18 de octubre de 2011



La definición o el Pathos en filosofía.

Publicado por: Esteban Higueras Galán / @HGEsteban
 PATHOS LA AVENTURA DE LA DEFINICIÓN.
Juan Camilo Aljure Amaya - Microfilosofía.com



En la busqueda del sentimiento filosófico nos hemos sumergido en una investigación que va desde las condiciones primarias del objeto hasta el análisis de las condiciones de existencia materiales de los hombres y pasando por un apendice temático de lo que significa la concepción antimaterialista del mundo.

En esta travesía hemos logrado romper algunos paradigmas; por ejemplo el de idealismo como concepción de una subjetividad de consciencia hacía uno o más objetos. La categoría histórico filosófica ignora que la concepción de idealismo no procede por la idea a la puesta en acto de la idea; la filosofía antigua no distingue de ninguna manera esta causa más que por la unilateralidad del ser; pero no existe como causa jurídica o social de ninguna manera. El único idealismo posible es el idealismo económico pues es el único acto en que existe una idealización es decir, cuando desde una condición material se hace una proyección hacía un objeto informe.

Para la subhistoria, la definición del idealismo es un auténtico caso de clasificación filosófico. Es muy acorde al ejercicio de rastreo de la subhistoria el entender y explicar el estado de idealización con su condiciones de acción afines a su naturaleza periódica de consecución.

La condición natural de la subhistoria es su oposición perspectiva a la unilateralidad del ser; en este sentido, mira la historia del objeto por cara opuesta a su lectura ontológica. Esta oposición perspectiva consiste en descubrir la categoría natural de los objetos en su movimiento contrario recíproco en que son leídos por el sujeto trascendente de la filosofía y en donde la regla de tres: objeto=percepción=sujeto esconde el movimiento de los objetos exteriores a su lectura. Tal movimiento, tanto el de la subhistoria como el de la unilateralidad del ser es un movimiento ontológico y psicológico; son dos caras de una moneda que vuela en el aire a velocidades uniformes; velocidades imperceptibles para la percepción cerebral y en donde cada lado de la moneda recibe un sello de acuerdo a las pulsiones que en los giros afectan cada una de sus fases. Al ser unilateral le corresponde nombrar cada uno de los signos y las marcas que a la monedad son conferidas; a la subhistoria, le corresponde definir, inventar y explicar los contenidos que cada uno de estos sellos y signos corresponde.

Tratándose de un movimiento psicológico y ontológico, la historia de la ontología y la psicología juegan un papel fundamental. Esta historia, que es la historia de acciones y de desacciones, de pathos y antipathos de los últimos seís siglos, resume sus desarrollos destemporales e interpretativos en la historia filosófica y psicológica de la invaluable Francia intelectual de la segunda mitad del siglo XX y encuentra su climax de acción y desacción en una obra maestra la cual ha sido calumniada, vulgarizada y utilizada ideológicamente por empiristas de la ética individual y referente a la cual, nuestro trabajo es desvelarla en todo su sentido de interpretación: Diferencia y Repetición de Gilles Deleuze.

A este respecto y como habíamos dicho, la mirada de la subhistoria como perspectiva de la filosofía, sus interpretes sus personajes y su historia, es y debe ser transversal a la diferencia y la repetición. Históricamente transversal, históricamente opuesta a los paralelismos de la repetición y filosóficamente un resorte de presupuestos a las apariciones de la diferencia en los escenarios conceptuales y virtuales de la repetición.

Nos corresponde entonces hablar un poco más, profundizar en un concepto interpretativo de la subhistoria. Este profundizar, corresponde a hablar del carácter histórico de la subhistoria. La filosofía siempre ha leido la historia por registros y causas materiales de los hechos acorde a la simplificación de la causa por el registro del filósofo y del pensamiento, ha hecho de toda causa un suceso aislado pero afiliado a fenomenos discordes a la naturaleza del pathos; es  decir ha hecho de la desviación del pathos un registro de la realidad trascendente y de esta manera ha hecho un antipathos. La filosofía ha hecho más eco de las preontologizaciones y de las desacciones que de la filosofía misma, ha concedido más importancia de los prejuicios hacía al filósofo desde el registro que del filósofo mismo. A este respecto, la labor de la subhistoria es construir una filosofía auténtica en una perspectiva de coherencia con la existencia de la publicidad y la idea filosófica, con un antipathos y un pathos. De otra parte, históricamente, a la subhistoria le corresponde leer el estado de la repetición en la filosofía y su acción psicológica en posición anversa a la segregación y exclusión de la empresa histórico filosófica. Por tal asunto, diferencia y repetición se constituye en el modelo del emplazamiento de una filosofía deshistorizada desde el punto que busca la ruptura y reconstrucción del pathos y el antipathos en proyección a una auténtica imagen ontológica y fenoménica de la filosofía.

