganancia del capital transnacional. En lo material, el país vio los llamados “cartelitos” y actitudes (todavía más) cercanas al sector que pretende acabar con cualquier posibilidad de un ambiente de paz para el país; es decir, defienden una especie de paz que reproduce y da fuerza al modelo atávico de la confrontación bélica (los síntomas de un estado de nuevo ciclo de barbarie se dejan ver al repetirse la practica institucional de falsos positivos por parte de las fuerzas del ejército y el ministerio de Defensa).
Política y filosofía

En "el monte", si se quiere las cosas son más  fáciles, el Estado como aparato represor y legitimador del orden institucional que reproduce las condiciones materiales que hacen posible la injusticia social del capital (moderno colonial), se trata de un enfrentamiento de uniformes que permite identificar el enemigo político. Incluso los paramilitares  en ese campo del conflicto político vía armada, eran vistos como enemigos diferenciados dentro del marco general de la lucha contra una maquina más superior de represión.  No parece ser tan fácil en el terreno del capitolio y de las instituciones democráticas del Estado y la constitución de la Republica Colombiana. Las elecciones regionales se acercan. Y de la misma lucha política, electoral y en los espacios de participación social y política, dependerá la defensa misma del acuerdo de paz.
El lado positivo (creación de una realidad social) mismo del poder es el Estado como eje de reproducción de una determinada forma de socialidad humana. Sin una crítica del Todo (el proceso social de construcción del poder), no podremos construir una buena estrategia y táctica  y, todavía menos no lograremos establecer bien nuestras “amistades” a la hora de defender la Paz con justicia social y realizar una oposición al gobierno del Centro Democrático.  De la definición del “amigo político”, de su “madurez” en términos de la coincidencia perspectiva radical, depende directamente la propia lectura objetiva (teórica) que habrá de tener las FARC alrededor del conflicto político colombiano.
Una consecuente visión materialista del poder, no puede caer en la exclusiva idea de que todo depende de la Voluntad y no de las condiciones históricamente construidas para satisfacer las necesidades materiales de existencia[3].  Las relaciones entre lo positivo y lo negativo del poder determinan el grado de «humanidad» que podemos ver en la construcción de los modos de producción de la vida que es el ámbito propio de «lo humano». Las fuentes del poder social son los procesos intrínsecos e inmanentes al proceso de Trabajo Social en un determinado proyecto civilizatorio (esto es en un determinado momento histórico), que se entiende como forma de  apropiación colectiva de la naturaleza. El ser humano tiene que encontrarse en condiciones de poder vivir, para poder realizar la historia, tiene que tener los Medios de subsistencia que heredó de sus ancestrales en conjunción con lo que "puede hacer" con aquellas condiciones heredadas. Solo después de considerar las condiciones materiales de poder vivir en el "acontecer" histórico, es que se puede hablar de: "Conciencia" que registra el "acontecer" en el tiempo y en el espacio.
Las relaciones “Amigo-Enemigo” en la política se definen por el grado de desarrollo histórico, siendo la lucha de clases  el transcurso de esa relación. Es por ello que Marx dice (2007, p. 76) sobre la existencia del agente social como la existencia de una  personalidad condicionada, desdoblada en una corporalidad inmediata; un individuo personal, es al mismo tempo la forma concreta de presentarse la historia, la individualidad de una clase social. Las relaciones de poder están entonces contenidas en la  "Conciencia" y, gracias a esta podremos encontrar los medios por los cuales identificar los “Amigos”, puesto que ya definido concretamente que el Enemigo” es el Orden social que produce la violencia. La burguesía no es quien crea la sociedad burguesa, es esta última que permite la construcción de un sujeto Burgués:

