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Crítica del "Ethos Paisa”

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Horizontes 1913
Francisco Antonio Cano 





Los griegos antiguamente utilizaron la palabra Ethos (Ἧθος) principalmente para significar una morada, refiriéndose a la naturaleza, ahora bien, esta naturaleza era considerada en su forma cultural. Así, el término significó también "costumbre", "personalidad","conducta", "hábito", "temperamento", "modo de vivir" o "modo de ser"; por lo que la Ética o el Ethos pueden ser considerados como un discurso sobre la manera y estilo de vida de una colectividad humana configurada en su relación con un espacio geográficamente determinado.

Heráclito, como el primero en hacer una Antropología filosófica, decía que Ἧθος ἀνθρώπος δαίμων (DK. 119) indicando con ello que la cultura es el destino inevitable del ser humano. Esto no quería indicar que en el ser humano existía un automatismo cultural, por el contrario, la construcción histórica del ser humano, es un proceso de continua Estructuración y, ruptura de Estructuras, ya que se constituye en su afectación con el mundo; estando en el mundo, en su interacción con la tierra, se construyó el ser humano a sí mismo; es decir, que nunca permanecemos en un "modo de vivir" , ya que somos y no somos un determinado "modo de ser" y al mismo tiempo seguimos siendo una Unidad identitaria. De ese manera, el ser humano y el mundo sólo pueden adquirir justificación ontológica en su mutua implicación.

Quiénes somos los "Paisas"? A la luz de los hechos ocurridos alrededor del proyecto Hidroeléctrito de HidroItuango y el caso de la muerte del cantante Legarda y el "socio" fletero en la ciudad de Medellín, además del recrudecimiento del Uribismo como cultura política nacional, quisiéramos hacer un comentario, que permita una una revisión de lo que se denomina como Ethos Paisa, desde un acercamiento Dialéctico, es decir, buscando encontrar las contradicciones inmanentes del "acontecimiento" como un "registro" de la Cultura y las huellas de ésta sobre el territorio y así ascender y recorrer el camino del Espíritu Paisa en su devenir.


La Formación de una Cultura


La relación del ser humano con la Naturaleza, la relación del mundo y la experiencia humana de él (Emoción), constituye la esencia, tanto de una comunidad política, como del carácter de un individuo en particular, convirtiéndose así en el fenómeno más fundamental para analizar, pues, en él, está lo concreto y lo abstracto del universal, el éter que Hegel denomino Espíritu y Marx Trabajo Social. Es evidente que existe una estrecha relación entre la vida y la tierra, es decir, entre la apropiación del ser humano del mundo y la experiencia que se hace de él. La cultura “paisa” es el resultado de la relación que tiene el sujeto y su entorno natural, pues, observar el fenómeno “paisa” es ir hacia la configuración de su cultura y las huellas dejadas por ésta sobre la tierra; del mismo modo, la formación de la cultura "paisa" es  la formación de un "mito" fundacional. Como todo grupo humano, "los paisas" han construido de sí mismo un relato como cosmovisión global del universo y el mundo.

Alrededor de la sociedad y cultura "paisa" se han elaborado interpretaciones brillantes, en términos teoréticos y de contenido historiográfico. Desde las enunciaciones de Tulio Ospina Vásquez (el Oidor Mon Velarde, Regenerador de Antioquia) y los trabajos fundacionales de James Parsons (La Colonialización antioqueña en el occidente de Colombia), las recientes aproximaciones de los académicos Juan Camilo Escobar Villegas y Adolfo León Maya Salazar (Siglos de Conexiones no de Aislamientos 2013)[1], los clásicos análisis de Soledad Acosta de Samper sobre los orígenes judíos de los antioqueños y el trabajo de Alberto Mayor Mora sobre la ética del trabajo y el desarrollo de la industria en Antioquia, hasta -no se puede dejar de mencionar acá- la aproximación del Historiador Jaime Londoño de la universidad del Valle (El modelo de colonización antioqueña de James Parsons: Un balance historiográfico 2002) que recoge el debate en torno a la cultura "paisa", entre muchos otros estudios arqueológicos, genéticos, antropológicos y floclóricos recientes alrededor de esta formación de Ethos. Todos estos estudios evidencian la complejidad y riqueza de ese grupo humano.