Lo primero que debemos hacer es responder a la pregunta del pathos; para ello, vamos al primer punto de nuestra exposición:

DEL PENSAR COMO FORMA DE PATOLOGÍA SUPERIOR. DEFINICIÓN DESDE LA RAZON ENCICLOPÉDICA DEL PATHOS. PATHOS Y PENSAMIENTO.

Para hablar del pensar como forma de patología superior es necesario hablar del pensamiento como intención del pensar un presupuesto. Deleuze nos introduce en un recorrido desde el Kantismo, pasando por el spinozismo, el existencialismo, hasta llegar al psicoanális y al eterno retorno. Al acto de presupuestar en torno a este núcleo histórico Deleuze lo denominará presupuesto subjetivo. La presencia de una buena voluntad de la filosofía en el discurso ha de cuestionar seriamente la caracterización tópica de la filosofía como pensar que quiere ser sin presupuestos.

Para este cuestionamiento,  existe una antinonia Deleuzeana: la intempestividad del pensar y la oposición a lo intempestivo.

En palabras del autor, esta antinomia se traduce de la siguiente manera:

“si acaso no será el intempestivo la figura del ideal que se trasluce en todo auténtico pensador. Porque es precisamente el intempestivo quien trata, antes de otra cosa, de romper con la forma <<todo el mundo sabe que...>> quien hace de su pensamiento un dardo dirigido contra aquello que <<nadie puede negar>>

Siendo tal la condición del intempestivo, de la oposición tácita a lo intempestivo debemos decir: [¿Qué ocurre, por el contrario, si nos dejamos conducir por el sentido común en el asunto del pensar? ocurre que pensar no es sino reconocer; que la filosofía se pliega bajo la monarquía de la representación y que su discurso adopta de modo eminente la forma, a menudo hueca por convencional del <<A es B>>, cuando no la del <<A es A>>]

Esta antinomia, que se traduce en un cuadro esquemático en que uno es igual a uno y uno es igual a su repetición es la que constituye la actividad y el pensamiento filosófico como un acto de repetición inexacta, como un ente bifuminado, circular pero ahistórico. Así mismo, existe para la representación de la idea filosófica un cuerpo, un pathos que circula tangencialmente las ideas y en los espacios geométricos  en donde el circulo no lee la representación atemporal de las ideas existe la desacción de su lectura; su antipathos.

Deleuze define el pathos de la siguiente manera:

[Lo  que nos fuerza a pensar es precisamente aquello que es inaplicable a un objeto. Lo que sólo puede ser sentido, o recordado, o imaginado, o concebido-el ejercicio extremo de una facultad, su exceso específico, que nos enfrenta no con tal cualidad sensible de un objeto, sino con un signo de la sensibilidad; no con un ser sensible, sino con el ser de lo sensible.]

El pathos será entonces el reconocimiento del objeto. Histórico filosóficamente, este reconocimiento tendrá una denominación en la filosofía Deleuzeana: Empirismo trascendental.  Tal ejercicio, concebido como ejercicio extremo de una facultad que puede bien definirse como un “uso de las facultades en comunicación disjunta,  en lugar de sometidas al concordato dictado por el sentido común en pro del reconocimiento.” A este reconocimiento dispar, lo hemos denominado el encuentro del pathos y el antipathos; su funcionamiento ontológico lo hemos explicado anteriormente.

