Cuando
la sociología o la filosofía posmoderna generaliza afirmando que “no existen
métodos absolutos”, comete lo que puede llamarse una amnesia analítica
grave: olvida que las condiciones mínimas lógicas no son un manual de
instrucciones de laboratorio ni un reglamento burocrático impuesto por un
comité académico. Son, en cambio, la estructura misma del pensamiento.
Esta
posición relativista, cuando se presenta como argumento, incurre inmediatamente
en una paradoja performativa: para negar la existencia de criterios absolutos
de validez, debe construir un razonamiento empleando la base estructural de lo
que intenta suprimir.
La filosofía
posmoderna, en su versión más radical, confunde dos niveles que deben
mantenerse rígidamente separados: la relatividad legítima de los contenidos y
la imposibilidad lógica de relativizar las formas que hacen posible cualquier
discurso.
Una condición mínima lógica es un presupuesto que toda práctica de justificación debe satisfacer para funcionar como tal, independientemente de su contenido, contexto cultural o marco histórico.
LA DISTINCIÓN VÁLIDO / INVÁLIDO
En
lógica formal, identificar si un argumento es válido o inválido es la condición
mínima de todo análisis racional. Sin ella, no podemos determinar la posición
que ocupa ningún argumento que se presenta: no habría ni acierto ni error, ni
corrección ni falla, sino únicamente emisión de signos sin criterios de
evaluación.
Validez formal no significa verdad empírica. Un argumento puede ser
válido en su estructura y tener premisas falsas. Pero la distinción misma entre
válido e inválido es irreducible: es la condición de posibilidad de cualquier
evaluación racional.
EL PRINCIPIO DE NO CONTRADICCIÓN
Si
un discurso afirma que algo es y no es al mismo tiempo cae en contradicción.
Este principio no es una preferencia cultural ni una convención académica: es
el límite ontológico del lenguaje significativo.
Aristóteles
lo formuló con precisión en la Metafísica: no puede ser que la misma cosa
pertenezca y no pertenezca a la misma cosa al mismo tiempo y en el mismo
sentido. Lo decisivo no es la autoridad histórica de esta formulación, sino su
carácter autorreferencialmente necesario.
Para negar el principio de no contradicción hay que usarlo: la propia
negación debe no ser contradictoria consigo misma para ser inteligible. Su
negación, por tanto, lo confirma.
IDENTIDAD / NO IDENTIDAD (EL PRINCIPIO
DE IDENTIDAD)
Antes
de afirmar o negar algo, debemos poder identificar de qué estamos hablando. El
principio de identidad, no es una elección, sino la condición de posibilidad de
toda referencia significativa. Este principio es el más básico de todos,
incluso anterior al de no contradicción. Para que podamos
siquiera referirnos a algo, debemos presuponer que esa cosa es ella
misma y no otra. Sin el principio de identidad, el lenguaje no puede designar “X”.
Para negar que A
= A, tendrías que usar el término "A" para referirte a
algo, lo que presupone que "A" es idéntico a sí mismo. Es per
formativamente ineludible.
"Cada cosa es idéntica a sí misma y
no a otra." (A = A).
LA CONDICIÓN DE DIRECCIONALIDAD:
CONCLUSIÓN / NO CONCLUSIÓN
El
razonamiento exige una trayectoria. Si no podemos distinguir entre una
proposición que cierra y sintetiza una demostración (conclusión) y una mera
acumulación de frases sin conexión (no conclusión), el pensamiento pierde su
capacidad operativa.
No hay progreso argumentativo posible si no podemos establecer puntos de
llegada firmes. Todo debate, toda investigación, toda deliberación práctica
presupone esta capacidad de cerrar un argumento con una conclusión distinguible
de sus premisas.
¿POR QUÉ ESTOS MÍNIMOS SON ABSOLUTOS?
Estos mínimos lógicos son absolutos
porque son performativos: para intentar negarlos, tienes que usarlos. Quien pretenda construir un argumento
para relativizarlos, necesita primero del principio de identidad para saber a
que nos estamos refiriendo, ni existir contradicción en argumentativos, posteriormente
observar la coherencia, su estructura valida y obtener una conclusión.
Para decir que no hay métodos absolutos, necesitas mínimos lógicos. No
te puedes deslindar de ellos.
ERROR CATEGORIAL DE HEGEL SOBRE LOS MÍNIMOS
LÓGICOS
Hegel
confunde dos niveles distintos: el método mecánico (técnicas
aplicadas desde fuera) y el método lógico mínimo (condiciones
estructurales del pensamiento). Al negar el primero, de manera premiditada intenta invalidar el segundo.
Los principios de identidad, no contradicción, validez
formal y direccionalidad no son "técnicas" ni "procedimientos
externos". Son la estructura misma del pensamiento. Sin ellos, la propia
filosofía Hegeliana sería incomprensible. Hegel usa estos mínimos para
escribir su crítica, pero no los reconoce como tales.