Sin embargo, es posible establecer una genealogía, una arqueología de la idiosincrasia "paisa", del Ethos Paisa, ya que el sujeto humano se establece en su relación con el espacio geográfico en el que se encuentra, a partir de él configura modalidades para experimentar el mundo y su relación con los demás seres humanos, configurando de ese modo, un determinado Ethos cultural, un determinado carácter psicológico e identidad.

Sobre el territorio de las cordilleras andinas central y occidental, entre el litoral caribe y la llanura del pacifico, cruzado por los ríos Magdalena, Sinú, Atrato y el - todavía superviviente- río Cauca, con una variabilidad climática que va entre templado, tropical hasta el clima de páramo; un territorio entre montañas, valles y llanuras, de trovadores y leyendas populares, donde tiene origen esta civilización. Cuando James Parsons se acerca al fenómeno de los antioqueños, lo primero con que se encuentra es con un sujeto unido a la tierra por la emoción. Este norteamericano, partiendo del condicionamiento geográfico de la montaña, se preguntó por el desarrollo de la cultura Antioqueña en su implicación con este ecosistema que se le presentaba adverso, pero con el que se afianzó como un pueblo prospero, pujante, productivo, que lideró el proceso industrial del país a principios del siglo XX. Parsosns (1949) descubrió que en medio de la vegetación del territorio antioqueño, las personas que lo habitaban se autodenominaban “Montañeros”, afirmando que la montaña, expresada en la vivencia del Sentimiento de montañero, es el articulador de Naturaleza y la cultura.

Ahora, la articulación de esta Cultura con la geografía natural, ha pasado por una gran historia:





Elaboración propia



El problema y fenómeno de la tierra en Colombia tiene sus orígenes desde el descubrimiento de América. Los españoles trajeron la Razón y la Civilización, dejando una huella y marca de sangre en el despojo de tierras de las indias. Es así, que el problema de la violencia en Colombia es un problema fundamentalmente histórico, adquiriendo ese rasgo de historicidad al tener sus bases fundamentales en el problema de la Tierra y las formaciones culturales dejadas por este proceso. Los problemas de desigualdad y pobreza del campo, las relaciones de poder, el fenómeno de la violencia en el país, que tiene en las zonas rurales el lugar predilecto de abastecimiento de sangre (Y muerte), pueden ser leídos por medio de las emociones y psicología de los antioqueños, mostrando así, la importancia de la reflexión de las emociones, de la subjetividad en la vida pública de las comunidades humanas. Los problemas de la ilustración, tenencia de la tierra y violencia (socio-política) están ligados unos a otros y conforman la dialéctica entre cultura y la naturaleza de la civilización Antioqueña.

Sobre el origen de los "paisas", se na dicho que en su mayoría es un pueblo y cultura que desarrolla con un núcleo semita. Sin embargo, dada la historia misma del desarrollo de la civilización antioqueña, debemos considerar que en su mayor medida, esta hipótesis es más bien un mito. Por otro lado, se han realizados estudios genéticos para determinar las características objetivas (Raciales!) de los antioqueños. Se llega a decir que un 79% es europeo, un 16 % amerindio y un 6% africano. Interesante explicación; ahora, este tipo de enfoques nos llevan a considerar una supremacía étnica y una inferiorización de los elementos raizales, indigena y africanos, en un claro enfoque eurocéntrico de nuestro origen. Antes de la llegada de los españoles a nuestras tierras, existieron una diversidad de etnias desde los tiempos ancestrales, hecho que demuestra que el aislamiento del "componente genético" es efecto del mestizaje bárbaro, que asesino y expropio a los pueblos originarios de sus territorios.

Entre 1514 y 1890, tenemos la construcción de otro núcleo, precisamente aquel que dará lugar a esa característica "estructura mental" del "paisa", su iconografía, gastronomía y formas de dominar la naturaleza. Este núcleo se construye sobre la base del proceso de choque entre Civilización y barbarie, siendo dinamizada por el proceso de colonización llevado a cabo en el territorio latinoamericano como un todo. En 1680 terminaría esa primera colonización, que se caracteriza por un proceso de dominación del territorio vía exterminio de los pueblos originarios. A partir de allí se viene la segunda colonización de ibéricos españoles, llegando al territorio, vascos , castellanos, gallegos, árabes y judíos conversos que huían del extermino en Europa. La diversidad de esta configuración, mezcla una variedad de núcleos culturales, amerindio, europeo, árabe, judío sefardí, africano, guardando dentro de sí, la historia misma de la construcción de la modernidad, de la interconexión entre los pueblos y culturas.