[…] Como agente consciente de este movimiento, el poseedor de dinero se convierte en capitalista. El punto de partida y de retorno de dinero se halla en su persona, o mejor decir en su bolsillo.  El contenido objetivo de este proceso de circulación- valorización del valor- es su fin subjetivo, y sólo actúa como capitalista, como capital personificado, dotado de consciencia y de voluntad, en la medida de que sus operaciones no tienen más motivo propulsor que la apropiación progresiva de la riqueza abstracta [….] convirtiéndose así en sujeto automático […]  (Marx C.I ,2011 p. 109) 
La calidad mental de los miembros del partido verde se define por esta determinación objetiva, que en lo subjetivo, genera esa explosión que aparece como diversidad de posturas y personalidades. No todos los militantes de ese partido estuvieron de acuerdo en ese acto y, sin embargo, hay que tener claro que fue el partido como un todo que se posicionó contra Santrich. Con o sin Santrich, la paz de los verdes se define más por la determinación objetiva que por el matriz ideológico, siendo este (el matriz ideológico) la manifestación que aparece velando el orden real del acontecer. Veamos:
Desde su fundación  25 de noviembre en 2005 y el 5 junio 2007 cunado obtuvo su personería jurídica[4], el partido Verde colombiano en sus estatutos[5] se construye como una manera mental, una actitud frente al mundo, una determinada consciencia sobre la cual establecen su proyecto político como una  de opción centro. Aparece el concepto de Vida como “Centro” fundamental de la susodicha actitud mental que pretende acoger las minorías desde una postura de “centro democrático”, propuesta que consideran necesaria y urgente que se sobrepase los extremos de una Izquierda recalcitrante y una Derecha Arrogante.


 Esta es una forma particular de socialdemocracia, que nacida en Europa a mediados de la década del 70´s, se desarrolla al unísono con la nueva configuración del capitalismo internacional y, la nueva síntesis en la correlación de fuerzas políticas entre los distintos pueblos del mundo. Esta actitud política verde, es la maduración del proceso de desarrollo global del capital.
La base social de esta colectividad es en gran medida los sectores medios urbanos de la sociedad, ubicados entre las profesiones más variadas y, casi siempre con sectores con alguna tipo de formación universitaria o técnica. Su defensa del ambientalismo hace del sector juvenil uno de los grupos etarios que más aporta a la militancia de este partido, así como los sectores LGBTI y mujeres. Ahora, la actitud política verde es una forma de ese partisan que perdió la pasión política de la que habla Josepf Ramoneda (2000).
Josepf Ramoneda realiza un interesante diagnóstico sobre el contexto de esta “nueva” actitud mental de “centro democrático”. El partisan, el partidario y militante, se ha hecho Reformista (2000, p. 19). Este quiebre tiene que ver con la máxima expresión de la pasión política como el enfrentamiento del “Amigo-Enemigo” en la segunda guerra mundial y el tránsito por la guerra fría, hasta el  “fin de la historia” de la era global y neoliberal del capital.  La  política  aparece como Despolítizada, el enemigo ideológico es difuso, no es el enfrentamiento con un personaje de las mismas cualificaciones, aparece como una figura más de  bárbaro, como la manifestación de la pura irracionalidad que hay que higienizar como proceso civilizatorio; es decir, cerrándose el circulo ideológico de lo político, el enemigo es aquello que sale de modelo triunfante: el capitalismo (2000, p. 22).  La “nueva” legitimación de ese Enemigo universal, no puede ser dada sino a partir de la universalidad de los Derechos humanos; así, la construcción del enemigo se construye gracias a un principio de moralidad que juzga entre el bien- mal. De esta manera el espacio-posible de esta nueva actitud política del siglo XXI (Ramoneda escribia en 1999!) es la síntesis de esa nueva etapa del capitalismo internacional, construyendo con ello, una consciencia especifica de lo político como  actitud de “centro democrático”.
Sabido es que no es posible construir una cohesión social sin creencia (Ramoneda, 2000, p. 107) y, si bien la Actitud política verde parece ser un hábito para cuestionar el sistema de producción capitalista en los puntos de distribución económica y sostenibilidad ambiental, así como moralmente cuestiona la violación a los derechos fundamentales, lo hace defendiendo la propiedad privada y con ello la forma de “Producción” como un todo, simplemente rectificando sus desajustes ambientales (amenizando la explotación del hombre por el hombre al ponerle un sentido ambiental), en una clara evidencia de que las razones para obedecer no mudar en esencia. En ese sentido, entre el verde y el naranja del modelo económico neoliberal, existe solamente una diferencia puramente cromática, el ojo que percibe (la consciencia) ve gracias a la misma luz del capital, su postura política es de centro, parece ser tan neutral y "tibia" como la abstracción del dinero ante la carnalidad del sufrimiento diario de quienes son explotados y dominados.
Una cosa es clara, los intereses de clase en la lucha revolucionaria. Ellos, “los verdes” demuestran su coherencia, ese es el juego de la "democracia", los "progres del capital”, cercanos en algunos temas más a las oligarquía y la clase emergente narcoparamilitar, que a sus propias clases medias urbanas, son  en lo fundamental pequeña burguesía. A las FARC les es imperativo enfocarse en la relación entre Movimiento, partido y proceso económico, a la hora de seleccionar sus amigos políticos en el escenario del capitolio nacional, sin perder de vista las relaciones entre movimiento de clase y consciencia de clase, sabiendo que Clase  es una categoría  de análisis para la crítica de la sociedad burguesa, para ir de lo más concreto a lo más abstracto y de allí nuevamente a la concretud lograda por un sujeto crítico en el horizonte de una praxis revolucionaria[6].


