Con la razón por guía, todo se concibe bajo la perspectiva de eternidad.

PROPOSICIÓN LXII

En la medida en que el alma concibe las cosas según el dictamen de la razón, es afectada igualmente por la idea de una cosa futura, que por la de una pretérita o presente.

Demostración: Todo cuanto el alma concibe teniendo a la razón por guía, lo concibe bajo la misma perspectiva de eternidad, o sea, de necesidad, siendo afectada por todo ello con la misma certeza. Por lo cual, el alma concibe una cosa con la misma necesidad, y es afectada por igual certidumbre, ya se trate de la idea de una cosa futura, pretérita o presente; y esa idea, lo sea de una cosa futura, pretérita o presente, será en cualquier caso igualmente verdadera, esto es, tendrá en cualquier caso las mismas propiedades de la idea adecuada. Y así, en la medida en que el alma concibe las cosas según el dictamen de la razón, es afectada del mismo modo por la idea de una cosa futura, pretérita o presente. Q.E.D.

Escolio: Si pudiéramos tener un adecuado conocimiento de la duración de las cosas, y pudiéramos determinar racional­mente los tiempos de su existencia, entonces experimentaría­mos un mismo afecto ante las cosas futuras y ante las presentes, y apeteceríamos como si fuera presente un bien que el alma concibiese como futuro, y, por consiguiente, daríamos de lado necesariamente a un bien presente menor, en favor de un bien futuro mayor, y no apeteceríamos un bien presente que fuera causa de un mal futuro, como demostraremos pronto. Pero acerca de la duración de las cosas no podemos tener más que un conocimiento muy inadecuado, y determinamos los tiempos de existencia de las cosas solamente con la imaginación, la cual no es igual­mente afectada por la imagen de una cosa presente que por la de una futura. De ahí deriva que el conocimiento verdadero que tenemos del bien y del mal no sea sino abstracto y universal, y que el juicio que nos formamos acerca del orden de las cosas y el nexo de las causas, en orden a determinar qué es malo o bueno, en el presente, para nosotros, sea más bien imaginario que real. Y así, no es de extrañar que el deseo que brota del conocimiento del bien y el mal, en lo que respecta al futuro, pueda ser reprimido muy fácilmente por el deseo de cosas que son actualmente agradables; acerca de ello, ver la Proposición 16 de esta Parte.

Lectura de Spinoza en Ética demostrada por orden geométrico. 




                            

Nueva plantilla en microfilosofia

Tenemos el placer de presentar el nuevo diseño de microfilosofia, así, dejamos atras el antiguo blanco para dar paso al rojo.

Hemos buscado la útilidad en este nuevo diseño con un menu horizontal desplegable en la parte superior de la página, tambien, en la parte derecha (sidebar) se presentan tres opciones, en la opción determinada "I/V" se muestra nuestra página de fans en Facebook y Twitter, y las diez entradas más vistas de la semana, en la pestaña "Etiquetas" se muestran estas en orden de cantidad, y en "Archivo" las entradas ordenadas cronológicamente.

Otras novedades son:

Traductor, en la parte superior derecha con capacidad para traducir 14 idiomas.
Slideshow de imagenes de filósofos en la parte superior izquierda.
Bookmarks and Share es un widget para compartir información en redes sociales.


                                    

Retraso por actualización de diseño.

Hola señores visitantes de Impresionesvivas, este es un post explicativo de los motivos por los que no actualizamos diariamente, esto es por una obra interna, estamos re-construyendo este espacio y buscamos una apariencia más elegante y funcional.

Me gustaría mostrarles una muestra del diseño casi terminado (Pincha aquí para ir), así podrán visualizar de antemano los futuros cambios y, seguramente, perdonar nuestra tardanza.

Mucha suerte, ánimo y hasta otra.


                                              

El deseo que nace de la razón no puede tener exceso.

Deseo que nace de la razón


El deseo que nace de la razón no puede tener exceso.

Demostración: El deseo, considerado en absoluto, es la misma esencia del hombre, en cuanto se la concibe como determinada de algún modo a hacer algo; y así, el deseo que brota de la razón, esto es, el que se engendra en nosotros en la medida en que obramos, es la esencia o naturaleza misma del hombre, en cuanto concebida como determinada a obrar aquello que se concibe adecuadamente por medio de la sola esencia del hombre; así, pues, si ese deseo pudiera tener exceso, entonces la naturaleza humana, considerada en sí sola, podría excederse a sí misma, o sea, podría más de lo que puede, lo cual es contradicción manifiesta, y, por ende, ese deseo no puede tener exceso. Q.E.D.



