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1 de agosto de 2018



El Mito de la Filosofía

Publicado por: hander Andres Henao

Sobre el fundamento del Eurocéntrismo

Atreverse a pensar como filósofo latinoamericano, significa superar el hechizo del concepto y volver al carácter mítico del pensar, a su dimensión poética, analógica y por eso crítica. Estudiar filosofía desde latinoamerica significa muchas veces la interiorización de un prejuicio frente al pensar mitológico en cuanto forma del reflexionar en filosofía. Recuperar el carácter analógico de la Razón y superar la univocidad del concepto, sin recurrir a equivocidad, sino a las posibilidades que la Semesjanza de la experiencia humana nos ofrece en un dialogo cultural sin imponer un ethos particular como universal: sin establecer un mito que encubre al Otro, es hacer de la ontología una Ética Ontológica  y del filosofar un proceso de Liberación. 



La palabra Mito viene del griego «μῦθος» que significa relato, palabra,  reflexión y razón[1] haciendo referencia al proceso por el cual la consciencia humana, en un momento fundamental (inicial) del pensamiento, así como la estructura interna del pensar, representa y explica el origen de lo real y sus fenómenos, a partir de la intuición fantasiosa. Qué relación existe entonces entre esta forma de consciencia, la mítica, y la conciencia filosófica?

El ser humano es un animal simbólico; del lenguaje adquiere su esencia y su determinación más fundamental. Sin la representación del mundo, sin una imagen de él, el ser humano se siente como en  un abismo enorme y lo invade la angustia de la inmensidad de lo incondicionado: el todo [ser]. Temeroso por ser devorado por los más feroces y temerarios animales salvajes; temeroso de las luces resplandecientes y el movimiento perpetuo de las esferas que observa en la bóveda celeste, el ser humano proyectó sus miedos, sobre toda la inmensidad desconocida del cosmos, a través de figuras en los muros de sus cavernas. La representación y el mito están unidos, pues el ser humano necesitó hallar explicaciones a los objetos de la naturaleza (realidad), además de representarlos de las más variadas maneras. El origen del mito y, con éste, el origen del lenguaje y de la dimensión simbólica, es el asombro por lo desconocido.

La naturaleza en una primera medida abstracta y sin una determinada forma, comenzó a tornarse con figuras conocidas: animales, plantas y el ser humano mismo, comenzaron a ser representaciones del cosmos y su orden, de la vida y de la muerte, de los impulsos externos e internos, que antes ni una imagen tenían. Fue necesario des-cubrir, como un especie de acto al mismo tiempo creativo, el origen y fundamento de lo des-conocido. Ya sean griegos, hindúes, persas, árabes, incas, mayas o Himba  y Mosquimano… la estructura mitológica presenta un rasgo común: todos los relatos y representaciones de las culturas más variadas, encontramos un impulso por explicar y comprender el origen del mundo y la creación del universo y sus procesos. Sea Zeus, Ra, el Tao o Gaia… pueden ser reducidos a formas simbólicas- lingüísticas – que sirven para dejar el miedo y volver al hombre la confianza que lo desconocido arrebataba con su angustia. Con el mito finalmente el ser humano supera su miedo y domina la naturaleza[2].

El mito entonces no es irracional, sino un muestra de racionalización de la realidad. Todo mito posee una unidad coherente; cada uno de sus elementos es necesario e indispensable para la explicación que el da a la realidad o alguno de sus fenómenos particulares. Una coherencia interna que parece dilsolverse en lo mágico de su narrativa y los rituales y creencias a él inscritos por la colectividad. El mito integra la psicología individual a la vez que organiza las relaciones de todo el colectivo y, sin embargo, en cuanto estructura “formal”(estructura explicativa), el mito conserva una autonomía. La imagen de Zeus como Dios en la mitología y cultura griego, si bien no puede ser separado de la construcción del pueblo griego antiguo, es independiente de este en tanto noción simbólica –lingüística-, puesto que lo que el viene a ser es explicar un proceso general de la naturaleza. Lo mismo acontece con Ra  en la cultura egipcia o Ala  en los pueblos semitas del antigua gran palestina y todas estas figuras en general.

