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Breve biografía de Platón en vídeo

Biografía de Platón.
Platón, Filósofo griego nacido en Atenas en el 427 a.c  murió en el año 347 a. c. Criado en una familia aristocrática, abandonó su vocación política por la Filosofía, atraído por Sócrates. Siguió al filósofo durante veinte años y se enfrentó abiertamente a los sofistas (Protágoras, Gorgias…). Tras la muerte de Sócrates (399 a. C.), se apartó completamente de la política; no obstante, los temas políticos ocuparon siempre un lugar central en su pensamiento, y llegó a concebir un modelo ideal de Estado.

La lógica y la existencia de Dios

La lógica y la existencia de Dios

René Descartes es uno de los pensadores clave a la hora de analizar el problema de la existencia de Dios. En él se basó Baruch Spinoza para, en su Ética explicada según el órden geométrico, tratar de dar una explicación científica e irrefutable, o en otras palabras, definitiva, a algunos de los mayores intangibles de la historia de la humanidad: Dios, el alma, el bien, el mal. Antes hubo otros. El pensamiento cristiano, que dominó el panorama de la filosofía occidental durante toda la Edad Media, utilizó su particular interpretación de ciertas ideas de Platón y Aristóteles para probar la existencia de Dios y explicar el funcionamiento del mundo que Él había creado, siendo Santo Tomás de Aquino el máximo exponente de esta tradición. En cuanto a la prueba de la existencia de Dios, la obra de Spinoza no es sino una exposición más compleja, más precisa, de los argumentos de sus antecesores.


Empecemos hablando sobre el concepto de Dios. Dios es generalmente considerado como ser supremo, causa última de todo lo existente. Se le han dado, a lo largo de las religiones y filosofías características como perfección, infinitud, omnipotencia, omnipresencia -dado que forma parte de la esencia de todos los seres-, etc. Sin embargo, si prestamos atención a dichas cualidades, observamos que ninguna es demostrable según los parámetros científicos que utiliza la humanidad para validar el conocimiento. Es más, estamos hablando de conceptos que son de por sí innacesibles a los seres humanos: perfección y omnipotencia son conceptos que, como seres limitados que somos podemos intentar definir, pero no alcanzar a comprender en su totalidad. 








Uno de los argumentos más recurrentes de la tradición cristiana a favor de la existencia de Dios ha sido la de que "tenemos que venir de algo". Esta prueba es similar a la teoría aristotélica del Primer Motor Inmóvil. En resumen, reza que todo ser debe tener una causa, que a su vez tendrá otra, y así sucesivamente, pero como sería ilógico que la cadena fuese infinita tiene que haber un ser último... al que sin embargo dicha escuela de pensamiento no ha dudado en calificar como infinito. Esto es, se utiliza la misma cualidad que se trataba de explicar para dar la explicación. En mi opinión, esta explicación circular y no comprobable no es mas que un intento de poner límites a nuestro desconocimiento. Un límite formal, pues al fin y al cabo acaba siendo un límite ilimitado, pero al menos es una infinitud que podemos atisbar, algo con lo que sentirnos más cómodos que con un simple interrogante.

Otra de las más célebres pruebas que han esgrimido aquellos que defendieron la posibilidad de afirmar la existencia de Dios mediante la razón es la que se basa en la perfección de Dios. Formulada originalmente por San Anselmo, su planteamiento se reduce a lo siguiente: Dios debe existir porque es lo más perfecto que podemos concebir, y forzosamente lo más perfecto debe existir, porque la no existencia sería un claro signo de imperfección. El fallo radica, como demostraron posteriormente Kant y Hume entre otros, en que el hecho de que podamos pensar algo no implica la existencia de este algo. Dicho de otro modo, para poder aplicarle la cualidad de perfección a un ser, dicho ser tiene que existir, pero si aceptamos su existencia de antemano estamos incluyendo la conclusión que deseamos obtener, o sea, la existencia de Dios, entre las premisas.








Existen algunas pruebas más, que han sido igualmente refutadas. De todo esto no se colige, en cualquier caso, que Dios no exista, sino que no podemos probar su existencia, así como tampoco, y esto es importante, su no existencia. Esto es así porque, como ya he comentado antes, a Dios se le otorgan cualidades con las que el hombre solo puede soñar. No es dificil ver que un ser todopoderoso no encontraría dificultad alguna no solo en resultar indetectable para nosotros, sino en participar en el curso de nuestras vidas, en jugar con nuestras mentes sin que nos diéramos cuenta, provocando que hiciéramos cosas que luego atribuiríamos a nuestro libre albedrío (cualidad que, irónicamente, Descartes atribuyó al genio maligno que utilizó para explicar la duda metódica). El ateísmo, si lo separamos completamente del agnosticismo, yerra entonces tanto como el cristianismo, al afirmar cosas que no puede probar.

