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29 de marzo de 2018



Hildegarda von Bingen da luz al medievo

Publicado por: Lorena Otton

Hoy rescato algo de luz de ese periodo mal entendido que es el medievo a través del personaje de Hildegarda von Bingen. Nombrada en el 2012 doctora de la Iglesia por el Papa Benedicto XVI. Quiero reivindicar que la Edad Media no es solo un periodo del que avergonzarnos, sino que al final no deja de ser una época de luces y sombras, como todas. En las sombras encontramos lo que tod@s sabemos, un periodo convulso, que afectó especialmente a los campesinos (malas cosechas, peste negra y desorbitada mortalidad infantil). Nos encontramos con un periodo de crisis física pero también espiritual, ya que se produce un desencanto por la institución eclesiástica y un cuestionamiento de ésta. La Iglesia pierde poder sobre lo terrenal porque puede ser castigada por el Estado, además no debemos olvidar que en la Baja Edad Media se produce el Cisma de Occidente, síntoma claro de la crisis espiritual de la que hablamos. Y es en este contexto tan interesante en el que nace Hildegarda.

Hildegarda fue una mística visionaria de gran influencia en el siglo XII, que empezó a describir sus visiones sobrenaturales desde la más tierna infancia. Según ella su fuerza y su autoridad no residían en su persona sino que venían legitimadas por el propio Dios y eso era lo que la respalda. Gracias a esta creencia ella pudo brillar sin miedo en un mundo de hombres y es por ello que yo la admiro. Vamos a ver como fue la trayectoria vital de esta interesante religiosa.

Hildegarda nacida en Alemania en 1098, fue la primera de diez hij@s de un matrimonio de la nobleza local y por ello por sus padres se sentían en el deber religioso de entregar su primogénita como “diezmo” (impuesto del 10% del valor de algo). Frente a esta perspectiva parecía que su vida ya estaba escrita, que sería una monja normalita sin vocación ninguna ya que sus padres se la sacaron de encima sin preguntarle siquiera, pero ella cogió las riendas y l@s dejó a tod@as con la boca abierta. Pues bien, cuando contaba con ocho años fue entregada para su formación a la monja Jutta, que vivía en una casita adosada en un monasterio de monjes benedictinos, (Me gustaría puntualizar que en esta época eran frecuentes los monasterios mixtos, aunque independientes en la mayoría de sus quehaceres). Su pequeña comunidad de solo dos religiosas creció debido a la fama de santas que estas dos mujeres tenían. Cuando Hildegarda contaba con 38, Jutta murió y ella fue escogida como abadesa de su comodidad, cosa totalmente lógica a mi parecer ya que ella era la fundadora superviviente.

En 1148 el éxito de la comunidad seguía creciendo e Hildegarda tras una visión de independencia, ni corta ni perezosa decidió tomar la valiente decisión de fundar un monasterio independientedel de los monjes benedictinos. Esta emancipación molestó a los monjes por muchos motivos pero especialmente porque ya no disfrutarían ni de las donaciones ni de las influencias que Hildegarda les proporcionaba. Realmente la fundación de dicho monasterio fue un escandalo ya que fue el primer convento femenino autosuficiente al 100%. Imaginad que cuadro, mujeres viviendo de forma independiente sin el control masculino, se tiraban de los pelos. ¡Se siente!

El monasterio independiente se fundó cerca del río en Rupertsberg, próximo a Bingen. Erigir el monasterio cerca del río fue un elemento clave por dos motivos, uno era para estar bien comunicadas con el exterior, tema importante porque Hildegarda mantenía correspondencia epistolar con personajes importantes. Se escribía con Leonor de Aquitanea, entre otras, donde ofrecía asesoría debido a su influencia y su sabiduría. El segundo motivo era facilitar los breves pero fructíferos viajes que realizó la mística. En sus viajes Hildegarda predicó en iglesias y abadías sobre los temas que más preocupaban a la Iglesia en ese momento, temas como la corrupción del clero y la problemática de la herejía de los cátaros. Cabe resaltar que Hildegarda tenía permiso eclesiástico para predicar al pueblo y al clero en templos y plazas. No pocas envidias y controversias debió despertar.

Ejemplo de su valentía continua fue el caso que aconteció en 1178, cuando la comunidad enterró cristianamente a un noble anteriormente excomulgado (toma salseo). Ella con toda la sangre fría del mundo ante la demanda eclesiástica de exhumar dicho cadáver borró todas las pruebas de su sepultura y dijo que el noble había marchado al otro barrio en paz con Dios. Un año después y aún salpicada por el escándalo murió a la edad de 81 años. Se cuenta que al morir aparecieron en el cielo dos arcos de colores muy brillantes conformando una cruz.

Como vemos Hildegarda fue una mujer de carácter, pionera en muchos aspectos como el de fundar un monasterio femenino independiente, predicar, asesorar a personajes importantes, dar cristiana sepultura a excomulgados… Ella fue una mujer que no se dejo achantar por su contexto, ella es la muestra de que hay luces en el medievo.

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