27 de abril de 2016



Método dialéctico político de Hegel.

Publicado por: Esteban Higueras Galán / @HGEsteban

Toda pregunta de Hegel da igual si habla de la percepción, consciencia, del objeto o del sujeto, es común, es compartida, y la realidad no existe - ni implica a la esencia o a la eternidad - si no hay comunicación efectiva,  adaptada a si misma y entre sí . La pregunta que hace Hegel es ¿cómo se comunican los individuos que forman el espíritu de la época? Esta es la pregunta que no deja de plantear, que funciona como una invitación a la acción política.

Hegel política

Sí llamamos al saber el concepto y a la esencia o a lo verdadero lo que es o el objeto, el examen consistirá en ver si el concepto corresponde al objeto. En cambio, sí llamamos concepto a la esencia o al en sí del objeto y entendemos por objeto, por el contrario, lo que él es como objeto, es decir, lo que es para otro, el examen, entonces, consistirá en ver sí el objeto corresponde a su concepto. No es difícil ver que ambas cosas son lo mismo; pero lo esencial consiste en no perder de vista en toda la investigación el que los dos momentos, el concepto y el objeto, el ser para otro y el ser en sí mismo, caen de por si dentro del saber que investigamos, razón por la cual no necesitamos aportar pauta alguna ni aplicar en la investigación nuestros pensamientos e ideas personaIes, pues será prescindiendo de ellos precisamente como lograremos considerar la cosa tal y como es en y para sí misma.
Pero nuestra intervención no resulta superflua solamente en el sentido de que el concepto y el objeto, Ia pauta y aquello a que ha de aplicarse, están presentes en la conciencia misma, sino que nos vemos también relevados del esfuerzo de la comparación entre ambos y del examen en sentido estricto, de tal modo que, al examinarse a sí misma la conciencia, lo único que nos queda también aquí es limitamos a ver. En efecto, la conciencia es, de una parte, conciencia del objeto y, de otra, conciencia de sí misma; conciencia de lo que es para ella lo verdadero y conciencia de su saber de ello. Yen cuanto que ambas son para ella misma, ella misma es su comparación.  Hegel en fenomenologia del espíritu.

 A ver, Hegel pretende como idea última una especie de virtud grupal, igual que Aristóteles y Spinoza que dicen que lo más "alto" que un individuo puede adueñarse de, es la virtud misma (esto implica a la eternidad, a lo etéreo, que en sí no puede adueñarse a un cuerpo, sino que es como mucho un atributo, una capacidad del cuerpo en lo eterno - en el alma) por esto Hegel dice del absoluto que es adueñante del espíritu de la época (entendido como un proceso, una tendencia), que es la formación límite de la virtud grupal. Sobre este tema he leído y escuchado que Hegel es el último idealista, y tras leer su libro no puedo estar más en contra, Hegel lo que hace es plantear una pregunta que no es visible a los individuos de su época (igual que Abentofail y Averroes plantean la pregunta de ¿qué existe?,  ¿qué puedo conocer?, en el siglo XII y hasta el XVII no "hay demanda" a la pregunta, o Spinoza que en el XVII ya se preguntaba ¿qué puede mi lenguaje?, ¿qué puede un cuerpo?  y hasta el S.20 - Wittgenstein,  Freud, Psicología neurológica -  no hay demanda sobre ella) no entienden que Hegel lo que plantea es una relación política múltiple, unida por lo conocido en común. Entiendo que en su visión el espíritu absoluto no necesariamente es una democracia formal, y que sin duda, no es un sistema centralista autoritario.

Por esto quería mostrar a Hegel en otro ámbito, que sea de movimientos más rápidos, donde no se vea lo ideológico como estático o como la sombra estadística y lejana de los actos individuales, y también en un deporte sin equipos conocidos, para que a quien lea no se le susciten las afecciones que le oscurezcan la visión. Por que si eres aficionado de un deporte de grupo, entonces lo evaluas por medio de una serie de visibilidades sobre lo que hace el equipo, entre el equilibrio y la responsabilidad de los jugadores con las necesidades del conjunto, en ataque y defensa, analizas como potencian los jugadores la posibilidad de hacer gol y disminuyen la posibilidad de recibirlo (en política sería la posibilidad de hacer la ley - es más difícil saber si el gol que meten los políticos es en propia puerta - que implica igual un juego de visibilidades entre el cuerpo político y el observador, el ciudadano) y que además se ven más fácilmente en este deporte las virtudes de las contradicciones que las de los conceptos adecuados de los jugadores que entienden su "espíritu".

En un partido de deporte grupal, y en lo que ocurre en los equipos que compiten, ocurre algo a nivel "espiritual", y eso implica una comunicación entre el equipo y el aficionado, que es igual a la que hay entre el partido de gobierno y el ciudadano.

Por esto entiendo que el concepto de espíritu implica visualización, no acción directa - como sí la hay en el filósofo que manipula su concepto,  por ejemplo el aficcionado que asiste a ver el partido, en su butaca, sabe de antemano la estrategia de su equipo, sabe como hace peligro, como se comunican los futbolistas entre sí, ve que al subir el lateral en jugada por la banda algún jugador de centro debe acercarse a la banda para cubrir el acceso al centro del campo, así como el zaguero, y que el extremo deberá estar alerta por si ha de hacer la cobertura a la posición de su valiente compañero, la subida del jugador defensa de banda implica 3 movimientos de sus compañeros -  movimientos inmanentes como un solo cuerpo -  y a su vez en la grada, el aficionado, si posee esta visibilidad, si identifica esta forma de ver el juego de su equipo, también se comunica con el cuerpo político del equipo -  gritando en el campo o twitteando al jugador ¿qué hace? en tal o cual jugada.