La religión es, en última instancia, cuestión de fe. La fe es creencia, y el creyente cree en la existencia de aquello en lo que cree. Sin embargo, el creyente no deja de ser un hombre que vive en una sociedad, que comparte su vida con otros hombres, que a su vez tienen creencias diferentes. Tratar de demostrar la existencia de cosas que, debido a su propia naturaleza, no son verificables, ha sido en el pasado demasiadas veces una estrategia destinada a imponer el modo de ver el mundo de un cierto grupo de personas, así como a justificar la necesidad de ciertas conductas que, de otro modo, habrían sido consideradas no solo contrarias a la ley, sino abominables y más propias de monstruos que de hombres. Dejaré que ustedes mismos hallen en la historia estas horribles situaciones. Yo solo espero que, gracias a ellas, la humanidad se haya hecho más sabia y, de este modo, lleguemos a entender la necesidad de compaginar las creencias propias con la tolerancia de las ajenas.

Breve exposición del Fedón de Platón


Breve exposición del Fedón de Platón.
Intervendrán principalmente Sócrates, Simmias y Cebes. El primero convencerá con sus argumentos a los otros dos que el alma está más allá de la vida y que aún después de está permanece.


La pregunta fundamental sobre la que versa el tema del diálogo platónico es acerca de la vida del alma más allá de la muerte del cuerpo, seguirá una argumentación en base a la tranquilidad con que afronta el momento de su muerte ya que el intercambio de impresiones entre Sócrates y algunos de sus seguidores se da hora antes del fatídico momento en que el maestro tome la cicuta. Tras decir por qué está tranquilo ante semejante hecho, que se debe sobre todo a que toda su vida la ha dedicado a purificar el alma[1] para que quedara libre de la corrupción a la que podría someterla el cuerpo y conocer la verdad de ese modo, Cebes pregunta si el alma vive más allá del acto mortal. Empezará haciendo referencia a la teoría de la reminiscencia, que dice que en algún lugar nuestra alma ha aprendido las cosas de las que nos acordamos en este mundo, porque expondrá que si conocemos antes de nacer lo que luego recordamos en vida demuestra que las almas también existen antes que nosotros.
            Pero eso no quiere decir que sigan viviendo cuando el cuerpo muere, Sócrates lo demostrará distinguiendo entre las cosas compuestas y las no compuestas. A las primeras les pertenece el disolverse y cambian constantemente, mientras que las segundas son siempre las mismas y de la misma manera. Las primeras, además, son sensoriales mientras que las segundas son inmateriales. Así clasifica el alma como cosa no compuesta y el cuerpo como cosa compuesta, si el alma se deja llevar por el cuerpo para percibir el mundo entonces se extravía mientras que si lo hace por sí misma tiende a la pureza y a su vez al estado que se llama sabiduría. Aquí podríamos establecer una diferenciación entre alma y cuerpo:
ALMA
CUERPO
Lo divino
Lo humano
Lo inmortal
Lo mortal
Lo inteligible
Lo sensible
Lo indisoluble
Lo compuesto/soluble
Lo no cambiante
Lo cambiante
Lo siempre parecido a sí
Lo nunca parecido a sí


Con lo cual, el alma del filósofo que se aleja del cuerpo procurándose de volver sobre sí misma y meditando, se estará preparando para la muerte. Si esto ocurre, el alma tiende a un ser semejante a ella y se purifica y si se abandona a los placeres del cuerpo sale lastrada del mismo y constituye la de las malas personas. Renunciar a estos entonces es una manera de acercarse a la naturaleza de los dioses y el alma contempla lo verdadero, divino e inmutable estando por encima de la opinión.
            A pesar de las explicaciones, tanto Simmias como Cebes no están conformes con la explicación de su maestro. La objeción del primero es que el alma es la armonía de lo que el cuerpo está compuesto, por tanto una vez muerto el cuerpo también muere el alma. La del segundo se refiere a que debe gastarse el alma según va mudando de cuerpo, hasta que finalmente se agota y perece. Sócrates va a refutar estos argumentos de una forma sencilla: al primero le mostrará que la armonía no es como el alma y al segundo, mediante su experiencia vital, le demostrará que aunque las cosas nazcan de los contrarios, en las esencias los contrarios no se admiten por tanto el alma no puede admitir la muerte.
            A Simmias le hace ver que la armonía no existe antes de las cosas que le hacen emerger. Sin embargo, el alma existe tiempo antes del nacimiento de aquel envoltorio que luego ocupa. La armonía podrá ser más o menos dependiendo de los acordes, el alma no podrá más que ser. Además, si admitimos que el alma y la armonía son lo mismo, no podremos encontrar rastros de vicio en la primera porque la segunda no admite la disonancia. Como el alma gobierna y dirige las cosas que componen el cuerpo, resistiéndolas y reprimiéndolas, es de naturaleza más divina que la armonía.


