Qué es el Mind Wandering.

Las divagaciones mentales son episodios donde el curso actual de la atención se desvía, diversas investigaciones han encontrado diferencias afectivas, que abren un nuevo escenario en la ciencia psicológica y conceptual actuales.
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    Mind Wandering desadaptativo.

    Introducción, descubrimiento del Mind wandering.

    Los sintomas de ansiedad o depresión causarán malestar, alguna vez en la vida, a un 40% de la población, y es que los síntomas aislados de ansiedad y depresión son muy comunes, y lo que es más, nueve de cada diez individuos experimenta alguno de ellos a lo largo de su vida. Para dejarlo más claro aún, la mitad o más de las consultas de un psicólogo, terapeuta o psiquiatra están relacionadas con síntomas de ansiedad o depresión. Por ello -como se verá- son muy relevantes las investigaciones recientes en torno a las divagaciones mentales o Mind wandering.

    El Mind wandering (en adelante MW) o divagación mental, consiste en un episodio en el que se desvía el curso actual de la atención. Como se ha constatado, se trata de un proceso muy común en todas las actividades diarias humanas, pues lo realizamos entre un treinta y un cincuenta por ciento de nuestro tiempo (Killingsworth y Gilbert, 2010). Smallwood, (2013) argumenta que el MW se produce cuando la atención se aleja de una tarea en curso o un contexto externo hacia pensamientos internos no relacionados con la tarea, como recuerdos o pensamientos. Sin embargo, a la hora de describir el cómo y el por qué de su surgimiento emergen las discrepancias entre distintos autores.

    En los últimos años se han realizado investigaciones que intentan responder a la pregunta sobre como y por qué surge el MW.  Se han realizado investigaciones que relacionan el MW con los estados afectivos. Estas encontraron que las personas que con más frecuencia experimentaban episodios de MW presentaban mayor afecto negativo y menor bienestar psicológico (Killingsworth y Gilbert, 2010; Smallwood, Fitzgerald, Miles y Phillips, 2009). Así mismo, los datos reflejados por la validación del cuestionario "Mind wanderin questionaire" (Mrazek, Phillips, Franklin, Broadway y Schooler, 2013) que puntúa episodios de MW también se asociaron con peor estado de ánimo, mayor estrés y menor autoestima. Los resultados incidían en mayores tasas de síntomas depresivos y de ansiedad (estrés, temblores, preocupación, baja autoestima, etc) y predecían que los episodios de MW eran desadaptativos.

    Descubrimiento de una segunda concepción: Mind wandering adaptativo

    Divagaciones mentales y solución de problemas.

    Pero un estudio muy reciente de Seli, Beaty, Marty-Dugas, y Smilek (2019) consideró investigar las relaciones entre el MW y las disfunciones afectivas diferenciando entre dos formas de MW.  Pensaron que un factor importante podría ser la intencionalidad de los episodios de MW. Seli, Risko, Smilek, & Schacter, (2016) comprobaron que existe una disociación entre diferentes formas de MW, concretamente entre episodios de MW deliberado y MW espontáneo. La diferencia entre estos dos tipos de MW se deriva del proceso que subyace a la experiencia de MW: si emerge espontáneamente, o permanece bajo el control mental del individuo. Es decir, en los casos deliberados la atención se desplaza intencionadamente de la tarea actual a pensamientos internos. Mientras que en los episodios espontáneos, los pensamientos no relacionados con la tarea, provocan un cambio incontrolado de la atención a otras líneas de pensamiento. Seli et al (2019) encontraron que el MW deliberado no se asoció significativamente con la depresión en las dos muestras de sujetos que evaluaron. Y que se asoció negativa y significativamente con la ansiedad, es decir, que las personas que realizaban MW deliberado, no presentaron síntomas depresivos y presentaron niveles inferiores en ansiedad. Estos resultados muestran que al realizar actividades en las que se incide en permitir mayor cantidad de MW deliberado, los participantes tienden a experimentar mayor bienestar.