Se construyeron las ciudades de Santa Fé de Antioquia, San Lorenzo y luego la Villa de nuestra señora de la Candelaria, resonando como un eco heroico en la historia los nombres de don Gaspar de Rodas, Sebastían de Belarcazar y Jorge Robledo, que no solamente se erigieron sobre los antiguos dominios de los caciques Nutibara y Bitagi, el valle de San Antonio, el valle de San Nicolas y el valle de la Aburrá, sino que además acallaron la "Multiplicidad de los Versos", su voz en la historia. Se desplegó una vida social que transitó entre la sociedad hidalga, la sociedad criolla, hasta llegar a la forma de vida burguesa en finales del XIX e inicios del siglo XX.

Las relaciones sociales impuestas por el proceso de colonización construyeron un “Yo conquisto” en el centro de la formación de la subjetividad. No solo se conquistan lo que está más allá del horizonte, sino que se trataba fundamentalmente de la conquista de una cultura, de un modelo civilizatorio (el moderno colonial-blanco heteropatriarcal occidental) sobre las formas de sociabilidad amerindias. Toda fundación de un poblado, implicaba la muerte y futura extinción de un pueblo originario, así como el dominio de la naturaleza. El espíritu aventurero y emprendedor del “paisa” lleva la marca de la barbarie en su interior. El egocentrismo y la megalomanía característica de esta formación de Ethos es el reflejo arquetípico (inconsciente) del ego conquiro (“Yo conquisto”)[2] que considera la supremacía de sujeto sobre lo Otro, el indígena y la naturaleza, objetivados para la dominación "paisa" del territorio. El establecimiento de un modelo sobre lo humano como parámetro, que implicó un ejercicio de esquematización de la realidad.

El problema no es tanto el encuentro entre un “Yo” y un “Otro”, sino la construcción de un Nosotros”, “Occidentales”, ante todo "Paisas", como manera de encubrir su barbarie, al aniquilar al “Vosotros”, los demás modos de «Registro» de lo real. Todo río se desarrolla sobre un cause espacial, por lo que entender la historia como totalidad, implica precisamente considerar la sistematicidad del «acontecer», el hecho de su simultaneidad y no-simultaneidad al mismo tiempo en un espacio global de formación, que en este caso es el de la Modernidad. Como en los demás pueblos colonizados, las tierras fueron expropiadas y, si las comunidades no fueron exterminadas, fueron esclavizadas y puestas al servicio de mecanismo de aumento de la tasa de ganancia, de la explotación y la acumulación originaria del capital.

El inicio de siglo XIX, es la configuración de un Estado Moderno y legítimo en el país, teniendo como uno los pilares de ese proceso, la consolidación de un régimen racional ilustrado de tenencia de la Tierra para la comunidad política representada en los poderes y mecanismos concretos del Estado, como la titulación y control de terrenos baldíos. Durante la transición del siglo XIX al siglo XX, en Colombia se fue consolidando un régimen agrario, una estructura agraria, que presentaba alta concentración de la tierra, pero aun así, seguían existiendo grandes extensiones de territorios sin asignar, por lo que se desencadenó un proceso de apropiación de tierras, "constituyéndose en una verdadera pesca donde se feriaron las mejores tierras disponibles, reforzando la república señorial” (Machado, 2009: 51). Durante esta "feria de baldíos", se desarrolló lo que muchos historiadores y sociólogos denominan como la Colonización Antioqueña, uno de los procesos sociodemográficos, socioeconómicos y sociopolíticos más enigmáticos y fundamentales para revisar el problema de la vida y construcción ethos paisa.

La Interpretación de la Colonización Antioqueña


Cuando J. Parsons estudia la colonización antioqueña, lo hace poniendo énfasis en la "actitud psicológica innovadora" orientada al logro y al desarrollo de la industria. Por influjo de esa forma geográfica, sufrió el pueblo antioqueño de un aislamiento que desde épocas coloniales, los ubicaba en un punto estratégico en el que la influencia de la corona, o santa fe, era casi nula. Primariamente, el "paisa" se dedicó al oro que rápidamente fue escaseando debido a la rápida y feroz extracción. También, dice Parsons, que la forma geográfica imposibilito en un inicio la creación de bastos campos poblacionales en razón a las pendientes de las montañas, que hacia difícil casi imposible algún asentamiento humano. Aun así, el "paisa" aprendió a cultivar la tierra y a vivir en las pendientes, configurándose el mito de la pujanza y destreza de los antioqueños. Como lo expresa Parsosns (1949:106):

“En las nuevas tierras volcánicas del sur y al oeste, la naturaleza profundamente quebrada de la región, el orgullo de los cultivadores de café y el espíritu de autonomía libre e independiente se combinaron para producir este caso rarísimo de una sociedad democrática de pequeños propietarios, en un continente dominado por un latifundismo latino tradicional (...)”