Lectura de Spinoza en Ética demostrada según orden geométrico



                           

Vídeo documental: La vida de Nietzsche (Completo)

Documental integro emitido por la BBC sobre la vida de Friedrich Nietzsche, sirva de ayuda para comprender el proceso conceptual y siempre trascendente del filósofo, así como para subjetivizar en mayor medida su posterior relevancia y creatividad.

El paso de Nietzsche como deudor de la conceptualización deseante y anti-pesimista de la época, es quizá, el gran acontecimiento narrado en el vídeo, el siempre cambiante y asíduo filósofo persigue a golpe de martillo su propia transfiguración deseante, de forma libertina y crítica da forma a un estilo literario explosivo, muy valiente e intenso, ataca dogmas, creencias, dioses e ídolos.

El deseo que nace de una pasión no tiene en cuenta la utilidad del hombre entero.

PROPOSICIÓN LX

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Part Man, Part Doodle imagen de Kurt Hickson
El deseo que nace de una alegría o tristeza que se refiere a una sola parte del cuerpo, o a varias, pero no a todas, no tiene en cuenta la utilidad del hombre entero.

Demostración: Pongamos, por ejemplo, que la parte A del cuerpo es robustecida, por la fuerza de una causa exterior, hasta el punto de que prevalezca sobre las demás. Dicha parte no se esforzará, por ello, en perder sus fuerzas, a fin de que las demás partes del cuerpo lleven a cabo su función; pues para eso, debería tener la potencia o fuerza de perder sus fuerzas, lo que es absurdo. Esa parte, pues, y, consiguientemente, también el alma, se esforzarán por conservar ese estado; y, de esta suerte, el deseo que surge de un tal afecto de alegría no tiene en cuenta el todo. Si, al contrario, se supone que una parte A es reprimida de manera que sean las demás las que prevalezcan sobre ella, se demuestra del mismo modo que tampoco el deseo que nace de una tristeza tiene en cuenta el todo. Q.E.D.

Escolio: Puesto que la alegría, generalmente, se refiere a una sola parte del cuerpo, deseamos en consecuencia, generalmente, conservar nuestro ser sin tener para nada en cuenta nuestra salud íntegra; a ello se añade que los deseos a que estamos más sujetos tienen en cuenta sólo el tiempo presente, pero no el futuro.

Lectura de Spinoza en ëtica demostrada según orden geométrico.
                             

Amor por derrochar y gastar dinero.


Hay un profundo amor por el desorden en quien prefiere el derroche al ahorro; una voluntad deliberada de elegir a Dionisios contra Apolo, una vez más. Despilfarrar, consumir y consumar, dilapidar, derrochar, tiene que ver con la desmesura, la fuerza que busca desbordar, la fiesta. La donación no agota la riqueza que la hace posible, porque, dentro de esa lógica de expansión, como por generación espontánea, el derroche es inmediatamente seguido por una nueva disponibilidad para una nueva donación. El despliegue y la disipación instauran una relación con el tiempo eminentemente singular: el instante basta para el consumo, y adquiere así una densidad ignorada en otras oportunidades. Allí donde fluye, sabiamente cronológico, sin variaciones de intensidad, cómplice del burgués para quien representa la posibilidad del dinero, sólo es duración mensurable, cantidad apreciable. En cambio, en la dilapidación, provoca momentos intensos, rebosantes de sentido. Picos y cimas. La calidad de la emoción no tiene igual, toda la eternidad parece haberse concentrado en el fragmento de tiempo que transcurrió en coincidencia con el gesto. Punto contra línea, pasión contra indiferencia: el dispendioso es un artista del tiempo.

La ética del derroche es centrípeta, implica la desintegración y la producción de fragmentos, lo diverso y lo múltiple. Esas densidades materializadas, cristalizadas, constituyen puntos, pero el conjunto de la operación es dinámico. Presupone una voluntad de movimiento, un consentimiento a los flujos y a los ríos. De ahí el heraclitismo del dispendioso, que prefiere la movilidad, que se inclina por la circulación con el objeto de producir oportunidades para una mayor probabilidad de gasto. No ignora que su vida se inscribe en una perspectiva dialéctica. Más allá de la ontología o de la metafísica, sabe que su único capital es su propia vida, que ella no durará eternamente, que ya es limitada en ese momento. Y, sabiendo esto, su entusiasmo es directamente proporcional a su aprecio por el extremo valor de lo que no dura. La muerte confiere precio, establece un sentido.

