5 de enero de 2012



Filosofía, historia y subhistoria.

Publicado por: Esteban Higueras Galán / @HGEsteban
Escrito de Juan Camilo Aljure. En torno a la subhistoria.

En cada artículo Juan Camilo introduce con coraje un concepto necesario para comprender la materia histórica, y la filosófica, diferenciar una mera cronología histórica en los sucesos filosóficos de la pura utilidad conceptual es el principal problema, problema que usa y desusa a un ritmo de golpes rítmicos subhistóricos, golpes que a modo de bastón de ciego guían al lector sobre un escrito específico, y que, al solo poseer el lector simples generalidades le introducen en un devenir específico. En resumen, para esta filosofía naciente: la subhistoria es la posición del primer estado de cosas posibles, y a la vez, es eso que propicia un devenir cosa específico.


ACERCA DE LA SUBHISTORIA

La categoría del pensamiento que se conoce como histórico filosófica comprende el nucleo de posturas objetivas y subjetivas enmarcadas en un espacio de tiempo cronológicamente determinado. La categoría histórico filosófica comprende también el paralelismo histórico cronológico entre las posiciones subjetivas y objetivas de un periodo y otro.


La subhistoria es un metodo de lectura del nucleo argumentativo de la categoría histórico-filosófica. Sus objetivos son los puntos intermedios y centrales de cada postura. A cada cronología, la subhistoria pone un punto de división que despliega su funcionalidad de dos maneras: 1) La partición en dos de las posturas objetivas y subjetivas de la cronología señalando y formando el circulo interpretativo extrínsenco de los tópicos intermedios y centrales. 2) Por el parangón en transversalidad entre una epoca y una epoca cronológicamente ubicadas de manera diferencial.


La subhistoria es un sistema de signos y una ontología de los signos. A este respecto, se vale del saber filosófico como escala del saber de la realidad; pero la subhistoria es partícularmente un saber social.


El saber de la subhistoria es un saber esencialmente interdisciplinario y tiene la pretensión de constiuirse en un saber disciplinarmente holístico.


Ante esta pretensión, es necesario definir la clasificación filosófica de la subhistoria: La subhistoria es una emulación lingüística partícular del saber clásico. Eclosiona sus puntos de sistematización a partír de la lógica, la filología y el saber del presupuesto esencial del pensar a partír de la filosofía antigua.


A este respecto, la subhistoria logra los desarrollos y logros destemporales de su que hacer a partir de determinados conceptos los cuales los convierten con plena intencionalidad de consecución en un desistema, estos conceptos son: La reminiscencia como medio esencial de la formación del concepto. La ideogenia como elemento de rastreo de la formación de la idea y su transformación en concepto; equivalentemente al metodo de rastreo, la transformación y reaparición de la idea en contextos históricos y cronológicos distintos. El conocimiento de la materia como elemento de formación del concepto en una estructura social determinada.


Sin embargo, la subhistoria no pretende constituirse en una representación ontológica del saber clásico aunque sí, una revalidación de este.


La subhistoria, pone, o busca sus cimientos en el saber clásico pues pretende dar una mirada y recíprocamente, hacer una lectura antagónico transversal a la actividad filosófica misma. Para ello, en el trabajo del año anterior, nos hemos apropiado de un nucleo argumentativo y perspectivo gnoseológico y epistemológico. Tal nucleo está compuesto de cuatro corrientes filosóficas a saber: El perspectivismo y políticismo de Ortega, la acción descríptivo argumentativa de Nietzsche, la acción económica y social de Marx y la reinterpretación de la historia de la filosofía de Deleuze. Ha escogido también como prolegomeno valga la redundancia, de sus descripciones y argumentaciones al saber descríptivo de la lógica clásica. En relación a esta elección, ha formulado dos conceptos. El de contexto y el de microcontexto.

Ha escogido también un lema ético que es el de la distinción y clasificación por medio de signos de la publicidad y la filosofía. Para ello se ha valido de dos expresiones tangencialemente variables que son el pathos y el antipathos.