El lenguaje es la capacidad mediante la cual el ser humano se sitúa frente al universo y hace de este un hogar junto a los otros, construyendo al “Verbo” la experiencia por la cual deja de ser un ente entre entes para transformarse en su habitante.[3] El mito explica el mundo, da origen y logicidad a lo indeterminado infinito, pero está plagado de subjetividad y contenido particular, adheridos al misticismo y la “alucinación” colectiva del grupo que lo crea.
La dificultad de desvincular la coherencia interna (racional) del mito con la cultura que lo crea, es precisamente aquello que acusan de su limitación  con respecto a la forma que lo sucederá: el concepto. Para  la tradición académica, la filosofía tiene un carácter geográfico (geo-filosofía), lo cual quiere decir que su nacimiento, desarrollo y construcción la posicionan en un territorio: la Grecia antigua. ¿Por qué se desarrolló allí? ¿Cuáles son los procesos centrales para que en ese territorio se diera la transición de la consciencia del μῦθος al λόγος?

Durante el periodo micénico y homérico [siglos a.c – a.c] de esta civilización de la antigua Grecia, se desarrolló un pensamiento y consciencia mítica constitutivamente de tradición oral (Homero y Hesíodo son considerados los principales exponentes de esta tradición, o por lo menos a ellos se les adjudica la creación de los relatos y versos). Como toda consciencia mítica, se representa la realidad por medio de imágenes fabulosas y relatos esotéricos, con personajes sorprendentes que mostraban los orígenes de la cultura y fenómenos de la realidad. Sólo hasta el periodo Pre-clásico (donde aparecen los presocráticos []) y posteriormente en el periodo clásico [] se presenta dicha transición o quiebre con el pensamiento mítico[4].
Alejarse de la imaginación, dejar la emoción y restringir las pasiones sobre el pensamiento. En  otras palabras: «[…] Sólo el pensamiento que se hace violencia a sí mismo, es suficientemente duro para quebrar los mitos [...]»[5]. En ese camino de las “luces” de la ciencia, la evidencia y la universalidad, se sacrifica el «sentido» por la formula, la causa, la regla y la probabilidad[6]. La naturaleza queda en mera «objetividad», una “cosa” manipulable y el mito finalmente es disuelto. 

Este largo proceso puede ser explicado por los siguientes desarrollos socio-históricos:


A): Desarrollo de la EscrituraLa aparición de la escritura como forma de inmortalizar el pensamiento, la cultura y la tradición, hizo que los relatos orales (míticos) comenzarán a ser relativizados.

B): Desarrollo del ComercioEl desenvolvimiento del intercambio comercial con otras culturas como la egipcia y la oriental, permitió que lo pueblo y ciudades que conformaron la civilización griega se pernearan de otras visiones de concebir el mundo, así como otras formas de conocimiento - entre los que se encuentran las matemáticas- que permitieron que aquella consciencia mítica, comenzara a ser revaluada como forma de explicación del mundo (Tales de Mileto por ejemplo, viajó por multitud de pueblos, influenciándose de estas formas de ver el mundo, hasta considerar un principio univoco: el agua). Esta actividad comercial, precisó del desarrollo de un equivalente monetario que permitiera el intercambio de mercancías, es decir, de la creación del Dinero. Este factor, el de la creación de un referente de equivalencia - el Dinero- lo que posibilitó fue la abstracción de todas las cualidades de los objetos (valores de uso) en un denominador común, trayendo con sigo la noción de unidad como algo fundante. Lo anterior, el desarrollo del   comercio y el Dinero , mina el pensamiento mítico en la medida de que con ellos, se explicaba la necesidad de una unidad orgánica coherente con todas las formas culturales de los pueblos del mundo, para explicar la realidad y sus fenómenos. La apertura a otras culturas, permite relativizar la propia cultura y el dinero, permite considerar la unidad y la universalidad para explicar los fenómenos. 