Hay un descubrimiento fundamental que menciona Fals Borda en su texto “Entre los Paisas” (2005), guiado por las premisas de sus maestros de la Universidad de Florida, dice que los antioqueños han sido el único pueblo en nuestro subcontinente latinoamericano que ha logrado un desarrollo estructural desde bajo, es decir Endógeno. Para él, el Ethos desarrollado a finales del XIX y principios del veinte es una configuración sui generis. Acá, sigue, indirectamente la tesis de J. Parsons (1949) según la cual, desde el comienzo, la sociedad "paisa" estuvo aislados del resto de la nueva Granada por barreras montañosas y selvas pluviales; marginalidad en la que permaneció hasta bien entrado el siglo XX.

Dice Fals Borda (2005) que históricamente es posible ubicar un núcleo central, en donde se puede encontrar los elementos más representativos de este Ethos Suis Generis. Este núcleo central, son los grupos ancestrales de Antioquia, que incluía aquellos grupos humanos marginales, que laboraban en montes, valles y ríos que durante la Colonia y la Primera República fueron explotados y oprimidos en distintas formas. Un caldo de cultivo humano de diversa composición. En primer lugar y como los más antiguos, los indígenas en sus pequeños resguardos (como los pantágoras, supías, ituangos, peques, guamocóes, Tahamíes Katios, etc.). En segundo lugar, están los negros independientes, libres o en sus palenques (como en Buriticá, San Andrés, San Pedro, Guarne, etc.) cuyos valores bullían con el sentimiento de la libertad. En tercer lugar, Ubica Fals Borda a los campesinos españoles pobres. Estos grupos configuran un Ethos que en su interior lleva un socialismo Raizal. Los sentimientos característicos del "paisa" seria así para Fals Borda (2005): la solidaridad, el respeto por la tierra, la vida y la libertad y la lucha contra la opresión. Eran para él los "paisas" de la República, naturalmente receptivos del socialismo utópico y humanista, como de buscando siempre una sociedad democrática e igualitaria de pequeños y medianos propietarios en la zona.

Ahora bien, el panorama si es tan rosa? la dinámica coyuntural refleja otra cosa.

Como lo señala muy bien el profesor Jaime Londoño en su escrito “El Modelo de la Colonización antioqueña de James Parsons: Un Balance Historiográfico” (2002), la apropiación pasiva del modelo de colonización que trajo el autor norteamericano, llevó a la reproducción de un supuesto devenir "rosa" en los albores del Ethos paisa. Si se considera el fundamento olvidado y encubierto en la obra de J. Parsons sobre la colonización antioqueña, se podrá observar que por un lado, lejos de estar aislada, la cultura "paisa" interactuo con muchos lugares y regiones del país y del extranjero; mientras que por el otro, es posible no ver un tal desarrollo igualitario en la configuración de la estructura de propiedad de la tierra.

Lo que hizo Parsons fue igualar los conceptos de Frontera y Colonización, dejando implícitamente esta operación. Su modelo interpretativo queda reducido entonces al estudio de las rutas seguidas por los antioqueños en los procesos de ocupación de las zonas baldías situadas en los márgenes de los poblamientos coloniales (Londoño, 2002). Lo que siempre pretendió Parsons, fue analizar la ocupación de nuevas tierras por parte de los antioqueños, y aun con las críticas que el propio Londoño le dirige, dice que el modelo de Parsons, es lógico y responde a su mismo objetivo. Es importante considerar, como lo hizo J. Parsons – seguido por Fals Borda- el proceso y causas por las que opera el proceso por el cual un grupo humano se apropia de un espacio vacío, que trate de integrarlo a él (al Conglomerado), su consecuente puesta en exploración y el carácter emocional de la sociedad que emerge de este proceso.