            A Cebes le contará cómo empezó a alejarse de los excesos corporales, ya que encontró el placer en preguntarse por las causas de todo gracias a la física y a Anaxágoras. Lo que nos quiere decir es que toda idea existe en sí misma y que, hablando de esencias,  lo contrario no admite a su contrario. Como el alma hace que el cuerpo viva su contrario es la muerte, el alma entonces puede admitirla por lo tanto es inmortal: está exenta de perecer. En definitiva, la muerte se lleva el cuerpo y libera el alma. Por eso Sócrates no teme a la muerte porque él en esencia no muere, lo hace su cuerpo. Su alma descenderá a los infiernos en compañía de los dioses.


[1] Purificación del alma: cuando se separa del cuerpo para sólo tener que volverse sobre sí misma sin tener en cuenta algo más (el cuerpo). Esto lo produce la muerte, por eso los verdaderos filósofos trabajan para morir. La virtud de estos es la fortaleza porque no tienen miedo a morir, la sabiduría hace aún más verdad esa virtud.


Episteme: conocimiento objetivo

Episteme: conocimiento objetivo
La pregunta sobre qué es el conocimiento es continua en Filosofía. Descartes dio un giro importante al afanarse por encontrar un manera de asegurarse de que el conocimiento es objetivo y creyó conseguirlo al aplicar el método matemático a la filosofía. Será en el idealismo alemán donde se recoja de forma paradigmática el problema acerca de cómo conjugar la sensibilidad con el intelecto. Kant, como podremos escuchar en una de las ponencias, retoma esta discusión, que no parecerá cerrarse hasta llegar a Hegel y a su intento de establecer la Filosofía como ciencia del Absoluto. Sin embargo, el mismo problema que tenemos hoy en día al hablar de qué es el conocimiento y la ciencia, como conocimiento objetivo ya está en Platón.


Platón en El Teeteto intenta dar respuesta a qué es la episteme, sin que satisfaga ninguna. Las tres definiciones son: el conocimiento es percepción (151e-186e); es opinión verdadera (187a-200d); y es opinión verdadera acompañada de una explicación (201a-210b).

            Dejando de lado la explicación que hace de la percepción me centraré en ver cómo la ciencia es el conocimiento cierto y verdadero, infalible y universal y que tiene como objeto lo absolutamente real. Lo absolutamente real, para Platón, no es lo más físico, sino lo más inteligible: las ideas. Y su preocupación es cómo podemos llegar a ellas si es obvio que nuestro conocimiento comienza por lo sensible.

            En el segundo intento de dar una respuesta Platón observa que la ciencia no puede ser sensación ni percepción que provengan del cuerpo y no ofrezcan claridad ni precisión; debe advenir, para alcanzar la verdad y el ser, una actividad superior del alma, que llama razonamiento u opinión. (186d). Dentro de la pregunta por el conocimiento se instala la pregunta por  qué es lo falso, para no caer en ello. Es decir, cómo no equivocarnos, cómo podemos estar seguros  de la objetividad de nuestro conocimiento.

            Por último, desarrolla de la tercera respuesta, la ciencia como opinión verdadera acompañada de una explicación (logos). Para esclarecer a qué se refiere con “logos” utiliza un modo de razonar que puede resultar muy cercano para nosotros: afirma que no conoceremos un carro hasta que no conozcamos todas sus piezas. (¿No buscamos hacer eso hoy en día nosotros para comprender la mente, o el bosón de Higgs?). No obstante, Platón no se queda conforme, puesto que simplemente enumerar no puede ser ciencia, ya que carece del rasgo definitorio de la infalibilidad.

            El diálogo no cierra, es aporético. Sin embargo, eso no significa que no haya una respuesta. Antonio Alegre en la introducción a esta obra defiende, precisamente, que lo que trata de decirnos Platón es que “si se pretende definir la ciencia sobre supuestos sensoriales, con referencia sólo a lo individual y concreto, prescindiendo de la parte intelectual, que en este caso serían las Ideas, uno se ve abocado al fracaso” (Alegre 36).

Breve biografía de Platón en vídeo.