C): Estado-Ciudad (política): De la misma manera que lo anterior, el desarrollo de sistemas políticos de convivencia democrática entre los griegos, les permitió considerar la importancia de poner la responsabilidad de lo que acontecía de la experiencia humana en sociedad, no en meros entes y seres superiores, externos, sino en el juicio mismo de los seres humanos. Esto hizo, no de manera inmediata, pero si de manera contundente, que la supremacía del poder de los Dioses y mitos, fuese relativizada y cambiara hacia una  explicación más acorde con la racional. Ejemplo de ello, es que las reflexiones éticas, ya no son puestas por una estructura divina, sino humana, son las personas, en conjunto, quienes, en el Ágora, dictan sus propias leyes y da fundamento a la polis

Estos tres elementos (A, B y C) y, para enunciar mi punto de interpretación (intento de creación filosófico conceptual) son los procesos socio-históricos fundamentales que permiten entender la construcción de una Cultura, en la que lo constitutivo esta la paulatina Racionalización de sus formas de vida y, como venimos diciendo la transición de la consciencia mítica a la conciencia conceptual como el paulatino desarrollo del pensamiento Abstracto. 

El pensamiento mítico es entonces una aproximación a la dominación del mundo por medio del pensamiento. Su estructura fundamental está unida indiscutiblemente con los procesos más básicos y complejos del lenguaje humano. El mito es el relato que explica el mundo para el ser humano, lo representa, se representa a sí mismo en esa representación (antropomorfismo de los mitos) y, en definitiva, da tranquilidad a su miedo. La construcción mitológica delo mundo es un proceso de construcción mitológica del mundo es un dominio con el lenguaje y el pensamiento.

Los mitos son discursos y construcciones coherentes, sin embargo no poseen universalidad. Sólo el Concepto, la posibilidad de crear definiciones y visiones generales sobre los fenómenos del mundo, aplicables a cualquier cultura! es propiamente lo que brinda de unidad racional y explicación racional al caos que se pretende dominar. Este desarrollo de la abstracción (concretizado en las relaciones sociales con el comercio, el dinero y la escritura), es el fondo que permitió el desarrollo de la filosofía occidental como ejercicio estrictamente conceptual, según dicen los colonizadores claro está.



***

Acaso eso no es la fundación de un nuevo mito? Si se considera el Saber filosófico como construido a partir de su universalidad de los conceptos, significa querer universalizar caracteres propios a una cultura y pueblo particular, como si estos fueran el modelo prototípico de todo pensar Racional, incluso, como el modelo excepcional de experiencia humana en el mundo con los otros, de la totalidad de la  cultura y la historia.

Al separar la filosofía del mito, se establece una separación también entre las civilizaciones y el grado de humanidad entre los pueblos del mundo, tomando “la Experiencia griega” como prototipo y arquetipo de la humanización. En Grecia se construye “la filosofía sin más” porque allí se incrusta el arquetipo de la humanidad: el λόγος[7]. Es por ello que el debate por la existencia de la filosofía latinoamericana, no puede resolverse simplemente considerando la filosofía como modelo de humanidad, por más matices críticos que este pensamiento pueda traer, se recae en una colonización epistémica. Bien crítica Zea en su texto el hecho de que desde el inicio el problema de la humanidad de los indígenas es un problema que construyó la raíz de la discusión por el pensamiento filosófico latinoamericano, en donde occidente estableció tres arquetipos de “humanidad” y de modelo filosófico:
                   -El helénico-Romano
                   -El cristiano
                   - El Europeo (hoy el norteamericano)[8]

No por ello, su respuesta termina sobre la base de un mito: “la filosofía sin más”, el olvido del «Núcleo Ético-Mítico»[9], y la vía de universalidad por asimilación. Dice:

«[…]Tomar, Seleccionar, elegir, esta o aquella solución filosófica para ayudar a resolver la propia no implica renunciar a esta forma de originalidad que que nos ha enseñado Europa […] El mundo de Platón y Aristóteles es un mundo distinto del cristiano, pero no distinto del hombre, que en una y otra circunstancia, se ha planteado problemas que, por distintos que sean, no por ellos dejan de ser problemas de hombre […]»[10]

No tendríamos que imitar los frutos, las materias ya acabadas, pero si deberíamos servirnos de la actitud, del punto de vista, del ímpetu que hizo posible esos frutos. Pero como el mismo Zea dice: acaso eso no es ya una experiencia humana? Zea problematiza cómo el sujeto In-humano se ha encarado a sí mismo como humano, mostrando con ello que le núcleo del pensamiento occidental de su tradición filosófica, permite que la conciencia europea encuentre sus límites en Latinoamérica (Lo absolutamente Otro) mientras que esta encuentre sus posibilidades al pensar su realidad como fuente de su originalidad; así la historia del pensamiento filosófico latinoamericano sería la historia de la recepción y actualización de las corrientes de la filosofía occidental y el desarrollo de los momentos de la conciencia filosófica latinoamericana, como los momentos y tránsitos que van de una conciencia inauténtica que imita, a una  conciencia originalidad de asimilación, hasta llegar a una  de asimilación emancipación que sería una  superación de lo asimilado. La cultura occidental deja de ser el arquetipo de la humanidad, para encontrarse como ser humano entre demás seres humanos y, por este misma vía el carácter concreto de nuestra manera de existir en el mundo, nuestros valores raizales, dejan de prevalecer “sin más”[11].

El mito del helenocentrismo en filosofía es construido a la par que se construye el mito de la Modernidad, como el establecimiento de una normativa en la periodización de la experiencia histórica que demarca un ideal a ser igualada, como un origen y agente cultural que direcciona el proceso. El que la filosofía haya nacido en Grecia y, a partir de la diferenciación del discurso abstracto conceptual (universalizado, univoco) del mito y no en Mesoamérica, en Babilonia, Egipto o en la China, significa que si bien el espíritu universal nace en Asia, es Europa el Topos central de su desarrollo, el motor de su desenvolvimiento. Significa entre otras cosas que la construcción del discurso que sustenta lo real, se presente paradójicamente como una Estructura mítica: como el mito de la Filosofía occidental.

La modernidad como esta Estructura mitológica realiza un procedimiento en el que explicando el mundo, lo encubre, disimula sus niveles de devastación y de irracionalidad[12]. Si el indígena es un sujeto i-lógico, su cultura toda es una contradicción al evangelio de la proposición racional: !un sacrilegio al principio de identidad!.. propio del pensar filosófico occidental. La No-Identidad con las notas de una definición universal de lo que significa pensar, justifica el vaciamiento de todo contenido cultural de un pueblo, para poder así colocar aquellas notas esenciales y de ese modo conseguir con que se ajuste a la universalidad de la definición. Dónde quedó la liberación y dignidad de la filosofía para el Azteca con la lógica de Hernán Cortez? Tampoco la moral de los puritanos fundadores demócratas aceptaron las proporciones que la cultura de los piel rojas sostenían sobre el mundo. Como nos dice Dussel[13] la modernidad se erige como un proceso de Autoafirmación a través del encubrimiento y negación (la destrucción y el genocidio) de lo no-idéntico, de lo Dis-tinto. En ese proceso la construcción del Mito de la Filosofía, juega un papel fundante.

El imperio de lo mismo, la ontología de la identidad, antepone una unidad para la diversidad de relatos (mitos); el Todo es lo Verdadero, porque Europa se construye como la experiencia espiritual absoluta. Las relaciones entre mito y filosofía, el que la filosofía no sea mito, es el eje que da dinamismo a la construcción de toda episteme y construye el carácter Eurocéntrico de aquella estructura del pensar:! Que el mito jamás llegue a ser filosofía! 





