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De la necesidad

Libertad necesaria

Según la mitología griega clásica, en el principio de todas las cosas, la necesidad, Ananké, surgió súbitamente del vacío y comenzó a formarse a sí misma, de modo que la necesidad no sólo es un ser incausado sino que va formando de continuo su propia necesidad de ser. Ella contiene en sí y para sí la razón de su existencia. Su imponente figura es, a simple vista, incorpórea, y sus sigilosos movimientos semejan a los de las sierpes. Sus largos brazos son fantasmales y se extienden por toda la infinitud del cosmos. No es improbable que tenga -como dice el adagio popular- “cara de perro”. Lo cierto es que ella es y no puede no ser. Avanza siempre en espirales, de la mano de su hermano Cronos, el tiempo, y fue en su inseparable unidad que rondaron pacientemente el Ovo primigenio del que surgieron los elementos que le dieron forma y contenido a la creación: el mar, el cielo y la tierra. Además, Ananké parió tres hijas: Kloto, la hilandera de la vida; Lákesis, la que mide la longitud de los hilos de la vida; Átropos, la inevitable cortadora del hilo de la vida. Hilar, medir y cortar, una y otra vez , siempre de nuevo. Ellas son las Moiras, las diosas del destino, temidas y respetadas por todos los dioses, pues incluso ellos se encuentran sometidos a sus severos y hieráticos designios.

Nadie, que se sepa, se ha encontrado a la necesidad en persona, serpenteando y moviendo sus largos brazos por alguna de las calles de la ciudad. Y, sin embargo, a pesar de que a nadie en particular se le haya aparecido, ello no significa que no esté ahí, justo ante los inadvertidos ojos del transeúnte o del buen vecino. Está en la menesterosa fila de los ancianos que, desde tempranas horas, esperan a que les sea cancelada su pensión, o en los que, detrás de la cava refrigerada, estacionada en la esquina, completan los devaluados billetes para poder llevar a los suyos, por lo menos, una pieza pollo. Está presente y serpentea cuando el servicio eléctrico colapsa, cuando el agua -como suelen decir los periodistas, ese “vital líquido”- no llega ni por dentro ni por fuera de los ductos, o cuando el transporte público termina siendo nada menos que una “perrera”. Ella está ahí, siempre al acecho, en el hospital sin medicamentos y sin las mínimas condiciones para garantizar que una vida se pueda salvar a tiempo. Como también está en el bote de basura, en el que centenares de fámulos, cuerpos esqueléticos, ausentes de carne y alma, esos a quienes se les suele llamar los más necesitados, buscan algún sustento para poder mantenerse en pie, por un día más. O en los millones de ciudadanos que, exhaustos de tanto miedo, de tanta ira y de tanto dolor, se ven forzados a abandonar un país convertido en callejón sin salida. Son esas, entre tantas otras, a las que Hegel llama “necesidades subordinadas de la vida de los hombres”, tan básicas y esenciales que son las que determinan y dan sustentación material al carácter absoluto y universal de la necesidad. Superar las necesidades del espíritu pasa -por ciertonecesariamente, por la superación de las necesidades inmediatas. Primum vivere, deinde philosophari, apunta Aristóteles.

