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    Baruch Spinoza a la derecha y a la izquierda.

    A José Rafael Herrera @jrherreraucv un amigo sabio trasatlántico.



    Baruch Spinoza política a la derecha y a la izquierda.

    Spinoza, en su ética desarrolla una lógica muy concreta donde ensalza las múltiples posturas de los cuerpos - imágenes,  ideas vagas,  perceptos,  conceptos de los más elaborados, etc-  que afectan a los individuos - y si nos estiramos un poco de los animales y sus afecciones *1, no es centralista, no hay superioridad de una idea sobre otra. Es un pensamiento libertario a favor de la igualdad y justicia.



    ¿Izquierda o Derecha? ¿Left or right ? 

    La derecha Spinozista no tiene derecha, es liberal en un sentido amplio - esta palabra esta altamente prostituida- y su lógica deja de manifiesto la unión necesaria de Dios - demostrable - con todos los hombres sin distinción. Es decir, demuestra que las ideas se siguen las unas de las otras en los cuerpos (de hombres de todas las razas se entiende) de igual forma que los actos de estos (la palabra y el pensamiento son la misma cosa, ¿ya he dicho que no es cartesiano? ok, no hay cogito ergo nada en Spinoza), y que al ser guiados por afectos es la única "razón" de que no deseen el bien ajeno o posibilitar la "más alegre libertad del individuo *2" en sociedad. Así, en un escenario político la libertad es la base de la igualdad de sus partes componentes, no tiene sentido hablar de Spinoza como de derechas, como tampoco de izquierdas, él cumple el deseo de igualdad sin negar la libertad.

    El filósofo Vasco Eduardo Zugasti (http://elnuevonaturalista.blogspot.com.es y en Twitter como @DchaSpinozista) Escribe una tesis sobre las razas del homo sapiens donde podemos apreciar las diferencias entre pensadores de la época colonial y actual sobre la composición de nuestra especie en distintas razas, esto ayuda a conocer el sentimiento racista de la cultura en época colonial. (ver http://librosdeholanda.blogspot.com.es/2015/09/tesis-iii-hay-mas-de-una-humanidad.html)

    El sostiene que no tiene sentido hablar de Spinoza como de derechas o izquierdas, y lo utiliza como forma irónica.
    "Las ideas de Spinoza eran radicales pero no "derecha" o "izquierda". Tal distinción en sentido político tiene fecha de fabricación (Bueno, 2001), coincide con la posición física que ocuparon los diputados de la Asamblea francesa del 4 de septiembre de 1789, convocados por el diputado Mounier a cuenta del veto regio. Entonces los diputados jacobinos y no realistas se situaron a la izquierda, y los fuldenses realistas a la derecha.
    El término “derecha spinozista” es un guiño a la distinción de David Strauss, que en su Vida de Jesús (1835), distinguió entre una “derecha hegeliana” representada por los discípulos y seguidores de Hegel partidarios del estado prusiano y una “izquierda hegeliana” contestataria, representada por los Junghegelianer (jóvenes hegelianos) entre los que figuraba un estudiante de la universidad Humboldt de Berlín llamado Carlos Marx.""Aquí se entiende la derecha spinozista en el sentido de favorecer la libertad filosófica (libertas philosophandi) para una crítica de la razón grácil." Cita:  http://librosdeholanda.blogspot.com.es/2015/11/la-derecha-spinozista.html

    De izquieda Spinozista bien es Fernando sabater (http://elpais.com/diario/1998/08/16/opinion/903218401_850215.html) ó el filósofo Frances Michel Onfray, pero el caso más representativo y azaroso de la izquierda Spinozista es el de Nicolás González al ser simpatizante y reformador declarado de un pensamiento Marxista para la modernidad como se puede leer en Una polémica con Pablo Iglesias (¿neocomunismo? *3).

    Nicolás González Varela  en twitter @niklasgv podría ser uno que aboga por una izquierda Spinozista, es crítico y antes traductor de los trabajos de Marx - entre otros, encontró que este partió del trabajo político de Spinoza y le dio un orden encadenado y lineal. O eso deja entrever en su trabajo:

    "el joven Marx delinea una genealogía muy significativa: “La actitud de los filósofos más intensivos (intensivren Philosophen), como Aristóteles, Spinoza o Hegel, adoptan una forma más general, menos sumergida en la Forma del sentimiento empírico (empirische Gefühl)"
    "para Marx, Spinoza es el verdadero fundador de la Filosofía como Ciencia de la Verdad"
    Citas en: Marx lector anómalo de Spinoza


    Nicolás quiere reformular el comunismo partiendo de la creación marxista y utiliza una idea de concepto muy central en el planteamiento de su ensayo, muy Spinocista ó Deleuziana -en mi observación, evalúa las ideas desde distintos ángulos y a distintas velocidades de análisis - ¡un ensayista de aupa!,  y si no mira la crítica a Pablo Iglesias - y al mismo tiempo exhaustivo y metódico, de un estilo muy Marxiano, se sigue de aquí que Nicolás pretende el acercamiento hacia una izquierda Spinozista partiendo de Marx y después de hacerlo Marx primero (Qué sorpresa más grácil).