El pathos, ha sido denominado como imagen natural del sujeto trascendente de la filosofía, el antipathos ha sido denominado como imagen hilemórfica y representativa exteriormente de la idea y del concepto filosófico.


La temática del pathos y el antipathos da lugar a un cuestionamiento que toca tanto el punto interior de generación y el punto exterior representativo de la subhistoria. Tal cuestionamiento lo podemos representar y traducir con el siguiente interrogante: ¿de que manera y en que aspéctos se diferencia la subhistoria de la publicidad?. Con este interrogante, damos metafóricamente paso al primer tema que debemos tratar.


Para comenzar a hacer la delímitación tangencial entre publicidad y subhistoria, es pertinente hablar más detalladamente de la postura de la subhistoria frente a la filosofía.


En primera instancia, la subhistoria es una política de lectura de la filosofía; así mismo, de la historia. La publicidad también lee la filosofía, es la publicidad una parangón inevadible de la idea y el pensar filosófico; pero la publicidad lee paralelamente a la filosofía y a la historia, la subhistoria por el contrario la lee transversal y cronológicamente. Pragmáticamente ¿que quiere decir lo anterior?


El plano de consistencia en el que se circulan la publicidad y la filosofía es un plano de antagonismo gnoseológico, es decir, la publicidad conoce de una manera y la filosofía de otra. Las dos vías de conocimiento están separados en su campo de acción sobre el universo circundante por una discontinuidad en la indagación. La indagación en la filosofía produce siempre el eco de la recepción en la publicidad; por antonomasia conceptual, la publicidad es siempre el eco recíproco de la idea filosófica o si se quiere, y para ponerlo en términos genéricos 'cerebrales' y filosófico naturales; la filosofía es siempre el eco de una acción publicista.


La subhistoria por su parte,es una lectura transversal y cronológica de este movimiento; de tal manera, es una lectura de la filosofía y de la historia. Lo que esencialmente diferencia a la publicidad de la subhistoria es el resultado lógico de la perspectiva transversal de la publicidad y la perspectiva transversal de la subhistoriaura transversal y cronológica de este movimiento; de tal manera, es una lectura de la filosofía y de la historia. Lo que esencialmente diferencia a la publicidad de la subhistoria es el resultado lógico de la perspectiva transversal de la publicidad y la perspectiva transversal de la subhistoria. Lógico matemáticamente, la publicidad siempre duplíca la partición del ente indagante en dos; es decir, el ente dividido de la filosofía en cuatro, en la publicidad se hace en ocho; es decir, es siempre una representación fícticia de la filosofía, representación que 'la transborda' en su duplicidad conceptual, hace de la filosofía un doble pensamiento, una idea trastocada en sus ejes vitales:La publicidad representa el cuerpo desmembrado de la filosofía, la filosofía representa la acción y desacción del cuerpo conceptual de la filosofía.


La subhistoria por su parte, tiene una configuración numérica distinta. La subhistoria, es una división del ente por elevación al cuatro de la filosofía, su división natural es el nueve y el tres del círculo en que la publicidad y la filosofía oscílan,


La subhistoria, es una lectura del movimiento de la filosofía y la publicidad, de ahí su mirada transversalidad a la diferencia y repetición. La subhistoria es un lectura, y, una política de léctura de la filosofía que considera los estados diferenciales del concepto y los convierte en estratos de conceptuación filosófica.


La subhistoria, es una presupuesto de la filosofía, un presupuesto que hace una comprensión semiholística del pensar filosófico y que a traves de la cronologización dispar de la actividad filosófica entendida esta última como una actividad publicista automática, suple la partición del ente indagante de la filosofía con un pensar alterno que atañen a las cuestiones de la filosofía.

Hablemos ahora del contexto y del microcontexto.