Por definicion, lo necesario es lo que no es contingente. Pero en Venezuela sólo lo contingente es lo necesario. Es verdad que existen grados de necesidad. En efecto, la necesidad se puede sentir, entender y comprender. Se siente en el llanto de la criatura con hambre que necesita comunicar sus deseos para poder saciarla; se entiende cuando se toma conciencia de su presencia y se la convierte en objeto de estudio, se la conoce y clasifica con rigurosa meticulosidad. Y, una vez en posición de “lista para llevar”, se cosifica y enajena. Todo ante su acechante presencia. Así, por ejemplo, una vez entendida la necesidad de liberarse de una tiranía se consultan los manuales de instrucciones para el usuario. Y todo parece quedar instalado según el orden de convención prestablecido. Pero el temor ¡esa pesada contingencia!-, ante una inevitable confrontación de la libre voluntad con el gansterato, es tal que se termina sugiriendo la necesidad de un entendimiento con el cartel, un acuerdo electoral que ponga fin a la tiranía. De una parte, la ira belicista pide venganza. De la otra, la hipocresía del pacato se oculta tras las banderas del humanismo y la civilización que exhibe. Finalmente, se comprende la necesidad cuando, a un tiempo, se la conserva y supera, porque, al sorprenderla, se llega a saber que la fuerza de la libre voluntad proviene de la incesante confrontación y el reconocimiento con la mismísima necesidad. Sólo entonces la sustancia deviene sujeto: se trata del cese de la usurpación, del gobierno de transición y de las elecciones libres, en ese mismo orden, porque “el orden y conexión de las ideas es idéntico al orden y conexión de las cosas”.

El sentir y el entender la necesidad hace que las sociedades vivan acechadas por sus sinuosos movimientos y sean presas de sus largos y asfixiantes brazos. En las sociedades sometidas a estos niveles de necesidad, todo lo que las trasciende, todo lo que se remonta por encima de la amarga presencia inmediata de la caja de alimentos o del racionamiento eléctrico, es considerado como un excedente, como un lujo. En ellas impera el “reino animal del espíritu”, en el que cada individuo no es más que el conjunto de sus necesidades de subsistencia, una multitud de individuos que concibe al resto como sus eventuales medios para la satisfacción de las mismas. Homo homini lupus, el hombre transmutado en lobo del hombre. Es dentro de este tipo de necesidades en las que se encuentra atrapada la sociedad venezolana. Si “se va la luz” es que se está en presencia de una señal “inequívoca” de que la oposición, otra vez, perdió vigor y que se debe “negociar” con la narcotiranía, nada menos que con un cártel que se encuentra “atrapado y sin salida”, que boquea buscando un segundo aire que, esta vez, no le llegará. De “necesidades radicales” habla Agnes Heller. No pareciera comprenderse que los diferentes modos de actividad, que forman parte del proceso reproductivo de la vida cotidiana, son actividades sociales objetivas. Lo son los impulsos y las motivaciones que se transforman en actos específicos. Pero también lo son el lenguaje y el pensamiento. Lo es el reconocimiento del individuo como elemento determinante del ser social. Más allá de lo inmediato está la verdad. No se supera la necesidad sin tener plena conciencia de las necesidades. Y es justo eso a lo que Spinoza llama libertad. Comprender la necesidad es enfrentarla hasta que se vea, ella misma, en la forzosa necesidad de reconocer que la voluntad humana es la mayor de las fuerzas del universo. Desde hace rato, las Moiras rondan el Ovo de las cabezas del narco-régimen usurpador.

Por José Rafael Herrera /@jrherreraucv

De la toma de Simacota al Atentado de la Escuela de Cadetes General Santander:


«Honradamente queremos la paz.  Lo que ocurre es que nuestra propuesta no es una propuesta de entrega, de rendición o desarme, porque entendemos que la paz sólo puede ser fruto de la justicia social y la democracia»
Manuel Peréz.


«El deber de un cristiano es ser revolucionario y, el deber de todo revolucionario es hacer la revolución »
Camilo Torres Restrepo




  
 Los movimientos armados por lo general tienen a construir una historia heroica de su aparición en la escena política.

