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El Fenómeno Kitsch: Desde la Revolución Industrial hasta la Era Digital


La cultura kitsch desde la revolución industrial hasta la era digital


Introducción

El concepto de kitsch, tal como lo describe Clement Greenberg, surge en el contexto de la revolución industrial, una época de transformaciones profundas donde la urbanización y la alfabetización universal dieron paso a una nueva clase social: los proletarios y pequeños burgueses. Esta masa, aunque ahora letrada, se encontraba alienada de la cultura "alta" o "verdadera", encontrando en el kitsch una forma de entretenimiento accesible y poco demandante. Este artículo explorará el origen, desarrollo, problemas actuales y posibles soluciones relacionadas con el kitsch, un fenómeno que no solo ha persistido, sino que se ha expandido en la cultura contemporánea.

Orígenes del Kitsch

El término "kitsch" se asocia con la idea de recoger basura de la calle para hacer algo nuevo, una metáfora adecuada para su esencia: tomar elementos de la cultura alta y transformarlos en productos de consumo masivo, desprovistos de su profundidad original. La revolución industrial no solo mecanizó la producción de bienes, sino también la de la cultura, llevando a la creación de un arte que no requería reflexión, solo consumo.

Kitsch y la Sociedad de Masas

La proliferación del kitsch está intrínsecamente ligada al aburrimiento y la búsqueda de distracciones de las masas urbanas. Estas, sin el tiempo ni los recursos para dedicarse al arte verdadero, encontraron en el kitsch una satisfacción inmediata y sin esfuerzo. Este arte, según Greenberg, es superficial, fácil de entender y está diseñado para complacer sin desafiar intelectualmente al espectador.

Problemas Actuales del Kitsch

  1. Dilución Cultural: El kitsch diluye la calidad y la integridad del arte verdadero. Al imitar y masificar, reduce la experiencia estética a mera decoración o entretenimiento, despojándola de su valor crítico y reflexivo.

  2. Saturación de Mercado: En la era digital, el kitsch se ha multiplicado exponencialmente. Las redes sociales y las plataformas de streaming son campos fértiles para su distribución, creando un ruido cultural donde lo genuino y lo superficial se confunden.
  3. Desconexión Emocional: Aunque el kitsch busca agradar, su superficialidad puede llevar a una desconexión emocional. Las obras kitsch rara vez provocan una resonancia profunda, limitándose a una reacción momentánea de agrado.
  4. Educación y Sensibilidad Artística: La omnipresencia del kitsch puede afectar la capacidad de apreciación artística, educando a las nuevas generaciones en una estética de lo inmediato y lo fácil, en detrimento de la apreciación de la complejidad y la profundidad.

Soluciones Propuestas

  1. Educación Artística: Fomentar una educación que no solo enseñe a crear arte, sino también a apreciarlo críticamente. Programas que expliquen la diferencia entre arte y kitsch podrían desarrollar una sensibilidad más refinada en el público.
  2. Promoción del Arte Auténtico: Incentivar la creación y el consumo de arte que desafíe, provoque y refleje la condición humana. Esto puede incluir políticas culturales que apoyen a artistas y espacios que no se rindan ante la lógica del kitsch.
  3. Conciencia del Consumo Cultural: Promover una cultura de consumo consciente donde el público cuestione lo que consume, buscando no solo entretenimiento, sino también enriquecimiento cultural y personal.
  4. Integración del Kitsch en el Arte: Algunos artistas han comenzado a usar el kitsch de manera irónica o crítica, integrándolo en sus obras para comentar sobre la sociedad de consumo. Esta práctica puede transformar el kitsch de un problema a una herramienta de crítica cultural.

Conclusión

El kitsch, desde su nacimiento en la era industrial hasta su omnipresencia en la actualidad, refleja una tensión constante entre la accesibilidad cultural y la profundidad artística. Aunque ofrece una forma de arte accesible y a menudo placentera, su predominio plantea desafíos significativos para la apreciación y producción de arte genuino. La solución no reside en la erradicación del kitsch, sino en una educación y promoción cultural que equilibre su presencia, permitiendo que el arte verdadero florezca y sea apreciado por su valor intrínseco, más allá de la mera satisfacción inmediata.