De su parte, el sentir del pathos desde la tan tergirversada razón enciclopédica debe ser definido a partir de las dos esferas del pensamiento que anteriormente hemos abordado: el antiguo y el moderno. Para ello, Deleuze nos ofrece una descripción hecha desde su actividad filosófica:

“El pensamiento moderno nace del fracaso de la representación, a la vez que de la pérdida de las identidades y del descubrimiento de todas las fuerzas que actúan bajo la representación de lo idéntico.”

En nuestro trabajo, que es el de la subhistoria, el identificar las relaciones diferenciales en la representación estructura el núcleo de toda la actividad de clasificación de la filosofía pues es a partir de la representación diferencial de la historia y del objeto pensado como hacemos filosofía.

El pathos se construye y se constituye básicamente a través de tres elementos: El sentido de la idea(sentimiento) el concepto puesto por el sujeto trascendente en acción de flexión e inflexión por sobre el exterior y la representación del cuerpo por sobre el plano geométrico; tal es, la definición clásica del pathos. Pero esta definición tiene un campo subjetivo de acción, estos tres elementos actúan en un campo suprageométrico en donde el cuerpo realiza la acción del filosofár: la fuerza del pensar se manifiesta en la reciprocidad del objeto con su microuniverso circundante. En este plano, el filósofo se convierte en el sujeto trascendente que acciona los devenires aritméticos y pone un sello al concepto y a la idea aplicada.

En la búsqueda de las relación diferencial en la filosofía nos encontramos con una agradable paradoja. El texto de la premonición de Parménides nos indica que debemos seguir dos vías: La que indaga por la psique y la que indaga por el ser. Preguntando por la psigología y por la ontología como presupuesto esencial de la búsqueda, vamos al camino en que el ente se parte en dos y cuatro mitades; luego en ocho. La primera búsqueda de parménides era por la felicidad. En segundo orden jerárquico estaba el saber.

Como a nuestra búsqueda, la felicidad está valga la redundancia terminológica al saber de cada uno; con más veras y en aras de la diferenciación buscaremos el saber.

En ese punto, en donde la regla de tres es elevada a dos y luego a tres es donde la filosofía ya no pregunta por el objeto sensible sino por el objeto aprehensible en un plano geométrico circular(de cuatro y nueve). Más aún, en el devenir arítmético es en donde se emplazan las relaciones diferenciales pues son los devenires arítméticos los que reemplazan las ideas por conceptos y en donde la especialidad social y la natural socialidad de la vida encuentran diferentes puntos de convergencias y en donde un concepto no se repite a velocidades iguales sino paralelamente anversas.

Justamente, en este paralelismo dispar es donde el término ad hoc permite las relaciones diferenciales y en donde nace un concepto llamado la diferencia o lo diferente.

EL FRACASO DE LA REPRESENTACIÓN. EXPLICACIÓN DEL TÉRMINO AD HOC COMO EMPLAZAMIENTO DE LAS RELACIONES DIFERENCIALES.

Sobre la cita que un poco antes hemos referenciado debemos hace algunas acotaciones contextuales que son puestas por el mismo Deleuze como régimen de su exposición de la repetición y la diferencia:

1)En la exposición temática del extenso prefacio aparece un concepto con una gran partícularidad: un concepto de diferencia sin negación. El concepto se explica porque la diferencia no está subordinada a lo idéntico, no llegaría teóricamente a la oposición y la contradicción.

2)Un concepto de repetición de lo mismo el cual equivale a que las repeticiones físicas, mecánicas o desnudas;Repeticiones de tal tipo, hallarían su razón de ser en las estrúcturas más profundas de una repetición oculta en las que se camufla y se encuentra disfrazado un <<diferencial>>

Es este diferencial oculto lo que en nuestra busqueda nos interesa traslucir. Sin embargo, esta cita no tendría un sentido pleno ni tampoco la busqueda sino atendemos a una indicación específica del autor en este caso de la repetición:

[Las dos lineas han venido a confluir de manera espontanea, la razon es que los conceptos de diferencia pura y repetición compleja parecen en todos los casos converger y confundirse. Se explícita y se pone en el horizonte un fenómeno: a la divergencia y el descentramiento perpetuos de la diferencia, aparecen estrechamente ligados un desplazamiento y un camuflamiento de la repetición(pags 32-33)]

El emplazamiento de la relación diferencial de los pueblos con los especialistas se producen, desde la perspectiva  de la subhistoria por la aparición de una repetición cíclica dentro o por sobre los emplazamientos diferenciales en la repetición espaciotemporal de la vida social.