    Sobre el conocimiento de la esclavitud por Spinoza y Descartes:

    En la carta susodicha, Balling, al que se la había muerto un hijo de corta edad hacía poco tiempo, relata que tuvo presentimientos y augurios del fallecimiento con agüeros en forma de quejidos, que anunciaban el fatal desenlace. Spinoza le responde lo siguiente:
    “Lo que yo digo, que no es un caso diferente, ya que puedo confirmar que me ocurrió algo similar el invierno pasado en Rijnsburg, se lo explicaré. Cuando una mañana despertaba de un sueño muy pesado, aclarándose ya el cielo, las imágenes que se me representaron en dicho sueño las podía ver nítidamente ante mí como si fueran cosas reales, en particular la aparición de cierto negro brasileño leproso, que jamás había visto con anterioridad. Esta imagen desaparecía casi por completo cuando, para distraerme con algo y mantenerme ocupado, mi mirada se fijaba en un libro o en otra cosa; en cuanto yo apartaba la mirada de ese objeto y ya no fijaba mi atención en nada en especial, por momentos reaparecía la imagen del etíope (Æthiopis), con igual intensidad anterior, hasta que de a poco se iba desvaneciendo hasta desaparecer. Esto mismo que acaeció en mis sentidos internos os debió de ocurrir con vuestro oído.”
    En pocos lugares pierde Spinoza la compostura y el férreo control de la argumentación como en esta carta. Es además la única referencia explícita en toda la obra de Spinoza a la generalizada institución de la Esclavitud y a la esclavitud de los negros en particular. La figura de un amenazante brasileño era para un patricio medio e informado de Amsterdam, más para comerciante transatlántico como Balling, algo que no necesitaba de ninguna explicación suplementaria. 
    Recordemos que Spinoza llega a la conclusión de que la alucinación auditiva de los gemidos del hijo de su amigo Balling era, de hecho, un presagio de la enfermedad inminente, porque se basa en un conocimiento íntimo del niño, mientras que su sueño del negro sarnoso brasileño no podía ser, en cambio, el producto de una enfermedad física o el delirio. Spinoza explica el significado del delirio auditivo de Balling, mientras no puede ser plenamente consciente de su sueño.Cita de Nicolás González en “Cierto negro brasileño leproso”: un sueño político-filosófico de Spinoza


    De la interpretación de Nicolás del sueño de Spinoza se entiende que no se basa en la ética spinozista para argumentar su conclusión. Si me baso en su ética para interpretar que pudo decir continuó de la forma siguiente: El conocimiento íntimo del hijo (de Balling por Balling) produce la afección de tristeza en Balling, que actúa en su cuerpo escuchando gemidos (el afecto afectado - de afectus a afectio) y anticipando algún abrupto final (la muerte del hijo) que termina por suceder. El conocimiento intimo del cuerpo Spinozista (de su idea natural base mínima de la ética) produce la afección de tristeza en Spinoza (vendría del conocimiento del afecto de humanidad presente en dicho cuerpo), que actúa soñando en la esclavitud su humanidad manifiesta.  Spinoza dice que el sueño se le presenta, no llega a él a través de la razón, no es consciente, no esta enunciado pero sí su pasión, y la pasión esta referida a cualquier esclavo (no lo había visto nunca), se refiere entonces a un cuerpo "social", a la raza y estado de esclavitud como cuerpo que afecta y es premonitorio de algún tipo de final abrupto, como la extinción de la inhumanidad de los esclavos - que sin tener una fotografía del cerebro de Spinoza, o una resonancia magnética (hoy en día no nos aclararía mucho) pero si sus ideas en un mapa parece lógico tras estudiar su ética concluirlo, que la carta a Balling precede o "cohabita" en la consecución de la humanidad misma del cuerpo-raza esclavo.

