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    La verdad absoluta en Política

    ¿Verdad o absoluta?


    Dicen que la verdad absoluta no existe, pues he encontrado cuatro verdades absolutas casi axiomas de nuestro tiempo. Y están muy cercanas a nosotros.
    A continuación las verdades absolutas:

    - Nicolás Maduro es un dictador o déspota que ha violado derechos humanos en miles de ocasiones.

    - El último gobierno argentino de los Kikchner estuvo implicado en claros casos de corrupción.

    - El gobierno argentino de Macri ha estado implicado en fuga de divisas que facilitó grandes ganancias a terceros. Y él y algunos de sus familiares han vivido de corrupción similar a la que le acusa a su rival.

    - Estados Unidos viola múltiples derechos humanos en su frontera y también en su cárcel de Guantánamo donde los presos no tienen derecho a un juicio justo.

    Sobre estas verdades no va a faltar quien diga: no, es mentira. Primero hay que fijarse si esa persona no está desinformada o mal informada. Luego si no ha recibido algún tipo de ayuda del sujeto de esa verdad. Por que tal vez en su desesperación esta defendiendo su trabajo o su subsidio. O siente un deuda de gratitud. Por ejemplo el primer gobierno de Chavez ayudó a varios países y más de uno puede sentir una deuda de gratitud que claramente no justifica no condenar lo evidente. Hay organismos independientes de todo tipo que han probado las violaciones a los derechos y además miles de venezolanos y argentinos han emigrado y pueden contarlo en persona. Y sobre lo de Estados Unidos, que podemos agregar a esta altura que no se haya dicho.

    Históricamente no ha habido intelectuales más lúcidos que los de izquierda en cuanto a explicar la injusticia. Nadie ha descrito la explotación y la alienación del trabajo como Marx. Y así muchos de sus seguidores. Pero cuando los izquierdistas actuales llegan al poder no pueden reconocer o condenar a un déspota o dictador como Maduro. Casi todos perdieron la lucidez que los caracterizaba. Y para justificar tal omisión hacen todo un relato hipócrita de que Maduro viola derechos porque está acorralado por Estados Unidos. Un delirio que es el mismo que usaba la ultra derecha golpista para justificar los golpes de estado en América Latina cuando decían que actuaban presionados para no convertir a América en Cuba. Hace poco Bolsonaro dijo que gracias a Pinochet, Chile no era cuba. Espantoso como decir que Maduro actúa obligado por la presión de Estados Unidos cuando hasta hace muy poco tiempo le siguió comprando petróleo y fue uno de los últimos países en llamarlo dictadura.

    Sobre Argentina, siendo uno de los países más ricos en recursos naturales de América Latina va camino a tener un 40% de pobres. No hace falta ser Einstein para darse cuenta que alguien robo y mucho, demasiado. Y si ves los que gobernaron en lo últimos 50 años son siempre los mismos . Y encima hay causas judiciales que apuntan con abultadas pruebas hacia ambos lados. Entiendo que una situación límite como la que vive Argentina te haga tener que elegir entre el menos malo. Se alega de uno y otro lado que no hay nada probado. Un argumento de abogado defensor. De acuerdo pero a estos personajes habría que proveerles un abogado de oficio o voluntario a ver que tan bien los defienden. Es probable que renuncien o que incluso los delaten. Además los que dicen que no hay nada probado son los mismos que acusan al contrario sin ningún tipo de pruebas. Si tu único argumento es que no hay pruebas, todos serian inocentes de casi cualquier tipo de delito por que de hecho un enorme porcentaje de causas son apelables. El argumento jurídico estricto no se sostiene. Y se utiliza para ganar tiempo, mas sabiendo que las causas de corrupción pueden tardar de 5 a 20 años en llegar a una sentencia definitiva. Es una estrategia funcional al poder de turno que es acusado. Se van a buscar los mejores abogados, asociaciones y cuando no países amigos que dirán que eso es relativo porque en sus propios países se cumplen las mismas violaciones que se pretenden desmentir . De nuevo volvemos al punto de ver de quién proviene la defensa del relato o simulacro y qué intereses persigue.

