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UN GESTO DE PROTESTA CONTRA LA VIOLACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS





Por Juan Martin Masciardi


El alemán carece de lógica:

¨…la preposición ohne(sin) va con la cuarta declinación, la preposición mit(con) va con la tercera declinación. ¿Por qué? Ambas preposiciones significan el aspecto positivo y negativo de la misma relación y por lo tanto deberían ir con la misma declinación¨

Brigitte es de esas personas que a cada hecho de su vida le da su toque épico. No acepta fisuras ni contradicciones, adhiere a los postulados voluntaristas que sostienen que  todos podemos conseguir cualquier cosa con sólo mantenemos firmes en nuestra decisiones, es cuestión de proponérselo. Cada uno debe luchar y afirmar su lugar en el mundo. Ser coherente, mantener una relación de coherencia entre lo que se dice y se hace, razonamiento lógico y sentido común son los signos distintivos de una vida limitada al plano de los hechos que se traducen en los contenidos de su mente. A eso llama coherencia, lo que piensa es. Brigitte articula coherencia y lucha. Luchar, ese es el punto, el término que mejor la define. Además es lógica, y en ella ésta se relaciona con el sentido común, eso le da tranquilidad.

¨No es lógico, ya lo sé, pero ése es el uso que se ha ido imponiendo a lo largo de los siglos- decía como si quisiera pedir a la joven francesa que se compadeciera de un idioma maldecido por la historia-¨.

El profesor de alemán es un joven que se sabe extranjero, se disculpa por algo que lo excede. Disculparse es una respuesta correcta bajo la lógica de Brigitte porque no tiene derecho a defenderse, porque en él falta la verdad, el profesor se excusa en la tradición, en el uso cotidiano que hacemos del lenguaje y en el paso del tiempo. Brigitte le niega al idioma alemán su ser histórico porque así funciona su lógica. Las palabras son. Deben responder a una lógica interna que les permita una coherencia que no pueda ser rota por el uso en el habla o de su mal uso sería más apropiado. Las palabras deben ser fijadas como compartimientos estancos sin sufrir alteraciones. Así trabajan quienes conforman los diccionarios y dictan las definiciones de las palabras, agrupándolas en orden alfabético. Trabajo difícil pero más que trabajo es éste un castigo del infierno.

¨Estoy contenta de que lo reconozca. No es lógico. Pero un idioma tiene que ser lógico (…) Un idioma que no es lógico pueden aprenderlo los niños, porque los niños no piensan. Pero nunca pueden aprenderlos un extranjero adulto. Por eso para mi el alemán no es un idioma internacional¨.

Luego abandona la clase, ha logrado su victoria silogística. El alemán no es un idioma internacional porque no es lógico, por lo mismo cualquier idea de hegemonía imperial es absurda, una falacia. No es posible un imperio alemán porque carecen de idioma. Para ser un imperio deben poder imponer su lengua, su idioma. Brigitte como buena lógica conforma razonamientos: los niños no razonan entonces sólo los niños pueden aprender cosas ¨ilógicas¨.  Toda persona de bien cree en dios, juan martin no cree en dios, jm es mala persona y así en más.

Más tarde comprará un vino de Bordeaux pero la puerta de la tienda está repleta de manifestantes que como ella luchan por sus derechos. Piden que sus derechos sean respetados. La manifestación es un caos de voces en la que no se logra divisar qué reclaman. Imaginemos:¨ lenguaje inclusive para todes¨, ¨salvemos las dos vida, no al matrimonio¨, ¨muerte al psicoanálisis heteronormativo¨, ¨no al saqueo de nuestros recursos por el imperio, fuera estados unidos de la órbita del planeta¨, ¨soy aliade feministe y me siento cómode y segure caminando desnude entre todes estes mujeres. Pido le misme para elles¨ y así en más. La imaginación no tiene límites la realidad sí o era al revés? En fin, como dije. Compró una botella de vino, al salir se encuentra con policías de tránsitos apunto de hacerle una multa por estar mal estacionada. Pero no olvidemos las claves del texto: protesta contra la violación de los derechos humanos.