    Espinosa y su familia comerciaban en negocios trasatlánticos y aunque él no lo menciona por la carta a su amigo Peter Balling en la que cuenta un sueño sobre un negro brasileño leproso, podemos suponer utilizaba a esclavos como fuerza de trabajo - era fuerza de trabajo mayoritaria de la expansión transoceanica, los más demandados los negros "etíopes" que "valían por cuatro indios" en esa época - en cambio en su filosofía no se encuentra mención a su posición frente al esclavismo - a opinión de quien escribe en base a documentación de Nicolás González en sus artículos *4; Spinoza debió darse cuenta del afecto que le "impresionaba" y del esfuerzo que se le venía necesariamente; cambiar de vida libertaria-capitalista para dedicarse a la ética y el escrutinio de sus propios afectos y conceptos. Cuando Spinoza cuenta su sueño y lo compara con los presentimientos y augurios relatados por Balling acerca del fallecimiento de su hijo con los avisos sonoros en sus oídos y agüeros en forma de quejidos que precisamente anunciaban el fatal desenlace,  Spinoza se sincera ante su amigo, le hace complice del desencuentro afectivo de este, de la necesidad de razón y el sitio incorrecto en el que se encuentra el negro de su sueño, quizá surja en "su espíritu" - en su cuerpo- la pre-humanizacion del negro esclavo y la reconoce antes de enunciarla. En cambio el autor demuestra que no conoce el pensamiento de Spinoza desarrollado en la Ética al concluir que Spinoza ve la enfermedad del otro pero no la suya sin dar más datos de su postura. Spinoza es muy claro; si estás enfermo y te pasa igual que a mi, que zumban tus oídos por un afecto,  tanto que "enfermas del afecto", a mi me pasa igual al ver a los esclavos enfermos, que "zumban"  mis imágenes en sueños,  avisando de que mi razón no es soberana,  que hay algo que quiero o acepto hoy que va a morir,  a saber,  el paso de inhumanidad del esclavo negro a humanidad "corporea" Spinozista. El cuerpo Spinozista no puede sino afectar y ser afectado, por una relación de potencia comunicativa.

    "Si la esencia del hombre libre cartesiano es ser une chose qui pense (“una cosa que piensa”), es decir: una substancia cuya naturaleza toda consiste en “pensar”, penser, no meramente extensa, mi unión a mi cuerpo, dice Descartes que “ese Yo (es decir: mi Alma, por la cual soy lo que soy) es enteramente distinto de mi cuerpo y que puede existir sin él.” Existe la plena posibilidad de un cuerpo servil, inerte, ontológicamente disminuido, un cosa que ya no piensa, que puede disgregarse, desmembrarse, en la cual la mutilación no hace más que engrandecer esta âme."
    "¿Spinoza conocía los hechos básicos de la Esclavitud, tenía plena conciencia de la explotación económica del trabajo forzado en las colonias, y sin embargo, no dijo nada? Si es así, se trata de un silencio irresponsable, racista y revulsivo."
    "¿tiende la filosofía práctica de Spinoza a autorizar la institución de la Esclavitud?""Trataremos con cierto detalle a Descartes, de enorme influencia reconocida en el propio Spinoza. En toda la obra filosófica cartesiana no hay casi menciones a la cuestión de la Raza, el Racismo o la Esclavitud"
    "Este razonamiento político cartesiano vale para el tema del Racismo y la Esclavitud, esas imperféctions de los grandes cuerpos políticos europeos. La figura fantasmagórica del Esclave como antítesis del hombre racional y libre, sin embargo, aparece como la encarnación de la falsedad y las gratas ilusiones. El uso de una palabra en un enunciado es siempre una instancia de la misma palabra. En sus Méditations metaphysiques, obra que poseía Spinoza en su biblioteca personal"
    Citas en “Cierto negro brasileño leproso”: un sueño político-filosófico de Spinoza

    Nicolás en su ensayo del sueño "fantasmagórico" de Spinoza le atribuye y supone actitudes de sus contemporáneos, mucha información que no aporta nada a concluir en este ensayo. No parece entender - por momentos - que Spinoza no hace esta distinción Cartesiana, que para él cuerpo y alma son una misma cosa, por lo cual el esclavo tiene alma. {Ahora especulo sobre lo que pensaría el de Holanda *5} . Si pensamos a Spinoza como un necesitado de amistad, sería una razón más para publicar su ética postmorten y no quedar completamente aislado de sus amigos comerciantes, ellos no aceptarían la "humanidad del esclavo" , podría haber ocultado su nuevo status quo de una forma completamente egoísta por miedo a la soledad futura, ¿por qué no?, ¿y qué más sabemos?, pues sabemos que se lo comunicó a su amigo, de lo que se sigue -al menos-  que aceptó el afecto de esa imagen y sabemos que no hizo distinción en la ética entre cuerpos de segunda o primera, los trató a todos por igual, al mismo tiempo que abandono el comercio y se dedico a la teoría filosófica por completo.