Por otra parte, la tesis del "Socialismo Raizal paisa", queda en entredicho cuando vemos las relaciones que se establecen entre la mentalidad de las élites antioqueñas, el emprendimiento y la ética del trabajo tan a fin al espíritu del capitalismo característica de los "paisas". Según Alberto Mayor Mora, la racionalidad de la cultura paisa, curiosamente mezclada con un catolicismo del trabajo, a la manera que lo vio Max Weber para el proceso europeo, la relación entre una ética del trabajo religiosamente construida y un espíritu capitalista, trajo consigo el progreso de la industrialización y de la modernización para Antioquia y el país. El empuje colonizador sigue una ética del carácter vinculada a la racionalización del trabajo productivo a efecto del establecimiento de las relaciones de producción de tipo capitalista, que sustentan el modo de vida emprendedor, innovador y del pragmatismo como valores propiamente "paisas".

Es sobre este panorama de evolución de las fuerzas productivas que a finales del siglo XIX, surge de entre algunos miembros de la élite política, comercial e intelectual, la idea de la creación de una “sociedad” que Concibiera el espacio en su globalidad; que direccionará y planificará el crecimiento urbano que se percibía como desordenado e ineficiente, a la vez que se constituía un órgano que centralizará las políticas de modernización. Es en este lapso de tiempo, se puede firmar que se produce un punto de inflexión en el que se transpone el desarrollo de lo agrario hacia lo industrial. Suceden grandes procesos de migración del campo a la ciudad; se crea la posibilidad de entrada a capitales extranjeros, del mismo modo que se desarrollan las condiciones objetivas que permiten el desarrollo de la técnica, elemento indispensable para la consolidación de una industria. Se construye el pujante complejo industrial "paisa", Empresas como Coltejer, Fabricato y Tejicondor y en 1955 se "organiza el Establecimiento Público Autónomo encargado de la administración de los servicios públicos de Energía Eléctrica, Acueducto, Alcantarillado y Teléfonos"[3] conocido hoy como el consorcio empresarial EPM, como insignia de ese Ethos empresarial.
Aparece en el Ethos paisa una interrelación entre ética del trabajo y la racionalización de la vida económica y social. Entre 1890 y 1970 se construye ese "mito" del "paisa" pujante, trabajador, innovador y empresario, un aventurero del capital, que significó esta nueva colonización paisa, marcada por la bandera de la industrialización y el progreso, propios de la ética capitalista, que posee en su interior la Constelación social Latifundista, de manera más marcada que una Ética socialista raizal como creyera Fals Borda.



El surgimiento del Carácter Afirmativo de la Violencia


En Antioquia (y en la ciudad de Medellín) se desarrolla una sociedad y cultura violenta. Cuando se revisan las estadísticas de homicidios en la región antioqueña o en la ciudad de Medellín en comparativo con otras regiones y ciudades latinoamericanas o del mundo, es evidente notar que la ciudad ha vivido grandes procesos de re-configuración social y política producto de innumerables enfrentamientos entre diferentes grupos armados (Nieto, 2005). El proceso de modernización y de urbanización de la región, estuvo marcado por un fuerte proceso de industrialización (iniciado entre finales del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX) en sus inicios, para luego entrar en un proceso de des-industrialización, que dio entrada a un aumento de la economía ilegal, siendo la violencia uno de los focos fundamentales en el desarrollo económico y político. .

