Gottlob Frege: notas sobre el sentido y la referencia

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Es importante saber que Gottlob Frege fue –inicialmente- matemático. pensaba que el lenguaje ordinario (natural) no era ideal para exponer un razonamiento matemático. Entonces, en la búsqueda de un lenguaje ideal para expresar perfectamente la estructura de un razonamiento matemático, desembocó en un análisis semántico sobre las expresiones lingüísticas, de tal manera que planteó temas filosóficos sombre el lenguaje. ¿Podemos expresar la verdad sin ambigüedades lingüisticas? Pues, sí. Sin embargo, esto requería entonces el desarrollo de lo que él llamó «ideografía» un lenguaje lógicamente perfecto no sólo para las matemáticas, sino también para las ciencias en general.

Por suerte, terminó fundando los principios necesarios para hacer lo que hoy entendemos como Filosofía del Lenguaje. Puesto que es el lenguaje lo que coloca al hombre sobre el resto de los seres y le proporciona dominio sobre ellos, constituye por su nobleza un tema que merece ser investigado.

En efecto, es bueno saber que Frege hace uso de tres términos fundamentales como lo son: signo, sentido y referencia. He aquí la novedad en su obra Sinn und Bedeutung [Sentido y Referencia], obra que estamos estudiando en este momento.

Antes de Frege, quizás no se había considerado tal problema en las expresiones lingüísticas. Una expresión en la cual el predicado guarda relación con el sujeto u objeto puede ser considerada como válida, por lo que podríamos asignar un valor veritativo (V o, F). En Frege, esto no es suficiente, para que una oración pueda asignársele un juicio de valor veritativo debe necesariamente tener una referencia (objeto real).

Hay un ejemplo que el autor usa para explicar esto, la frase: «La voluntad del pueblo» es una expresión que tiene sentido, pero carece de referencia (objeto extramental) por lo que no se le puede asignar un valor veritativo, ni mucho menos la puedo someter a un análisis de tipo científico.

Una oración debe entenderse –según Frege- como un todo articulado que proporcione los elementos necesarios para una explicación razonable  de cómo decir algo verdadero o falso mediante ella.

Una función es un concepto cuyo valor es siempre un valor de verdad. Mientras que un objeto es todo lo que no es una función cuya expresión no conlleva, por tanto, a un valor veritativo.

 Para Frege, en el antiguo concepto de función no se distingue entre forma y contenido, entre signo y cosa designada. Por tal motivo, inicia su artículo con un ejemplo del lenguaje matemático, A=A y A=B, en la primera puede significar que Aristóteles es Aristóteles y esta expresión no me dice nada, es evidente en sí misma y no nos dice nada sobre alguna cosa del mundo, es lo que Kant llamaría juicio analítico. En la segunda A=B puede significar: Aristóteles es un discípulo de Platón, pues esta expresión sería según Kant, un juicio sintético, lo que nos hace pensar que deberíamos conocer algo sobre historia de la filosofía y sobre la biografía de Platón. Es decir, requiere análisis, razonamiento.

El problema es que la segunda expresión está formulada partiendo de un lenguaje ordinario y entonces hay que analizarlos muy bien y precisar cuál es la relación entre el signo, su sentido y su referencia y el modo en que se conectan estas para expresar lo que hoy día llamamos en lógica «proposición»,  entiéndase por esta una oración o expresión lingüística de la cual podemos deducir de forma inequívoca si es verdadera o falsa. Frege a inferir: quien no admita la referencia de una expresión no podrá afirmar ni negar de ella un predicado. «El pensamiento pierde valor para nosotros tan pronto vemos que una de sus partes le falta la referencia. Estamos, pues, bien justificados al no contentarnos con el sentido de un enunciado, y al preguntarnos también por su referencia». Que una oración tenga sentido no quiere decir que sea verdadera o falsa.  
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