El aficionado se puede comunicar de cualquier forma o queja, sobre el entrenador, directivos, el estado del césped, etc.  Entonces se establece una comunicación y el seguidor/aficcionado influye en el espíritu absoluto - la totalidad adueñante.

Si el equipo va mal, las contradicciones son cada vez más grandes y la comunicación no es efectiva, por que el espíritu no es ningún tipo de inconsciente grupal, no hay "yoes" como los de Freud, el espíritu es lo visible, y las contradiciones de las visibilidades, a menores contradicciones formadas más claro se expresa, pero como pasa que las visibilidades son "responsabilidad" del aficcionado, pueden estos no ocuparse de construir visibilidad alguna y sucumbir solo a los afectos del gol, entonces no son conscientes de las causas, no acompañan al equipo en su espiritu. Y al caer este en crisis de juego no podrán ayudarlo con sus visibilidades, sino entorpecerlo cuantas más oscuridades forme la comunicación.

Por esto en cuanto a las visibilidades, pueden realizarse o no, el aficionado que no entiende el juego también participa en la comunicación, cuando desea meter un gol y solo se fija en la distancia a portería y a sí el balón entra o no entra,  no hay esta visibilidad de lo necesario, el sujeto sufre entonces de los afectos que es lo que "ve", ve las afecciones concretas en la cara de los jugadores, en la incapacidad de llegar a esa pelota - y no la causa -  o el mal tiempo, o los errores arbitrales. Esta comunicación puede llegar al cuerpo deportivo in-situ entre gritos o cancioncillas, y conocerse por jugadores, técnicos y directivos. Entonces las comunicación viene de todas partes y el afecto esta mezclado con el concepto. Así el cuerpo deportivo no distingue la comunicación afectiva de la conceptual, no separa "el grano de la paja", continuamente se afecta y comprende en conjunto, recibe lo que dicen todos como conjunto, hace caso al que padece de los afectos igual que al que visualiza adecuadamente, y así se transforma más clara o más oscuramente, con más contradiciones entre concepto y afecto o menos.

La conclusión fenomenológica es una visión alegre por que garantiza la virtud final, si a más comunicación más posible la tendencia al concepto. A más visualización conceptual de los aficionados más realidad y más virtud. Y como la base del deseo adueñante del absoluto pertenece al aficcionado, cuanto más participan estos en la visualización más desea el equipo los conceptos de juego que son entendidos por dichas visibilidades.

De aquí se sigue que de las malas rachas, y más cuanto más graves son, más posibles son las creaciones de visibilidades por los aficionados, por ejemplo, si la contradicción entre jugadores de campo es muy evidente - si al caer el balón en una zona del campo dos jugadores del mismo equipo corren en direcciones opuestas a él - es más probable que los aficionados que no tienen esta concepción básica del juego en su visibilidad se adueñen de esta, o puede ocurrir que los aficionados se hagan más capaces de adueñarse de visibilidades más complejas ante el fallo repetido, por diferencia y repetición de la misma jugada - como en el ejemplo de la subida del lateral si alguno de los 3 movimientos no se adecua al conjunto repetidas veces. Por esto Hegel lo que establece es un método de comunicación política, la pregunta es ¿Como se comunican los conjuntos consigo mismos?.

Que la potencia o la virtud de utilizar este concepto - el de espíritu como conjunto - es para el entrenador de fútbol o el político en funciones una herramienta para potenciar al cuerpo deportivo, que es una orden más o menos clara sobre su trabajo que procede del total de individuos. Y por otra parte existe otra "fuerza balanceadora" que son los filósofos individuales Hegelianos o los periodistas deportivos, que poseen un entendimiento con más visibilidades, tanto que pueden comunicar el cuerpo político o deportivo lógico, real a sus lectores y si no puede influenciarlo directamente, si que influye en las visibilidades individuales de algunos aficcionados o de algunos ciudadanos. El establecimiento de estos dos líderes del funcionamiento político es a fin de cuentas un formalismo, pero además es una capacidad, ya que ambos líderes son los sujetos que más conceptos poseen, y en caso de que el cuerpo político o el deportivo no se exprese correctamente, el filósofo o el periodista deportivo defiende al "espíritu" del conjunto aclarando los conceptos de esas visibilidades por fuera del cuerpo político, a la afición directamente o a los ciudadanos directamente.

El pensamiento político de Hegel esta expuesto aquí mínimamente, pero parece bastante claro que en lo que se refiere a la comunicación entre cuerpos políticos y dentro de sí, el deporte la realiza mejor, más "democraticamente" que el gobierno, por que las aficiones se comprenden y se respetan más entre sí que los grupos de ciudadanos, y los entrenadores de los equipos se respetan y se tratan de forma más amable entre sí con mayor frecuencia que los líderes de distintos partidos políticos.  ¿Podemos aprender esta responsabilidad comunicativa en política desde el comportamiento de los equipos deportivos?.
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