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    Marx en el Ecuador: La subversión de la comunidad ancestral.








    Lejos de cualquier fin de la historia, estamos entrando en un nuevo ciclo de luchas y reconstrucción de las Sociedades  y Estados  a nivel mundial. Latinoamérica se hace nuevamente central[1]. La onda económica de la crisis financiera iniciada en 2008 trajo consigo una grieta del modelo neoliberal y al mismo tiempo fisuró el ciclo de gobiernos progresistas del denominado modelo del socialismo del siglo XXI. El nuevo ciclo de luchas político-económicas en la región está marcado por la constante disputa de hegemonía a través de métodos convencionales y no convencionales, actualizando la forma de disputa con una serie de “Golpes legislativo” (Honduras 2009, Paraguay 2012 y Brasil en 2016) y, aunque un intento, “Golpes diplomáticos” (construcción del Grupo de Lima y autoproclamación de Guído como presidente de Venezuela al inicio de este año), sirviéndose de la Guerra Económica y ataque mediático (guerras de 4ta generación). El cambio de panorama político es todavía pendular; de izquierda a derecha y, de ahí nuevamente a Izquierda... para terminar en…más de lo mismo. Ha prevalecido la tendencia de centro (tanto de uno como de otro extremos) agudizándose la enfermedad de la corrupción y el gamonalismo político. Nos encontramos ante un panorama político inestable en la región  por la  re-estructuración de la correlación de fuerzas entre los grupos socio-económicos, denotando la formación de una nueva época histórica.

    Entonces, no es el mismo fantasma chocarrero que otrora rondó Europa, el que ha rondando el Ecuador (acompaña las luchas en el Brasil, México, la resistencia mapuche en Chile profunda, acompaña al proceso boliviano y la rebeldía vuduizante en Haití). La pasada movilización social ocurrida entre el 2 y 13 de octubre (se extenderá en toda la región?), es el «espíritu ancestral de rebeldía danzante», una lucha que permanece latente ante la civilización del capital en América Latina.  La historia si bien sucede dos veces, en América latina, no se trata de ver si el género es  farsa o tragedia, sino de retorno de subversión de la comunismo Ancestral, un reajuste estructural de más de quinientos años de resistencia ante el colonizador (La mejor conmemoración del día de la resistencia de los pueblos originarios el pasado 12 de octubre en Quito).

    ***
    El movimiento homeostático del capitalismo demuestra que, en su movimiento mundial, el principio de la “valorización del valor”,  integra en una red de relaciones, a todos los países de tal manera que no se puede pensar Estados como si fuesen entidades aisladas. Del mismo modo como en la Argentina de Mauricio Macri, el gobierno de Lenín Moreno en Ecuador desde el inicio de su periodo administrativo en 2017 comenzó una serie acercamiento a los antiguos grupos de oposición y aplicar medidas económico-políticas que mostraron ser un claro giro de centro “izquierda” del espectro político, hacia un lado más cercano de la derecha y del capital transnacional del Movimiento Revolución Ciudadana (MRC). El imperativo político de las medidas es “reactivar la economía”, que funciona como mantra de los sacerdotes neoliberales que olvidan que no hay nada más dinámico que el Proceso del Trabajo Social. Sobre la vieja fórmula de endeudamiento y reducción del gasto público, típicos de los paladines del FMI y de los intereses norteamericanos en la región, se establecieron una serie de medidas económicas (contenidas en el decreto presidencial N° 883), con ánimos de disminuir el riesgo crediticio, en los que se encuentran la fortalecimiento de la dolarización, austeridad del gasto público, un ajuste salarial, utilización del dinero electrónico, la eliminación o reducción de aranceles para maquinaria y materias primas agrícolas e industriales, así como el fin de los subsidios al transporte, reajuste fiscal y el avance del pago de una deuda fraudulenta[2], operacionalizados por la clásica doctrina de shock, la manera forzada de la vuelta al principio del mercado desregulado como eje de la producción de la riqueza social, fundamental forma de oxigenación de las burguesías nacionales, dando margen a la nueva configuración que se presenta en el capitalismo en su movimiento mundial luego de su crisis financiera contemporánea.