    O mientras no estén probadas o apeladas seguir mirando para otro lado. Pero si lo haces luego no critiques al rival por que hace lo mismo ya que no serás tan distinto a tu rival si también avalas a gente que roba. Una actitud sincera sería decir algo como "dadas la circunstancias tengo que votar o apoyar a un delincuente que creo que es el que robo menos pero nos va a favorecer para nuestros intereses futuros de una república más justa y soberana" y te votará tu madre y tres más. Lo saben, por eso es que tienen que armar semejantes relatos.

    Los gobiernos son eficaces y legítimos si los defienden personas que no hayan recibido nada de los mismos , no si los defienden quienes han sido colocados a cambio de favores de los políticos. Y tampoco vale que lo defiendan los propios políticos que han ocupado cargos durante 4 o 5 años y se bajan meses antes de las elecciones para hacer campaña. Y uno se pregunta ¿Están defendiendo su gobierno y gestión? o ¿Su trabajo como simple remuneración?.

    El problema es cuando el sentimiento te tira hacia un lado: puedes definir muy bien que Trump o Bolsonaro son populistas pero no puedes decir que Maduro es un dictador como si a Maduro le importara a esta altura lo que digan de él. Se han vuelto más realistas que el rey. Los que defienden a estos personajes o gobiernos razonan de la siguiente manera: no importa lo que hagan o sean (si roban, violan , etc) sino si sirven o no a sus intereses. Si son funcionales a sus grandes objetivos que pueden ser lograr más puestos de trabajo o favorecer la clases populares o (aún más lamentable) salvar su propio trabajo. Y el caso de los grandes objetivos, nobles en su enunciado, tienen el inconveniente que ese destino nunca llega y el camino van dejando más daño que el que pretendían solucionar a tal punto que luego de ellos puede venir un gobierno que destruya de un plumazo los escasos logros que han conseguido. Y luego de ver su conveniencia inventaran otro relato como justificativo: Maduro fue elegido democráticamente, no hay causas contra Macri, Estados Unidos ha liberado a muchos presos de Guantánamo , etc.

    Otra variante, esta más "filosófica" es aplicar la teoría del materialismo histórico de Hegel, un delirio importante que consiste, muy básicamente, en ver dos grandes movimientos de la historia: uno progresista o de izquierda y otro conservador o de derecha. Entonces con un simplismo atroz se ubica en un mismo grupo a Maduro y toda la izquierda honesta y en el otro a Bolsonaro y todos los liberales honestos. Y según los hegelianos trasnochados a estos dos movimientos hay que soportarlos hasta que desde su lucha aparezca una síntesis superadora. La cuestión es que en él mientras se violan todo tipo de derechos de uno y otro lado. Y que esa síntesis nunca va a llegar por que esos dos movimientos no existen. Cada uno son la negación de sí mismos cuando cobijan a políticos como los mencionados. La izquierda lúcida y emancipadora se vuelve ciega y no ve lo evidente (Maduro dictador) y los conservadores buscan hacer negocios a base de favores de poder (Macri) , lo más lejano al liberalismo.

    Dentro de esto se encuentra la premisa horrenda que el fin justifica los medios. Es así que funciona: estos son de los míos, entonces los banco en lo que hagan. ¿Y los derechos? La única manera de salir de esa mentira es aceptar realmente la culpa. Difícil de esperar de estos políticos. Y de nuestro lado (gente con pensamiento abierto y crítico) ser cada vez más críticos con las conducciones políticas y ver que dicen organismos independientes como los observatorios de derechos humanos Anmesty International, Human Right Watch, etc, respecto a la realidad de cada país.
    Un mínimo de honestidad intelectual es básico para poder avanzar, sino continuaremos en este vale todo. Y verdades como las anteriores hay muchas, elegí las más actuales, evidentes y grotescas. Entonces cuando te dicen que la verdad absoluta no existe o están en la nubes o no ven la miseria que hay a la vuelta de la esquina o a un clic.

    Artículo de Javier Pereira de Filosofia.lat