¨¿Pueden decirme dónde tenía que aparcar? Si está permitido comprar coches habrá que garantizarle a la gente que va a tener dónde dejarlo, ¿no? ¡Hay que ser lógicos!-les gritó¨.

Nuevamente la lógica. Los derechos y la lógica parecieran tener, al menos en el texto, cierta correspondencia. Habría algo así como ciertos tipos de necesidades humana que por ser tal habrían de traducirse en derechos. Pero los derechos no se dan solos, hay que luchar por ellos, conquistarlos, enunciarlos, gritarlos y manifestarse en grupo para reclamar por más derechos. Los derechos son infinitos porque dependen de nuestros apetitos. Por eso son universales. Porque nos son comunes. Luego le cuenta a su padre todo lo sucedido con gesticulaciones y sobreactuación de cómo defendió sus derechos. 

¿Qué representa esta lucha? 

¨expresa el indignado asombro ante el hecho de que alguien quiera negarnos  nuestros derechos más elementales. Por eso llamamos a este gesto la protesta contra la violación de los derechos humanos¨  El derecho a cuestionar una lengua extranjera y el derecho a tener dónde estacionar el auto son derechos inalienables, es decir van implícito por el sólo hecho de ser humanos. Se desprenden de cada necesidad. Nace una necesidad, nace un derecho.

¨no conozco a un solo político que no hable diez veces al día de  la ¨lucha por los derechos humanos¨ o de la ¨falta de respeto por los derechos humanos¨.

Los derechos humanos así considerados son un tipo de metáfora que remite análogamente a un ideal fantástico a un lugar vacío sin materialidad, por eso pueden ser llenado con cualquier tipo de consigna-necesidad. Por ejemplo mi derecho a estacionar el auto en cualquier lugar. La lógica de Brigitte se rompe en pedazos. Nace un derecho, luego es violado. Todos sabemos de qué se trata aunque no podamos expresar con precisión cómo se materializan, cómo es que se hacen concretos en la superficie de un mundo sudoroso y violento en el que un hombre sin hogar es prendido fuego por otro porque un vagabundo lo es por carecer de una voluntad determinada a salir de esa situación de miseria. Necesidad-derecho-lucha. Otra imagen: una joven con un niño en brazos pide ayuda vendiendo bolsas de consorcio mientras personas pasan a su lado como si nadie estuviera allí, como si ese niño y esa madre que piden ayuda no existieran. O nuestros progresistas de redes sociales lamentando entre lágrimas que nuestros pobres ya no puedan comer de contenedores de basura porque ahora éstos funcionan con tarjeta magnética. Porque los Derechos no se dan solos, hay que conquistarlos. La lucha por los derechos humanos o de la falta de respeto por los derechos humanos también es un tema complejo dentro del entramado mundo de La Inmortalidad de Milan Kundera. La falta está en pronunciar su nombre más de diez veces al día y en lamentarse que un pobre tipo no pueda comer de la basura como en los viejos buenos tiempos en los que sí podía hacerlo o porque no lucha como se debe para afirmar su necesidad como un derecho.

¨La lucha por los derechos humanos, cuanto más ganaba en popularidad, más perdía en contenido concreto y se convertía en una especie de postura genérica de todos hacia todos, en una especie de energía que convierte todos los deseos humanos en derechos. El ansia de amor en derecho al amor, el ansia de desencanto en derecho al desencanto, el ansia de amistad en derecho a la amistad, el ansia a circular a velocidad prohibida en derecho a circular a velocidad prohibida, el ansia de felicidad en derecho a la felicidad, el ansia de publicar libros en derecho a publicar libros¨

Kundera no está en contra de los derechos humanos, lejos de eso, pero sí embiste contra su banalización, los remito a los ejemplos más contemporáneos mencionados arriba.

La clave está en el término luchar. ¨Luchar por¨ siempre va ligada a la ¨lucha contra¨, y la preposición ¨por¨ queda siempre olvidad en el trascurso de la lucha en favor de la preposición ¨contra¨. ¿Contra quién se lucha cuando se habla de la violación de los derechos humanos? 

