12 de julio de 2016



Averroes y Maimónedes.

Publicado por: Esteban Higueras Galán / @HGEsteban
Maimónedes

Los filósofos andaluces de la modernidad.

"El pensamiento tiene alas y no hay nada que pueda detener su vuelo".

"No hay otro magisterio que el de la razón, el hombre ha nacido para saber, siendo la felicidad última alcanzar la sabiduria". Averrores.  



El siglo XII comenzó con el existencialismo permisivo de la corte Almohade y acabó avergonzado de sus descubrimientos (de los que hicieron Maimonedes, Abentofail y Averroes como máximos representantes) que para la ortodoxia musulmana Almohade (aún existencialista era muy ortodoxa, leer El filosofó autodidacto donde Abentofail en todo momento se expresa "respetando" y adorando las reglas ortodoxas islámicas) y más aún para otras ramas islámicas, como la Almoravide, la razón derivada de Aristóteles y sus consecuentes enunciaciones eran algo externo al Islam, algo contra lo que se luchó frontalmente, persiguiendo a sus representantes y destruyendo sus obras (exceptuando a Abentofail que no fue perseguido) hecho que no hizo más que debilitar el asentamiento musulman en Al-Andalus. Las dificultades que encontró Averroes y la conversión, fingida o sincera al Islam, de Maimónides - en 1148 al conquistar Córdoba los Almohades - ilustran un ambiente general y, más allá del caso andaluz, la antigua tensión entre las ciencias racionales o intrusas y las ciencias religiosas o tradicionales que existía en el islam.


A finales de 1168, Ibn Tufayl, que era visir y doctor del príncipe almohade Abü Ya'qub Yüsuf, presentó a Averroes al referido sultan, quien tranquilizó al filósofo sobre su dedicación al pensamiento y hasta le recomendó que comentase a Aristóteles. La asistencia del monarca fue bastante importante, como reconoce Averroes en la dedicatória hecha a su beneficiario en la Exposición de la república de Platón. El año mil ciento sesenta y nueve fue nombrado juez sarraceno de Sevilla, allí ejerció su grado con beneplácito de los sevillanos que le mostraron su afecto en los momentos temporales en que sufrió duras críticas. En 1182 fue nombrado juez mayor de Córdoba y médico principal de la corte. Después del combate de Alarcos (18 de junio de 1195), donde las tropas almohades aplastaron a las cristianas, los exigentes alfaquíes y ulemas (facultativos y sabios de la medida Mahometana) de Córdoba denunciaron a Averroes, siendo dichosa su batalla y él desterrado a Lucena, durante unos veinte meses. El año mil ciento noventa y ocho el príncipe perdonó a Averroes, le devolvió sus cargos y lo llevó consigo a Marrakech, tal vez para protegerle de sus enemigos hispanoárabes. Pero el diez de diciembre de mil ciento noventa y ocho y a la edad de setenta y dos años, falleció Averroes en la ciudad marroquí.


El hecho ssignificativo que da comienzo a la modernidad renacentista en estos tres filósofos, y sobre todo en Averroes, es alcanzar el Aristóteles original, en todas sus nociones posibles: cconcepto de sabiduría, grados del saber, papel de la lógica, sentido concreto del conocimiento, el papel del entendimiento, la constitución del ente concreto y la vida ética del sabio. Pese a trabajar sobre un texto traducido y no sobre el griego original Averroes llega hasta la realidad compartida griega y la razón biológica del pensamiento aristotélico.


El destierro de Averroes en Lucena duró veinte meses, la ciudad cordobesa era popular antes por su gran judería y eso hizo que surgiesen fabulaciones sobre la relación de amistad entre Maimónides y Averroes. Por contra no fue de esta forma. La familia de Mosé ben Maymün, conocido por Maimónides hacía tiempo que no residía hoy en Córdoba. Cuando Averroes llegó a Lucena, hacía treinta años que Maimónides vivía en El Cairo. Si de algo presumían Maimonedes y su familia era de dos cosas: de su Judaismo y de su influencia hispanomusulmán. Establecidos en Córdoba y memorables y considerados por la judería cordobesa, Rabbi Isaac ben Maymün, padre de Maimónides, crió a éste en la capital del Guadalquivir. El filósofo nació el sábado treinta de Marzo de mil ciento treinta y cinco. Después en Córdoba recibió educación en ciencias árabes y hebreas y en la fe de Abraham y de Moisés. Pero el año 1147, al conquistar la tropa almohade a Córdoba, Rabbi Isaac y su raza, incluidos sus dos hijos David y Moisés (Maimónedes), abandonaron la ciudad y se refugiaron en Granada, donde residieron unos dos años (1149-1150), marchando tras esta a Almería en la cual se completó la enseñanza de Mosé ben Maymün. Pero al acercarse los almohades a la citada población, Moises y su familia hubieron de dejarla en 1160, estableciéndose después en Fez, y teniendo que aparentar superficialmente la fe musulmana. Pero poco después continúan viaje a Egipto, instalándose en El Cairo. Allí escribirá Maimónides la mayor parte de su obra y ocupó importantes cargos, entre ellos el de médico de la corte de Saladino. En este tiempo (1185-1200) redactó el más universal de sus trabajos, la Guía de perplejos, escrita en Arabe como la totalidad de sus manuales. Fue justo entonces cuando llegaron a Egipto los escritos de Averroes, opinando aquél que el filósofo árabe cordobés "interpreta a Aristóteles utilizando un razonamiento aprobado y cierto". Por supuesto, los pensadores árabes que influyeron en Maimónides y Averroes fueron la Mu\'tazila, Al-fârâbï y Avempace (Ibn Bayya) y seguramente todavía el andalusí Ibn Tufayl.


Los tres pesadores tratados hoy aplican el pensamiento aristotélico a su sociedad, y con él, da comienzo el principio ético de la unidad esencial del hombre que vive en sociedad. El hombre que piensa conoce de un modo natural, igual que vive, se alimenta y se reproduce, el hombre piensa, por su naturaleza y sin límites. El conocimiento reflexivo es el cargo impecable que reconoce la aplicación total del ciudadano. La verdad tan solo se alcanza por el saber cognoscente. Ibn Rusd asimismo cree en la verdad aristotélica de que el éxito del del hombre es más bueno en la multitud, que multiplica las vivencias, aumenta el campo del saber y amplifica las virtudes y los descubrimientos de nuestro saber. La virtud suprema del hombre reside en el saber. El sabio es el que se ocupa de ordenar los saberes y tiene conciencia de que sabe, y ademas es lo más util para los hombres que viven en sociedad. De esta forma dan paso los filósofos Andalusies, a la modernidad renacentista de occidente, principalmente tras las traducciones de sus obras al latín, el encuentro de estas y la cristanización de ellas por Santo Tomas y la posterior exposición y aceptación de ellas por el mundo occidental. Así como el bueno de Spinoza (que como sabemos tenía en su biblioteca obras de los filósofos Andalusies) continuó con el legado hispanomusulman en su ética geométrica. Hasta la próxima semana.
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