Absolutamente nómada, el hombre del derroche goza con la circulación, el flujo, pero experimenta, al mismo tiempo, que su placer es consustancial con el movimiento que lo permite. No es en la naturaleza del derroche, sino en el hecho de haber efectivamente dilapidado, donde reside la quintaesencia del goce.

Lectura de Michel Onfray en La construcción de uno mismo.


                                     

Anécdotas filosóficas.Filosofía:la aventura del presupuesto segunda parte.


El filosofar y encontrar presupuestos que formen ideas y definiciones frente a los temas, tiene tras de sí una actividad propia del cuerpo del filósofo y que puede serle muy beneficiosa: el crecimiento en la expectativa del movimiento del filósofo y su autonomía del mundo físico y las limitaciones que él pone al pensamiento.
Esa mencionada expectativa es en inicio un tópico schopenhaueriano si entendemos la clasificación por su sentido filosófico y escolástico, más aún; si ahondamos, en tópicos históricos, veremos que el saber Schopenhaueriano tuvo repercusiones en terminologías y tópicos, ambientes y círculos filosóficos. Se dieron una serie de escritores que hicieron abordajes filosóficos y que se vieron influenciados por el corpus Schopenhauer, aunque; donde más encontramos quizá una reproducción del corpus Schopenhaueriano, es en los libros de Nietzsche el cual repite literalmente frases y pensamientos de Schopenhauer referidos a temas de actualidad de su tiempo. “actualidad”; no sólo porque se piensa que lo intempestivo es inactual sino porque eran temas de reducidos circulos aunque estos trocaran con sucesos y situaciones de la época. No ahondaremos en esos sucesos en este momento.
El corpus filosófico de Schopenhauer se secciona de tres maneras: el estudio histórico de la antigüedad y el concepto de tragedia (muy propio en escritores teatrales trágicos alemanes ¡nada menos¡ a excepción de Goethe que tiene escuela propia), la estructura metafísica de sus reflexiones y por último sus definiciones de la naturaleza. Lo que a nosotros nos interesa en este caso es recrear sus presupuestos metafísicos en el caso en el que van en relación al tratamiento de los objetos.
Aprovechemos la ocasión para decir algo que resulte relevante en cuanto a un tópico de la filosofía y de su historia, se trate tal vez de una de las inconexiones de la filosofía y la institución histórico filosófica. Su inconexión radica o se explica por la incompatibilidad de la procedencia de corrientes y sucesión lógica de hechos registrables y clasificables en el dictamen histórico con las proposiciones, y las acciones filosóficas y comunicativas del pensador. El culto idiota y deshonesto de los registros filosóficos impide hacer diferenciaciones entre causaciones, posturas político-subjetivas en algunos casos objetivas y en tercer lugar diferenciaciones ontológicas.

El caso del que hablamos es el de la relación filosófica entre Schopenhauer y Nietzsche. Como caso de estudio particular y exclusivo, se trata de una relación de extrema afinidad fenoménica. ¿Cómo se explica? Por una violación del régimen del sistema Kantiano, el implemente del término técnico ad hoc que aparece mencionado en el libro ‘la libertad’ de Schopenhauer y que está puesto como forma de diferenciación del sistema filosófico de Kant. En lo mencionado y en lo siguiente, se trata de un caso de ‘visquedad’ de la historia de la filosofía. Schopenhauer utiliza una derivación del término ad hoc que de alguna manera puede serle atribuida como propia, mucho más, si atendemos a la máxima de su historia de la filosofía, que dice que a cada filósofo le sería más provechoso aprender de la historia de la filosofía misma lo que exclusivamente es de su interés y que sobre esto cimentaría su hacer filosófico. Puede serle entonces atribuida como propia cuando menos, en la manera que hemos dicho. Esa derivación puede ser considerada como un abuso del corpus Kantiano, sin embargo esto desde un determinado punto de vista que si el lector logra identificarlo, no es poco conocido en el ámbito de los discursos filosóficos. En la intempestiva “Schopenhauer como educador” aparecen frases literales del libro de Schopenhauer. En reposición, aparecen opiniones de Schopenhauer referidas, puestas en oposición al sistema Hegeliano y en relación de retroalimentación con la influencia de Kant en Alemania. Los dos anteriores condicionamientos, constituyen el primer punto significativo de que se trata del la utilización del término ad hoc. En segunda instancia, la relación histórico política de Nietzsche y Schopenhauer es perfectamente diferenciable en su naturaleza cosmológica, es decir, en el sentido en que el cuerpo de Nietzsche es destemporal. Antímetafísico, Históricamente Ortodoxo, si se quiere, correcto y por último, por condición histórica opuesto a la condición del filósofo como centro del saber.