Kundera se mueve entre el cinismo y el escepticismo. 

¨Lo que hace que la gente levante el puño, lo que le pone fusiles en la mano, lo que la impulsa a la lucha común por causas justas e injustas, no es la razón, sino el alma hipertrofiada¨

Toda deformidad pareciera conllevar cierto resentimiento.

 Sin embargo la obra tiene como protagonista a Agnes, una mujer hermosa frente a un mundo que olvidó la belleza, que se pasea por las calles con una nomeolvides entre sus manos. Es una historia de amor. Cuya protagonista es una mujer extraordinaria. Tan real.

Por último:

¨La suma de la utilidad de todas las personas de todas las épocas está plenamente contenida en el mundo tal como es hoy. De lo que se deriva: nada es más moral que ser un inútil¨.

      Estética de la belleza sobre un fondo de escepticismo y cinismo.       

El Código Fitzgerald





Son los textos póstumos que componen ¨El Cruck-Up¨ los que explican la obra de Fitzgerald. Texto de carácter autobiográfico narrado en 1936 y recopilado por Edmund Wilson en una cronología que nos permite sentir cómo Fitzgerald pre-sentía que ese ¨crack-up¨ estaba cerca. Literatura pura, subjetividad que se entrega en la forma de lo objetivo, se constituye como su propio objeto problemático, la emoción en registro escrito, no presenta ideas sino que capta sus diversos estados emotivos para expresarlos a través del lenguaje escrito. Hace de la experiencia personal, de los diversos estados emotivos que atraviesa, su objeto para presentarlos al mundo como un código. Un código de pasaje que despliega la historia de su vida en sus obras: A veces no sé si soy real, si existo o si soy un personaje de algunas de mis obras. Su obra presenta la historia de su generación y al expresarla retrata la propia. Amores no correspondidos o que terminan mal, el deseo de pertenecer a un ámbito social que no es el propio, la insensibilidad de los ricos y la esperanza como fuerza vital de la ilusión tal como en Gatsby, como en Dick Diver. Sus libros funcionan como si fueran el diario de su vida, el código funciona como una digresión de toda su obra que despliega diferentes momentos. Un solo objeto: la vida, su vida. Comenzando por el adolescente repleto de esperanzas y de éxito prematuro con ¨A este lado del paraíso¨ hasta el derrumbe total del hombre vencido, solo frente al fracaso presente en ¨El Crack-Up¨.

Retratos en forma de rompecabezas que anuncian el presentimiento de un destino:

El Insomnio: Dormir y Despertar, diciembre de 1934. Descripción de la noche que nunca termina. Dar vueltas en la cama sin poder conciliar el sueño, experiencia íntima tan diferente una de otra. No poder cumplir con las siete horas de sueño o peor aun, una vez conquistado el descanso, despertar a mitad de la noche ante la mínima interrupción, el medio dormir por la irrupción de un mosquito. Uno solo. Dando comienzo a una batalla de uno contra uno en la que el mosquito adquiere personalidad propia. Nos es uno más, es el mosquito. Los golpes al aire, los picotazos a través de la sábana, seguirlo con la vista en su vuelo para dar con él y cuando lo logra, una mancha de sangre, de su sangre. ¿Qué hacer en medio de la noche? ¿Leer? ¿Dar vueltas en la cama? ¿Tomar un trago pero padecer las consecuencias la mañana siguiente? La noche más oscura, la más autentica, las tres de la mañana. Nos dice que para las horas oscuras del alma son siempre las tres de la mañana. Toda la narración del insomnio anuncia el posible derrumbe, lo presiente pero como posibilidad,  probable pero también es probable que no ocurra, porque conserva la esperanza de un destino a cumplir bajo un presente adverso frente a un futuro posible como escritor consagrado entre los grandes nombres de la literatura norteamericana. Situado sobre un suelo con dos planos: el derrumbe posible pero también la esperanza. Constituyen la prueba de una inteligencia de primera clase: permanecer en la paradoja, convivir con dos ideas, con dos sentimientos totalmente opuestos: el derrumbe y la esperanza. Como Gatsby vive sobre dos planos. Cinco años esperando por Daisy: Debió haber momentos, aún en aquella tarde, cuando Daisy se quedara corta con relación a sus sueños; no por culpa de ella, empero, sino por la colosal vitalidad de la ilusión de Gatsby, que la había superado a ella, que lo había superarlo todo. Se había dedicado a su quimera con una pasión creadora, agrandándola todo el tiempo, adornándola con cada una de las plumas brillantes que pasaban nadando junto a sí. Ninguna cantidad de fuego o frescura puede ser mayor que aquello que un hombre es capaz de atesorar en su insondable corazón. La esperanza opera como una condena a la espera. Al igual que sus personajes paga el precio de vivir la vida como un sueño.