    Sobre esta cuestión expuesta por Nicolás en seis artículos se muestra la inhumanidad de la sociedad ante las nuevas razas de esclavos encontradas en un proceso que duró doscientos años, Spinoza llega hasta el reconocimiento de humanidad del esclavo anticipada por estos "sueños negros" . En cualquier caso y fuera de mi especulación, el demuestra una cosa, que Spinoza conoció de forma viva la corporeidad desafiante del pueblo-raza esclavo, y que posiblemente le cambio la vida -el pensamiento.

    Spinoza no es Cartesiano, en la ética es su antítesis, anti-cartesiano. Es humanista, no tengo forma de razonar dentro de su trabajo la diferencia de una segunda parte de humanos de menor nivel (si en Descartes y sus contemporáneos, por esto fué mal entendido en su época y parece que hoy también) y parece una norma cultural de la época que él "incumple" a través de su entramado propositivo de forma parecida a como en el  futuro los hombres reconocerán silenciosamente la humanidad artificial de los robots autómatas. A todo esto Spinoza se basa en axiomas formulados en estratos más pequeños que el cogito, y por esto se asemeja al conocimiento neuronal actual, y huye de nombrar el problema social de la esclavitud pero da solución: un cuerpo (una idea) contenida en otro cuerpo (la raza de negros esclavos, o el grupo de fontaneros, o las mujeres que toman café por la mañana por ejempo) presentaría exactamente la misma libertad de multirrelación, de infinito movimiento, y esto se acepta externamente (en la palabra, el gesto, el cuerpo) como internamente (en la idea de la palabra, el movimiento de las ideas, el cuerpo igual a alma). No vale la suposición de que Spinoza cree o sigue en la idealización esclavista a sus contemporáneos (por falta de pruebas y la interpretación de un sueño) pues Spinoza rompe con ellos ya desde el primer axioma de su ética. Nicolás dice de Spinoza que es naturalista, pero no termia de aclarar que tiene el punto de vista opuesto al cartesiano, opuesto al de sus contemporáneos, solo mencionando que es crítico cartesiano.

    Nicolás presenta una lógica audaz (aunque no se define como lógico y en cierta ocasión aparte la cualidad de su análisis), es un filósofo fino, excelente articulador, encontrador de tesoros y desde hace días admirado y querido - leído y a leer - pero en ocasiones parece que actúa como aquella feminista de Twitter que se quejaba del machismo existente en nombrar a la tierra planeta azul que es el color asignado al sexo masculino. ¿No será que la incapacidad de concebir una forma cultural racista imposibilite apartar la vista de ese afecto de tristeza? ¿Será ese su "Spinoza ha muerto"?.

    Desde que se abolió la esclavitud el capitalismo liberal se transformó en un híbrido liberal-socialista (¿Neoliberal? ¿Neocomunista?, ¿que queremos esconder con el Neo?) tras la revolución industrial en Inglaterra el derecho legítimo del sentimiento asalariado y la consecución de la lucha de clases. El campo político cambió y la política democrática se ha convertido en un mano a mano entre representantes de quienes quieren crear riqueza y quienes velan por los derechos de quienes ocupan el lugar de los antiguos esclavos, los trabajadores asalariados. Y una cosa sobre la otra hace que haya más riesgo que beneficio y más penuria que derechos. Menos beneficios, peores sueldos y condiciones asalariadas y, si existen leyes a favor del asalariado - cuando ganan los "rojos"- una situación de más bajo beneficio extingue el trabajo y eleva la tasa de paro ó si ganan los azules bajan su exposición al estado - por que se supone que bajan impuestos - reduciendo su riesgo y se quedan tan panchos los libreales de a pie con sus "á, pues inténtalo tú ", "aprende a buscarte la vida" ó "aléjate de papa estado socialisto". Aquí encontramos un problema antiguo, que no se solucionó, que siempre ha sido un tira y afloja, y que seguramente no se solucionará mientras la mano de obra sigan siendo integrantes de nuestra propia raza. Homos somos todos.