Hegel
al escribir filosofía (presupone identidad), evita contradecirse
(presupone no contradicción), construye argumentos estructurados (presupone
validez formal) y llega a una conclusión (presupone direccionalidad). Luego
niega que el pensamiento necesite métodos formales.
Lo que si acierta Hegel es al decir que el pensamiento es dinámico y que
no se le pueden imponer "recetas exteriores". Pero su error
categorial radica en sugerir que el pensamiento avanza "atravesando
contradicciones" como si el Principio de No Contradicción fuera una
rigidez artificial que hay que "diluir". Al diluir la fijeza formal
(el “A” = “A”), el pensamiento pierde su capacidad operativa. Hegel
confunde las estructuras mínimas lógicas (las formas necesarias) con los
prejuicios culturales fijos (los contenidos).
ERROR CATEGORIAL DE FEYERABEND SOBRE LOS
MÍNIMOS LÓGICOS
Feyerabend señala que la historia de la ciencia es más diversa de lo que cuentan los manuales. Sobre todo, la rigidez metodológica puede frenar descubrimientos. Por los formalismos de ciertos monopolios.
Pero una cosa es como se llaga una inferencia metafísica y otra el contexto de justificación lógica. Que el origen de las hipótesis sea diverso, caótico y a veces irracional no implica que los criterios de validación también lo sean.
Una hipótesis puede nacer de un sueño, de una intuición mística o de una metáfora poética. Pero una vez formulada, debe someterse a evaluación lógica y empírica. El pluralismo en el origen no implica pluralismo en los criterios de validez. Feyerabend extiende una crítica metodológica a una negación de la lógica, y eso es un salto injustificado.
Feyerabend escribe Contra el método para decir que no hay método. Pero para que su argumento sea tomado en serio, debe ser coherente, no contradictorio y llegar a una conclusión. Es decir, usa el método lógico para negar el método. Es una contradicción performativa perfecta.
ERROR CATEGORIAL DE BARUCH SPINOZA Y GIULIO PAGALLO (LA ILUSIÓN DEL MÉTODO) SOBRE LOS MÍNIMOS LÓGICOS
Confunden la producción instrumental (herramientas empíricas) con las estructuras formales. Sostienen que el entendimiento fabrica sus propias herramientas a medida que avanza, por lo que el método no precede a la verdad. Esto es un error categorial si se aplica a la lógica: El ser humano puede fabricar teorías, microscopios y metodologías de investigación sobre la marcha; pero no fabrica el Principio de Identidad ni el de No Contradicción en el camino. pues son los límites preexistentes que hacen que el entendimiento pueda empezar a construir cualquier cosa.
ERROR CATEGORIAL DE KUHN SOBRE LOS MÍNIMOS LOGICOS
Kuhn tiene razón al señalar que los
paradigmas científicos incluyen presupuestos metafísicos sobre que
entidades existen y cómo funciona el mundo. La ciencia no es neutral; opera
dentro de marcos implícitos.
Pero el error categorial es palpable cuando confunde
dos niveles: el cambio de paradigma (fenómeno histórico y sociológico) y la
validez lógica (criterios formales de evaluación). Porque un paradigma puede
cambiar históricamente, pero eso no significa que cambien los criterios lógicos
sean relativos a cada paradigma.
Que una comunidad científica adopte nuevos supuestos ontológicos no
implica que pueda abandonar los mínimos lógicos. Un paradigma puede cambiar,
pero no puede volverse incoherente sin dejar de ser ciencia. La identidad, la
no contradicción y la validez formal son condiciones de cualquier paradigma, no
propiedades de uno en particular.
Conclusion:
El posmodernismo comete el error de mostrar que los contenidos son históricos y culturalmente situados, sobre todo concluir que las formas mínimas lógicas también lo son.
Podemos discrepar acerca de qué proposiciones son verdaderas, pero esa discrepancia solo es posible porque existen condiciones formales lógicas mínimas que hacen posible cualquier desacuerdo. Dichas condiciones no dependen de un método científico particular ni de un protocolo cultural específico. No porque hayan sido demostrados desde fuera de toda lógica, sino porque cualquier intento de negarlos presupone ya su utilización.
Para afirma o negar algo, debemos primero identificar y darle valor a “X”
Para negar el principio de identidad, hay que usar el término "A" de manera estable, presuponiendo que "A" es idéntico a sí mismo.
Para negar el principio de no contradicción, hay que construir un enunciado que pretenda ser no contradictorio para ser comprensible.
Para negar la distinción válida/inválido, hay que presentar un argumento que aspira a ser válido.
Para
llegar a una conclusión debe existir una trayectoria logica minima.
“Las culturas cambian sus verdades, pero ninguna puede razonar fuera de los mínimos lógicos”
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