Política y filosofía
"jamás muere un legado siempre vivo!" 

El profesor José Aricó (2012, p. 56) nos enseñó que la crítica de la ideología debe ubicarse como propedéutica del análisis de la vinculación entre el fetichismo de la sociedad burguesa y la reproducción de las relaciones de producción capitalista.  No, el partido FARC no se puede quemar con el agua tibia. Nuestros hermanos y camaradas están siendo cada día asesinados, el gobierno no da garantías y el Estado manifiesta sus mecanismos propios de acción contrainsurgente. La participación política, la posibilidad de un proyecto comunista (liberador) de sociedad, sigue siendo cercenado.
Hoy en la reunión del directorio nacional del partido se debe saber que no se puede perder la pasión política revolucionaria! Los movimientos revolucionarios radicales no pueden caer en “veganismo político” cuando de sus militantes se hace el banquete sangriento del nuevo ciclo de la violencia política nacional. Más vale alejarse de un “amigo no muy maduro” (verde!!) para identificar bien el enemigo político; el movimiento guerrillero latinoamericano ha sabido ser antropófago.
Los verdes que dicen “defender la paz sin Santrich”, la “paz sí, Santrich no”, alientan la horda del “centro naranja” del fascismo colombiano. Son tan culpables del odio creado a los militantes de las FARC que llevó al asesinato de nuestros hermanos camaradas Anderson Pérez Osorio y Daniel Esterilla, como son cómplices del orden social que posibilita la violencia en Colombia[7]. En lo personal, considero que no se puede ser “amigo político” de quienes alimentan el odio y el asesinato de mis hermanos (verdaderos amigos!!!).  Que no vayan a tomar por verde la madurez política del partido Fuerzas Alternativas Revolucionarias del Común (FARC).



Trabajos Citados:

Aricó, J. Nueve Lecciones sobre Economía y Política en el Marxismo: Curso de El Colegio de México. Edtorial FCE. México, 2012.  
Dos Santos, Th. Concepto de Clases Sociales. 1976.
Germán Roncancio Jiménez.  ¿Cómo propiciar la solución política con el ELN? El lugar de la participación decisoria e incluyente de la población. En: Negociación Gobierno-ELN: Y sin embargo, se mueve”. Editor: Victor de Currea Lugo. Bogotá Octubre 2015, p. 141.
Marx, K. LA Ideología Alemana. Venezuela: Fundación Editorial El Perro y la Rana, 2007
__________. El Capital Tomo I. Proceso de Producción. Fondo de Cultura Económica. México, 2011.
Ramoneda, J. Depois da paixao política, Trad. Claudia Rossi. Editora. SENAC. São Paulo, 2000
Read, Jason, Marx y Foucault: trabajo abstracto y poder disciplinario. Fragmento En: La micropolítica del capital. Marx y la prehistoria del presente, trad. Aurelio Sainz Pezonaga, Ciempozuelos, tierradenadie ediciones, 2016.  