En el último punto tal vez falla la relación ad hoc; sucede por un asunto de clasificación e identificación de datos. El punto A(Schopenhauer) y el punto B(Nietzsche) ocupan una posición y un espacio determinado en la ortodoxia histórica; bien sea, por retroalimentación de B hacía A o por presupuesto de fundación de A hacía B. Resulte tal vez sumamente difícil y muy engorroso representar en un plano abstracto las relaciones de los dos pensadores. Tratese pues del caso de la ortodoxia histórica. La referenciación histórica de cada uno que en el caso A está clasificada casi dos siglos después y en caso B en su propio siglo y por su propia letra pero aún sin historia particular y sin referencias de tiempo y espacio completamente construidas. La clasificación se hace quebradiza pues los presupuestos de eclosión se remontan a horizontes y tiempos lejanos atrás; en los dos casos. En los dos se trata de una negación del universo físico en pro de la existencia de unos grandes hombres, en pro de la relevancia de Héroes. Mucho más así la relación de B hacía A y de A hacía B se hace indefinible, los dos hablan de héroes y de hombres trágicos, de hombres en apuros. En la propia retroalimentación de B hacía A se mezclan los temas. El A es el impulsador (elemento de salto) de los temas de B , de las luchas pero sólo como trampolín de creación, A es referente del tratamiento de los entes. B habla como psicólogo , pero habla no de pacientes sino de héroes, sus aspiraciones hacía los hombres concuerdan con las que le son propias a los Heroes. Ningún ser humano soportaría un tratamiento de héroes; es un tratamiento antíhumano. Pero los héroes se condicionan tal ya sea desde cierta humanidad o bien desde cierta superhumanidad; el héroe está preparado para partir del azar o del desazar ¿no será este un punto de canje para el ejercicio de la fecundidad?.
La filosofía intempestiva de Nietzsche es todo un sistema que incluye dentro de sí subsistemas y en adición, elementos de un azar desistemático. Las relaciones entre cuerpo obra y espíritu no explican suficientemente la afinidad fenoménica entre los pensamientos de Nietzsche y Schopenhauer; la prueba material de ello es que aplicada esta misma, B conserva su autonomía creativa y se permite inyectar a la retroalimentación su propia creación y realidad, es decir, logra interpretarlo. Lo interpreta y por consiguiente los plasma.
Existe la relación ad hoc, parte desde A por autonomía creativa del mismo y termina en B. Se trata entonces de un caso de pertenencia subhistórico a la historia de la filosofía, es por tanto un emplazamiento adecuado para nuestra práctica de búsqueda, creación e identificación de presupuestos.

Hasta ahora hemos hablado de Schopenhauer, lo hemos abordado parados desde el punto de vista de que el filosofar tiene tras de sí una actividad propia del corpus que refiere a el crecimiento en la expectativa del movimiento del filósofo y su autonomía del mundo físico y las limitaciones que él pone al pensamiento. Sin embargo ese tema no está excluido de la orientación original de las anécdotas filosóficas. Justamente cuando en diferencia y repetición Deleuze, hablando de la autentica repetición Compara a Nietzsche, Kierkegard y Peguy(mirese el aparte “plan de una filosofía para la repetición”) Deleuze describe el movimiento de tres cuerpos enfatizando en su autonomía creativa y liberándolos de los impedimentos del mundo físico. No es que se refiera este asunto a que los tres mencionados en la comparación compartan el haber negado la materia, sostén para ello es que según Deleuze el filósofo moderno de la materia Karl Marx es de cierta manera un caso de auténtica repetición. Se trata entonces de que es la descripción de un corpus libre del mundo físico y por supuesto como puede sobreentenderse, que va en la búsqueda de presupuestos. Dejémoslo como simple anotación contextual y continuemos con Schopenhauer.