Los golpes:  La prueba de una inteligencia de primera clase es la capacidad de retener dos ideas opuestas en un mismo tiempo y seguir conservando la capacidad de funcionar. Como en las notas sobre el insomnio, presentir que las cosas son irremediables, que el derrumbe como posibilidad está cerca y sin embargo estar decidido a que sean de otro modo, mantener activa la resistencia y la esperanza frente a los golpes del afuera y los golpes que vienen de adentro. Los de afuera, esos que padecemos todos en distintos momentos de la vida, una decepción o una traición; los de adentro, esos que no percibimos hasta que es demasiado tarde. Los primeros se producen con rapidez, los segundos no, se incuban adentro y como moscas que engendran su larva, los sentimos cuando ya es tarde, de repente y en tiempos de sosiego. El golpe llega cuando nos creíamos a salvo. Aún no hemos leído con verdadero detenimiento a Fitzgerald.  No poder dormir es uno de los síntomas de ese golpe que nos viene desde adentro. Encuentra una fórmula para dar respuesta a ese malestar que lo acompaña desde los tiempos juveniles. Un phármakon que opera bajo un cómo si... Dos etapas inconclusas, como una herida abierta que no puede cerrar, dos angustias de los tiempos de juventud: no ser un jugador de fútbol en la universidad (dejar la universidad inconclusa) y no tener participación activa en la guerra. Se vale de esas experiencias de fracaso a las que da otra forma en sus ensueños como solución al insomnio, en los sueños todo puede ser de otro modo. Crea ficciones, el cómo si, otra vida posible: una vez hace tiempo ya, me cuento a mí mismo, necesitaban un mariscal de campo en Princeton y no tenían ninguno y estaban desesperados. El entrenador se fijo en mí al pasar por el lateral del campo y gritó: -¿Quién es ese? ¿Por qué no nos habíamos fijado en él antes? Busca cambiar el presente alterando el pasado en sus ficciones diurnas, estos juegos mentales le permiten dormir después de un rato. Lo que siente como sus más íntimos fracasos se resuelven bajo nuevas revelaciones, juegos infantiles que no se limitan al fin práctico de conciliar el sueño sino que además le permiten sentir que todo pudo y es de otro modo.

La esperanza y el sentimiento de derrumbe se encuentran para confirmar su tesis: Naturalmente, toda vida es un proceso de demolición. La vida como ofensiva variable se expresa bajo códigos de pasaje de un estado a otro. La literatura como despliegue de esas fisuras no resueltas no evitan el ¨crak-up¨. No fue una época desgraciada. Me marché y había menos personas. Descubrí que estaba más que cansado. Podía estar acostado, y me alegraba hacerlo, durmiendo o dormitando en ocasiones hasta veinte horas diarias, y en los intervalos estaba resuelto a no pensar; en cambio hacia listas y las rompía, cientos de listas: de jefes de caballería y de jugadores de fútbol y de ciudades, de canciones populares y pitchers de béisbol, y de épocas felices y aficiones y  casas donde viví y de cuántos trajes había tenido desde que dejé el ejército y de los pares de zapatos y la camisa de vestir y del cuello duro que llevé de un sitio a otro durante años y que nunca usé, porque los zapatos se humedecieron y cuartearon y las camisas y el cuello se pusieron amarillos y apestaban a almidón. Y lista de mujeres que me gustaron, y de las veces que había dejado que me desdeñaran personas que no eran mejores que yo ni en carácter ni en capacidad…Y entonces, de repente, me sentí mejor…Y me quebré cómo un plato viejo cuando oí las noticias. Este es el autentico final de este escrito.  Ese ¨derrumbe¨ expresa la fuerza del golpe que viene de adentro. No es depresión la que narra Fitzgerald. Es la simple descripción del cruck-up. Una invención personal para poner en palabras ese estado íntimo, son equivocadas todas las traducciones, no es posible traducirlo como ¨derrumbe¨ o ¨grieta¨, no hay traducción posible. La descripciones a lo largo de los escritos no hacen más que referir a los golpes que fue recibiendo a lo largo de la vida y que constituyen su proceso de ¨demolición¨, quiero decir de su cruck-up.