[1] Dedicado a mi papá, “Gordo te amo”, sin parricidio no podría ser fiel a tus enseñanzas, el ímpetu de seguir desesperadamente su propio orgullo y construir un carácter propio.
[2] En esto no sólo concordamos con  Josep Ramoneda, sino que lo hacemos en la medida que esto implica seguir una de las formulaciones más críticas de Foucault.  Cf. Ramoneda, J. Depois da paixao política, Trad. Claudia Rossi. Editora. SENAC. São Paulo, 2000, pp. 99-100.
[3] Entendemos una diferencia con relación al concepto de Poder de Ramoneda, en términos de relación Foucault- Marx, ya que consideramos que la idea de Trabajo Abstracto permite considerar otra lectura del concepto de poder de Ramoneda y el que nosotros mantenemos. Una ampliación de esta lectura puede verse en:  Cf. (Read, 2016).
[4] Decreto 03 90 de 2007.
[6] Para ver una discusión al respecto de la clase en el pensamiento de Marx véase los análisis de T. Dos Santos quien considera esta como un elemento fundamental para la crítica teórica en el proceso político de lucha revolucionaria.  Cf.  (Dos Santos, 1976).

Origen del problema Mente-Cuerpo y La Creencia Cartesiana del Cogito



Vivimos y actuamos con una creencia sobre la que casi nunca tenemos duda alguna: El «Yo» de la primera persona del singular. Es difícil determinar a ciencia cierta que “es” y, sin embargo, es una de las creencias más sólidas de la experiencia cotidiana del mundo. Difícilmente dudamos de la existencia del «Yo» (de nosotros mismos) teniendo una convicción auto justificada de la certeza de la existencia del «Yo». Parece que todos tenemos incorporado la idea según la cual: «Pienso = soy»; si- «Yo»- pienso, entonces tengo que existir.
Nos aferramos tanto a esta idea, que producimos proyecciones de nosotros mismos en la naturaleza, por eso en la historia de la humanidad, el surgimiento de las culturas se anuda con la construcción religiosa de una proyección humana sobre los objetos del mundo, de esa manera se pone sobre la realidad la premisa de la inmanencia de una «primera persona» que lo creo todo y, creemos en la idea de un «Dios» como figura personalizada; del mismo modo nos imaginamos una vida después de la muerte como instrumentos de asegurar la permanencia del «Yo» por medio de la creencia en el «inmortalidad del alma».
Afirmamos recurrentemente: «siento=Yo siento», «quiero = Yo quiero», «Percibo = Yo percibo»¸e incluso «Te odio= Yo te odio», etc. Sin embargo la afirmación «Pienso = Yo piensos». Esta creencia sostiene nuestra acción pues siempre consideramos nuestros deseos, voluntades y pensamientos son el efecto de una entidad unitaria que da sentido a esos movimientos, considerando a sí la idea misma de «libertad» sobre la premisa de esta creencia. El «Yo» acompaña y da unidad a todas mis experiencias, «Soy».  En forma sencilla y simple, podemos decir que creemos  en el núcleo personal del “Yo”, S” cree que P.

Mente y cuerpo

***

La historia de la filosofía se ha empeñado en dilucidar la racionalidad o irracionalidad de esa creencia, teniendo todo un conjunto de posturas y de sistemas de pensamientos  que va desde las más sofisticadas y exóticas elaboraciones místicas y metafísicas, pasando por los modelos más claros y explicativos de las ciencias experimentales hasta las construcciones más lógicos y formales.

Levantemos brevemente algunas de las interpretaciones de los más ilustres filósofos:

Antiguamente para decir “Yo” los griegos concebían toda una complejidad de realidades. La tradición religiosa y  Homérica concebía este principio como una unidad de  σομα y  Ψυχή, donde ambos son el soplo vital ( πνευμα), una parte (psiché) que es interior y que abandona el cuerpo (soma) después de la muerte, lo cual no implica una oposición entre ambos, sino que los dos son una misma realidad que los une dinámicamente que es el soplo vital (pneuma) [1].  Acá todavía no existe una noción de “yoidad”, ya que al morir desde la concepción homérica, se termina su existencia como individuo, ya que “las sobras de los muertos que entran al Hades” no gozan de ninguna existencia consiente, sino que es  ψυχαί, una especie de representación en el mundo de los muertos de los héroes mismos (αὐτοί) como queda expresado en algunos pasajes de la Iliada[2]. Esta concepción contrasta directamente con algunas religiones místicas como el orfismo y la concepción de Píndaro que concebían ya la psiché como una realidad virtual íntima que persistía después de la muerte. No podemos desarrollar acá toda una discusión filológica sobre los sentidos del concepto Ψυχή en el mundo antiguo[3], solamente queremos enunciar que de entrada parece ser un problema poder determinar la realidad misma que se quería enunciar con el termino, estando relacionado con toda la concepción cosmológica del origen del universo y una concepción de los fundamentos del ser humano. Antes de la época clásica el término Ψυχή  no necesariamente se refería  a esa realidad intima que estamos buscando.

Mente y cuerpo

Platón y Aristóteles se detuvieron atentamente en estas cuestiones, construyendo modelos explicativos entrelazados con toda su sistemática conceptual en la que la Relación Mente-Cuerpo se entrelaza con el problema del “Yo”. 
Platón al considerar un modelo cosmo-onto-teologico, construye una visión sobre la realidad intima del ser humano de tal manera que el dualismo cosmo-onto-teologico se corresponde con un dualismo antropológico. Fundamentado en una creencia órfica que hablaba de preexistencia, caída y transmigración de las almas, establece la realidad de un alma  diferenciada del cuerpo, siendo esta el principio motor y principio racional que caracteriza la esencia humana. El “Yo” comienza a ser definido como alma  (psyché) en su referencia a una realidad – y a veces como propiedad- distinta del cuerpo.
Hay definiciones en las que establece claramente el concepto del pensamiento como “Yo” en la medida que define el pensar como dialogo consigo mismo. Sin embargo, entre los diálogos de madurez, Menon, Fedon (en los que se sostiene la doctrina de la reminiscencia y la inmortalidad del alma como principio racional de la teoría de las ideas) y los diálogos críticos como el Tetteto, el Sofista y el Timeo (en los que se pone en duda los principios de la teoría de las ideas) encontramos ciertas ambigüedades en que tiene que ver con las relaciones entre Mente y cuerpo en tanto premisa para la definición de la realidad de “Yo”, ya que en esta parte de su sistema aparecen las mismas grietas que se encuentran en el problema de la participación de las ideas en las cosas sensibles, es decir, aunque Platón formula claramente una concepción dualista, queda abierta la cuestión entre la participación de la Mente  en el cuerpo cuerpo y, todavía más abierta como esto determina el “yo”:

[…] Lo que hay que decir de los huesos, la carne y otras cosas de esta naturaleza, es lo siguiente: todas tienen su principio y formación en la medula, porque los vínculos de la vida, por los cuales el alma está unida al cuerpo, están sujetos a la medula como sifueran las raíces de la especie mortal, la medula misma proviene de los elementos diversos [..][4]

