Abarcando cimas o Sobre Nietzsche y Spinoza.


Adelantado ya en la lectura del libro "Sobre Spinoza" de Deleuze, encuentro que de esta masa simbólica que compone su libro, a resultado la comprensión de varias ideas concisas del pensamiento Spinoziano, increiblemente relatadas por su pluma.
De esta forma consigo abarcar una cima, y no teniendo otra meta que el cambio ,no queda más remedio que representar ese cambio lo más bello posible.

Y así pasó que, mientras Spinoza hablaba sobre no-simbolos, se veían estos como lo que no eran. Por eso Spinoza basa su ética en relaciones de diferencias de afectos, entre animos o almas que manejan afecciones,pues sobrepasa el limite insalbable al que puede aspirar un simbolo, desapareciendo este para solo quedar una función de la naturaleza, bien, el cambio es este, pero ¿Cuál a sido la intensidad lograda? y ¿Cómo conseguir una medida aproximada de la amplitud de este cambio? No queda otra que hablar de Nietzsche, responsable en su mayor parte de la cima anterior, cuando el viejo Nietzsche, inmerso en su "enfermedad" y alentado por el primero (Spinoza) en la trasnfiguración de sus ideales, representaba con una violencia divina la magnitud simbólica, para: demoler, matar y asesinar ideales, irguiéndose ante ellos como el anticristo, en esos momentos, alcanzas la primera cima. Pero me detendre en los simbolos. Muy conocidos son el camello,el león y el niño, ¿Cómo actua el niño? un niño basicamente aprende, un ejemplo: podríamos compararlo con un estadio de desarrollo Piagetiano, como el sensoriomotor, donde el niño desarrolla sus capacidades innatas para el desenvolvimiento conjunto, de ambas capacidades: sensoriales(vista,tacto..) y motoras(movimiento ocular,manos...),el niño reaciona ante esos cambios, es decir, aprende manipulando sus habilidades en interacción con los objetos, pero aquí el niño no comprende, no responde ante la representación simbólica del objeto, ya que es primerizo (imaginemos incluso que es la primera vez que juega con ese objeto) por lo que el niño unicamente realiza continuamente su potencia de actuar, solo y exclusivamente se dedica a ejercer la maxima potencia que sus capacidades le permiten, así, paulatinamente, conforme al aumento en la tendencia simbolica,
descrive Nietzsche el olvido de esa actitud de omnipotencia infantil, y es que esa actitud desaparece.


¿Donde esta la contradicción?,pues, parece que Nietzsche se metió la lengua por el culo, en el momento en que creó al niño, era incapaz de crear un no-simbolo, se dedico a esculpir martillazo a martillazo más y más simbolos.
¿Calló en la trampa del poeta? ¿Persiguío la verdad, o se enrredó en el eterno retorno poético?, ni yo ni nadie, respondería a esto, ¿Pudiera ser su "enfermedad", el conocimiento de una devil voluntad de poder?.

Despues de escribir esta entrada,surge una comprensión más clara sobre la ética Spinoziana e indirectamente de la creación Nietzscheana, por lo que divagaré un poco más en Deleuze, con la meta de que continuos cambios de acomodación, cambien mi percepción en la intensidad correspondiente.

Utilidad de ética demostrada según el orden geométrico.

1.° En cuanto nos enseña que obramos por el solo mandato de Dios, y somos partícipes de la naturaleza divina, y ello tanto más cuanto más perfectas acciones llevamos a cabo, y cuanto más y más entendemos a Dios. Por consiguiente, esta doctrina, además de conferir al ánimo un completo sosiego, tiene también la ventaja de que nos enseña en qué consiste nuestra más alta felicidad o beatitud, a saber: en el solo conocimiento de Dios, por el cual somos inducidos a hacer tan sólo aquello que el amor y el sentido del deber aconsejan. Por ello entendemos claramente cuánto se alejan de una verdadera estimación de la virtud aquellos que esperan de Dios una gran recompensa en pago a su virtud y sus buenas acciones, como si se tratase de recompensar una estrecha servidumbre, siendo así que la virtud y el servicio de Dios son ellos mismos la felicidad y la suprema libertad.