Es el más alto de sus logros como narrador, haber creado desde la literatura un par de palabras: ¨cruck-up¨, para dar lugar a su propio sentir. Escribe: Cuando menos había un punto de partida para salir de la ciénaga en la que me revolcaba: `Sentía; por lo tanto, existía´.

Todo su corpus literario es una digresión de las experiencias más íntimas. Cada una de sus obras es parte de un código presente en ¨El Crack-Up¨. El éxito prematuro, la esperanza y el presentimiento del ¨cruck-up¨ para culminar en la ¨Gran Huida¨, ¨la fuga total¨.  Una ¨fuga total¨  es algo de lo que uno no se recupera, es algo irreparable porque el pasado deja de existir. ¨No tirar demasiado de la cuerda¨.

No tirar demasiado de la cuerda parece ser una de las claves para apropiarnos de la experiencia de Fitzgerald. Como en el Gran Gatsby, cuando Nick le advierte que no fuerce demasiado las cosas: Yo no le pediría tanto. Daisy es el punto de referencia en la vida de Gatsby. ¿Buscar entonces el punto de referencia? ¿Esperar una llamada que nunca llega?  ¿Comportarnos como un alcohólico borracho de sueño? La gran huida. La fuga total que permitió hacer de Dan Cody el Gran Gatsby y de Fitzgerald el gran narrador americano. El sueño como punto de anclaje tanto en el escritor como en sus personajes. Éste mostró un repentino indicio de que estaba feliz en su soledad: estiró los brazos hacia las aguas oscuras de un modo curioso, y aunque yo me encontraba lejos de él, puedo jurar que temblaba. Apuntando hacia una luz verde en el extremo del muelle El gesto no describe a quien intenta alcanzar las estrellas sino a un sueño.No tirar demasiado de la cuerda: hacer del sueño el punto de anclaje es un asunto serio en el que se juega la vida, el momento de reflexión y lucidez llega tarde. Lo que no advirtió Gatsby( esa gran creación a la cual no hemos estudiado en serio) y Fitzgerald es que ya estaban situados más allá de sus sueños.

Sartre: Literatura y Filosofía

Qué es la literatura? Por qué escribir? Para quién se escribe?

Sartre libros.

Pero para quién escribe el escritor hoy? Traslado el problema a nuestro presente. La respuesta de Sartre no me resulta anacrónica, sobre todo considerando cierto tipo de escritura que circula por internet por dar un ejemplo. Para dios es una respuesta posible, para sí mismo también, así el arte de escribir deviene una rama más de la metafísica: una oración, un examen de conciencia, un petite affaire privée o un grupo sectario de iluminados cuyos miembros son los únicos capaces de entenderse en su jerga esotérica. ¨Cualquier cosa menos una comunicación.¨ afirma Sartre.