En la subhistoria, no entendemos el contexto únicamente como suele entenderse en el saber social que es como una amalgama de registros en impulsos y fenómenos inmediatos e inmediatamente e inmediatamente posteriores que forman un círculo interpretativo de un fenómeno más general. En la subhistoria, el signo no describe únicamente la historia inmediata de las acciones que se realizan en un fenómeno general; en la subhistoria, el signo describe los caracteres medianos y pequeños de cada actuante y de cada objeto en relación circular con otros objetos y sujetos trascendentes. De tal manera, un contexto en la subhistoria, es una descripción partícular y seccional de un fenómeno histórico, lingüístico, filosófico o filológico. Tiene a su lado la herramiento del microcontexto que el que propicia que no haya la descontextualización del contexto.


Es propicio indicar cómo funciona el microcontexto. Funciona en transversalidad al contexto; ya sea en el plano del saber social como en el plano de la subhistoria. Si el contexto en la subhistoria lee los actuantes primarios en el fenómeno en sus acciones previas y posteriores, el microcontexto lee la percepción/ lo percétible y aprehensible que la publicidad deja en su relación de coinfluencia con el actuante. El microcontexto clasífica sistemáticamente las intuiciones que se generan en la inversión gnosológica en el enfrentamiento, de esa manera extrae las ideas generadas en el fenómeno y las clasífica tangencialmente en otro contexto adecuado o las emplea para crear un nuevo contexto.l


Luego de la breve explicación de la aplicación del signo en la actividad del contexto en la subhistoria, nos corresponde por sucesión lógica hablar de el papel de la repetición y la diferencia en la clasificación ideogénica de la subhistoria. Hasta el momento hemos dicho de diferencia y repetición que lo concebiomo como una mirada psicológica de la historia presupuestada en el saber enciclopédico, que representa una mirada global de las tendencias psicológicas filosóficas del siglo XX. También hemos dicho que representa conceptos ontológicos importantes por medio de su descripción histórico psicológica; Tal afirmación la hacemos basandonos en el prefacio que Gilles Deleuze ha diseñado para el libro mencionado. Explícitamente, entonces, aclaramos que la lectura de términos ontológicos la hacemos la hacemoos sabiendo de antemano que para el autor del antiedipo y mil mesetas son descripciones psicológico filosóficas en relación a un determinado contexto histórico-político y que nociones tales como exorreferencia, repetición, repetición mecánica; conceptos tales, hacen parte estructural de un análisis psicológico-filosófico en torno a la ontología Heideggeriana. En relación de reciprocidad indirécta (como ad hoc de la relación entre ontología y filosofía), utilizamos por ejemplo, en el artículo anterior lo que Deleuze denomina “Principio de exorreferencia” como un modo de lectura de la publicidad en los pueblos su relación de coinfluencia y contrainfluencia en torno a los especialismos.


De tal manera, hemos creado un contexto y un microcontexto para la subhistoria. El contexto, ha sido el del nucleo del poder en el mundo antiguo. El microcontexto, ha sido el de la actitud individual de los sujetos en torno a los grupos sociales; de tal manera, ha habido en el contexto análisis de ka publícidad y en el microcontexto análisis de la intución.


Aclaremos entonces los tópicos de la subhistoria y los de la repetición y la diferencia. No quiere decir en este caso que se vayan a enunciar los temas de la diferencia y la repetición y respéctivamente los de la subhistoria, se trata en este caso de clasíficar los presupuestos por medio de los cuales la diferencia y de su parte, la subhistoria leen la historia. Aclaremos entonces cúal es el presupuesto de cada una.


Diferencia y repetición, lee los aspéctos secundarios de la ontología(prefacio), así mismo, lee el saber social a partír de la historia de la filosofía y la psicología. Diferencia y repetición, ofrece una descripción subhistórica acerca del especialismo, el saber enciclopédico y la constricción del sujeto frente al estímulo. De la explicación de tal contricción, nace un concepto en primera instancia psicológico que es el de la diferencia. El concepto, tiene a su vez aplicaciones en la filosofía y en la historia; las iremos exponiendo paulatinamente.