Pensar el fascismo a través de la obra de Adorno

Obra de Adorno y fascismo

La primera distinción hecha por Adorno, analizando así ¿qué hace al fascista? Es la de separar el pensamiento político en relación a la Ideologia y a la necesidad fundamental del individuo. De este modo ideología y necesidad componen los polos de toda elección política, la primera subsiste en independencia de los individuos (antisemitismo) la segunda depende  de la situación social del sujeto. No es extraño en este sentido encontrarnos capítulos de surrealismo político y diversos síndromes auténticos de testadurez, en medio de necesarios y evidentes cambios sociales.
El proceso por el que un individuo abraza el fascismo esta estrechamente relacionado con la personalidad, por tanto es resultado del condicionamiento que se haya otorgado en la infancia (Freud) principalmente a través de la familia, y del ambiente global en el que esa personalidad se desarrolla (situación social, intereses privados, grupos sociales) . La personalidad es una realidad profunda que actúa como estructura interna del individuo, capaz de persistir en una determinada ideología aunque se encuentre en lucha con las demandas reales (contradicciones, manipulación). El cinismo es una realidad lingüística en el que la mentira encuentra su lugar y es aceptada socialmente. La razón cínica gobierna hoy día la conciencia de los individuos, las relaciones ya no se construyen entorno a un bien sino entorno a un bien propio, interés. Esto se explicita muy bien en un proceso de escolarización que consiste mas bien en difundir la esperanza de un mañana mejor en términos materiales, y no en incentivar el saber desinteresado tal y como defiende el filósofo alemán Peter sloterdijk en su critica de la razón cínica.

Para autores como zizeck, todo lo acontecido siempre sufre una reducción entre el fenómeno accesible a una comprensión cotidiana y el fenómeno que seria imposible para nuestra comprensión cotidiana. De este modo, si fuésemos testigos de lo terrible en si, no habria manera de decirlo, lo decible solo se dice como duplica del fenómeno real, de otro modo seria indecible. Esta división deja clara la relación  explicita entre lo noumenico y lo fenoménico,  una relación insalvable que subsiste en el lenguaje. La ideología ahonda esta forma de producción de un imaginario que no se corresponde con lo real, en términos de zizeck siempre se cierra mediante una "relación edípica" que salvaguarda la auténtica catástrofe.
Los objetos parciales nos ayudan a entender como se produce esta relación edípica. El cómo se dota de identidad a la decadencia para incentivarla.

El argumento de Adorno de la personalidad como estructura, pretende luchar contra la visión biologicista e innatista de que las personas eligen naturalmente su forma política por raza, origen, genero,clase...por tanto, siempre es un proceso en potencia, nunca una realidad unívoca. Esto quiere decir que la personalidad esta formada por las conductas manifiestas y también por las conductas que se inhiben, la manifestación depende de la situación social mientras que la inhibición queda en lo profundo como una predisposicion. De tal modo, la personalidad siempre es un concepto que sirve para explicar lo relativamente permanente. De aquí que en ocasiones seamos testigos de sorprendentes auges del fascismo en lugares donde no lo hubiésemos pensado por su historia reciente.

Nos encontramos de este modo que para zizcek fenómenos como el holocausto son inconcebibles como representación estética, existe una inconmensurabilidad entre literatura y holocausto. "Cuando la realidad es demasiado traumática solo puede  ser aceptada bajo la apariencia de una ficción" hablar en estos términos Implica que hay fenómenos que el lenguaje no puede reconocer, porque carece del contexto al que se refieren dichas palabras (experiencias traumáticas),. Lo mismo ocurre cuando observamos distintos objetos, los vemos bajo una comprensión accesible que nos haga obviar lo que de otra forma seria decadente, el cuerpo es un ejemplo de ello, cada vez que lo observamos preferimos sexualizarlo y estetizarlo que no afrontarlo en su decadencia natural de por sí (músculos, carne, excrementos, fluidos...), la guerra y otros tantos ejemplos inconcebible en nuestra actualidad son otros ejemplos de esta falsacion de lo real.