2° En cuanto enseña cómo debemos comportarnos ante los sucesos de la fortuna (los que no caen bajo nuestra potestad, o sea, no se siguen de nuestra naturaleza), a saber: contemplan do y soportando con ánimo equilibrado las dos caras de la suer te, ya que de los eternos decretos de Dios se siguen todas las cosas con la misma necesidad con que se sigue de la esencia del triángulo que sus tres ángulos valen dos rectos.

3.° Esta doctrina es útil para la vida social, en cuanto enseña a no odiar ni despreciar a nadie, a no burlarse de nadie ni encolerizarse contra nadie, a no envidiar a nadie. Además es útil en cuanto enseña a cada uno a contentarse con lo suyo, y a auxiliar al prójimo, no por mujeril misericordia, ni por parcialidad o superstición, sino sólo por la guía de la razón, según lo demanden el tiempo y las circunstancias, como mostraré en la Cuarta Parte.

4.° Por último, esta doctrina es también de no poca utilidad para la sociedad civil, en cuanto enseña de qué modo han de ser gobernados y dirigidos los ciudadanos, a saber: no para que sean siervos, sino para que hagan libremente lo mejor. Y con ello he terminado lo que me había propuesto tratar en este Escolio, y pongo fin a nuestra Segunda Parte, en la que creo haber explicado la naturaleza del alma humana y sus propiedades con bastante amplitud y, en cuanto lo permite la dificultad de la cuestión, con bastante claridad, y creo haber expuesto cosas tales que de ellas pueden concluirse otras muy notables, sumamente útiles, y de necesario conocimiento, como constará, en parte, por lo que sigue.


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Divagaciones Spinozianas - La amistad

Afino mis sentidos mientras me deslizo, entre impresiones que marcaron multitud de afectos pasados, afectos que han ido devilitándose conforme al primerizo en intensidad,creo, que ya solo irritan unas pocas células, deviles, bagas, algo confusas,pero son minoría,el resto, con esmero, solidificaron la impresión.

Como me gustaría ahora, encontrar a otro anticristo, que vuelva para asesinar mis ideales, un asesino de ideas al estilo del viejo Nietzsche, o Spinoza, el ladrón de guante blanco, que mató al loco, a soplos pequeños, pues nació desnudo en la alta montaña. Mientras tanto revivo algún momento con un nombre distinto, para reírme algo más de mi cara. El hecho que me impulsa es ver florecer, pero más que ver, sentir, una pasión alegre, forzosamente Spinoziana, y como cuenta Deleuze: que aumenta mi potencia de actuar.
Así voy a más en goce, pero, llego por calles anchas ,por avenidas que se construyen sobre campo virgen y viejos callejones.Y,¡que bien se pasea con tanto espacio!, me gusta de mirar poco a los lados, y es que si miro, entro, siempre investigo un poco más,sigo y sigo, me encojo cuando encuentro una calle antigua, y limpio algo, si hay tiempo, -me maravillo- ¿como he llegado hasta aquí? valla suerte,seguro que cambiando nombres,y me he liado, y así la ciudad avanza, en alegría.

Con una herramienta como esta(este blog), visito antiguas calles donde gusto de pasear,y me otorgo libertad, para alejarme algo más.Paseando me encuentro con antiguos amigos, y recordamos que yo era el, y que el era yo, y ahora somos juntos en aquello, pues seguiremos siendo, potencias de algo más. Amigos de todo tipo , encuentras que te acompañan en algo, pueden estar vivos, claro,son carne igual que tú y por eso: palpitan, sucumben, actúan, responden, reaccionan, mueren.Los hay animales también.Los hay antiguos, de hace 1000 años y más.
En la amistad irrumpe la construcción conjunta de un camino, con una meta compartida, a partir de hay sois amigos,y son de todas clases: conócelos vivos, pueden ser tu vecino o un primo del pueblo,también borrachos,conócelos en los bares bebiendo, así seréis amigos, recoge un perro o un gato chiquito de la calle,seréis amigos,descúbrelos conversando,descubre que les emociona,descubre que te emociona,y luego hazlo.
Pero conócelos también muertos: conoce conceptos,recorre tu curiosidad, con problemas infinitos, acompáñate del que más claro te hable, y consigue descifrar, su problema, y seréis amigos,pero hazte amigo de sus enemigos, no le creas, piensa,esta muerto, y ¿como se que no me engaña?, pues no sabes el color de su carne, tu solo ríe, y ya esta, ríe con el y seréis amigos.