    Pero,  ya se fabrican esclavos  inhumanos, maquinaria industrial, procesos automáticos. 
    ¿Y la automatización industrial, los robots autónomos, los vehículos controlados autónomamente por satélite? ¿Qué pasará cuando la mano de obra sea 80% inhumana, maquinaria sin neuronas ni cortex, con circuitos y bits? ¿Como defender a quien no sabe competir como un burgues moderno, - quien no produce para si, por propia voluntad-? ¿Qué pasará con quien no vive en el mundo salvaje moderno del capital? Los retos para la defensa futura del más desfavorecido, el individuo rezagado en una "libertas as infinitum", pasa por un giro hacia una izquierda liberal que vele por dotar de medios de producción y capitalización al que no participa, al que no tiene o puede. una vuelta a la mano de obra gratuita a través de la tecnología y maquinas industriales autónomas en el futuro sería al modo del Liberalismo apoyado en la esclavitud del siglo XVII al XVIIII; una relación donde todos los comerciantes ganan, pero, ¿no puede quedar nadie fuera? Si los únicos que no ganan son los que no comercian, los no comerciantes tienen un futuro de pobreza, aburrimiento e inanición en una sociedad auto-mecanizada productivamente. ¿En esta sociedad, cabría renta básica u otra forma de cubrir necesidades y libertades básicas?

    ¿Y en España qué?

    En España, este país que suele cometer los errores de la humanidad más grandes con antelación al resto, quizá, hoy seamos pioneros en una gran solución la de crear una "izquierda Liberal" que empiece a luchar por las posibilidades futuras de quienes no tienen a su alcance gran cantidad de producción, como la de autónomos que serán más numerosos en un futuro previsible.  La crítica en la izquierda antigua, la que se esfuerza en que el precariado siga siendo el proletariado Marxista con rasgos de pluralidad, la que se viste de nueva, la crítica rigurosa la hace Nicolás González en la carta a Pablo Iglesias.

    Notas:

    1*  Deleuze desarrolla un mapa afectivo incluyendo a las especies animales después del estudio de Spinoza como se aprecia en esta clase transcrita : http://www.webdeleuze.com/php/texte.php?cle=12&groupe=Spinoza&langue=3

    2* Alegres por no estar afectados por pasiones,  no pueden ser más libres en sociedad; política y comercio.  En fin, republicanismo iluminista del siglo XVII

    3* Siempre es guay poner Neo a una palabra antigua, no es por nada.

    4* Artículos de Nicolás González en Rebelión http://www.rebelion.org/mostrar.php?tipo=5&id=Nicol%E1s%20Gonz%E1lez%20Varela&inicio=0. En este escrito se habla sobre a las series: Marx, lector anómalo de Spinoza, “Cierto negro brasileño leproso”: un sueño político-filosófico de Spinoza y Una polémica con Pablo Iglesias 

    5* Mi especulación tiene una probabilidad de certeza mínima, la expongo así como crítica al ensayo “Cierto negro brasileño leproso”: un sueño político-filosófico de Spinoza, que no se basa en las proposiciones del holandés para imputarle de racismo complaciente sino en asunciones externas a él y especulativas, como cuando muestra que unos escritos de Vanini (de carácter bastante sectario y producto de habladurías de la época) podrían ser escritos por Spinoza (como así pensaba la "gente" entonces) o que era contemporáneo de este u otro autor y podría tener este otro punto de vista, o "seguramente pensase como el".  Esta forma de "investigar" el pensamiento de un filósofo conlleva un riesgo alto de equivocarse,  como seguramente me equivoque yo en mi especulación.

    Sobre el miedo

    Sobre el miedo
    Se analiza el miedo como fenómeno humano en relación con el poder religioso y el poder político-económico y se defiende la libertad como un acto de valentía, es decir, como un proyecto de vida que incluye el afrontamiento y la superación de los miedos en multitud de situaciones. Para acabar, se hace referencia sucintamente al tratamiento que el miedo ha recibido en las filosofías de Epicuro, Hobbes y Spinoza.

    El miedo es una de las principales pasiones del ser humano y, por ende, una de las más interesantes desde todos los puntos de vista que se ocupan del estudio de la condición humana.

    Lo primero y más evidente es que, desde el punto de vista puramente biológico, el miedo es una emoción sin la cual no podríamos llevar adelante la vida. El miedo, presente en todas las especies animales, tiene un valor adaptativo insustituible como mecanismo preventivo contra los peligros que amenazan la supervivencia. No solamente nos proporciona una información indispensable para advertirnos de la presencia de estímulos amenazantes, sino que además nos prepara para ofrecer respuestas eficaces a través de diversas estrategias de evitación. En los vertebrados complejos, existe un órgano específico del cerebro encargado de alertarnos del peligro: la amígdala cerebral. Sin unas ciertas dosis de miedo, no podríamos ni siquiera estar vivos.