    Estudios neurocientíficos sobre el Mind wandering


    En aditiva, es importante destacar que los resultados encontrados por Seli et al (2019) son congruentes con las investigaciones neurocientíficas que estudian el MW en personas con rasgos de ansiedad y depresión. Los rasgos de ansiedad consisten básicamente en respuestas emocionales incómodas a estímulos amenazantes. Las respuestas que ocasionan incluyen: palpitaciones, dificultad para concentrarse, problemas de sueño, irritabilidad, inquietud, temblores o parálisis absoluta (American Psychiatric Association, 2013; Davis y Whalen, 2001). Estos cambios se deben a la incapacidad de estas personas de controlar el sistema de alerta de la atención, que se encuentra en la amígdala (Etkin, Prater, Schatzberg, Menon y Greicius, 2009; Davis y Whalen, 2001)

    Un estudio neurológico más reciente realizado por Christoff et al (2017) analizó la activación de estructuras corticales en pacientes con ansiedad y en pacientes depresivos. Encontraron diferencias en la activación neuronal entre ambos pacientes que los llevó a definir los episodios de ansiedad como "un episodio de Mind wandering que ha salido mal". Christoff et al (2017) observaron que los participantes con ansiedad presentaban interrupciones de la actividad neuronal entre la amígdala y las estructuras corticales responsables de la contrastación de la información. En cambio, las personas con rasgos depresivos no presentaban actividad entre la amígdala y estas estructuras corticales. En vez de eso, las personas con rasgos depresivos presentaban altos niveles de activación entre la amígdala y las estructuras corticales responsables de un contenido asentado y no contrastable.

    Por tanto, estas investigaciones neurológicas han constatado que el MW que se produce en personas con rasgos depresivos no interfiere en los sistemas de alarma de la atención, no crean preocupación, sino que, en este caso el pensamiento intrusivo desadaptativo, es recurrente, y normalmente sentido como imposible de solucionar.

    Estudios sobre el Mind wandering y la creatividad.

    Las divagaciones mentales impulsan la creatividad.
    Divagando y propiciando la creatividad..

    Para terminar de mostrar los resultados, también se han realizado investigaciones donde se observa una facilitación de MW. Se trata de un estudio realizado por Baird, Smallwood, Mrazek, Kam, Franklin, y Schooler (2012) que utilizó periodos de incubación. Los periodos de incubación consisten en dejar un espacio de tiempo entre la demanda de la tarea y las respuestas de los participantes. Baird et al (2012) comprobaron que realizar tareas externas simples durante los periodos de incubación sobre una tarea principal, facilita el MW deliberado y la solución creativa de problemas. También Sio y Ormerod, (2009) encontraron que los intervalos de incubación consiguen mejores resultados cuando los individuos realizan tareas simples. Estos resultados encontrados en poblaciones aleatorizadas, encontraron que a mayor MW deliberado, facilitado este por periodos de incubación, los participantes encontraban un mayor número de respuestas creativas. Los resultados de las investigaciones citadas, sugieren que realizar periodos de incubación en los que realizamos una actividad manual simple, como coser, levantar un dedo cuando aparezca algún objeto o seguir una línea de puntos con un lápiz, aumenta la posibilidad de encontrar la solución a un problema principal planteado, de forma satisfactoria y poco usual.

    Análisis psicológico de los datos experimentales.


    Lo que sabemos del Mind wandering hasta hoy es que afecta a las personas en el grado en que experimentan episodios de ansiedad y depresión, pero dependiendo de si son capaces de propiciar la ocurrencia de estas divagaciones intencionadamente o no, padecen más de estos episodios o menos.

