Síguenos por email

Buscar

Todas las publicaciones.

    Mostrando entradas con la etiqueta Pop-Filosofía. Mostrar todas las entradas

    Filosofía para bufones


    Recensión del libro: Filosofía para bufones: La historia del pensamiento a través de las anécdotas de los grandes filósofos, de Pedro González Calero. Colección Ariel, 2007, 185 págs.

    Con qué puede ser más compatible la filosofía que con el humor, y no porqué ésta naciera haciendo reír a una joven esclava tracia, sino porque siempre se ha dicho que el sabio es aquél que se ríe de sí mismo, porque lo que se aprende de manera divertida nunca se olvida, porque en definitiva la vida es un gran chiste. Tal vez burlarse de la filosofía también sea –como dijo Pascal– hacer filosofía.

    De esta manera tan singular invita el libro Filosofía para bufones. Un paseo por la historia del pensamiento a través de las anécdotas de los grandes filósofos a un acercamiento al mundo filosófico. Un recorrido por la historia del pensamiento de la mano de las anécdotas y las agudezas de los grandes filósofos. El autor se limita a proporcionar un contexto filosófico a las bromas seleccionadas, pero entre burlas y chistes muestra en ocasiones la cara más cómica de controversias filosóficas. El itinerario se remonta a la Antigüedad clásica donde se destaca sobre todo a los cínicos y cirenaicos, como Antístenes, Diógenes y Aristipo, “viendo que el hijo de una meretriz andaba entretenido tirándole piedras a la gente, Diógenes le gritó: Muchacho, no tires piedras a los desconocidos, no le vayas a dar a tu padre”. Todos ellos discípulos traviesos de Sócrates, al igual que Aristóteles o Platón. Entre la Antigüedad y la época medieval se encuentra una novedad: la filosofía oriental. Un breve repaso a una historia del pensamiento prácticamente desconocida en Occidente, justamente por no tomar en serio los pensamientos de el antimetafísico Buda, el benévolo Confucio o el desconocido Chuang Tzu. A estos pensadores que desplazamos enseguida por no poder dilucidarlos de una religión le siguen las anécdotas del díscolo San Agustín, el ecléctico Ramón Llul o al reflexivo Santo Tomás de Aquino.

    El siguiente destino son las anécdotas de la Modernidad, después de Ockham, encontramos a Descartes, del cual se cuenta en el libro que “una vez estaba dando cuenta de un faisán en uno de los mejores mesones de París. Al verlo, el conde de Lamborn se dirigió a Descartes con estas palabras:
    - No sabía que los filósofos disfrutaran con cosas tan materiales como ésta.
    Contrariado por la impertinencia y la intromisión, Descartes le replicó:
    - ¿Y qué pensabais, que Dios hizo estas delicias para que las comieran sólo los idiotas?”.

    Tras él un amplio repaso a los cientifistas, politicistas y renovadores del pensamiento ilustrado que no es para tomar a risa. Aunque es difícil no sonreír al menos al ver las caricaturas de Voltaire, Rousseau o Kant realizadas por de Anthony Garner. Después de ellos los más dotados para el humor en la filosofía contemporánea fueron Nietzsche o Russell, que con sus mordacidades o deducciones lógicas se hacen un hueco la última parte del libro. Precisamente fue Nietzsche quien escribió que el hombre es el animal que sufre tan intensamente que ha tenido que inventar la risa.

    No debemos buscar en este libro un manual histórico, o una prosa elegante, el autor se presenta como un barrendero, documentalista, profesor de filosofía y titiritero frustrado. No acertaría a decir cuál de todas ellas le llevó a escribir este libro pero la realidad es que me parece una gran oportunidad, primero, para desterrar muchos prejuicios, sobre todo a jóvenes, que la ven como un peso, acercándolos así de una manera atractiva a la historia del pensamiento y segundo, para los que no tenemos ya prejuicios es la manera más refrescante de repasar autores, conocer algo más de su vida y aumentar los comentarios adosados a unos apuntes, una nota a pie de página o un examen. Hoy en día que está tan de moda la filosofía a martillazos quizá haga falta más filosofía a carcajadas como el mejor de los prozacs.

    Libro original en librería: Filosofía para bufones: La historia del pensamiento a través de las anécdotas de los grandes filósofos

    Microensayo de filosofía pop.


     Ok, esta es una pregunta muy, muy actual en filosofía desde que Deleuze le diera salida. ¿En qué consiste la Pop-filosofía? y ¿para qué?, es decir, ¿de que necesidad surge?.

    Se afirmará con gran aceptación, que la conceptualización de Pop-Filosofía surge en régimen de lucha, pero, ¿contra qué se funde en duelo?, la mayor "razón "será ejercer dicotomía contra el pesimismo científico y la putrefacción ideal platónica, o la inutilidad conceptual de las filosofías antiguas. Veámos.

    La filosofía lleva mucho tiempo en estado de «standby», apenas trabajando en formaciones anti-pesimistas -como el cientificismo- que no son muy capaces de aupar personalidades hacia la alegría y el goce. Y el goce es la razón de la filosofía, es su fuerza, la elección de vida que otorga la filosofía, ese es el gran poder que arrastra. El lector de filosofía necesita de conceptos a los que amar y de los que adueñarse, por que un lector de filosofía es un devorador de vida, y necesita de la utilidad de las palabras para saciarse, -por esto se dice que es una virtud poder leer filosofía. Por esto se encuentran problemas al amar filosofías cuyos conceptos fueron creados hace cientos de años, pues no son capaces de aclarar los más presentes problemas.

    De aquí, la necesidad de la pop-filosofía, que es nada más quel crear filosofía al modo de los novelistas o de los guionistas, de inventar y crear soluciones para problemas que cambian. Los problemas requieren de una solución en forma de concepto, es decir, donde el filósofo busque e invente una palabra que complemente y solucione unos problemas concretos. Y esto se llama hacer filosofía. O en nuestro caso pop o micro-filosofía.

    De aquí otra necesidad, a saber, vaciar al filósofo de saberes inútiles, desetiquetar al filósofo como recipiente de saberes filosóficos, es decir, el filósofo hace filosofía que es un arte del inventar, y el comentarista filosófico habla y transmite sus saberes filosóficos, es igual que el futbolista, que hace fútbol y evita -en lo más posible- hablar de el, pues, para eso esta el comentarista de fútbol, para hablar de la historia y mañanas futbolísticas.

    Así, la filosofía-pop existe por dos necesidades: La de crear filosofía y la de diferenciar al filósofo del sabio.