El ELN había dado sus primeros pasos de vida política guerrillera con la “Toma de Simacota”  el 7 de enero de 1965, siendo el “Manifiesto de Simacota” un documento  fundacional que daba vida al movimiento político armado al establecer sus ideales que motivaban su lucha revolucionaria con el objetivo de ser escuchado por la opinión pública nacional. Antes de aquel evento,  un año atrás, el ELN era ya una organización armada, con una estructura ya construida, con un proyecto político y económico, con una lectura frente al devenir histórico del país. El 4 de julio de 1964 acontece la “Primera Marcha” de un grupo de familias campesinas (de Santa Helena, Orpon, Fortuna y Simacota) algunas familias de filiación  liberales-comunista, así como algunos integrantes militantes del MRL,  que en tesis da surgimiento a la estructura armada del ELN. Pero el momento genético es en 1962 con la “Brigada José Antonio Galan” que se propone, luego de una experiencia formativa ideológico y militar en Cuba, impulsar la lucha por la liberación en América Latina[i]. Lo que empezó con toda anterioridad, se efectivo con su primera acción militar, que al mismo tiempo fue su presentación política.
El atentado a la escuela de cadetes General Santander el pasado 17 de enero aparece como otra fecha emblemática, una que nuevamente se presenta como evento mítico para el ELN al poner el carácter ambivalente de su propuesta de unificar una reflexión  política  junto a un  accionar militar.
Después del atentado, lejos de ser debilitadas la utraderecha oligárquica nacional, se fortaleció su discurso, legitimando el propio actuar coercitivo del Estado como instrumento de “la defensa de la seguridad democrática”. Se desvió el foco del debate público en torno del caso de corrupción más grande del país "Odebrecht", así como las duras críticas a los altos funcionarios del gobierno (el Ministro de Hacienda Carrasquilla y el Fiscal general Nelson Humberto Martínez), el país nuevamente se polariza y como mayor medida, se cierra la Mesa de negociación, reactivándose nuevamente las ordenes de captura para los principales líderes y equipo negociador en la Habana. El país pasó entonces de un ambiente de construcción de paz y de movilización de las bases sociales al discurso del enemigo, la amenaza constante y de  tensión con el vecino país bolivariano.
En ese sentido muchos sectores ven en la posición del ELN una postura compleja, puesto que tras el atentado, se presupone una mala lectura del conflicto armado y de la situación política del país y de la región por parte del grupo guerrillero.
Es posible una defensa todavía hoy del proyecto político del ELN? Creemos que sí, porque defender el proyecto de este grupo político alzado en armas significa innegablemente defender el proyecto de Liberación del oprimido y con ello regresar al espíritu misionero de Camilo Torres Restrepo, de Paulo Freire y al pensamiento crítico latinoamericano.  
En Defensa de la Liberación

Los orígenes de los movimientos de la liberación deben encontrarse en la realidad de dominación, explosión y sufrimiento de los pueblos oprimidos, no solamente en Latinoamérica, sino también de otras latitudes del mundo. En ese sentido, esta postura nace en una profunda conexión con su tiempo, como una regeneración del pensamiento y la acción política. Importantísimos antecedentes son los movimiento de lucha por la emancipación colonial e imperial ya desde la propia época de la invación y la conquista (grupos de resistencia indígena y quilombos), así como los movimientos más recientes del siglo pasado de lucha guerrillera y las posturas  intelectuales de la liberación, en la teología (C, Torres, Gutierrez), en la sociología (F. Borda), en la pedagogía (P. Freire), unidos al boom Literario latinoaméricano (Cortazar, Marquez  etc.).  Se trata de una situación de «crisis», en sus dimensiones política, económica, social y espiritual. El concepto mismo de liberación enmarca la necesidad de ejercer, no solamente una praxis teórica, sino una praxis enteramente política que posibilite la emancipación de los oprimidos.