    Antes de desarrollar este análisis primero voy a aclarar la forma de toma de datos realizada en las investigaciones, los participantes elegían una opción de una escala tipo likert entre varias, estas oscilaban entre 5 y 7. Por ejemplo, se preguntaba en las primeras investigaciones, aquellas que encontraron afecto negativo en las personas que declaraban realizar mucho MW : “¿Con cuánta frecuencia experimentas divagaciones mentales en tu vida diaria?, puntúa desde 1, casi nunca, a 5, casi siempre”. Posteriormente se introdujo la diferencia entre MW deliberado o espontáneo, incluyendo para su diferenciación, advertencias sobre la posibilidad de “observar los pensamientos intrusivos”, o “permitir que los pensamientos no relacionados capten mi atención”, por ejemplo. Tras esto, en las investigaciones que diferenciaban entre MW espontáneo o deliberado con periodos de incubación, para ello incluían preguntas del tipo “¿En que grado estas permitiendo que tus pensamientos divaguen conscientemente?”. Y por último se realiza una actividad para medir los signos de ansiedad, depresión o creatividad.  Pasamos al analisis.

    Partamos de las últimas investigaciones de Baird et al (2012), estas mostraron que realizar una actividad de atención externa y simple, como puede ser coser, por ejemplo, consigue que se declaren mayores puntuaciones de MW deliberado, y que se obtengan mayores puntuaciones de creatividad, es decir, que los participantes encuentren soluciones a los problemas planteados inusuales y mejores que las usuales.

    Se han encontrado resultados comparables entre las investigaciones neurológicas realizadas con participantes con síntomas de depresión y ansiedad, y en los participantes de grupos aleatorizados; Ya que según la teoría neurológica, los participantes con síntomas depresivos serían menos capaces de desencadenar pensamientos intrusivos deliberados, y se ha hallado que así ocurre, las puntuaciones en MW no varían significativamente entre sesiones. Si comparamos los resultados con síntomas de ansiedad, las investigaciones neurológicas declaran que los participantes con estos síntomas tendrán mucha facilidad para divagar mentalmente, es decir, que el MW espontáneo tendrá mucha incidencia, como así sucedía en las primeras investigaciones. Pero si de forma voluntaria los participantes se comprometen a permitir los pensamientos intrusivos, las puntuaciones en ansiedad disminuyen considerablemente. Con lo cual se acepta que la teoría neurológica de las divagaciones mentales o Mind wandering, es consistente con los resultados experimentales realizados.

    Desde luego las últimas investigaciones citadas que utilizan periodos de incubación, encuentran un aumento de respuestas creativas en los participantes cuando realizan la actividad. Lo que implica que se ha producido un cambio emocional positivo en los participantes, no dándose estados depresivos ni ansiosos, y produciendo un estado de “flujo” o “placer personal intenso” en los participantes (está probado que la creatividad implica un placer personal único asociado al pensamiento arborescente, ha sido estudiado por especialistas en superdotación, por ejemplo). Y que este cambio es también comparable con el modelo neurológico, pues los participantes realizan una actividad que no debilita su capacidad para promover los pensamientos recurrentes, como son los problemas actuales en búsqueda de solución, y además permiten la irrupción de pensamientos divergentes, qué, a juzgar por los análisis de creatividad, consiguen mejores resultados en la resolución de la tarea principal que cuando no se permiten.

    Análisis filosófico: Una  nueva consciencia.


    Consciencia y Mind Wandering.
    Una nueva consciencia.

    La primera problemática que me llama la atención trata sobre la concepción de consciencia, pues ya no podemos decir, como avalan los diccionarios psicológicos, que la consciencia es el “acto psíquico por el que un sujeto se percibe a sí mismo en el mundo“. Primero porque consciencia se refiere, como ha quedado en evidencia, a la percepción consciente de un pensamiento cuando este domina la acción. Y esto significa, por un lado, que 'yo' ya no domino mi consciencia, pues la concepción de un yo que dirige la acción acorde a mis deseos no presenta ninguna evidencia, en vez de eso podemos aceptar que existen varios canales de consciencia, y que esta será más fuerte y tendrá más capacidad de solución, cuantos más canales de consciencia puedan llevar a la consciencia sus pensamientos sin interrumpir los pensamientos de otro canal.