    Sin embargo, no todo se queda ahí. El miedo, además de ser un mecanismo de supervivencia, es otras muchas cosas más. En el caso del ser humano, el miedo adquiere dimensiones nuevas (emergentes) respecto al nivel biológico, pues se convierte además en un fenómeno psíquico, social y político, por lo que es preciso considerarlo además desde otras perspectivas.

    Dada la vasta amplitud del tema, me centraré solamente en algunos aspectos.

    El miedo en relación con la religión 

    El miedo está en el origen mismo de la religión, según algunos autores como Bertrand Russell.

    Es en parte el miedo a lo desconocido, y en parte, como dije, el deseo de pensar que se tiene un hermano mayor que va a defenderlo a uno en todas sus cuitas y disputas
    Libro: B. Russell, Por qué no soy cristiano, EDHASA, Barcelona, 1979, pp. 17.18 

    El miedo a la muerte, a la enfermedad, al dolor, a la desgracia, genera en las personas la angustia que les conduce a inventarse un mundo trascendental en el cual encontrar el consuelo que no son capaces de hallar en esta vida limitada e imperfecta.

    La religión ha usado siempre el miedo como su más poderoso instrumento de dominación, hasta tal punto que podría decirse que las instituciones religiosas son el paradigma de este tipo de manipulación social. A las personas se las educa desde su infancia en el miedo al pecado, a lo impuro, a lo diabólico. La introyección del discurso represor facilita el control de los creyentes. Algunas religiones se sirven de la amenaza del sufrimiento infinito y eterno para atemorizar a aquellos que no creen en sus dogmas y no cumplen sus normas. En los textos fundadores de las grandes religiones monoteístas el miedo se encuentra totalmente inserto en sus principales relatos. El Salmo 111:10 dice: "El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; buen entendimiento tienen todos los que practican sus mandamientos. Su loor permanece para siempre".

    El quebrantamiento de las prohibiciones conlleva graves consecuencias. Al impío se le castiga de forma inmisericorde. Las persecuciones contra los infieles, los herejes, las brujas, permiten establecer un férreo sistema de exclusiones gracias al cual se define el orden social que desea preservarse. La lógica del premio y el castigo perpetúa, además, la infantilización de la sociedad. Quienes actúan de determinada manera por miedo al castigo, no actúan con la convicción racional de estar haciendo lo correcto; son por ello veleidosos, pusilánimes y no dignos de confianza.

    Las religiones alientan el odio hacia los creyentes de otras confesiones y promueven la intolerancia sirviéndose también del miedo a lo "diferente": así se forjan las identidades culturales cerradas en torno a la defensa de tradiciones premodernas en las que el respeto a la persona no cuenta lo más mínimo.

    El miedo en relación con el poder político y económico

    Todos los totalitarismos sin excepción abusan del miedo como instrumento de cohesión social. Solamente de esa manera se comprende que las personas puedan ponerse al servicio de un tirano y luchar por defender unos ideales que, de otro modo, les resultarían totalmente insoportables.

    Las dictaduras refuerzan su poder, al igual que las religiones, definiendo de forma explícita y clara quiénes son los enemigos a los que temer. Los enemigos pueden ser externos pero también internos. En toda sociedad basada en el miedo se generan múltiples chivos expiatorios a través de los cuales se pretende purgar todos los grandes males: los inmigrantes, los comunistas, los masones, los judíos, los homosexuales, las mujeres, etc. Aparecen agentes peligrosos por todas partes, que ponen en riesgo el buen orden y atentan contra los valores patrios.

    El miedo justifica también toda clase de limitaciones a la libertad individual en nombre de la seguridad. Desde medidas encaminadas a proteger la salud pública hasta medidas que conllevan censura en medios de comunicación u obstáculos para la libertad de expresión. La tensión permanente se apodera de los sujetos y éstos ceden sus derechos en beneficio del poder político, que los limita o suspende arbitrariamente con el falso pretexto de garantizar de esa forma el interés general de la sociedad.

    El miedo, más que una fuente de legitimación, es un sustituto para la falta de legitimidad, cuando un Estado no puede o no quiere cumplir con la que es su función básica y primordial: proteger y garantizar los derechos fundamentales de sus ciudadanos. En ese caso el miedo es lo único que puede evitar un levantamiento popular. Si los oprimidos no se sublevan ante la tiranía del soberano, será por el miedo a perder su propia vida en el intento.