Hemos hablado del cuerpo y lo hemos referido al corpus filosófico, sin embargo ella no se trata más que de una definición genérica y canónica del cuerpo. También hablamos del cuerpo como estructura anatómica y en este sentido tiene por finalidad ser el elemento productor de pensamientos y definiciones. Referimos también al libro de Schopenhauer de fecha de publicación incierta llamado ‘la libertad’. De él tomaremos algunas proposiciones que nos ayudaran a definir el cuerpo, su crecimiento en expectativas y su autonomía del mundo físico.
Lo primero que Schopenhauer hace es hablarnos de tres tipos de libertad: la física, la moral y la intelectual. La primera es de los hombres comunes, las dos restantes son del filósofo. Hablemos de la primera en relación o proyección recíproca a las otras dos; más o menos es lo que hace Schopenhauer. Recreemos pues como habíamos dicho sus presupuestos metafísicos.
La condición primera de la libertad física es la ausencia de obstáculos materiales de cualquier naturaleza. Schopenhauer da conocer algunas consideraciones literarias de la libertad física. Un cielo sin nubes, un horizonte al aire libre; la electricidad libre, la libre corriente de un rio (cuando no se le oponen montañas ni presas). Son de alguna manera ejemplos de la libertad en el mundo físico.
Hablemos un poco de los elementos teóricos: Schopenhauer literalmente dice “en nuestro pensamiento la idea de libertad es atributo de los seres del reino animal, cuyo carácter particular es que sus movimientos proceden de su voluntad; son, como suele decirse voluntarios y se les da el nombre de libres cuando ningún obstáculo material se opone a su realización”.
Schopenhauer establece entonces nuestra noción de libertad como fundada desde el reino animal, el dato será importante para posteriores abordajes; téngase en cuenta que es una definición acorde a la biología lo que históricamente da para seguir muchas tendencias e implicaciones.
Schopenhauer entiende la libertad como el poder obrar conforme a la voluntad, la voluntad hace a la libertad una noción positiva cuando se contrapone a ella, se convierte entonces en un obstáculo para la misma. Pertenece por ejemplo a la libertad física la libertad política, se explica de la siguiente manera: teniendo en cuenta los obstáculos que pone la voluntad y ante la percepción convierten a la libertad en una noción positiva, los entendemos igual en el caso en el que un pueblo está gobernado por leyes de las que es árbitro; así obra obedeciendo no más que a su propia voluntad.
Existen cuestionamientos que corresponden al obrar obedeciendo la voluntad; Schopenhauer establece y utiliza determinados parámetros por los que guía su análisis en todas las etapas.
Digamos primero que distingue los dos modos restantes de libertad en orden de proximidad al primer modo que es la libertad física. La libertad intelectual está más próxima que la libertad moral y esa última la equipara al libre albedrío. Por tratarse el libre albedrío de una de una concepción dudosa y sujeta a influencias malsanas (que es lo que Schopenhauer trata de revelar de la libertad misma) no nos fijaremos en ella más que para relatar la exposición de Schopenhauer.
Ahora, lo que propiamente nos corresponde es encontrar los puntos de relación que definen la libertad intelectual desde la libertad física y como esas relaciones corresponden a nosotros (circunstancias).
Contenida en el acto de definir y nombrar los tres tipos de libertad hay implícita una paradoja filosófica y que es quizás una revelación de lo que es el no materialismo. Según Schopenhauer la noción de libertad intelectual es más próxima pues refiere a un elemento material; Es decir que nace como una derivación de la noción de libertad física. Pero ¿cómo sucede? La noción nace a partir del saber de los objetos, de pensar en ellos. Se presenta ante la conciencia como una representación del mundo de los obstáculos físicos, de la misma manera se representa el cuestionamiento por la libertad en lo moral que nuestro autor define como libre albedrío pero que es y se presenta ante la consciencia como más lejana que la libertad en lo intelectual hacía los obstáculos físicos que son puestos frente a la consciencia por la voluntad.
Pertinente es saber que habiéndose visto influenciado Schopenhauer por cierta filosofía religiosa y habiéndose puesto en reflexiones espirituales de tierras lejanas Schopenhauer haya decidido tomar en cuenta la noción del libre albedrío e incluirla al corpus de sus reflexiones de manera tan importante para tratar así mismo un tema que en su filosofía es por antonomasia y que conceptualmente ya hemos visto, el tema de la libertad. Noción que por demás y como veremos, no satisface las expectativas del polémico escritor Alemán frente a lo que es su tema principal la búsqueda de la libertad. (Valga la aclaración; Nietzsche nos habla de un Schopenhauer absolutamente hindú, esto puede ser por desconocimiento de la misma historia de Schopenhauer y de la confección de sus obras o por omisión de los contenidos religiosos en la descripción propia de Schopenhauer y su filosofía. Bien decía Collie que era aparente que la única obra que Nietzsche parecía haber leído! completamente era la de Schopenhauer y aún así parecía que no la conocía del todo muy bien).