    En realidad, de lo descubierto aquí se sigue que la consciencia en sí, es voluntad de consciencia, pues la consciencia puede detenerse a voluntad, e iniciarse a voluntad, y dejar que actúe a voluntad, pero que, en realidad sólo se puede aceptar por consciencia la dominancia de uno o varios pensamientos sobre otros, siendo, como quiero decir, que más consciente se está cuantos más pensamientos dominen la consciencia y más relacionados entre sí estén. De aquí se sigue una complicación, pues el hecho de estar consciente consiste en estar activamente observando los pensamientos, pensamientos que no controlamos en todos los casos. En cierto momento nos asalta una divagación mental, que pasa a ser consciencia, pero antes en la consciencia no era nada, era pues ¿inconsciente?.

    Análisis filosófico: Una inconsciencia muy consciente.


    La problemática principal que traen estas investigaciones consiste en la necesidad de incluir el concepto de consciencia en el de inconsciente por una obligación neurológica y práctica, es decir, como está probado, los núcleos cerebrales que propician los pensamientos recurrentes o las divagaciones se comunican seamos o no conscientes, son señales encefálicas en un mapa del encéfalo. Y cuando se presentan en la consciencia son experiencias concretas, conceptos y palabras precisas, o expectativas sobre un hecho dado. Como se pretende hacer ver, deben de ser teoría y práctica como el plano y el ladrillo, y la consciencia ser el trabajo en sí. Que es a fin de cuentas el continuo crear de ideas en enunciados, de experiencias en reacciones y de expectativas en afecciones.

    Por ejemplo, quiero tener presentes las dos vías neurológicas comentadas, una, la que afecta negativamente a los participantes con síntomas depresivos se encarga de mantener activa una serie de pensamientos problemáticos a los que la persona quiere dar solución, en cambio la vía neurológica que hemos llamado de “alarma de la atención” se encarga de incluir pensamientos dominantes en la consciencia ante estímulos importantes para alguna situación o problema. Siendo ambas juntas, capaces de solucionar las dificultades en personas sin problemas patológicos de salud mental, y, si alguna de estas vías se colapsa, pasa posiblemente el problema de esta persona a "ser" patológico. Por tanto podemos decir, que la consciencia sin inconsciencia puede acarrear problemas patológicos de ansiedad y depresión. Lo inconsciente consiste básicamente en la capacidad latente de poder cambiar el pensamiento dominante de nuestra consciencia. Hay también por ello un orden en lo inconsciente que delata el funcionamiento de nuestra consciencia.

    Sugerencias futuras.


    Una sugerencia práctica para el psicólogo en terapia, consiste en que además de seguir lo aprendido en la universidad y la evidencia actual en nuestra ciencia, debe de saber y practicar filosofía, es decir, debe desarrollar “el gusto por el saber” para sí, y con su cliente. Puede que haya de transformarse en un imitador a sueldo, de las palabras, creencias, conceptos y experiencias de su cliente. Pues resulta de ayuda para los problemas de ansiedad y depresión la asunción terapéutica, de un profesional que acepte para sí durante la consulta los posibles pensamientos que puedan incurrir en la consciencia de su cliente, para que sirva a este de distracción y ayuda sobre el control de sus propios pensamientos conscientes. Pero también, para que ayude a razonar a su cliente, planteando preguntas sobre las propias creencias y posibilitando de esta forma un progreso lógico y racional, que consiga establecer un autodominio entre consciencia e inconsciencia duradero. Y que dote a la práctica psicológica de las bondades del ejercicio filosófico.

    Para terminar este artículo sugiero a investigadores en el campo de la psicología, universitarios, y en general a futuros estudiosos del Mind Wandering, la conveniencia de replicar la investigación de Baird et al (2012) con participantes con síntomas de ansiedad y/o depresión, para el estudio de puntuaciones de MW deliberado, y el efecto de los periodos de incubación con tareas simples.

    Referencias bibliográficas.


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    Esteban Higueras Galán

    Microensayo

    Psicología

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