    Y las dictaduras pueden conseguir que los trenes marchen a horario, pero no que los ciudadanos gocen de sus derechos ni cumplan con sus deberes para con sus semejantes. En efecto: cuanto mayor es la coerción, tanto menor la solidaridad, porque el asustado se limita a sobrevivir
    Cita: Mario Bunge, "Cómo perder el miedo", en http://mariobunge.com.ar/articulos/como-perder-el-miedo

    Pero del miedo se sirven también las democracias. El ataque contra los derechos humanos que acometió la administración Bush tras el 11-S, usando como coartada el miedo al terrorismo islamista, sería un ejemplo perfecto de ello.

    Alimentando el miedo a lo peor, un gobierno democrático puede acometer determinadas reformas sin apenas respuesta social, presentando tales medidas, falazmente, como la única manera de evitar una catástrofe. De esta manera, hasta las reformas más injustas e impopulares pueden ser aceptadas con resignación por parte de muchos ciudadanos, que en la disyuntiva de elegir entre lo malo y lo peor, prefieren lo primero.

    En las economías capitalistas, el miedo es un fenómeno ampliamente extendido. En un contexto de desocupación masiva, el miedo a perder el empleo fuerza a quienes lo tienen a aceptar condiciones laborales draconianas que rozan la esclavitud. En la competición por bienes escasos, en general hay muchos perdedores y la mayoría de los individuos tienen miedo a resultar afectados.

    Así lo explicaba el sabio José Luis Sampedro en una entrevista: "si usted amenaza con la guillotina pero luego no mata a nadie, puede esclavizar a quien quiera. Ellos pensarán: 'al menos no estamos guillotinados'". Mediante el uso político del miedo es como la democracia queda burlada, y los derechos de los ciudadanos, destruidos. 

    El miedo y la libertad 

    Para ejercer la libertad hace falta, claro, enfrentarse al miedo. Pero el ejercicio de la libertad, a su vez, produce miedo a muchas personas, tal como estudió Erich Fromm en su célebre obra El miedo a la libertad. Es el miedo a salirse del grupo, a quedarse solo, a ir contra la mayoría social. Muy pocas personas son capaces de sobreponerse a este miedo. Los sucesos del siglo XX prueban que muchas personas renuncian a sus posibilidades de libre realización individual por el temor al desarraigo y el aislamiento; no quieren pagar el precio de incertidumbre y la pérdida de valores primarios que conlleva la independencia, y menos todavía en condiciones de precariedad económica e inseguridad sociopolítica. Buscan refugio a cambio de sumisión absoluta. La angustia y el desprecio que sufren hallan un lenitivo en la entrega a la causa, en la disolución del yo en el todo orgánico que los acoge. 

    La libertad llevada hasta sus últimas consecuencias, reflexivamente asumida, significa autonomía. La libertad como autonomía no implica ausencia de normación: también está sometida a normas, pero no son las normas de la tribu, sino las de una ética universal que tiene como primer principio el respeto a la dignidad humana en toda circunstancia y que puede, por tanto, entrar en conflicto con la ley del lugar. La libertad así entendida es una libertad positiva, un poder, una capacidad, mediante la cual el sujeto se autoafirma como tal y afirma, al mismo tiempo, el respeto a la humanidad que en él se expresa. 

    El miedo únicamente se supera con la acción. Pero no con una acción aislada, sino con un cúmulo de acciones a lo largo del tiempo, lo que genera un hábito: el hábito de la valentía. "No es valiente el que no tiene miedo, sino el que sabe conquistarlo", dijo Nelson Mandela. La valentía es una virtud del carácter que se refiere no solamente a la búsqueda de la felicidad por parte del individuo, sino a la justicia e incluso a la verdad, pues también hace falta ser valiente para someter a crítica los dogmas y mitos que cercenan el libre pensamiento. La valentía es la libertad en acto, dicho en pocas palabras; es la energía creadora sin la cual ni siquiera sería posible iniciar un proyecto de vida. Es decir, incluye una determinada manera de afrontar los miedos en todas las situaciones de la vida, y es por ello una de las principales virtudes éticas. Sin coraje nos faltaría la capacidad de resistir ante las trampas del miedo que nos impiden ser felices, careceríamos de la perseverancia necesaria para llevar a buen término nuestras decisiones y no podríamos defender la verdad ni la justicia ante aquellos que las amenazan. 