    Sin haber vuelto a la derecha por la fuerza, a través de la nueva receta de los Golpes de Estado legislativos, Lenín Moreno obtiene el poder de manera "legitima", amparado en la soberanía y el imperio del derecho constitucional, gracias al "juego de la Democracia". La idea de salvaguardar  lo realizado por el gobierno del MRC, apoyado directamente por Rafael Correa en Alianza País, obtiene el camino, y se les es cedido prácticamente el poder  del Estado ecuatoriano a un sector de la burguesía financiera. Fue la formula clásica de la "traición" y el arribismo político propios del maquiavelismo burgués y no la fuerza, la que pone la derecha en el control de la economía y el Estado en el Ecuador. La coyuntura política local ecuatoriana se define por la disputa entre el "correísmo" y el "oficialismo", articuladas a un sistema dinámico de alianza entre distintos gremios y fracciones de clase al interior de la sociedad, permaneciendo  inter-relacionada con el nuevo ciclo del capital. Es por ello que el conjunto de actores participes en la sublevación y en la contención Estatal, conjuga sindicalistas y distintos gremios económicos y grupos sociales, así como empresarios locales y extranjeros, como los intereses de Washington en el mantenimiento de la hegemonía regional.

    Sin embargo, aun con la división entre Presidente y Expresidente, el gobierno de Alianza País de Lenín Moreno, parecía ser uno de los gobiernos más estables ante la coyuntura regional, permitiéndole  al presidente electo en 2017 un nivel  mayor de credibilidad en sus maniobras ante la comunidad internacional para articular los intereses del capital imperialista en la región. Pero, como es sabido, la aparición de la forma valor como fuente del poder social, construye el aparato del Estado la formalización de la “producción social del poder” a favor de quienes poseen los medios de producción, al mismo tiempo que  “la legitimidad” no viene de fuera, sino de dentro de la sociedad, dando margen a la disputa del pueblo (enteramente superior a sus dirigentes y a las élites políticas), frente al fundamento del poder político.  Así que lo que parecía ser una buena receta, termino  por estropearle el banquete a la clase financiera ecuatoriana y de paso a los intereses imperialistas en la región.

    El desarrollo del capitalismo contemporáneo en el Ecuador unifica en una misma totalidad histórica los momentos contrarios a los gobiernos y el propio desarrollo del Estado moderno. Desde  el gobierno de Sixto Durán Ballén, comienza un plan de modernización económica que implicaba una “reducción del Estado”, la posterior  aplicación de la “ley de instituciones financieras” que liberalizo el sistema bancario al inicio y finales de la década de los 90´s (el “Feriado Bancario”) hasta la actualidad, la etapa del capitalismo dirigido por las finanzas en la sociedad ecuatoriana. Las primeras medidas de internacionalización de la banca en la década de los 90´s  posibilitaron una mayor iniciativa privada en el sector financiero (el gran robo de la clase financiera) aumentando el crédito, reajustando la tasa de inflación y de desempleo. La dolarización ocurre en 1999 en el gobierno de Jamil Mahuad y ante una crisis social, económica y política que sumió en la miseria a gran parte de la población, por lo que se puede decir que  el parto del neoliberalismo es (siempre) doloroso,  así su movimiento y crecimiento.

    Ya para 2006 cuando gana el poder del gobierno el movimiento progresista de la “Revolución Ciudadana”, el Ecuador se encontraba sumido en la crisis social e institucional y con el inicio de una positiva en el desarrollo del capital interno gracias a los altos precio del petróleo y el gas a nivel internacional. La crisis financiera internacional de 2008 vio nacer la carta magna ecuatoriana de estabilización social y política, así que el movimiento del ciclo contemporáneo  está determinado por el encuentro de sus contradicciones. Durante la bonanza, se fortaleció el sector público, el control del Estado en la economía con una dosis de liberalización en los sectores donde se hacía necesario dar dinamismo, aumentando el gasto social y disminuyendo fuertemente la brecha social (vieja fórmula del keynesianismo de “izquierda”) amparado en el propio artículo 313 de la Constitución [de la República del Ecuador] que instrumentaliza ahora Lenín Moreno. El periodo entre 2006-2017 no implicó una transformación radical del modo de producción, sino que articuló el proceso de producción y circulación realizando un reajuste en la construcción de los ciclos de sus capitales.