El establecimiento de esta condición caracteriza la historia reciente (prehistoria) del ser humano y enmarca su experiencia en el mundo como la búsqueda implacable de su reconciliación. El ser humano se encuentra en una situación falsa que se hace evidente con la existencia real de la contradicción entre  opresor y oprimido que cada vez inviabiliza el proyecto de humanidad[ii]. El ser humano ha caído preso de un orden socio-económico y político que impide su propio desarrollo; un orden que si bien posee sus causas estructurales, se mantiene por el interés de grupos locales e internacionales que se lucran con el despojo de los pueblos a los que oprimen. El surgimiento del modo de vida moderno y del modo de producción capitalista en todo el mundo lleva inscrito una lógica colonial de explotación y dominación, que se fundamenta en el saqueo de los recursos naturales de los pueblos, imponiendo en toda la maquina civilizatoria el principio de la valorización del valor (principio del lucro y la ganancia por sobre el principio de la vida y la dignidad) como el engranaje que hace da dirección al movimiento de la máquina. Esta situación falsa del mundo caracteriza propiamente la manera en que se presenta la  Situación del oprimido cuanto la Situación del opresor, construyendo la relación entre ambos como una relación deshumanización[iii].
La búsqueda de la liberación es la procura de la superación de esta situación falsa, siendo un proceso de emancipación de los marcos de pensamiento que permiten el análisis crítico de la situación existencial que oprime, así como una acción política que procura la superación efectiva de este orden de experiencias. Liberatio-onis  es una acción de poner en libertad; se trata de una acción que implica la perdida de las cadenas materiales y espirituales. La praxis de liberación, en palabras de P. Freire, es “Amor hecho praxis” porque es potencia que libera de la contradicción que deshumaniza, un verdadero acto de bondad del oprimido frente a la violencia del opresor[iv].
Es sobre este marco filosófico que se debe entender el actuar ético y la lectura política, así como las maneras de actuar de esta organización como quedó expuesto en los 12 puntos del “manifiesto de Simacota”[v].  
Bajo el lema “¡Liberación o muerte!” el ELN manifiesta su postura revolucionaria que plantea diferentes escenarios de lucha y reivindicación que parten de una idea general y utópica de la liberación desde una perspectiva de la experiencia colonial[vi].  En ese sentido, la dificultad de la liberación nacional radica en el mantenimiento de las estructuras de dominación y explotación colonial sobre la construcción de la República al servicio de las oligarquías mundiales (estructura neocolonial), por lo que la idea de liberación propuesta por el ELN tiene dos niveles. a). Condiciones internas de dominación y explotación y b). Condiciones de la dinámicas del poder mundial[vii].
Es esta bandera por la liberación del oprimido lo que caracteriza  el horizonte político cultural de la organización del ELN, que se propone como una fuerza de resistencia armada en comunión con la lucha de las organizaciones sociales y civiles de los pueblos por su liberación frente a las estructuras del poder mundial (anticolonialismo), frente a las formas de composición social (anti racismo y defensa de la justicia social) así como de la soberanía y autodeterminación de los pueblos.

Subversión del Oprimido

 Lo que legitima la lucha armada es precisamente la imposibilidad de realizar una actividad  política por otros medios. El levantamiento armado de un grupo guerrillero obedece a una serie de causas socio-históricas que dan la condición de posibilidad de la emergencia de una acción política que ve en el uso de la lucha armada el mecanismo de manifestación política. Cuando Fals Borda considera la dimensión sociológica de la subversión[viii] nos está hablando del carácter objetivo que determina el surgimiento de levantamiento subversivo como la propia tendencia en el interior de la sociedad por alcanzar el cambio social que se presenta como necesario para el pueblo.
La creación de formas de dominación social en Colombia – y en Latinoamérica como un todo- hunde sus raíces en la experiencia colonial. Desde allí se nos está marcada una ruta en el proceso mismo de construcción de un orden vigente al que le es connatural el conflicto político. La experiencia de independencia republicana fundó una nueva modalidad de experiencias sociales y políticas (creación de Estados nacionales) sin modificar en sentido sustancial la estructura de dominación social. La violencia como fenómeno social y político marca la experiencia histórica de nuestro país, por lo que hace bien en considerar el profesor Moncayo que las causas y los orígenes de la violencia en Colombia han de buscarse fundamentalmente en el orden social vigente[ix], en el que permanece la contradicción entre oprimido-opresor en cada una de las esferas de la experiencia social, cultural, económica y política del país (y de la región). El orden social vigente se erige como una modesta, pero efectiva, forma de dominación política que permite la explotación de las personas en la expropiación de la riqueza social, siendo la causante del choque de intereses en el seno de la sociedad como un todo.