Deleuze- Potencia minima y potencia maxima en Spinoza.


He aquí la figura que Spinoza propone a nuestra reflexión: dos círculos del que uno es interior al otro, pero sobre todo que no son concéntricos.

Señalamos la distancia más grande y la más pequeña de un círculo a otro. Spinoza dice: usted no puede decir que en el caso de esta doble figura no tiene límite o umbral. Usted tiene un umbral, y también dos límites: el círculo exterior y el círculo interior. La distancia más grande de un circulo a otro, y la más pequeña distancia. Volviendo al mismo. Usted tiene un máximo y un mínimo. considere la suma de las desigualdades de distancias (el texto en latín es muy importante). El no nos dice, literalmente, considerad la suma de las distancias desiguales, es decir la suma de los segmentos que van de un círculo a otro. Nos dice la suma de las desigualdades de distancias, es decir la suma de las diferencias. Dice que ese infinito es muy curioso, que es una suma infinita. La suma de las desigualdades de distancias es infinita, y sin embargo hay un límite. hay un límite puesto que usted tiene el límite del gran círculo y del pequeño círculo. Entonces hay infinito y sin embargo no es ilimitado. ¿Es un curioso infinito? Es un infinito geométrico muy particular, es un infinito del que usted puede decir infinito aunque no sea ilimitado. En efecto, el espacio comprendido entre los dos círculos no es ilimitado. El espacio comprendido entre los dos círculos esta perfectamente limitado. Retengo la expresión de la carta a Meyer: suma de desigualdades de distancias, mientras que él habría podido hacer exactamente el mismo razonamiento permaneciendo en el caso más simple de la suma de las distancias desiguales. ¿Por qué quiere sumar las diferencias? ¿Qué tiene en la cabeza? Lo necesita en virtud de su problema de las esencias. Las esencias son grados de potencias, pero ¿qué es un grado de potencia? Un grado de potencia es una diferencia entre un máximo y un mínimo, por esto es una cantidad intensiva. (...) Suma de desigualdades de distancia. Toda esencia es grado de potencia. Cada grado de potencia es una diferencia entre un mínimo y un máximo. A partir de ahí todo se compone muy bien: usted tiene la esencia-grado de potencia, en sí misma comprendida entre dos umbrales y eso va al infinito porque, si usted abstrajera un umbral, ese umbral es una diferencia entre otros dos umbrales, etc... al infinito. Usted no es solamente una suma de relaciones, usted es una suma de diferencias entre relaciones. Usted es un grado de potencia eterno, pero grado de potencia significa diferencia entre un máximo y un mínimo.

Segunda pertenencia de la esencia: la afección efectúa vuestra potencia en cada momento, es decir entre los dos límites, entre el máximo y el mínimo, y en ese sentido, de alguna manera ella realiza vuestra potencia o vuestra esencia, vuestra afección es tan perfecta como puede serlo. Efectúa vuestra potencia de tal manera que no puedes decir que hay algo que no se efectúa. Tercera dimensión. Si, pero por ahí mismo, la afección que efectúa vuestra potencia no la efectúa sin disminuir o aumentar vuestra potencia en el marco de esos umbrales, de ese máximo y de ese mínimo. Ahora aumentando vuestra potencia, ahora disminuyéndola. Todas estas ideas que parecen, en principio, contradecirse están cogidas en un sistema de un rigor absoluto. Usted no deja de ser una vibración. Una vibración con un máximo de amplitud, un mínimo de amplitud. En la duración ¿qué corresponde al máximo y al mínimo? El mínimo es la muerte. La muerte es la afección que efectúa, en el último instante de nuestra duración, que efectúa nuestra potencia disminuyéndola al máximo. Lo contrario de la muerte, es la alegría. No el nacimiento, puesto que nacemos en lo más bajo de nosotros mismos, sino una alegría muy especial que Spinoza llama beatitud. La beatitud es al mismo tiempo la experiencia de la eternidad. Ahí efectuamos nuestra potencia de tal manera que esta potencia aumenta al máximo, es decir bajo todas las relaciones a la vez.