    La desmovilización del movimiento aborigen ocurrida bajo el gobierno del MRC y la serie de medidas neoliberales de su sucesor, deja ver que entre ambos se mantiene una misma estructura tradicional de la colonialidad del poder y desarrollo del capitalismo financiero, diferenciada sólo en términos de la política de regulación o desregulación del mercado (una especie de dicotomía entre Hayeck o Keynes), superficial y no una negación radical del modelo civilizatorio en relación a la estructurara y construcción de la producción de las fuentes del poder social en la modernidad. La metamorfosis que opera en el trabajo como una mercancía que se intercambia como equivalente por una cantidad de dinero concebida como salario, es el garante de la "libertad" y la "igualdad" entre los individuos en una sociedad  regulada por el Estado. (que además de acuñar la moneda, tiene soberanía como medio de circulación, establece las reglas del juego entre capital y trabajo, mientras toma partido en el tema cubriendo sus intereses como intereses comunes o generales)[3]. Aparece entonces un sistema completo de dominación de clase por medio de un Circuito de Rotación del capital como un proceso de Explotación/Dominación del trabajo en el proceso de producción de plusvalía (Reproducción social= Circulación + Producción).

    En el "XVIII Brumario de Luis Bonaparte", Marx coloca al estado como un campo de múltiples disputas incesantes sobre el poder, disputas mantenidas por personajes organizados en partidos políticos; organizaciones que a su vez representan clases sociales, que buscan principalmente dominar el estado, revelado en el coyuntura de acontecimientos histórico-políticos. Cuando el pasado 02 de octubre comenzaron las movilizaciones, articulando a sectores amplios de la sociedad ecuatoriana y distintos gremios económicos y organizaciones políticas como FUT (Frente Unitario de Trabajadores), el Gremio de los transportadores articulados en la FENACOTIP (Federación Nacional de cooperativas de transportadores Públicos de Pasajeros), el FP (Frente Popular) el MICC (Movimiento Indígena y Campesino de Cotopaxi), el MRC (Movimiento de Revolución Ciudadana) y sus fracciones correítas y anti-Correa,  y la CONIE (Confederación Nacional de Indígenas del Ecuador), entre movimientos sociales LGTBI, mujeres, afros y Estudiantiles (sobre todo en la Universidad Central), la forma de lucha se fue dando de modo gradual, entre paros adelantados inicialmente por el sector transporte[4] y distintas movilizaciones que se tomaron las calles de las principales ciudades y bloquearon las vías.


    Al detener la circulación y la producción, aparece la alteración normal del procedimiento homeostático de equilibrarían del capital; la presión estalla en la dimensión política. La irregularidad de las actividades cotidianas, el desabastecimiento en los supermercados, el alza y especulación de los precios de las mercancías, aumentaron la violencia y la radicalización de algunos sectores sociales dando vía libre a formas de la violencia. El Estado moderno activó su lado de mayor racionalización: el monopolio de la violencia, declarándose el “Estado de Excepción”[5], dando margen la una manera constitucionalmente construida que permite el exceso de la fuerza y la capacidad para matar que posee el Estado en la retomada del orden público. Las enfrentamientos tomaron el ambiente de inmanencia de declive total de las instituciones y el propio 07 de octubre  se traslada la sede de gobierno para Guayaquil luego de que el día anterior se registrará la primer muerte, no sin antes aplicar la medida de toque de queda, deslegitimando la protesta al acusar de una conspiración internacional del Gobierno de Venezuela y la infiltración de  guerrilleros de las FARC y el ELN.  