La única posibilidad de expresar aquello que de por si es inexpresable es atendiendo solo a su forma, de tal modo solo podemos hablar sobre la forma del holocausto pero no así de su contenido. Esta es la radical diferencia entre veracidad y factualidad. Por ello esperamos del espactador de lo terrible que nos cuente la historia sin detalles pues de ser así perdería ella misma su factualidad. En términos de wittgenstein "lo que puede ser mostrado no puede ser dicho". Esto se debe a la falta de un espacio simbólico que corresponda a la experiencia vivida, cuando las experiencias no son comunes, el lenguaje es insuficiente para conciliar esa falta de espacio común.
Lacan nos remarca estoanterior, dejando clara la diferencia explicita entre la persona y su Idea. No es posible acceder a la persona directamente sino que mas bien accedemos a su Idea. El lugar del arte tiene cabida bajo el modo de ofrecer una Idea sobre aquello que nos es imposible hablar, de tal modo, el arte universal es mas genuino debido a que se puede sustraer de su contexto de realidad histórica, mientras que el arte kitsch es repetido y dependiente,  desvalorizado per se. La religión dogmática aplicara este principio sobre el cuerpo y su corrupción, haciendo germinar la moral del reprimir y la negación.
De esta manera para que el fascismo funcione, debe tener el apoyo de las masas como un todo mas bien irracional, ya que apela a las emociones y sentimientos mas primitivos,  de modo que no solo logra aquella predisposicion de la personalidad antidemocratica sino que además  lo lleva a la acción,  a una participación activa de su movimiento. La propaganda fascista tiene éxito al despertar aquéllas predisposiciones antidemocraticas que aun quedaban en las masas y estaban inhibidas, y que impiden la tendencia contraria al autoritarismo y la manipulación  (autoconciencia y autodeterminación). El potencial fascista existe en todo caso, y la ideología intenta perpetuarlo mediante un sistema global de producción material y de ideas.

La gran consecuencia de todo esto es que el fascismo se manifiesta como neurosis económica de un grupo político. En este sentido, solo es combatible mediante cambios sociales y no mediante intervenciones psicológicas. Sentencia Adorno: "si el miedo y la destrucción son las principales fuerzas del fascismo, Eros pertenece principalmente a la democracia"


Bibliografía:
Adorno. La personalidad autoritaria.

Zizeck. Arte e ideologia

Witrgenstein. Tractatus.

Peter sloterdijk. Critica de la razón cínica.

Categorías estéticas: ¿Qué es el arte kitsch?



Mr. Brainwash




El concepto de kitsch nació junto a “la revolución industrial que urbanizó las masas […] y estableció lo que se denomina alfabetidad universal” (Greenberg). En otras palabras, empezó cuando las ciudades se comenzaron a llenar de “proletarios y pequeños burgueses” alfabetizados que descubrieron “una nueva capacidad de aburrirse”

Imagen que representa el kitsch: arte accesible y superficial, diseñado para complacer a una audiencia masiva sin exigir comprensión profunda


De este modo, como nos explica Greenberg, al no poder acceder al confort ni al tiempo necesario para abrazar la “tradicional cultura de ciudad” –es decir, el arte verdadero– estos individuos satisficieron su hambre de distracciones con un sucedáneo: la cultura kitsch. Esta, destinada a aquellos “insensibles a los valores de la cultura genuina”, imita y se nutre del arte auténtico. Consecuentemente, el concepto de kitsch se aplica al arte que “no exige nada a sus consumidores, salvo dinero”. Debido a esto, no incita al pensamiento ni invita a la reflexión; más bien al contrario, pues lo kitsch se presenta al espectador masticado y digerido. Por este motivo, Greenberg dice que gusta al espectador inculto, que se ve eximido de la tarea de comprender la obra de arte. Así, el arte kitsch es un arte cuyo fin es agradar al gran público, encontrar su beneplácito; un arte que no arriesga, que no va nunca más allá y que, carente de ironía e imaginación, copia y masifica el arte verdadero mediante fórmulas.
 En definitiva, el arte kitsch es arte superficial, vacío de contenido (es decir, fácil de entender) y que complace a las grandes e incultas masas.

A Eduard Cairol
Bibliografía
Greenberg, Clement: Avant-Garde and Kitsch.