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5 de enero de 2010



Soren Kierkegard -Diario de un seductor


Publicado por: Esteban Higueras Galán / @HGEsteban

El hombre tiene que hablar, y por este motivo tiene que estar en posesión de alguna de esas facultades que constituyen la verdadera fascinación de Venus:conversación y adulación, es decir, el arte de insinuar.
De esto no se debe deducir que Eros sea mudo y que tenga que ser eróticamente errado conversar, sino que la conversación tiene que ser erótica, sin perderse en reflexiones ejemplares sobre los aspectos de la vida y cosas por el estilo, y que la conversación se considera como un descanso entre una acción erótica y otra, un pasatiempo y no de los mejores. Tal charla,tal confabulatio, tiene una naturaleza casi divina, y yo nunca me aburro conversando con una jovencita. Es decir, que puedo terminar aburriéndome de la jovencita, pero nunca de conversar con ella. Seria tan imposible como cansarme de respirar. Estas charlas tienen de particular que surge espontáneamente la conversación. El coloquio se mantiene muy pegado al suelo,no tiene un argumento,la casualidad es la ley de sus movimientos... pero son infinitas y muy afortunadas sus procreaciones.

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