     La revuelta social convoca a un Paro Nacional el 09 de octubre, día de la conmemoración de la independencia de Guayaquil siendo el sector Indígena  el que lidera una movilización masiva hacia Quito, presentándose una “contra marcha” de sectores oficialistas. 

    Los diferentes sectores y fracciones de  clase perdían o ganaban radicalidad en la protesta según sus propios intereses. El gremio de los transportadores  (FENACOTIP) dejo ya desde el 04 de octubre el paro nacional apenas consiguió algunas dividas (aumento de las tarifas de transporte)[6]. Los  enfrentamientos dinamizaron de ese modo el sistema de alianzas e intereses de clase. El saldo aproximado es de 1192 personas detenidas, 1340 heridos y 8 muertos[7], es un saldo fatal para la propia idea de Estado de derecho que respeta la movilización y protesta social. Ante este atavismo del Estado, los pueblos originarios aplicaron la ancestralidad de la rebeldía danzante y fortalecieron sus modelos de lucha.

    Es de resaltar que lo que constituye la particularidad y la importancia de la revuelta ante la coyuntura geopolítica regional : el hecho que hayan sido los pueblos originarios del Ecuador y no los gremios y  sindicatos económicos quienes hayan mantenido el fuego de la rebelión ante las medidas económicas del FMI anunciadas por el  gobierno de Lenín Moreno, demostrando que el descontento posee una raíz más profunda; no dice ni enuncia, sino que indica la existencia de un descrédito y rebeldía tanto sobre el capital como del Estado y la socialdemocracia de centro (izquierda o derecha). El “despertar del aborigen” demostró que se trata de una disputa entre el poder tradicional y la subversión ancestral de los pueblos originarios por otros horizontes civilizatorios.


    Ternura
    Oswaldo Guayasamín

    No fue celebración el 12 de octubre, fue la praxis ancestral de lucha y resistencia frente a la colonización del poder y el capital financiero. Desde el cierre de vías por medio de Rocas grandes y fragmentadas, la formación de cuadrillas de ataque, el sistema de ayudas, la articulación con los estudiantes de medicina para el atendimiento, mostraron que lejos del “correísmo”, es la auto organización de los pueblos originarios, el retorno de sus formas ancestrales articuladas a sus nuevas formas de organización (CONIE y MICC). La imagen histórica los líderes aborigen frente al poder político y económico en la mesa de negociación el día 13 de octubre.

    Bien acertadamente dijo hace poco un amigo y camarada que esta forma organizativa, el CONIE (y el MICC), presenta contradicciones, pues  ante un Estado y gobierno que está acostumbrado a la formula clásica de la "traición" y el arribismo político propios del maquiavelismo burgués, se “negocia la derogatoria para sofocar la insurrección”[8]. Acertado análisis político de Jualian Granda, ya que el impulso rebelde continúa, pero como bien dice, extinguen, o pretenden extinguir, su llama. Los últimos días luego de la derogación del 833, se han visto marcados por la persecución política y las arbitrariedades jurídico militar.

    La pobreza y el hambre en contraposición al capitalismo de la grande y pequeña burguesía,  determina la correlación de fuerzas en la cotidianidad; más de quinientos  años de explotación y dominación, de la gran periferia a la pequeña periferia,  del lunpem-proletariado aborigen y campecino, la puesta del ser como lo más barato del mercado.

    La historia no se repite, retoma los movimientos y sigue sus ritmos cíclicos, crisis del capital y nuevas oleadas de lucha y violencia. Ante este panorama, un ciclo de resurgimiento de luchas ancestrales. El Modelo del colonizador como siempre llama civilización al proceso de exterminio, nós-Otros decimos: "Se acabó!" y retomamos el ritmo de la rebeldía danzante. 