[1]De Urbina Pabóns, José M. Manual Griego Clásico-Español. Ed. VOX. Barcelona. 2016
[2] Adorno, Th. Horkheimer, M. Dialéctica de la Ilustración. Ed. Trotta. Valladolid. 1998.
[3] Zea, L. La filosofía Latinoamericana como filosofía sin Más. Ed. Siglo XXI. México. 1989, p. 9.
[4] Para Leopoldo Zea, este hecho hace que sea posteriormente la figura social del filósofo aquel que cultiva la palabra como su excelencia, pues quiere saber del ser en la nada, del orden en el caos gracias al “verbo”. C.f. Zea, L. La filosofía en Latinoamérica como problema delo hombre. En: La filosofía Latinoamericana como filosofía sin Más. Ed. Siglo XXI. México. 1989, pp. 9-25. Coincidimos con él en el hecho de ver en esta experiencia una experiencia humana por excelencia, pero no reducimos lo que él llama allí por “el verbo” con la forma conceptual propia del concepto universal del discurso filosófico occidental. Así, sabemos ya que «μῦθος» guarda la misma estructura que «λόγος», en la medida que ambos son actos de:  «μιμέομαι», imitar, representar, remendar, así como «μιμνήσκω», recordar, en el sentido de traer al pensamiento-  una imagen- para pensar lo real.
[5] Adorno, Th. Horkheimer, Dialéctica… Op. cit. p. 60.
[6] «[..]La lógica formal ha sido la gran escuela de la unificación. Ella ofreció a los ilustrados el esquema de la calculabilidad del mundo. La equiparación mitologizante de las ideas con los números en los últimos escritos de Platón expresa el anhelo de toda desmitologización: el número se convirtió en el canon de la Ilustración [..]» Cf. Adorno, Th. Horkheimer, Dialéctica… Op. cit. p. 63.
[7] «[…] Lo mismo pregunta por la existencia de una cultura, una filosofía que sea propia, como por la humanidad del que se hace estas preguntas [..] » En: Zea, L. La filosofía en Latinoamérica como problema delo hombre. En: La filosofía Latinoamericana como filosofía sin Más. Ed. Siglo XXI. México. 1989, p.16.
[8] Ibíd. pp-20-22.
[9] Con este concepto  P. Ricoeur expresa el complejo de valores y de actitudes valorizantes, como acciones correctivas sobre la experiencia de vida, del mismo modo que el conjunto de imágenes -imagos- símbolos que constituyen las representaciones básicas de un pueblo. Ver: Ricoeur, P. Civilización Universal y Culturas Nacionales (1961).  En: Ricoeur, P. Ética y Cultura. Ed. Prmeter. 2010, pp. 48-51.
[10] Zea, L. La filosofía como Originalidad. En: La filosofía Latinoamericana como filosofía sin Más. Ed. Siglo XXI. México. 1989, p. 30.
[11] Dice Zea: «[…]El hombre occidental y la cultura occidental no son sino una expresión del hombre encarnada en la absurda pretensión de universalidad . El hombre de América, a su vez, se h arrancado la máscara en el que ocultaba lo humano por excelencia, la máscara de que su sentimiento de ser menos que un hombre le había hecho adoptar. Antes que mexicano argentino, chileno, o lo que se quiera, era un hombre. Un hombre en situación, en una determinada circunstancia, pero un hombre sin más […]».  C.f. Zea, L. La filosofía europea y la conciencia Americana. En: La filosofía Latinoamericana como filosofía sin Más. Ed. Siglo XXI. México. 1989, p. 79. 
[12] Dussel, E. Eurocéntrismo y Modernidad (Introducción a las Lecturas de Franfurt)1995. Recuperado 20/01/2017 http://enriquedussel.com/txt/Textos_Articulos/243.1993.pdf 
[13] Ibíd. 

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