La violencia en el departamento y en la ciudad de Medellín en particular, tiene su puntos más álgidos entre 80 y los años 2000, en donde se viven fuertes procesos de transformación de la confrontación armada, en los que la vida urbana se ve gravemente afectada.La violencia política en el país venia recrudeciéndose cada vez más, hasta tal punto que los grupos insurgentes y los contra-insurgentes, toman la decisión de trasladar el conflicto del contexto rural hacia el contexto urbano. Durante 1980 a 1995, el narcotráfico logró consolidar redes de producción, circulación, venta y consumo de drogas, dirigido fundamentalmente por Pablo Escobar y el Cartel de Medellín. La violencia tiene su emergencia en la ciudad, mezclándose y modificando las lógicas de la violencia política (Global) que se estaba llevando a cabo en el país, con las lógicas propias de la violencia social de los territorios locales. Durante la decada de los 80´s e inicios de los 90´s la figura de Pablo Escobar empieza a ganar legitimidad a partir de obras sociales y de resolver los problemas inmediatos para la comunidad marginalizada; pero por otra parte organizaba grupos que en su mayoria estaban conformado por jóvenes que tuvo mayor apogeo en la zona nororiental como es nombrado por Restrepo en su libro “Las vueltas dela oficina de Envigado”, estos grupos eran conocidos como galladas. Estos grupos permitieron llevar a cabo la Guerra que Escobar se había propuesto contra el Estado ademas de integrarse a diferentes actividades del narcotráfico, el control territorial, entre otros. La agudización del narcotráfico, la desigualdad social y poca intervención estatal transversalizaba el desarrollo de la vida social. 
El ambiente social que se comenzó a desarrollar en cada uno de las regiones y en los barrios de la ciudad de Medellín, y en el departamento como un todo, estaba marcado de esa manera por diferentes expresiones de la violencia que se veían por todos lados y esferas de la cotidianidad.
El panorama se caracterizaba por un ambiente de violencia generalizada en los ámbitos: territoriales, políticos, personales, de ajustes de cuentas, etc ; y durante tres periodos específicos a lo largo de la década de los 90´s y principios de los 2000: de 1990- 1993 primó la violencia asociada al narcotráfico y a otras actividades ilícitas organizadas, de 1994-1998 primó la violencia por reivindicación económica o del honor personal y el periodo de 1999 – 2002 estuvo definido por el escenario de la violencia territorial y paramilitar [4].

Los "paisas" con todo esa jovialidad que nos caracteriza, realizamos verdaderos carnavales sangrientos, a los que llamamos genericamente como masacres del "el Aro", "de Ituango", del "Retiro", .... la lista es muy grande; cambiamos el hacha que nuestros mayores nos dejaron por herencia por la moderna y eficaz moto-sierra, cortando todo obstáculo que se impusiera a nuestra a nuestro emprendimiento:




"Solo que nosotros no matamos por obligación, sino por gusto, o mejor dicho, por disgusto, por desesperación del mundo. Por eso matar nos proporciona cierta diversión. ¿No le ha divertido a usted nunca matar?Herman Hesse_ El Lobo Estepario




La economía del narcotráfico sustentada en grupos paramilitares, no sólo comenzó a ser central en el desarrollo del mercado, penetrando fuertemente en las esferas institucionales, sino que construyó un "estilo particular de vida", un modo de subjetivación, híbrido al proceso de construcción cultural que se venía ta gestando desde 1514.Entre los años 80 y la actualidad, se conformó un estilo particular de vida, en el que las representaciones que producen por los sujetos sociales, están dadas por su contacto con el medio simbólico en el que se encuentran; medio que impone el imperativo de conseguir dinero, ya que el dinero es la posibilidad de conseguir lo imposible, siendo la violencia el medio de conseguirlo o aproximarse a él. El carácter afirmativo de la violencia (CAI) es precisamente eso, el aparecer de la violencia mientras se oculta en todas las otras formas de socialización que caracterizan el Ethos paisa contemporaneo.

En términos muy generales, para describir esta nueva  formación cultural  "Narco-paramilitar" o CAI, hay que decir que es la manera en que un individuo busca sus aspiraciones en la vida, en las que necesariamente se implica el desconocimiento completo del Otro, o mejor dicho, se le reconoce en tanto se le busca rebajarle y aniquilarle por medios violentos. Por qué ocurre esto?; por qué se afirma en su carácter la violencia? Según nos parece, la violencia se afirma cada vez más en su carácter en la medida en que las exigencias del estilo de vida moderno, la posicionan como uno de los medios más eficientes para llegar a tener la posibilidad de conseguir lo imposible y engrandecer al "ego". En la vida de los sujetos, a partir de las exigencias de una forma de vida capitalista, la violencia se consolida como una forma de socialización y se afirma en su carácter, siendo un rasgo central de la subjetividad "paisa", en su "estructura psicológica". 

La identidad cultural de los "paisas", sus maneras de interacción con el otro, guardan una estrecha relación con la vida capitalista y el conflicto que en ella se genera. Es necesario revisar la relación existente entre la vida moderna, la forma de interacción que la violencia que vivió y se vive en Antioquia y el país, para determinar su contribución y mediación en la configuración en la dinámicas y construcción de estilo de vida adscrito al Ethos paisa. 

¿Ser o No-Ser Paisa?

