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    Marketing y publicidad contra filosofía

    El marketing y la publicidad como depredadores de conceptos.
    El concepto o la idea ya no sirve al hombre, sino que es este quien sirve a la idea misma, y la idea es siempre algo inerte, inútil y poco provechoso para el hombre, así son los conceptos del marketing empresarial que tanto dinero hacen ganar los publicistas y que sirven de poco al hombre corriente, pues no son filosofía.


    El publicista acopla una idea para un cierto producto, la mayoría de los casos por encargo, es un directivo de una empresa de gran nivel quien se pone en contacto con este publicista o grupo de publicistas con la intención de hacer crecer las ventas de su producto. El publicista se pone a trabajar en su campaña de marketing. Cosa que en la mayoría de los casos es algo esquemático, en fin, digamos que es una marca de chocolate, inmediatamente se propone unir la imagen del producto a una sensación de deseo intensa, a una mujer guapa, con ojos grandes, sonríe, se excita al morder, etc. Todo es muy esquemático -hay cosas que funcionan y otras no, lo dice la estadística- y la moda guía a su manera, hay algo actual, hay algo deseable, unámoslo al producto que más nos convenga, el trabajo del publicista no sale mucho más de este pequeño enrréo conceptual. Inventar una idea, inventar un concepto, no es algo que hagan los publicistas -algunos empresarios si que han inventado grandes conceptos en los que dibujar sus productos- eso siempre ha sido trabajo del filósofo o del pensador.

    El trabajo conceptual del filósofo, en cambio, es una potencia del pensar, en cuanto que nunca es trabajo terminado, y empuja a pensar otras ideas a raíz de las ya pensadas, muy mala filosofía tendría que hacer si usa deseos libidinales para atraer su idea a las mentes más perezosas, el pensador que convence con la razón sin desestimar el encanto de la palabra hablada es el mejor entendido, pues es quien crea la idea que sirve al hombre, como una herramienta, algo a utilizar y a mejorar. El publicista crea un anuncio que seduce al hombre, y obliga a este y a sus instintos a apetecer dicho producto.

    El conocimiento filosófico aplicado a la publicidad.

     El conocimiento filosófico en el marketing moderno y la realidad de lo virtual.




    «Lo virtual posee una realidad plena,
    en tanto que virtual.»
    Gilles Deleuze, Diferencia y repetición.








    Quizás pretenda solo arrojar algo de conocimiento filosófico sobre aquello que se llama "marketing", y continuar informando sobre algo más desarrollado -concepto central- en los departamentos de marketing, estos que se dedican a hacer llegar sus productos de la forma más eficiente al mayor numero de personas. Pero en un sentido -en el que me interesa- el departamento de marketing se dedica a crear una realidad partiendo de lo que Gilles Deleuze llama en el ámbito cinematográfico "la realidad de lo virtual", en el sentido de que hay algo que en un sentido es virtual, es decir no es actual, y a pesar de todo tiene consecuencias reales, causas reales. El concepto que hoy nos interesa es este, el de realidad de lo virtual, y entendemos que este puede mostrarse enteramente fijándonos en dos acontecimientos: 1) utilidad practica y 2) enunciación teórica.

    2) El periodo de enunciación es el mismo acto de creación filosófica, es decir, se produce en el momento que el filósofo pretende dejar por escrito la utilidad de un concepto (el concepto puede existir "anonimamente"). Y así, fue Deleuze quien primero enuncia este concepto en varias páginas de Diferencia y repetición, allí muestra que “nada puede impedir la conjunción de la imagen-movimiento [...] con la imagen cinematográfica”. Él piensa este concepto en cine y, -para él “el cine tiene su sitio más allá de la representación” pues reproduce un nuevo universo de movimiento y produce su propio tiempo. Deleuze asegura que las características del cine son, en realidad, análogas a las del mundo material. Muestra la fuerza de la imagen (él entiende el cine como un conjunto de imágenes - movimiento) y sugiere que esta virtualidad de imágenes pueden crear una realidad, igual o superior que la propia del mundo natural.

    La producción de imagen-cine depende de un mecanismo técnico y por ello existe como irreal o como simulación de realidad. Simulación que constituye una realidad de cierto tipo. Es decir, se trata de la realidad de lo Virtual.

    El cine produce un tiempo afectivo, esta es su novedad, convertirse en creador de subjetividades y virtualidades. Lo actual y lo virtual se vuelven indiscerníbles, es decir, se mezcla lo real y lo imaginario y todo momento vivido es percepción y recuerdo al mismo tiempo.

    La nueva imagen-cine se caracteriza por la producción del tiempo. Para que pueda constituir una ‘nueva realidad’, el cine afecta a la subjetividad haciendo perceptible el tiempo subjetivo. El alcance del cine moderno ha sido conseguir que el espectador experimente y perciba el tiempo. La lectura de esta imagen no depende del discernimiento, sino de la medida en que el sujeto se deja llevar por la intuición y cree en la ilusión. Slavoj Žižek brinda una importancia fundamental a esta creencia: Vídeo de Zizek sobre la realidad de lo virtual.


    1) La utilidad practica muestra en imágenes-movimiento la fuerza de este concepto: Gilles Deleuze distingue entre el cine antes y después de la segunda guerra mundial, así, la realidad de lo virtual pudo utilizarse -como concepto- en los altos mandos del bando nazi, por eso pensamos que el documental: El triunfo de la voluntad puede ser el primer filme cinematográfico que expresa este concepto en funcionamiento

    Por último este concepto se presenta claramente en la siguiente publicidad de Coca-Cola, titulado: La fábrica de la felicidad. Anuncio que enmarca mejor que ningún otro la lucha contra la adversidad hasta conseguir que esa mueca de tristeza se transforme en una sonrisa de oreja a oreja. Es decir, de esta forma subjetiviza la afección de alegría -diría Deleuze- en "un sorbo de coca-cola".