            Esto es todavía más contundente si consideramos la división tripartita del alma contenida en el libro III de la República, ya que nos habla del mismo modo de una armonía entre ese principio y el ordenamiento social en clases y estamentos[5]. Lo cierto es que parece prevalecer en la concepción platónica, al menos así ha sido leído por la tradición de la filosofía, una construcción de la supremacía del alma sobre el cuerpo, de la razón sobre las demás partes del alma, pero no es así con relación a la primera persona “Yo”.
            Aristóteles por su parte, trató de distinguirse fielmente de toda la tradición anterior y, en lo esencial, buscaba superar a su maestro y la escuela platónica, en muchos de los vacíos que él consideraba dejaba la teoría de las ideas. Existirían dos principios ontológicos inseparables, sólo que relacionados inmanentemente: la materia (hyle) y la forma (eidos), ambos constituyen la substancia (ousía) como aquello que permanece más allá de los accidentes. Aplicados al problema del ser humano, consideraríamos que desde la perspectiva del estagirita, el ser humano es una substancia compuesto, accidentalmente por alma y cuerpo sólo que tampoco se puede distinguir muy bien una formulación del problema de “Yo”. Existen unos usos equívocos de las categorías en Aristóteles, pudiéndose confundir el uso de cuerpo, como materia prima con la que se moldea lo humano, al mismo tiempo que enuncia la unidad materia (hyle) y forma (eidos); del mismo modo que es ambiguo al construir la idea de alma como unidad, ya que esta se presenta también dividida entre psyché y nous, entre un intelecto activo y un intelecto pasivo, por lo que permanecía una visión dualista[6].  
En el helenismo estos problemas tomarán un carácter ético al establecerse las reflexiones sobre la ascesis y las técnicas del Yo como maneras de acceder a la virtud y a la verdad. Ahora, el acercamiento a una pregunta por el “Yo” fue siempre considerado en su acercamiento al concepto de mente, consciencia y alma en contraposición al cuerpo. El “yo” fue definido fundamentalmente como algo contrapuesto a lo “Otro”, el cuerpo, comenzando a ser traducidos ya por el cristianismo. La tradición primitiva semita conspiraba tres términos esenciales: Basar,  que quiere decir Carne, Nefes que simboliza el alma y Ruah que es espíritu[7] en los que no existe una diferenciación entre los principios, sino que todos son una unidad, haciendo referencia a dimensiones diferentes del ser humano. Acá hay una noción de interioridad relacionada inmediatamente con la exterioridad del cuerpo y la esencia divina. La traducción de esta tradición, junto con los principios de la filosofía griega, es lo que traerá como resultado la doctrina cristiana de la oposición entre el cuerpo y el alma, manifestando la terrenalidad del cuerpo y la divinidad del alma en el intelecto.
El tomismo medieval, fue una de las mayores aproximaciones a esta problemática al construir el concepto de in-tendere que será traducido por la fenomenología y la moderna filosofía de la mente como intencionalidad. De ese modo Tomás de Aquino define las relaciones entre lo divino y la mente humana, en relación con la inmanencia y la representación cognoscitiva[8].

****
Resumiendo a grandes rasgos,  antes de la modernidad, no existía una formulación por la pregunta por la existencia de un “yo” como sujeto de la primera persona, eso no quiere decir, que no haya existido una referencia a los problemas relativos de la  interioridad de la vida humana. Antes lo contrario, hubo una reflexión seria sobre los problemas por la interioridad en relación con la sus vínculos con el cuerpo y el orden divino del universo. Se mezclaban temas psicológicos con temas teológicos y ontológicos, como el carácter divino de del alma en su elemento racional, redundando las discusiones muchas veces en problemas sobre las fuentes y fundamentos del conocimiento.  El problema por el principio de la identidad personal del “Yo” aparentemente es algo propio a una nueva época dentro de la razón occidental.
El cartesianismo es quizá quien más ha fundamentado esta creencia en el “Yo” dentro de la historia del pensamiento occidental. Sin embargo no ha sido el único en este camino. La crítica de Th. Hobbes a la idea de animismo cartesiana, abre otra forma de entender la misma cuestión. No consideremos todavía el abordaje hobbesiano y concentrémonos en la formulación de R. Descartes que es la que más fundamenta la creencia de “S” en “P”.
R.  Descartes inaugura una manera de pensar pues construye un sujeto-método[9] del conocimiento que permita construir certezas como claras y evidentes, ya que la Duda metódica es el punto de partida para el establecimiento de una ruptura con los sentidos, así como el establecimiento del sujeto de conocimiento; es decir, el establecimiento  de la duda, es al mismo tiempo, el establecimiento de la necesidad de la consciencia en la primera persona. 
El problema por cómo conozco clara y distintamente se relaciona con el conocimiento por cómo existe el mundo, sustentados ambos en una bisagra que conecta el conocer con el Ser: el cogito. La verdad del cogito es puesta a partir de los criterios de construcción de la duda, puesto que en la medida que se niega la existencia del mundo externo (de la realidad), no es posible negar la propia actividad. En el Discurso sobre el Método() y en las Meditaciones de filosofía primera (1641) queda claro que la actividad Negativa de la consciencia, su duda, es lo que le permite realizar un juicio distintivo entre lo real y lo ilusorio del soñar y configurarse como conciencia que sabe con certeza que “p”.
Descartes afirma que el Cogito es fundamentalmente pensamiento y sin embargo no niega la existencia del cuerpo. La forma de su dualismo esta de substancia como de propiedad, ya que para identificar una unidad “yoica” formula la distinción rotunda entre ambas dimensiones para considerar la inmortalidad del alma como garante de la propia mismidad, frente a la corrupción y muerte del cuerpo. Al poderse conocer clara y distintamente que la mente es “algo pensante”, se considera como separada de “algo no pensante”, como lo otro de lo pensado distinguiéndolos como dos substancias (realidades) separadas con sus propiedades contrapuestas:


PROPIEDADES DE CADA SUBSTANCIA
Mente
Cuepo
No es espacial
Es Espacial
Sin figura
Tiene figura
No divisible
Es divisible
Mayor conocimiento
Menos conocimiento
Acceso privilegiado
Acceso no privilegiado

Elaboración propia, basado en:
Descartes. (2008). Meditacoes sobre Filosofía Primera. Campinas -Brasil: Editora Unicam.
 

Esta distinción, manifiesta propiedades y realidades diferenciadas. El cuerpo es como una maquina, determinada por las leyes del movimiento mecánico de los cuerpos, perteneciente a un determinado espacio. La estructura fisiológica entre seres humanos y animales, toda vez que ambos son cuerpos fisiológicamente vivos, respiras, se reproducen, crecen, se alimantan y mueren. Ahora a diferencia del ser humano, el animal no posee cogito, es un cuerpo automato[10]. El cogito se encuentra atrelado a un cuerpo, y sin embargo es una realidad diferente de él en su propio interior. El cuerpo se “algo” a ser doblegado por los imperios del cogito. Esposible entender entonces un “Yo” diferenciado del Cuerpo, eso sería el criterio de distinción entre falsedad y verdad en las representaciones (creencias). Al estar unido al cuerpo, el cogito, puede encontrarse con la falsedad de sus sentidos, percepciones e imágenes, pero el juicio racional del cogito  es lo que permite distinguir lo falso de lo verdadero, es una actividad, que percibe, siente, quiere, imagina, pero la certeza de su ser la da su pensamiento.
Gracias a los sentidos, percibimos el mundo (sens data) y, podemos tener contenidos de pensamiento. Sin embargo, no son criterio de conocer lo verdadero, ese es el papel de cogito que, como ya dijimos se construye como primera persona y formula de distinción.  Los movimientos analíticos cartesianos:

(φ) Actividad pura del pensamiento
(ψ) Autoreferencia
(ω) Certeza de que se es algo_ Existencia de algo como pensante

Descartes estabablece la formula : «Pienso Luego Existo», construyendo un método de conocimiento a partir de la enunciación de un sujeto universal. El cogito es una verdad evidente e inmediata para nosotros mismos y para la objetividad del mundo.
El proceso de raciocinio, se produce en la mente o en cerebro, qué es el “Yo”. Es realmente “clara y evidente” esta creencia?
Podemos dudar de la existencia del mundo (realidad), parece que no así de la existencia del «Yo», ya que al dudar sobre el mundo damos así una existencia al “Yo”. Es fácil cuando consideramos la videncia del “Yo” a partir de su referencia y capacidad de negar o afirmar algo sobre el mundo, en la medida que la introspección intelectiva del cogito es lo que da certeza de la existencia del propio del cogito como actividad pensante que  determina su propia esencia como pensamiento al pensar.