Qué es la literatura? Tiene sentido preguntar por aquello que hace a la literatura. Al plantear la pregunta por su identidad, la pregunta, pareciera situarnos dentro del campo de la teoría literaria pero no es así. La pregunta aquí se presenta como problema, la misma surge de la necesidad de responder a un problema tripartito: ¿Qué es escribir, por qué se escribe y para quién se escribe? Sartre nos advierte que el problema surge como respuesta a sus críticos que lo condenan en nombre de la literatura sin decir qué entienden por eso, el problema nos sitúa con Sartre en un plano afirmativo: examinar el arte de escribir. De esta manera el primer problema a resolver es en qué consiste escribir. Qué es escribir. Sartre divide aguas, polemiza con los poetas de su tiempo que bajo estilo del suprarrealismo tratan a las palabras como cosas y no como signos, por lo tanto para nuestro autor son incapaces de establecer comunicación. La diferencia con el prosista, al que denomina escritor como si el poeta, si bien trabaja con las palabras, es como si su obra no estuviera dentro de la literatura, porque para Sartre, sólo el significado puede dar a las palabras su unidad verbal, sin esta unidad las palabras serían sólo sonidos o trazos vacíos. Esta es la clave para comprender la diferencia que traza entre la poesía de su tiempo y el arte del prosista. La importancia de esta distinción radica en la función que habrá de asumir la escritura narrativa, se entrelazan la consideración del arte de la prosa como la construcción de sentido con la de revelar, la de mostrar y significar el mundo pero no para describirlo objetivamente desde las alturas contemplativas del vuelo metafísico, sino para revelarlo en su materialidad cruda y mal oliente, exponerlo como un objeto desnudo para que nadie en el mundo pueda decirse inocente. Así, la función del escritor se desprende del problema qué es escribir: ¨obrar de modo que nadie pueda ignorar el mundo y que nadie pueda ante el mundo decirse inocente.¨ Es decir, escribir, consiste en entregar mensajes a los lectores, transmitir significados con la cual nos desplazamos a un segundo problema: Por qué escribir.







Del problema de por qué escribir Sartre desprende algunas reflexiones sobre lo que hace a un autor, las diferencias con el lector y la relación necesaria entre ambos que presupone la libertad como elemento aglutinador. Ahora bien, habíamos comentando que el problema qué es escribir ponía en superficie la función del escritor, en relación con eso, podemos agregar que además le concierne la misión de regular y controlar el trazados de los signos, la administración de las palabras se hace necesaria para dar lugar a la singularidad del autor, es decir, el estilo. El estilo es tan importante como el compromiso del autor de entregar al lector el mundo en su materialidad más cruda. De esta manera, el escritor, al regular las palabras proyecta. El futuro es para el autor una página en blanco mientras que para el lector el mismo se constituye de la cantidad de páginas que hacen a la totalidad de la obra. Así, leer y escribir, escribir y leer, son dos operaciones que se presuponen porque en Sartre el arte es por y para los demás.


Sartre considera que la obra literaria es un llamado a la libertad del lector para que éste colabore en la producción de la obra. De este modo la lectura se entiende como un ejercicio de generosidad porque el autor escribe para dirigirse a la libertad de los lectores con tal que le sea a él reconocida su libertad creadora. Quienes estén más o menos familiarizados con la obra sartreana podrán advertir que en nuestro autor filosofía y literatura son una misma cosa, dos registros distintos, eso sí, pero un  medio equivalente por el cual, siguiendo a nuestro autor, transmitir un mensaje. La temática de la libertad atraviesa de inicio a fin la obra sartreana, por su puesto, el concepto de libertad adquiere matices diferentes en relación a la división, que por comodidad expositiva, podemos establecer entre obras tempranas o de madurez. Pero no tengo por objeto hacer explícito esos matices, sino exponer un problema que a Sartre preocupó a lo largo de su carrera: la literatura. Pero la literatura no entendida como un género especifico, sino como algo mayor, más abarcativo, imposible de definir, al menos desde este punto de vista.

Es por este motivo que Sartre escribe: ¨Por eso, sea ensayista, folletinista, satírico o novelista, no tiene más que un tema: la libertad.¨ Entonces por qué escribir. Porque mi libertad al manifestarse en mi capacidad de administrar las palabras me revela la libertad del otro y la finalidad de dicho propósito: Recuperar este mundo para exponerlo tal cual es pero cuya fuente es siempre la libertad humana. Entonces si escribir es querer la libertad, usted nos dice Sartre: ¨ha quedado comprometido¨ Pero a qué, nos desplazamos así al último problema: para quién se escribe?


