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29 de abril de 2011



El soberbio y el abyecto presentan un animo impotente.

Publicado por: Esteban Higueras Galán / @HGEsteban

PROPOSICIÓN LVI

La mayor soberbia y la mayor abyección revelan la mayor impotencia del ánimo.

Demostración: El primer fundamento de la virtud consiste en conservar el ser, y ello, conforme a la guía de la razón. Así, pues, quien se ignora a sí mismo, ignora el fundamento de todas las virtudes, y, consi­guientemente, las virtudes mismas. Además, actuar según la virtud no es otra cosa que actuar bajo la guía de la razón, y quien obra bajo la guía de la razón debe necesariamente saber que obra según esa guía. Así, pues, quien más se ignora a sí mismo y, por consiguiente, todas las virtudes, menos obra según la virtud, esto es, más impotente de ánimo resulta. Y así, la mayor soberbia y la mayor abyección revelan la mayor impotencia del ánimo. Q.E.D.

Corolario: De aquí se sigue muy claramente que los soberbios y los abyectos están sujetos a los afectos en el más alto grado.

Escolio: Sin embargo, la abyección puede ser corregida más fácilmente que la soberbia, dado que ésta es un afecto de alegría y aquélla un afecto de tristeza, y, por tanto, la soberbia es más fuerte.



Lecyura de Spinoza en Ética según orden geométrico.

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