La niña repelente.






Deleuze - La alegria indirecta y las 3 dimensiones spinosistas.


¿Por qué la cosa cuyas relaciones no convienen con la mía, por qué me afecta de tristeza, es decir disminuye mi potencia de actuar? Tenemos la doble impresión de haber comprendido de entrada, y de que algo nos falta por comprender.
Cuando algo se presenta teniendo relaciones que no se componen con la mía, tengo una tristeza.

Odio a la persona que me perturba en la oscuridad. Mientras mi potencia de actuar es disminuida yo experimento tristeza. La odio, eso quiere decir que la cosa cuyas relaciones no se componen con las nuestras, tendemos, espiritualmente, tendemos a su destrucción. Odiar es querer destruir lo que arriesga destruirnos, es decir querer descomponer lo que arriesga descomponernos. La tristeza engendra el odio. Señalemos que también engendra las alegrías. Entonces las dos líneas, de una parte la tristeza, de otra parte la alegría, no van a ser líneas puras. ¿Qué son las alegrías del odio? Como diría Spinoza, si usted imagina desgraciado al ser que odia, su corazón experimenta una extraña alegría. Spinoza construye un maravilloso engendramiento de las pasiones. Las alegrías del odio son alegrías extrañamente compensatorias, es decir indirectas.






Lo primero en el odio, cuando usted tiene sentimientos de odio, es buscar siempre la tristeza de base, es decir que su potencia de actuar ha sido disminuida, impedida. Si usted tiene un corazón diabólico, usted tendrá a bien creer que ese corazón se ensancha en las alegrías del odio, y esas alegrías del odio, por inmensas que sean, no suprimirán nunca la sucia pequeña tristeza de la que usted es parte. Sus alegrías son alegrías de compensación. El hombre del odio, el hombre del resentimiento, es aquel, para Spinoza, del que todas las alegrías están envenenadas por las tristezas iniciales, porque la tristeza esta en sus alegrías.








Si reagrupo el conjunto de la teoría spinosista que se puede llamar ética, diría, a riesgo de emplear un término demasiado complicado, que hay una esfera de pertenencia a la esencia. Esta esfera de pertenencia implica, por el momento, tres dimensiones.
La esencia es eterna. Su esencia singular, su esencia en usted en particular. La formula es: usted es un grado de potencia. Eso es lo que Spinoza quiere decir cuando dice, textualmente, "soy una parte de la potencia de Dios". Eso quiere decir que soy un grado de potencia. Ese grado de potencia podrá variar. Hay una latitud. Soy un grado de potencia y en ese sentido soy eterno. Nadie tiene el mismo grado de potencia que otro. Es una concepción cuantitativa de la individuación, pero es una cantidad especial puesto que es una cantidad de potencia. Una cantidad de potencia, a esto lo hemos llamado una intensidad. Es únicamente en esto que Spinoza afecta el termino eternidad. Soy un grado de la potencia de Dios, eso quiere decir que soy eterno.
Segunda esfera de pertenencia: tengo afecciones instantáneas. Es la dimensión de la instantaneidad. Según esta dimensión las relaciones se componen o no se componen. Es la dimensión del affectio. Composición o descomposición entre las cosas.
Tercera dimensión de pertenencia. Los afectos, a saber cada vez que una afección efectúa mi potencia, y la efectúa tan perfectamente como puede, tan perfectamente como es posible, la afección efectúa o realiza mi potencia. Realiza mi potencia tan perfectamente como lo puede en función de las circunstancias, en función del aquí-ahora. Efectúa mi potencia aquí-ahora en función de las cosas.
La tercera dimensión es que, cada vez que una afección efectúa mi potencia, no la efectúa sin que mi potencia aumente o disminuya. Es la esfera del afecto. Entonces mi potencia es un grado eterno, esto no impide que, en la duración, no deje de aumentar y de disminuir. Esta misma potencia que es eterna en sí no deja de aumentar, de disminuir, es decir de variar en la duración.