El problema se dirime pronto: para todos los lectores. Pero nos advierte Sartre, cuidado, nuestros lectores nos condicionan como escritores, cuidado, que apelar a la libertad no sea una consigna vacía, un valor eterno que apenas tiene carne, la libertad misma, así, corre peligro de devenir una rama seca. Lo quiera o no y aunque el escritor aspire a un lugar entre los nombres santos de la literatura, sus palabras están destinadas a sus contemporáneos. Sartre sitúa al escritor en su Historia-con mayúscula- y por ese motivo, siguiendo a nuestro autor, el problema de la eternidad como vía de escape siempre es tentador. Porque el mundo en el que Sartre nos coloca, no es un mundo, más allá de la belleza manifiesta de su prosa, un mundo bello, sino el de la enajenación, la situación, la historia y es este mundo el que se debe asumir. Así, nuestra relación con nuestro público, decidirá nuestro tema porque el público es el otro y para explicar estos razonamientos Sartre toma como ejemplo al escritor negro Richard Wright(1908-1960). Para quién escribe Wright? Para los negros cultos del norte y a los blancos de buena voluntad. Los lectores negros representan, según Sartre, la subjetividad del autor, para quienes nos es necesario demasiadas explicaciones porque el escritor les hace ver con claridad sus propias situaciones, para los blancos las palabras no tienen el mismo significado. El escritor cambia hasta de objetivo, nos aclara Sartre, hay una: ¨doble postulación simultánea¨ que remite a dos contextos. El público de Wright es un público fisurado y sin embargo, nos dice Sartre, ha logrado superar la rotura.

Pero para quién escribe el escritor hoy? Traslado el problema a nuestro presente. La respuesta de Sartre no me resulta anacrónica, sobre todo considerando cierto tipo de escritura que circula por internet por dar un ejemplo. Para dios es una respuesta posible, para sí mismo también, así el arte de escribir deviene una rama más de la metafísica: una oración, un examen de conciencia, un petite affaire privée o un grupo sectario de iluminados cuyos miembros son los únicos capaces de entenderse en su jerga esotérica. ¨Cualquier cosa menos una comunicación.¨ afirma Sartre.


Lo que esta consideración metafísica de la escritura pone en superficie es la presunción del arte como actividad sagrada, espiritual. Así la considera Cortázar, entre otras consideraciones, en ¨se dibuja una estrellita¨. Y el problema es que el arte cuando se vuelve sagrado es con los buenos sentimientos que construye, olvidando que es con los buenos sentimientos que se hace mala literatura. De esta manera la literatura queda atrapada en las subjetividades metafísicas de las bellas almas que escriben o lo que es peor, sometida o instrumentada a los poderes temporales. Por eso el ejemplo de Sartre es válido, la literatura de Wright es contemporánea, quizá más actual que mucha de las obras que hoy circulan por todos los medios posibles. Porque mientras existan los problemas de la comunidad negra en los Estados Unidos, Wright sigue vigente. No hace falta ir tan lejos pero éste es el ejemplo que tomó el autor que aquí nos convoca.

Se puede advertir que el autor no da definiciones, se limita a presentar problemas que constituyen tres elementos de un problema mayor: Qué es la literatura? En vano el lector buscará en la obra de nuestro autor una respuesta a la pregunta porque precisamente no es una pregunta. Si tomamos el problema de la literatura partiendo de la pregunta qué es la literatura posiblemente lleguemos a una respuesta, una definición que cosifique a la misma, con lo que entraríamos en el dominio del crítico censor que nos dice qué es bueno y qué no porque parte de la certeza del concepto que se ha formulado haciendo caer a todos aquellos que se cruzan en su camino en la arbitrariedad del juicio que se formuló de la literatura en una noche de insomnio. Sartre está lejos de emitir un juicio sobre qué es la literatura porque la misma es considerada movimiento, actividad, vale decir: una experiencia. La temática de la literatura en Sartre es amplía, aquí me limite a presentar ideas, un pequeño itinerario de trabajo personal que parte de un proyecto más amplio. Por cierto, dije que Sartre no define a la literatura, por supuesto, esto no nos impide diferenciar la bella prosa de la prosa de carnicero.