19 de julio de 2011



La útilidad de los dioses en la antigüedad. Microensayo.

Publicado por: Esteban Higueras Galán / @HGEsteban

Ahora -en estos tiempos, el problema de la utilidad de los dioses parece algo superfluo, y solo cabe preguntarlo en ratos libres para la búsqueda de curiosidades. Pero en su nacimiento, los dioses fueron útiles y respetados por los mortales, quiero decir que durante años, los Dioses realmente existían y eran necesarios. Hoy ya son muertos y no hay razón para su vuelta, tal y como si las personas de nuestro tiempo funcionaran a base de conceptos diferentes que aquellas e hiciesen a los conceptos antiguos -llamados dioses- inútiles.

Primero: El problema que impide poder comprobar su existencia es a medias conceptual y antropológico. Por un lado, el conceptual es un problema diferencial, un concepto funciona de forma concreta y es útil y único. Por el otro, el problema antropológico sugiere que los conceptos se forman por capas, compuestos de distintos modos y capacidades de pensamiento. Es decir, un concepto siendo útil, único y concreto contiene marcas y endiduras que muestran la necesidad de su creación y la historia de los que lo utilizaron.

Ahora bien, una opción sería apoyarnos en un concepto antiguo -vamos a hacerlo con el concepto aristotélico de ser. ¿Como podía un individuo utilizar este concepto para expresar su poder (capacidad)? y, ¿que no le estaba permitido?, es decir, cual era la forma conceptual para que le fuese imposible enunciar una utilidad, por aquel entonces "corrupta".

El problema de acto/potencia en la estructura del ser. Esto se puede pensar si observamos que en el mundo natural todas las cosas cambian -diremos que poseen la estructura acto/potencia. Es decir, el cambio sólo puede darse a partir de algo que está en acto, así, dice Aristóteles: un cuerpo frío se calienta por la acción de otro cuerpo que ya está caliente, entonces -en el ejemplo, cuando el cuerpo frío se calienta no hace otra cosa que apropiarse de la potencia del cuerpo ya caliente, o, ser caliente en sentido de expansión momentánea, por que el cuerpo caliente a sido atravesado por la potencia del otro cuerpo hasta llevarlo al acto.

Ocurre igual cuando queremos apropiarnos de las potencias divinas -en el mismo sentido de expansión momentánea- y apoyándonos sobre las multiplicidades de dioses, que son la creación más solida de la vida pre-socrática, se descubre que sin esta, el proceso de enunciación sería incompleto. Que el individuo inmerso en la cultura pre-socrática no es capaz de enunciar su capacidad sin la gracia de Zeus, Hércules o Afrodita. Pues estas divinidades son potencia de ser, y solo potencia de ser, y el cuerpo constituido en acto es solo substancia adueñante. Substancia adueñante no divina, ni divinizable, un ejemplo: que un individuo afirme soy en Hércules, sería de lo más normal y expresa que esto -ser en Hercules- engrandece la valentía del muchacho en acto, lo que no es lo mismo, es afirmar soy Hércules -lo que seguramente le mandaría al destierro-, es decir que el concepto de ser era inconsistente con el hecho de afirmar soy valiente -en sentido Heideggeriano.

La persona acto/potencia no puede adueñarse de una potencia pura, una persona no podía -en estas culturas antiguas- afirmar soy valiente pues sería lo mismo que decir soy Hércules, y una persona no podía ser un Dios, pero ahora si, si podemos afirmar soy valiente y nadie viene para darnos castigo. Y es que ahora somos semi-dioses sin conocimiento del acto. Como sujetos que utilizan el ser heideggeriano y se creen dioses sin saber por que...

                            

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