La subhistoria por su parte, lee este concepto llamado diferencia o la diferencia la cual, es para la subhistoria, el producto neto del cruce, entre la publicidad y la filosofía. Ésto no quiere decir que la publicidad o la filosofía produzcan la diferencia; tal cosa sólo sucede cuando en un contexto del saber social típico se cruzan los eventos publícitarios con la actividad de contrucción o de enseñanza de la filosofía; sobre tal fenómeno, Derrida da una completisima explicación en su texto la “diferencia”(1967), recomiendo leerlo, el texto puede descargarse fácilmente en la web y contiene una excelente y apropiada explicación desde la ontología y la deconstrucción entendida ésta última como saber social.


La subhistoria por su parte lee la diferencia en el nucleo argumentativo creado por sus contextos y microcontextos de la manera como se ha dicho; el concepto filosófico que nace en la friccíon entre publicidad y filosofía. En el artículo anterior, hemos realizado el ejercicio cuyos pasos metodológicos hemos inmediatamente descrito.


No obstante, es propicio que expongamos algunos caracteres de lo que en la filosofía de Deleuze es la diferencia y sobre como estas carácterísticas se aplícan a la lectura prácticada por la subhistoria.


Para ello, vamos a hacer un recorrido por algunos pasajes y conceptos de “mil mesetas” Gilles Deleuze y felix Guatari. Los capítulo que tomaremos para análisis serán el número uno (rizoma) el número dos(¿uno sólo o varios lobos?), el número 5 (587 a.J.C-sobre algunos regímenes de signos y el número seís( 28 de noviembre 1947-¿cómo hacerse un cuerpo sin organos?. En este artículo, expondremos algunos conceptos que consideramos fundamentales y en otra ocasión expondremos otros más de esos conceptos.


Dirijamos nuestra mirada a la meseta 1: Rizoma

Lo primero que debemos ver en la meseta 1 es el aparte que habla del principio de multiplicidad en el rizoma; allí se habla o se define como se entiende un agenciamiento. También define el momento en el que el rizoma se rompen las relaciones de sujeto y de objeto. Veamos por ahora la definición de agenciamiento: lo primero que debemos hacer es identíficar el contexto literario en el que Deleuzew ubica el agenciamiento. Al igual que Zarathustra en diferencia y repetición, el agenciamiento está ubicado en un contexto literario teatral. Un agenciamiento es como un trama, un concépto que oscíla en intensidades. En algunos casos son intensidades repétitivas o uniformes, en ocasiones son intensidades diferenciales. [Un agenciamiento es precisamente ese aumento de dimenciones en una multiiplicidad que cambia necesariamente de naturaleza a medida que aumentan sus conexiones. En un rizoma no hay puntos o posiciones, como ocurre en una estructura, un árbol, una raiz. En un rizoma sólo hay líneas. Cuando Glenn Gould acelera la ejecución de un fragmento, no sólo actúa como virtuoso, transforma los puntos musicales en lineas, hace proliferar el conjunto, el número ha dejado de ser un concepto universal que mide elementos según su posición en una dimensión cualquiera, para devenir una multiplicidad variable según las dimenciones consideradas (primacía del campo sobre el conjunto de números asociados a ese campo). No hay unidades de medida, sino únicamente multiplicidades o variedades de medida] (Mil Mesetas, pag. 14)