Breve biografía de Platón.
Filosofo griego, discípulo de Socrates y maestro de Aristóteles(428 - 347 a de JC). En sus doctrinas se hallan conceptos que se acercan a las ideas cristianas, resumen la sabiduría de la antigua Grecia y constituyen el más alto exponente del idealismo - ya que la base principal de su filosofía son sus Ideas- son también notabilísimas sus teorías acerca del Estado, que le consagraron como un excepcional filosofo político. En el 389 a.c fundo en el jardín de Academo, en Atenas, su famosa Academia, donde durante largos años ejerció su magisterio. De sus obras han llegado hasta nosotros sus celebres Diálogos, en numero de 35, en los que figura como interlocutor su maestro Socrates. Entre ellos figuran los titulados: La Republica, Fedon, Fedro, El Banquete, Las Leyes, Laques, etc.



Alma, cortometraje de animación

El animador granadino mezcla con muy pocas palabras una idea filosófica en vídeo de animación.
Cuando se trata de Rodrigo Blass hay que reconsiderar su paso por la multinacional cinematográfica Pixar (animador en obras como Buscando a Nemo, Up y Ratatouille) , en esta ocasión se ha lanzado en solitario con esta magnifica obra. Un corto fantástico acompañado de una gran banda sonora como la de Mastretta.

Desde el punto de vista filosófico, creo que es importante destacar el "poderoso"ritmo de concepción conceptual en la imagen, la obra entera da lugar a abstracciones que se concretan en la imagen, parece que bajo el concepto de alma se detalla -sin palabras- la formación del ideario infantil. Por otra parte, como cualquier obra digital decente, se apoya tanto en las relaciones de imagen movimiento (que expresaron Bergson y Deleuze) como en la descripción del proceso adueñante del ideario platónico en un pequeño infante.


Cortometraje la alegoría de la caverna hecha en plastilina.

Muy entretenida adaptación de la alegoría de la caverna hecha en plastilina, el video en ingles y con subtítulos en castellano, te introduce en uno de los principales conceptos metafóricos de Platon, principalmete creado para los que se inician en filosofía



Video adaptación de la alegoría de la caverna hecha en plastilina. 
Cortometraje realizado por Bullhead Entertainment sobre la alegoría de la caverna (Libro VII de la República).

De la Idea Platónica al agenciamiento Deleuziano

Platón abrió las puertas del mundo inteligible al ciudadano, comenzó la escolé ha mostrar la claridad solar de las formas en el intelecto, el como de la perfección de las ideas enlazando metáforas sobre carros y cuevas, y así el filósofo encontró su ámbito de acción en la idea.

Ideas que pasaron años en boca de todos creando grietas de imaginación, empañando la claridad en esta, después llego “el cielo” y dejo de ser mundo inteligible, así ideas disfrazadas de ángeles divinos charlaban en cavernas con religiosos metódicos y hasta se escuchó que hacia falta morir para conocer a Dios.

Después quien sabía algo callaba, disfrazaba sus ideas en imágenes populachas, el poder recogía imágenes y creaba situaciones de conveniencia entre santos, luego hablaron sobre ideas camufladas indescifrables y cayeron enfermos muchos, reprimidos en un cuerpo inútil y angustiado, frenado por el saber de estos maltrechos creyentes.

Nietzsche cedió, renegó de si como el que trasciende, y disfrazó imágenes en ídolos de barro con prosa salvaje y delicada, llamó la atención del pueblo para invocar verdades insoportables y les rompió los oídos.

Spinoza fue anterior, en todo, como constructor metódico creo una red de araña dotando de orden caótico al intelecto, red capaz de relacionar un punto sobre otro cualquiera con belleza y precisión geométrica. El manual se llamó Ética, centrose en el poder y no en el deber, así resultó ser un juego intelectual de precisión para alejar meticulosamente la emoción de la razón, con el fin de otorgar al intelecto amplitud de acto.

Risueño escribiría tal arquitectura pensando en los cambios molares insospechados de los lectores, estos entretenidos en descifrar la causa primera en cual proposición, mientras todo rejuvenece a pasos agigantados. El libro de la alegría, o manual de instrucciones sobre el individuo en Dios, es su nombre verdadero.

Así pues, para conocer a Spinoza fue necesario un salto en el tiempo justo para romperse los oídos.

Al fin, se puede jugar con la filosofía, transformar ideas, jugar a la mentira y representar el arte en la búsqueda de intensidades.

Ya toca Deleuze, juguetón, profesor, bebedor de whisky, aprendiz y niño. La filosofía es diversión, creatividad, motivación, alegría eléctrica en tu cabeza.

¿Cómo? Se preguntó Deleuze, ¿Cómo todo?, pero ¿cómo con más intensidad?, así hacen los niños.