Recordemos que el término ad hoc tiene dos caras o dos posturas dentro del concepto: una postura negátiva y una postura posítiva. Estas dos caras constituyen el lado anverso de la moneda del concepto.

Para finalizar este punto, una espaciotemporalidad diferencial cambia permanentemente, es decir, deviene arítmeticamente en costumbres y desreferenciaciones individuales que influyen casualmente y permanentemente en las coléctivizaciones sociales.

LOS DOS ORDENES DE LA GENERALIDAD: SEMEJANZA E IGUALDAD, CONSTRICCIÓN FRENTE AL ESPECIALISMO.

Antes de hablar de los dos ordenes de la generalidad, hablemos brevemente de la generalidad. Lo primero que tenemos que decir es que la repetición no es equivalente a la generalidad. Lo que explica esta inequivalencia es que la repetición hace parte de la diferencia.

[La generalidad presenta dos grandes ordenes: el cualítativo de las semejanzas y el cuantítativo de las equivalencias. Los ciclos y las ecuaciones son sus símbolos respéctivamente.

Importante señalar, no obstante que la generalidad expresa un punto de vista según el cual los términos resultan intercambiable entre sí y mutuamente sustituibles. Hay que saber: El intercambio o la sustitución de los partículares define nuestra condúcta.

Por ejemplo los empiristas se amparan en lo anterior y no se equivocan cuando presentan las ideas generales como ideas partículares en sí mismas, a condición de adjuntarles la sensación de poder sustituirlas por cualquier otra idea partícular que se les parezca bajo una relación verbal.

En cambio y para sentar la posición: Para Deleuze, la repetición no es una conducta necesaria y fundada en relación con lo que no puede ser sustituido. La repetición como conducta y como punto de vista afecta a una singularidad inintercambiable, insustituible. Los reflejos, los ecos, los dobles, las almas no pertenecen al dominio de la similitud ni al de la equivalencia; del mismo modo que no hay, sustitución posible entre gemelos, tampoco hay posibilidad de intercambiar sus almas. Si el intercambiar sus almas. Si el intercambio es el criterio de la generalidad, el robo y el don lo son de la repetición. Hay una diferencia económica entre ambos.(pag 37, 38)


Ahora, para hablar más concretamente de la semejanza y la igualdad, establezcamos la carácteristica de la repetición: repetir es comportarse, pero por relación a algo único o singular, que no tiene semejante o equivalente.

Otra carácteristica que posee la repetición es que siempre puede ser representada en condiciones extremas. Deleuze dice: siempre es posible <<representar>> la repetición como una semejanza extrema o una equivalencia perfecta.(pag 38)]

¿cúal es el suceso que marca la diferencia entre generalidad y la repetición?

[Contraponemos la generalidad como la generalidad de lo partícular y la repetición como universalidad de los singularidad](pag 38)

Finalmente: [El hecho de que se pase gradualmente de una a otra no impide que exista una diferencia de naturaleza entre ambas](pag 38)

La generalidad, Marca los hechos partículares en que las repeticiones poseen una carácterística en donde un ciclo representa un comportamiento, en este sentido, los pueblos y los individuos sufren un fenómeno de constricción frente a los especialistas. Para comprender este fenomeno, debemos ver la constricción en la generalidad desde los dos puntos de vista: desde la repetición y la diferencia y desde la subhistoria.

Veamos como entiende Gilles la constricción frente al especialismo:

[Segunda distinción de la generalidad y la repetición, desde el punto de vista de la ley: La generalidad pertenece al orden de las leyes. Esto aunque la ley determina solamente la semejanza de los sujetos que le están sometidos y su equivalencia con los términos que designa. Por otra parte, la ley no funda la repetición, muestra más bien el modo cómo la repetición viene a resultar imposible para los sujetos puros de la ley: los partículares. Los últimos resultan condenados al cambio, señalan una forma vacía de la diferencia, una forma invariable de la variación.