Mente y cuerpo
                                                                       

                                                                                         Autorretrato del Pintor Egon Schiele



Si lo vemos desde el propio “Yo” como contenido de la duda,  vemos que esta proposición cartesiana  que parece ser autoevidente por sí misma, al mismo tiempo parece ser una tontería: S” cree que P, donde “S”=Yo y, “P” =Yo, “Yo” creo que “Yo”. Si la reformulamos: Yo” creo que “Soy”, parece tener más sentido. El hecho es que nunca parece perder su auto evidencia, ya que al pensar estamos siendo. Creer que “Soy” me hace “Ser”. Acá el sujeto se relaciona directamente con el predicado. El desdoblamiento epistémico y ontológico se relacionan en que al determinar un sujeto de la primera persona determinó una cualidad de realidad, en que la existencia como sujeto de la primera persona determina su propia esencia, lo defino como una substancian, como algún existente.
Esto deja muy obscuro el carácter escéptico de Descartes, ya que cómo puede negar las creencias tradicionales del sentido común o la evidencia de los sentidos y luego afirmar creencias  tal como el propio Cogito? Podemos estar engañados por un genio maligno también sobre esta sombra interior que llamamos “Yo”.
Necesario diferenciar:
 (ψ)1 “Yo” (actividad de auto referencia)
(φ)1 Actividad (Sensitiva, perceptiva, imaginativa, jucios, emociones, deseos, etc.)
(ω)1 Cuerpo

En la medida que se define el pensamiento como sustancia pensante caemos ya en una postura fundacionista que parte de una petición de principio, además que en un argumento circular. Debemos decir que Descartes configura un principio de conocimiento en el que:

(PC): Uno sabe que p y capta (comprende) la proposición de que uno sabe que p, sólo si uno está justificado al creer que las fuentes de la creencia propia son (mínimamente) fiables (esto es, no son no-fiables)[11]

De ese modo que debemos aceptar tres axiomas que no son debidamente justificados por Descartes: a) El Cogito; b) el método_Duda y c) Dios.
Dos proposiciones que lo llevan a un círculo:


(i)                           Puedo saber con certeza que (p) cualquier cosa que perciba de manera clara y distinta es verdadera, sólo si primero sé con certeza que (q) hay un Dios veraz.
(ii)                         Puedo saber con certeza que (q) hay un Dios veraz, sólo si primero sé con certeza que (p) es verdadera cualquier cosa que perciba de manera clara y distinta.[12]

De ese círculo argumentativo surge la claridad y evidencia del “Yo”, del cogito cartesiano. “S” cree que “P” no posee clareza ni distinción, ya que además necesitamos saber que “q” (Dios existe). Hemos traído una sombra mayor. Tal vez el estamos engañados en todo momento y no somos un “Yo” sino un programa de computación.




[1] Jeager, W. La teología de los Primeros Filósofos Griegos. Tad. Jose Gaos. Ed. Fondo de Cultura Económica. México. 2013, p. 77 y ss.
[2] Ibíd. pp. 77-79.
[3] Wagner Jeager en su estudio realiza una excelente presentación sobre la evolución de los sentidos del termino considerando el desarrollo de la teología de los primeros filósofos griegos, considerando el desarrollo de la visión pre-filosófica hasta llegar a la concepción filosófica.
[4] Timeo (2005). In: Platón, Dialogos Tomo II. Bogotá: Ediciones Universales.p. 287.
[5] Cf. Republica libro III, p. 42. In: Platón (2005) Dialogos Tomo I. Bogotá: Ediciones Universales.
 142 y ss.
[6] Cf. Carlos Beorlegui. Filosofía de la Mente. Panorama Actual.
[7] Ibíd.
[8]Cf. Cañas Montoya, P. Inmanencia, Intencionalidad y Representación en Tomas de Aquino. En:Veritas  no.28 Valparaíso mar. 2013.
[9] Cf. Descartes, R. (2008). Discurso Sobre o Método. Petropolis Brasil: Editora Vozes y Descartes, R. (2008). Meditacoes sobre Filosofía Primera. Campinas -Brasil: Editora Unicam.

[10] Texeira, J. F. (2000). Mente, Cerebro e Cognicao. Petropolis Brasil: Editora Vozes, p. 28 y ss.
[11] Stroud, B. (1991). El problema del mundo externo. En B. Stroud, El Escépticismo Filsófico y su Significación. México: Fondo de Cultura Económica (FCE), p. 16.
[12] Sousa, E. (1996). Cómo Resolver la Problematica Pirronica: Lo que se Aprende de Descartes. Revista:Teorema, XVI(1), 7-26.