Quizá debamos ver la prinera escición en el rizoma que es la que forma en si el rizoma. [Sólo cuando lo múltiple es tratado efectivamente como sustantivo, multiplicidad, deja de tener relación con lo uno como sujeto o como objeto, como realidad natural o espiritual, como imagen y mundo. Las multiplicidades son rizomáticas y denuncian las pseudomultipllicidades arborecentes. No hay unidad que sirva de pivote en el objeto o que se divida en el sujeto. No hay unidad, ni siquiera para abortar en el objeto o para “reaparecer” en el sujeto. Una multiplicidad no tiene sujeto ni objeto, si no únicamente indeterminaciones, tamaño, dimenciones que no pueden aumentar sin que ella cambie de naturaleza (las leyes de combinación aumentan, pues, con la multiplicidad). Los hilos de la marioneta en tanto que rizoma o multiplicidad, no remiten a la supuesta voluntad del artista o el titiritero, si no a la multiplicidad de las fibras nerviosas que forman a su vez otra marioneta según otras dimenciones conectadas con las primeras: “denominaremos trama a los hilos o las varillas que mueven las marionetas. Podría objetarse que su multiplicidad reside en la persona del actor que la proyecta en el texto. De acuerdo, ppero sus fibras nerviosas forman a su vez un trama. Penetran a través de la masa gris, la cuadrícula, hasta lo indiferenciado... el juego se asemeja a la pura actividad de los tejedores, la que los mitos atribuyen a las Parcas y a las Normas”] (Mil Mesetas, pag, 14)


Visto el proceso de la formación del rizoma, debemos ver un concepto importante para la subhistoria, que a tomado como parte de la historia de la filosofía: el rizoma. ¿Cuándo un rizoma se rompe y qué sucede cuando se rompen? [ Frente a los cortes exesivamente significantes que separaan las estructuras o atraviesan una. Un rizoma puede ser roto, interrrumpido en cualquier parte, pero siempre recomienza egún esta o aquella de sus lineas y según otras. Es imposible acabar con las hormigas, puesto que forman un rizoma animal, que aunque se destruye en su mayor parte, no cesa de reconstituirse. Todo rizoma comprende lineas de seegmentariedad, según las cuales está estratificado, territorializado, organizado, significado, atribuido, etc. ; pero también líneas de desterritorialización según las cuales se escapa sin cesar. Hay ruptura en el rizoma cada vez que de las lineas segmentarias surge bruscamente una linea de fuga, que tambiién forma parte del rizoma. Esas líneas remiten constantemente unas a otras. Por eso nunca debe de presuponerse un dualismo o una dicotomía, ni siquieraa bajo la forma rudimentaria de lo bueno y lo malo. Se produce una ruptura, se traza una línea de fuga, pero siempre existe el riesgo de que reaparezcan en ella organizaciones que reestratifiquen el conjunto, forrmaciones que devuelven el poder a un significante, atribuciones que reconstituyen un sujeto. Todo lo que se quiera, desde resurgimientos edípicos

¿Cómo no iban a ser relativos los movimientos de desterritorialización y los procesos de reterritorialización, a estar en constante conección, incluidos unos en otros? La orquídea se desterritorializa al forrmar una imagen, un calco que avispa; pero laa avispa se reterritorializa en esa imagen. No obstante, tambien la avispa se desterritorializa, deviene una pieza del aparato de reproducción de la orquídea; pero reeterritorializa a la orquídea al transportar el polen. La avispa y la orquídea hacen rizoma, en tanto que heterogéneas, diríase que la orquídea imita a la avispa, cuya imagen reproduce de forma significante (mimesis, mimetismo, señuelo, etc.). Pero eso sólo es válido al nivel de los estratos, paralelismo entre dos estratos de tal forma que la organización vegetal de uno imite la organización animal del otro. Al m,ismo tiempo se trata de algo totalmente distinto: ya no de imitación, sino de captura de código, plusvalía de código, aumento de vaalencia, verdadero devenir, devenir avispa de la orquídea, devenir orquídea de la avispa, asegurando cada uno de esos devenires la desterritorialización de uno de los términos y la reterritorialización del otro, encadenandose y alternandose ambos según un a circulación de intensidades que impulsa la desterritorialización cada vez más lejos, no hay imitación ni semejanza, sino surgimiento a partir de dos series heterogéneas, de una linea de fuga compuesta, de un rizoma común que ya no puede ser atribuido ni sometido a significante alguno.] (Mil Mesetas, pag, 15-16). 

Juan Camilo Aljure - Filosofía, historia y subhistoria.
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