Lo que hoy conocemos como Ethos paisa es la síntesis de ese proceso histórico. La ambivalencia entre su carácter aguerrido, su solidariad, su ingenio, su interés por el trabajo, su capacidad jovial, su picardía, en contraste con su relativismo moral, el narcisimo, su afán por el dominio y la ganancia, demuestran el choque entre estos Núcleos ético miticos [5] que construyen su idiosincrasia. El amor por la tierra que lo vio nacer, contrasta con su huella dejada en la naturaleza, pues ahora sí que es cierto el aforismo del fulano de Éfesos, el Río, después que lo tocaron las manos paisas, no volverá a ser el mismo. Ese pueblo ha dejado grandes simbolos nacionales, como don Pedro Justo Berrio, Heladio Velez, Pedro Nel Gémez, Carlos E. Restrpo, Estanislao Zuleta, Porfirio Barba Jacob, Maria Cano, Demora y Gonzalo Arango, Juanes, Botero, Son Bata,  Legarda.... Pero también ha construido verdaderos "engendros", Pablo Escobar, los Castaño, el  narcotrafico y, más recientemente, el "Uribismo". De ahí, el "amor y odio" a los "paisas" por parte de todos los colombianos. 
Cómo despojarse del Ethos paisa? El fulano salió de Éfeso, se enfrentó a una muerte por hidropecia para, por auto-destierro, criticar a un pueblo que no escuchaba al λογος. Por más lejos que este un "paisa",  y por mucho que reniegue de su propio origen, siempre añora un "aguerdientico", para no olvidar de dónde surge su propio ímpetu, ese trago que manifiesta este dulce-amargor de nuestra historia; como dijese Nietzsche "Somos como un río que que vuelve a su origen por las vías de sus afluentes". La Cultura, como esa morada del ser humano, es el destino inevitable de la experiencia en- el- mundo. El problema no es entonces "Ser-paisa", sino el "modo de ser" que quiere imponer como modelo absoluto de los valores de ese grupo humano. Habrá que despojarse de ese "mito" y re-hacer la historia de nosotros mismos.




Trabajos Citados:



Borda, F. (2005). Entre los Paisas: Reconociendo su misión en la Historia. (11 de noviembre de 2005 Tesis para el Título Honoris Causa, Paraninfo, Edificio de San Ignacio, Medellín, Ed.).

Londoño, J.  (2002).El Modelo de Colonización Paisa de James Parsons: Un balance historiográfico, 7, 187–226.

Machado, A. (2009). Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia D e la colonia a la creación del Frente Nacional.
Mora Mayor, A. "Etica, trabajo y productividad en Antioquia" En: Colombia 1984. ed:Tercer Mundo ISBN: v. 1 pags. 550.
Nieto, J. R. (2005). “Conflicto, Violencia y Guerra en Colombia: El caso de Medellín”.U de A.


 Parsons, James. The Antioqueño Colonization in Western Colombia. Berkeley: Universidad de California, 1949.

_________________________
[1] Los trabajos de estos dos académicos, inspirados por la conmemoración de los 200 años de independencia de Antioquia, aseguran que esta región lejos de estas aislada del mundo y del contexto nacional, se configuro a partir de toda una red de global de relaciones con el resto del país, Latinoamérica, los Estados Unidos, el continente Europeo y africano, dejando en entredicho una de las tesis fundamentales de Parsons y Tulio Ospina, según la cual el condicionamiento geográfico montañoso constituyó un elemento de aislamiento de la región frente al contexto general del territorio Colombiano y del mundo.
[2] Para una descripción de este concepto de "ego conquiro" revisar: Dussel, E. "El Encubrimiento del Otro".
[3] Acuerdo 58 de 6 de Agosto de 1955. Consejo de Medellín.
[4] Ver: Libro "Medellín entre la muerte y la vida. Escenarios de homicidios, 1990-2002" (clara Suarez Rodríguez, Carlos Giraldo Giraldo, Héctor García García, María López López, Marleny Cardona Acevedo, Carolina Corcho Mejía, Carlos Posada Rendon) Grupo de investigación en violencia urbana de la UdeA y U de EAFIT, Estudios políticos No. 26 Medellin Enero- Junio 2005.
[5] Con este concepto P. Ricoeur expresa el complejo de valores y de actitudes valorizantes, como acciones correctivas sobre la experiencia de vida, del mismo modo que el conjunto de imágenes -imagos- símbolos que constituyen las representaciones básicas de un pueblo. Ver: Ricoeur, P. Civilización Universal y Culturas Nacionales (1961). En: Ricoeur, P. Ética y Cultura. Ed. Prmeter. 2010, pp. 48-51.
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