La ley constriñe a sus sujetos a no ilustrarla sino al precio de sus propios cambios. En ese punto, es notable que hay tantas constantes como variables por la ley. También, tantas permanencias y perseverancias como flujos y variaciones en la naturaleza, sin embargo, las perseveraciones no resultan mejores que la repetición.

Las constantes de las leyes son analógicamente temporales variables de leyes más generales un poco a la manera de los más duros roquedos(peñascos, rocas duras) convertidos en materia blanda y fluida en la escala geológica de un millon de años.

La acción de la ley concluye en lo siguiente: a cada nivel, es por relación a los grandes objetos permanentes de la propia naturaleza cómo el sujeto de la ley experimenta su propia impotencia para repetir y descubre que esta impotencia está comprendida en el objeto, reflejada en el objeto permanente en donde lee su condena; la ley reune el fluir de las aguas con la permanencia del río.](pag 39)

En el ambito de la subhistoria, hemos de leer la constricción desde la ley de cambio de la existencia coléctiva. Para ello, nos será muy propicio valernos del concepto Marxiano de movimiento histórico.

En la translación histórica de costumbres y prácticas que constituyen el aspecto histórico de la subhistoria; la sujeción jurídica a la ley social y a la ley económica es el fenómeno que explica en términos preeliminares las constricción. De su parte, el movimiento histórico no es única y esencialmente un elemento de lectura de leyes económicas, por el contrario, es un elemento de lectura de la historia humana en general y de las contravenciones legales y morales en la existencia de los hombres.

El movimiento histórico de Marx, es el que clasifica los sistemas económicos y tributarios en dirección de su relación con los derechos vitales de los hombres, clasifica también a modo de lectura la historia de los fenómenos políticos y psicológico morales de la historia y sus reductos geográficos. De su parte, la política de lectura de la subhistoria es la de la lectura de los fenomenos históricos, políticos y psicológicos en concordancia de sentido con la filosofía y su reflexión permanente sobre la humanidad y sus acciones filosóficas y antifilosóficas, de autodominio y de autodesbordamiento. A tal política de lectura, encuadra bien la creación de un subgenero que expresa la fusión entre la lectura socialista de la economía política y la lectura de la filosofía de la subhistoria: Movimiento subhistórico de la filosofía.

Tal movimiento, no lee fenomenos como apropiación de conceptos y sistemas. El movimiento subhistórico de la filosofía describe las translaciones históricas en torno a las ideas filosóficas, en este caso, de acuerdo al nucleo interpretativo de la repetición y la diferencia. De esta manera, la lectura de la subhistoria se establece como transversal en comprensión histórica a los fenomenos de repetición y a la aparición de la diferencia tal como habíamos estipulado.

Para hablar diréctamente de la constricción frente al especialismo tenemos que decir lo siguiente:

Desde la óptica del estudio del fenómeno moderno del poder, la ley es algo general; es decir, es un fenómeno generado por la masa. En la antigüedad al contrario, la ley no es un fenómeno de la masa, pero tampoco es un fenómeno de la Aristocracia y la clase superior.  En la antigüedad, el fenomeno de la ley obedece a la clase que es mediadora del poder; es decir a la clase de los legisladores. En la ciencia moderna conocemos la legislación como ciencia superior del derecho la cual emite el resultado de un acuerdo en dirección pragmática a un grupo o esfera social determinada; pero en la antigüedad, la legislación no se prescribe a la misma condición.

En primer lugar, porque en la antigüedad la ley no se dicta de manera racional sino autocrática, bien sea por el séquito a la divinidad o acorde a las necesidades materiales del culto mágico. En segundo lugar, porque la legislación no hace parte en la antigüedad de la iure sino de la estratificación y estátificación del poder en pro de una determinación ya sea comercial o militar. En la antigüedad, la masa no partícipa de la ley; simplemente se subsume a ella.