La interconexión  entre el orden social vigente (las formas de dominación social) y el cierre de las posibilidades políticas para las posturas contrarias a ese orden, construyen las condiciones objetivas para la subversión armada como estrategia política. Como dijo Camilo Torres Restrepo:

 «[…] La miseria de sus hogares, la angustia de no poder llevar al hogar el mercado necesario, de no poder pagar el arrendamiento, de no poder educar a los hijos, les está demostrando a todos los desempleados la necesidad de emprender la lucha definitiva contra el sistema» [x]

El choque entre las fuerzas de estabilización por parte de la oligarquía y las fuerzas de subversión por parte los grupos populares caracteriza el desarrollo del conflicto político en una modalidad armada, puesto que de parte de las fuerzas de estabilización de la oligarquía se cuenta con toda la capacidad bélica del aparato represivo del Estado y, por parte de las comunidades se establecen ejércitos de liberación con armamento militar en el ejercicio de su defensa. La violencia estableció como fundadora de derecho y luego como conservadora del mismo, del tal modo que la oligarquía adquirió un derecho (casi divino!) por el monopolio del uso legítimo de la violencia.
Acciones de insurgencia y contrainsurgencia como la característica del conflicto armado de los últimos 60 años, marcados los ciclos del capitalismo trasnacional y por fuertes oleadas de violencia interna.
La Subversión del ELN no es moral ni inmoral, su naturaleza es producto del proceso histórico que se construye como una acción utópica hacia el futuro. Lo político y lo militar en el ELN se explican por su carácter anti-sistémico y de negación del orden social vigente al mismo tiempo que el cierre de las posibilidades de enunciación de esa negación y de procura de cambio, lo llevan a la acción armada. La Subversión del oprimido puede realizarse de múltiples maneras, culturales, religiosas, económicas y civiles, etc.;  no es la violencia lo que se promueve, lejos de eso, la acción armada y militar aparece como un mecanismo de defensa ante  las fuerzas de estabilización que buscan la aniquilación del movimiento popular de liberación. Ante la violencia legal del opresor, la violencia liberadora del oprimido.

 El Camino de la Solución Política del Conflicto en Colombia  

Lejos de una efectiva implementación de los acuerdos de Paz firmados con las FARC- EP[xi], en medio de una fase de transición del conflicto bélico a  conflicto político, la barbarie de la guerra se repite como acontecimiento cotidiano de la historia de la nación. El pasado 11 de marzo fueron objetados, por inconveniencia social y económica, en 6 puntos la Ley Especial para la Paz (JEP) dejando nuevamente claro que la postura del gobierno, del partido Centro Democrático y de la clase oligárquica de ultraderecha, está muy lejos de una voluntad de paz.  Esto confirma las propias palabras del ELN el 21 de enero cuando se adjudicaron la autoría del atentado a la Escuela de cadetes General Santander[xii] manifestando del mismo modo su disposición política para continuar la mesa de negociación. El atentado del 17 de enero es respuesta ante la arremetida militar en su contra y las evasivas  en la continuidad de la mesa en la Habana.
Las burguesías transnacionales se han direccionado hacia una serie de posturas de completo cierre de las posibilidades democráticas de participación política. El Estado colombiano está jugando un papel clave en su posicionamiento geopolítico frente a al Gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela, liderando las acciones regionales en su contra. Lejos de superarse el conflicto bélico interno, se anda provocado insistentemente en el inicio de un contexto bélico regional (un nuevo ciclo de violencia, un nuevo ciclo del capital internacional que amenaza con una intervención militar en Venezuela, un repliegue a las posiciones totalitarias). Lejos de la salida negociada, el gobierno Duque demuestra que se inicia una nueva etapa de enfrentamientos y de persecución a los movimientos sociales, como lo ha venido haciendo desplegando la capacidad represiva de contra la minga indígena que deja al menos 16 muertos en los que se encuentra el comunero Breiner Yunda Camayo  que murió hoy (02 de abril). La oligarquía colombiana ha construido una retórica en la que unos muertos valen y otros no; en el que unas vidas son valiosas y las otras son “el precio del progreso”. 
Como insurgencia, el ELN el pasado 17 de enero tomaron su decisión, hacen lo propio y quedando como Ejercito popular; ahora las movilizaciones en las calles y todos los movimientos sociales articulados, podrán dar lucha en esa correlación de fuerzas. No es momento de des-legitimar su lucha y caer en un discurso que facilita el cierre de posibilidades políticas y afiance el mecanismo de dominación social.
Y finalizo con unas palabras de Camilo Torres Restrepo