    El miedo en tres autores: Epicuro, Hobbes y Spinoza 

    Me detendré en el caso de tres filósofos: Epicuro, Hobbes y Spinoza, por considerar que sus teorías son las más relevantes (o al menos, las más fértiles) en lo relativo al estudio del miedo. 

    La referencia a Epicuro es obligada. Su famoso "tetrafarmacon" se presenta explícitamente como la medicina para luchar contra los cuatro principales miedos que atenazan el alma humana: el miedo a los dioses, el miedo a la muerte, el miedo al dolor y el miedo al fracaso. Inaugurando una tradición de filosofía libertaria, radicalmente humanista y materialista, Epicuro propone una filosofía que consiste en gozar de los placeres de la vida, saber discernir entre los placeres convenientes y los no convenientes y compartir con los amigos tanto la vida como el conocimiento. 

    Con Hobbes, el estudio del miedo es afrontado desde una nueva perspectiva. Hablando de su nacimiento, Hobbes dijo: "el miedo y yo nacimos gemelos". Hobbes le asigna al miedo un papel positivo y creador en el orden social y político. Será el filósofo inglés quien inicie toda una tradición de filosofía política netamente conservadora basada en el llamado "pesimismo antropológico": el hombre es lobo para el hombre. Según Hobbes, el miedo es lo que mueve a los seres humanos a someterse a la autoridad de un Estado. En estado de naturaleza, los seres humanos habitan un mundo brutal y despiadado en el que rige la ley del más fuerte. En tal situación, viviríamos a merced del arbitrio violento de los otros y veríamos constantamente amenazada nuestra vida. El miedo a la muerte lleva a las personas a pasar de un estado de naturaleza a un estado basado en un contrato fundacional. Es decir, para evitar el extremo de la guerra permanente, las personas ceden a un soberano todos sus derechos y entonces surge el Estado como un ente capaz de garantizar la seguridad de todos. ¿Cómo impone el Estado su autoridad? Mediante el miedo al castigo, a través de la coerción y el uso de la violencia institucionalizada. El miedo, y solamente el miedo, es el que está en el origen del poder legítimo del Estado y es el que permite, además, su continuidad. En la teoría de Hobbes encuentran argumentos aquellos que defienden la legitimidad de estados autoritarios y autocráticos; por eso Hobbes fue partidario del absolutismo monárquico, sistema basado en el máximo miedo. 

    Frente a esta concepción antropológica y política tan oscura y, vale decir, antihumanista, surge la filosofía de Spinoza como un maravilloso destello de lucidez y confianza en el poder de la razón. El miedo, según lo aborda el judío holandés, es una pasión negativa que, junto con la esperanza, es uno de los grandes males que conducen al ser humano a vivir en la servidumbre. La superstición permite engañar a los hombres y

    [...]disfrazar, bajo el especioso nombre de religión, el miedo con el que se los quiere controlar, a fin de que luchen por su esclavitud como si se tratara de su salvación
    Libro: Baruch Spinoza, Tratado teológico-político, Altaya, Barcelona, 1997, p. 64

    El respeto a la autoridad y las leyes es necesario para la conservación del Estado, de ahí que el miedo sea un instrumento útil, pero no puede ser un fin en sí mismo. Es necesario un aumento de la racionalidad y el encauzamiento de los afectos colectivos en aras de la concordia. Sólo en sociedad es posible perfeccionar la naturaleza humana y lograr la felicidad. Nada hay más útil al hombre que el hombre. No es el miedo la base de la convivencia social y la armonía, sino el deseo de incrementar la libertad y la felicidad, puesto que solamente en sociedad podemos ver aumentada, con ayuda de los otros, nuestra potencia individual. La autoridad no significa coacción sin límites: el amor a la libertad es irrenunciable. El ser humano tiene la capacidad de construir y compartir, de mejorar y crecer. Unas adecuadas instituciones permitirían a la multitud libre cultivar la vida en común sin necesidad de imponer el miedo. En una sociedad sana los seres humanos se comportan los unos con los otros de una manera confiable, honrada y justa. El sabio es quien posee la virtud de la fortaleza, que se desdobla en dos: firmeza, cuando va referida al propio sujeto, y generosidad, cuando va referida a los otros. Una concepción como la de Spinoza vale para justificar la legitimidad de la democracia, en particular en su versión de democracia republicana: es decir, aquella que, para su correcto funcionamiento, exige la presencia de la virtud pública.