15 de noviembre de 2012



La búsqueda de la identidad

Publicado por: Raquel Cascales
La búsqueda de la identidad
Uno de los temas más recurrentes en las últimas décadas es el tema de la identidad. ¿Quiénes somos realmente o cómo podemos llegar a conocernos? Esta búsqueda no es sólo una consecuencia freudiana sino que responde a un anhelo profundo del ser humano. 

La literatura de los últimos años está marcada por una fuerte carga de autoayuda y corriente New Age. Autores como Paulo Coelho triunfan en las librerías con sus novelas de liberación espiritual e introspección. Las estanterías se llenan de manuales que prometen otorgarte todo el conocimiento que necesitas sobre ti y las claves para alcanzar la felicidad. 


Sin embargo, ¿no parece todo demasiado fácil? Sólo hay que asomarse al Prefacio de la Fenomenología del espíritu de Hegel para darse cuenta de la complejidad que tiene ahondar con seriedad en el desarrollo de la autoconciencia y, por ende, de la identidad. Podríamos seguir ahondando en esta obra, pero quisiera seguir en la esfera literaria y hablar de El lobo estepario de Herman Hesse. 


El autor nos presenta a un personaje, Harry Haller, que se ha dedicado toda su vida a cultivar su espíritu, su mente y su cultura. Resulta un erudito entre eruditos. Pero tras la guerra eso ya no consigue llenar su vida. En el borde del abismo comienza un recorrido de descubrimiento interior. Conoce a otros personajes que le llevan a ahondar en los placeres mundanos con los que disfruta como nunca. Y se va adentrando dentro de sí de manera que descubre anhelos y miedos hasta ahora inimaginables. 

Pero este descendimiento en las aguas oscuras del "yo" no es tratado de manera liberatoria, sino que también nos pone sobreaviso acerca de que no todo lo que se descubre puede resultar agradable y que, a veces, puede ser sinónimo de locura y destrucción. 

Es cierto que el libro contiene grandes dosis de existencialismo e incluso de nihilismo nietzscheano, sin embargo, frente a tanta banalidad de la búsqueda de la identidad no está de más enfrentarse de vez en cuando a estas realidades. 


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