[…] Ahora el pueblo ya no creerá nunca más. El pueblo no cree en las elecciones. El pueblo sabe que las vias legales están agotadas. El pueblo sabe que no queda sino la vía armada. El pueblo está desesperado y resuelto a jugarse la vida para que la próxima generación de colombianos no sea de esclavos […] [xiii]







[i] De ese grupo fundacional se encuentran  Fabio Vásquez Castaño, Víctor Medina Marrón, Heriberto Espítia, Ricardo Lara Parada, Luis Rovira, Mauricio Hernández , José Marchan.  Para una mayor descripción de ese proceso de creación del grupo guerrillero del ELN, ver: Medina Gallego, M. FARC-EP Y ELN: una Historia política Comparada (1958-2006). Tesis doctoral. Universidad Nacional De Colombia. Bogotá, 2012, p.
[ii] Freire, P. Pedagógia do Oprimido. Rio de Janeiro. Editorial Paz e Terra. 2014, p. 56.
[iii] Ibíd, p. 67.
[iv] Ibíd, p. 70
[v] Ver manifiesto Simacota 1965: https://www.cedema.org/ver.php?id=3703
[vi] Pedraza, Oscar Humberto.  El ejercicio de la liberación nacional: ética y recursos naturales en el ELN. En: Controversia no. 190 (junio 2008). Bogotá : IPC, FNC, CINEP, CR, ENS, 2008.
[vii] Ibid. p. 220.
[viii]  La subversión en Colombia: el cambio social en la historia, Bogotá, FICA/CEPA, 2008, pp. 249-275.
[ix] Moncayo, V. Relatoria: “Haciala verdad del Conflicto: Insurgencia Guerrillera y Orden Social Vigente. En: Contribución al entendimiento del conflicto armado en Colombia Comisión Histórica. Del Conflicto y sus Víctimas Febrero de 2015
[x] MENSAJE A LOS DESEMPLEADOS.  En: Periódico Frente Unido N° 10, Octubre 28 de 1965
[xi] La mesa de negociaciones fue instalada en 2012, los acuerdos firmados en Cartagena el día 26 de septiembre de 2016, refrendados el 10 de octubre de 2016, donde gano el No con el 50, 2% de los votos, por lo que fueron modificados ente octubre y noviembre, para nuevamente ser firmados el día 24 de noviembre en el teatro Colon de Bogotá, siendo aprobados luego por el Congreso de la República con una votación de 75 votos a favor y cero en contra en el Senado y, 130 votos a favor y  0 en contra en Camara, sabiendo que en ambas corporación los representantes del No, salieron a la hora de votación.
[xii] Comunicado del ELN 21 de enero 2019 “El camino es la Solución política del Conflicto”. 
[xiii] Proclama al pueblo colombiano. Emitido desde la clandestinidad en forma de volaron nte y publicado por diversos medios de la prensa colombiana en enero de 1966