    La conquista fue un hecho político, interrumpiendo el proceso de construcción autonoma del proceso civilizatorio. El problema del indio clasificado por Mariategui como un problema económico[9], se completa con la reformulación de Fausto Reinaga[10]: “es un problema político de tomada de las fuentes del poder social. Fueron muchísimos los levantamientos de los pueblos aborígenes desde Manco II hasta Tupac Amaru, Katari, Pumakawa, Willka, Atusparia…Todas estas enseñanzas consolidarán la conciencia de clase-etnia propias al sujeto revolucionario en América Latina. En ese sentido es que la reacción contra la revuelta, dejo ver el “racismo solapado” de las burguesías  (de centros!). Es imprescindible una revisión total de nuestras formas de lucha. Tal vez lo logrado hoy día por el MICC y el CONIE pueda darle vida a un partido indio en Ecuador, pero es sabido ya que por el “juego democrático” se nos entra el enemigo como amigo, eso con su falta de radicalidad en la mesa de negociación con el gobierno. El tema es de AutoPRaxis[11].

    Las nuevas formas de organización de las fuerzas internacionales caracterizan el capitalismo actual en su movimiento de mundialización a partir del imperialismo multipolar, eso define la construcción de la Totalidad como escindida en momentos particulares con determinaciones especificas. La bifurcación del desarrollo del capital financiero y del neoliberalismo en el Ecuador, como la disputa local de dos modelos: el clásico imperialismo norteamericano y el nuevo imperialismo Chino-Ruso. Eso define el dinamismo del sistema de alianzas y disputas políticas.

    Las comunidades aborígenes en América Latina se encuentran en el primer frente de lucha ante el capital y defensa de la naturaleza. El problema es de organización y de praxis política, por eso creo que se debe retomar la ancestralidad política, la "Gran Comunidad"o la behetría con nuestro AYLLU, la subversión directa contra el Estado y las formas burocráticas que formalizan la comunidad insurrecta como los partidos, gremios y formas electorales de lucha. Porque los ancestrales son el camino, decía el fantasma chocarrero y barbado de Marx:
    «El nuevo sistema "hacia el cual tiende la sociedad moderna" será un renacimiento (el renacimiento) en una forma superior (en el superior forma), de tipo social arcaico”. Entonces no es necesario tener miedo a la palabra 'arcaico'»[12]
    El ciclo del capital y el ciclo político en Ecuador, mustran la inversión de la formula: primero inicia como farsa, con el gobierno de Rafael Correa, y ahora parece que se viene avecinando una Tragedia, propia del modelo neoliberal y su doctrina de Shock. Romper con ese ciclo histórico, depende de retomar la rebeldía  ancestral. Hoy la izquierda se radicaliza con el retorno de lo primigenias (Arcaico originario) formas de vida social, lucha y resistencia, si pretende conservar su  impulso liberador. El fantasma Anarco-Descolonial ronda los Andes…







    [1] « […] Por eso es que América Latina tiene un lugar tan excepcionalmente importante en lo que ocurre hoy a las relaciones entre la especie y el planeta […] »Ver:  QUIJANO, A. Colonialidad del poder y Descolonialidad del Poder.  Conferencia dictada en el XXVII Congreso de la Asociación Latinoaméricana de Sociología, 2009  

    [2] Puede  ver  el Decreto presidencial N° 883: https://www.eltelegrafo.com.ec/images/Fotos_ElTelegrafo/Banners/2019/d_883_20190902121437.pdf [consulta 11/oct./ 2019
    [3]  «[..] As condições históricas de existência de este [o capital] não se dão, muito pelo contrario, com a circulação do dinheiro e a mercadoria. O capital só surge ali onde o possuidor de meios de produção e de vida encontra no mercado ao obreiro livre como vendedor da sua forca de trabalho, e esta condição histórica envolve toda uma historia universal , por isso, o capital marca, desde sua aparição, uma época no processo da produção social [...]» Ver: MARX, K. Grundisses. Editora: Boitempo.  2011, p. 123
    [9] MARIATEGUi, C. Siente Ensayos sobre la Realidad Peruana. Biblioteca Amauta. Chile. Movimiento popular.
    [10] REINAGA, Fausto. La Revolución India.Ediciones Movimiento Katarista MINKA. La Paz.4ta Edición. 2010.
    [11] RUBEL, Maximilien. Marx Anarquista.  Barcelona. Editorial Etcetera. 1977