También nos habla explícitamente de la conciencia. Quiere enseñarnos un acto fundamental de ella: que toda volición es dependiente de otra volición. La libertad física se relaciona únicamente con obstáculos físicos y basta con que no estén para que ella exista. Sin embargo, podemos ver que en más de una situación un hombre aún sin tener que luchar con obstáculos materiales no puede verificar una acción a la cual habría atendido su voluntad y como dice Schopenhauer “se habría determinado seguramente por su voluntad”. Para explicar la imposibilidad de verificar la acción, utiliza ejemplos que refieren a influencias sobre la libertad y que someten al hombre; amenazas, promesas, perspectiva de peligros o algo similar. Surge entonces la pregunta que interroga por las influencias y que se traduce por si una libertad sometida a ellas se da o si, dicho de otra manera citando literalmente a Schopenhauer si se aplica la premisa “la voluntad está conforme a la! voluntad”. Surge otra pregunta que se enuncia así: ¿una influencia del tipo de las anteriores puede hacer tan imposible la verificación de la voluntad. Tratándose de libertad en el plano de lo intelectual y referenciándonos pues por la libertad física, tal clase de obstáculo ¿podría impedir la verificación de la voluntad como si se tratara de un obstáculo físico? A este respecto Schopenhauer nos dirá algo más: “una fuerza física a la cual se suponga bastante grande puede superar fácilmente de modo irresistible la fuerza corporal del hombre pero un motivo nunca es irresistible por sí mismo y no puede estar dotado de fuerza absoluta”. Así nos conduce en un ciclo de silogismos reversos en el que cuestiona si podemos querer y de qué manera podemos querer y obrar conforme a nuestra voluntad.
Dejemos pues al menos de momento al desesperanzado y desgarrador Schopenhauer y pensemos en nosotros que ahora queremos entrenarnos para buscar presupuestos. La actividad filosófica tiene tras de sí una actividad propia del cuerpo del filósofo y que puede serle muy beneficiosa: el crecimiento en la expectativa del movimiento del filósofo y su autonomía del mundo físico y las limitaciones que él pone al pensamiento, lo volvemos a decir.
La autonomía de sí que buscamos en la filosofía requiere de incursiones en reflexiones difíciles, reflexiones de carácter ontológico y más bien o más conveniente para el caso, de carácter semiontológico. Reflexiones en las que podamos saltar y diferenciar y extraer los mensajes y contenidos de los pensadores como hemos tratado de hacer aquí.
La reflexión misma de Schopenhauer si la cercenamos es impertinente pues es cierto que aspiremos tal vez a la libertad y yo mismo estoy seguro que las reflexiones Schopenhauerianas hay un largo camino para que al menos podamos conseguirla parcial o sustancialmente. Sin embargo, en nuestro caso cuestionar por la existencia del mundo físico no debe conducirnos más que a una tenue dialéctica entre nuestra libertad en el plano de lo intelectual o de lo intelectivo y el mundo de la libertad física tal como Schopenhauer nos la ha planteado.
En una malintencionada edición de Humano Demasiado Humano de Nietzsche, leí un pasaje indexado indebidamente como otros que habían en esa edición y que hacen parte de la conducta malsana, mezquina y asesina del antinietzscheanismo, en esa edición leí que los ejercicios del crecimiento del espíritu no debían ser incentivados a la manera de ejercicios ascéticos para el espíritu. Sabiendo que eso no es parte de pensamientos Nietzscheano y que además coarta una herramienta que es idónea para el cultivo de nuestro corpus y de nuestro espíritu y qué punto aparte, nos da la oportunidad de ser autónomos de mezquinos espíritus de sacerdotes nazis y de profesores de filosofía que en sus momentos haré mención propia, recomiendo la práctica del gimnasta del espíritu con esta dialéctica en el análisis de la libertad.
Por ahora acaba filosofía la aventura del presupuesto aunque queda por tratar el tema de la extracción de contenidos, será para otro momento. Quisiera recibir sugerencias de los lectores en cuanto a dudas y propuestas. Disculpas también por el comentario que aleatoriamente he decidido incluir pues sucede que en momentos precisos y contextos inevadibles, propios de hombres de progreso en que ciertas cosas no se pueden callar aunque las digamos a gotas.

Escrito de Juan Camilo Aljure Amaya. en Impresionesvivas.
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