Nada de lo que tiene de positivo una idea falsa es suprimido por la presencia de lo verdadero

PROPOSICIÓN I

Nada de lo que tiene de positivo una idea falsa es suprimido por la presencia de lo verdadero, en cuanto verdadero.

Demostración: La falsedad consiste en la sola privación de conocimiento, que está implícita en las ideas inadecuadas (por la Proposición 35 de la Parte II), y estas ideas no poseen nada positivo en cuya virtud se llamen falsas (por la Proposición 33 de la Parte II), sino que, por el contrario, en cuanto referidas a Dios, son verdaderas (por la Proposición 32 de la Parte II). Así, pues, si aquello que tiene de positivo una idea falsa se suprimiese por la presencia de lo verdadero en cuanto verda­dero, entonces una idea verdadera sería suprimida por sí misma, lo cual (por la Proposición 4 de la Parte III) es absurdo. Luego nada de lo que tiene de positivo, etc. Q.E.D.

Escolio: Esta Proposición se entiende más claramente por el Corolario 2 de la Proposición 16 de la Parte II. Pues una imaginación es una idea que revela más bien la constitución presente del cuerpo humano que la naturaleza del cuerpo exterior, y no, ciertamente, de un modo distinto, sino confu­so: de donde proviene el que se diga que el alma yerra. Por ejemplo, cuando contemplamos el Sol, imaginamos que dista de nosotros aproximadamente doscientos pies, en lo que nos equivocamos mientras ignoramos su verdadera distancia; ahora bien, conocida esa distancia, desaparece el error, cierta­mente, pero no aquella imaginación, es decir, la idea del Sol que explícita su naturaleza sólo en la medida en que el cuerpo es afectado por él, y de esta suerte, aunque conozcamos su verdadera distancia, no por ello dejaremos de imaginar que está cerca de nosotros. Pues, como hemos dicho en el Escolio de la Proposición 35 de la Parte II, no imaginamos que el Sol esté tan próximo porque ignoremos su verdadera distancia, sino porque el alma concibe el tamaño del Sol en la medida en que el cuerpo es afectado por él. Del mismo modo, cuando los rayos del sol, incidiendo sobre la superficie del agua, son reflejados hacia nuestros ojos, lo imaginamos como si estuvie­se en el agua, y de igual manera, las demás imaginaciones que engañan al alma, ya revelan la constitución natural del cuerpo, ya un aumento o disminución en su potencia de obrar, no son contrarías a lo verdadero, y no se desvanecen ante su presen­cia. Es cierto que ocurre, cuando tememos erróneamente algún mal, que el temor se desvanece al oír una noticia verdadera, pero también es cierto que ocurre, cuando teme­mos un mal que ha de llegar con certeza, que el temor se desvanece también al oír una noticia falsa. Por tanto, las imaginaciones no se desvanecen ante la presencia de lo verdadero en cuanto verdadero, sino porque se presentan otras imaginaciones más fuertes, que excluyen la existencia presente de las cosas que imaginamos, como hemos mostrado en la Proposición 17 de la Parte II.

PROPOSICIÓN II

Padecemos en la medida en que somos una parte de la naturaleza que no puede concebirse por sí sola, sin las demás Partes.

Demostración: Se dice que padecemos, cuando en nosotros se produce algo cuya causa somos sólo parcialmente, esto es, algo que no puede deducirse de las solas leyes de nuestra naturaleza. Así, pues, padecemos en la medida en que somos una parte de la naturaleza, que no puede concebirse por sí sola, sin las otras partes. Q.E.D.

PROPOSICIÓN III

La fuerza con que el hombre persevera en la existencia es limitada, y resulta infinitamente superada por la potencia de las causas exteriores.

Demostración: Es evidente por el Axioma de esta Parte. Pues, dado un hombre, se da alguna otra cosa más potente —pongamos A—; y, dado A, se da además otra cosa —ponga­mos B— más potente que A, y así hasta el infinito. Por ende, la potencia del hombre es delimitada por la potencia de otra cosa, e infinitamente superada por la potencia de las causas exteriores. Q.E.D.