A este respecto, la constricción frente al especialismo puede tratarse de dos maneras: En la modernidad, el coléctivo se constriñe frente al especialismo por medio de la ley que dicta la referenciación hacía la legislación material social(la masa constriñe al coléctivo). Esta constricción, determina el comportamiento individual por la categoría psicológica de la determinación de consciencia y actua de dos maneras: la consciencia coléctiva constriñe al especialista que hace pesar sobre el comportamiento coléctivo las determinaciones de la masa. La segunda manera en que actua es que el especialista constriñe al coléctivo haciendo un doble efecto de conspiración sobre la masa: el colectivo constriñe las desreferenciaciones individuales poniendo la actividad de la masa en un fenómeno de contradicción frente a lo general; los coléctivos constriñen a la masa por constricción múltiple.

En la antigüedad los fenómenos de constricción ocurren de manera símilar pero cambia la forma y la dirección del especialismo. El especialista no tiene poder en la antigüedad; simplemente habilidad de mediación frente a la legislación. Tampoco existe el fenómeno de múltiple constricción, únicamente el fenómeno de constricción del coléctivo hacía el individuo referenciado. Sin embargo, esto no sucede porque el especialista no tenga poder, sucede porque la estátificación no permite el aglomeramiento de la masa.

Con la descripción simple de la constricción en las dos esferas de pensamiento que comprenden el nucleo interpretativo de la subhistoria hemos términado nuestra exposición. Sin embargo, nos resulta imposible dejar al hilo de la imaginación el fenómeno de la constricción y no prestar atención a un principio de lectura y descripción que explica cabalmente el fenómeno de la constricción y que Deleuze deja esbozado correctamente en el desarrollo de su exposición temática y al final de su prefacio. Prpongo entonces que veamos como entiende nuestro autor este concepto llamado principio de exoreferencia:

[Todo ocurre como si la repetición apuntara, instantaneamente, entre dos generalidades a dos generalidades.

Con ello, nos arriesgamos aún, a tomar por diferencia de gradual lo que es una diferencia de naturaleza.Esto ya que la generalidad no representa ni supone más que una repetición hipotética: dadas las mismas circunstancias, entonces... fórmula que significa: en el marco de dos totalidades semejantes se podrá siempre retener y seleccionar aquellos factores idénticos que representan la igualdad esencial de los fenómenos.
Imagen de Steve Tain

Aún así, no se muestra lo que supone la repetición, ni lo que hay de categórico o de legal en la repetición. Lo legalmente válido son las <<n>> veces de potencia de cada primera vez, sin que haya que pasar a una segunda o tercera veces.

Esencialmente la repetición remite a una potencia singuar que difiere por naturaleza de la generalidad, incluso cuando se sirve, para poder aparecer, de la transición artíficial de un orden general a otro.] (pag 40-41).

Digámoslo de dos maneras: 1) la repetición sufre una modificación de una potenciación indefinida o definida por el gradual que lo hace transitar de un punto a otro de la generalidad; de esta manera es, como decíamos un principio de referencia de cuatro puntos; cuando se trata del emplazamiento del especialismo por mediación del término ad hoc es una referencia de nueve. 2) El comportamiento del individuo por sobre el coléctivo o, al interior del coléctivo sufre una referenciación geométrico geográfica. El aspecto geométrico de esta referenciación es el de la elevación de la potencia de tres a nueve o de cuatro a ocho según la división correspondiente al circulo. El aspecto geográfico refiere a la ley material a la que se subsume el coléctivo según la epoca, el siglo y el estilo de vida que establece la producción cultural, material y literario filosófica.

Este principio de exoreferencia, que mide las conexiones geométricas y geográficas del ente es el principio de lectura del ser.(cuatro y ocho). Cuando mide las mismas conexiones geométricas y geográficas por la división del ente(3 y 9) es la cara opuesta del ser; es decir, la destemporarización del concepto que hemos denominado subhistoria; Deleuze da cabida a la comprensión del concepto de las dos maneras y con esto nos paramos transversalmente frente a la diferencia y la repetición señalando el lado filosófico de la subhistoria.

Con esta exposición hemos terminado los artículos del presente año. Muy temprano, en el año siguiente, volveremos con la exposición de los temas de diferencia y repetición así como la ampliación de los tópicos recientemente tocados.

Un cordial saludo para todos, un venturoso final de año y un excelente año próximo.



Escrito de Juan Camilo Aljure Amaya en Impresionesvivas.
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