Lectura de Michel Onfray, Elegir una manera de vivir.


Elegir una manera de vivir

El discurso filosófico se origina por tanto en una elección de vida y en una opción existencial, y no a la inversa. [...], esta decisión y esta elección jamás se hacen en la soledad: nunca hay ni filosofía ni filósofos fuera de un grupo, de una comunidad, en una palabra, de una «escuela» filosófica, y, precisamente, esta última corresponde entonces ante todo a la elección de cierta manera de vivir, a cierta elección de vida, a cierta opción existencial, que exige del individuo un cambio total de vida, una conversión de todo el ser, y, por último, cierto deseo de ser y de vivir de cierto modo. Esta opción existencial implica a su vez una visión del mundo, y la tarea del discurso filosófico será revelar y justificar racionalmente tanto esta opción existencial como esta representación del mundo. El discurso filosófico teórico nace, pues, de esta inicial opción existencial y conduce de nuevo a ella en la medida en que, por su fuerza lógica y persuasiva, por la acción que pretende ejercer sobre el interlocutor, incita a maestros y discípulos a vivir realmente de conformidad con su elección inicial, o bien es de alguna manera la aplicación de un cierto ideal de vida.

Quiero decir, pues, que el discurso filosófico debe ser comprendido en la perspectiva del modo de vida del que es al mismo tiempo medio y expresión y, en consecuencia, que la filosofía es en efecto, ante todo, una manera de vivir, pero que se vincula estrechamente con el discurso filosófico.

Lectura de Michel Onfray en Antimanual de Filosofía.

Música de medio mundo: Raimundo Amador

Buenos días, estamos encantados de poder compartir cuatro canciones de Raimundo Amador en esta mañana de Domingo.
Raimundo Amador, le debe la fama a sus dedos ágiles, que hacen que su guitarra hable y conquiste. Dicen que es un tipo sencillo, gitano de raza y honesto. Músico de nacimiento y un rey en naturalidad, sus ritmos fluyen a través de el. Disfruten estas cuatro canciones:

Ay qué gustito -Canción que le dio la fama, uno de sus mayores éxitos.
So Broken - Björk pone la voz en su segundo disco: «En la esquina de las Vegas».
Pata palo - tocada aquí con guitarra flamenca.
Bollere - Muy famosa entre su repertorio, en esta ocasión toca a dúo con BB King.








Película sin cortes: El día que Nietzsche lloró.

Dirigida por Pinchas Perry, la película esta basada en el libro "El día que Nietzsche lloró", escrito por el psicólogo judeo-americano Irvin D. Yalo, la trama en sí es un gran desafió por meterse en la mente de uno de los mayores filósofos que la historia ha conocido. Esta basada en hechos reales -en la vida de Friedrich Nietzsche, y aunque los sucesos que recrea son ficticios son bastante fieles a la realidad.

La película que vais a ver se enmarca a finales de noviembre y diciembre de 1882, la historia está ambientada en la cultura vienesa de confort y estabilidad, aquí sus habitantes se rigen por normas y son pocos los que alcanzan una voluntad de decisión.




La humildad es una tristeza, y no nace de la razón.

PROPOSICIÓN LIII - La humildad no es una virtud, o sea, no nace de la razón.

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Demostración: La humildad es una tristeza, que brota de que el hombre considera su propia impotencia

Ahora bien, en la medida en que el hombre se conoce a sí mismo según la verdadera razón, en esa medida se supone que conoce su esencia, es decir, su potencia. Por ello, si el hombre, al considerarse a sí mismo, percibe alguna impoten­cia, ello no se debe al hecho de que se conoce, sino al hecho de que su potencia de obrar está reprimida. Pues si suponemos que el hombre percibe su impotencia porque conoce que hay algo más potente que él, y con dicho conocimiento delimita su potencia de obrar, lo que estamos concibiendo entonces es que el hombre se conoce a sí mismo distintamente, o, lo que es lo mismo, que su potencia de obrar, precisamente, está siendo favorecida. Por ello, la humildad, o sea, la tristeza que brota de que el hombre considera su propia impotencia, no nace de una consideración verdadera, es decir, no nace de la razón, y no es una virtud, sino una pasión. Q.E.D.

                                           

Filosofía, alegría, placer y definición de microfilosofia.

Leí ayer un articulo en el periódico el mundo, del año 2009, era la entrevista a un tenista, Tipsarevic. Y allí decían y hablaban de su adicción a la filosofía, de su dependencia y peligrosidad.

"La belleza salvará al mundo", dice el tatuaje que Tipsarevic lleva en su brazo izquierdo -frase del escritor ruso Fiodor Dostoyevski-, lo que hace disonancia con posteriores declaraciones del tenista, cuando afirma que su afición le arrastro hacia dudar de si, de la vida, y su profesión.

En la entrevista se formula lo que sigue: "Cualquiera que lea filosofía sabe que esa palabra significa la búsqueda de la verdad". Esto afirma el tenista, esta es su definición, y nosotros vamos a dudar de ella; Por varias razones, empezando por que es una definición muy general, en la que puedes o no estar de acuerdo, una definición antigua - remitente a la filosofía griega-. Y se podría pensar, que ya no tiene sentido, que esa filosofía y definición no resuelve los problemas actuales. Y habría que buscar otros -o intentarlo-, es necesario dar forma y definir el contenido de la filosofía. 

Ahora, vemos lo que se puede pensar por microfilosofia, como concepto, este se forma por gracia y búsqueda de placer, de acomodaciones y agenciamiéntos, quiero decir, es necesario realizar lecturas que no remitan a verdades, sino a una consistencia del ánimo compuesta de tal forma que este le beneficie. Y al leer a Nietzsche, o Kant, o cualquier escritor, nunca el problema es unificar saberes en torno al libro, ni crear una subcultura cerrada, por ejemplo, decimos comprender a Nietzsche, una vez asimiladas sus principales ideas, y enmarcándolas en la historia de la filosofía, objetivizando su importancia, su destino, le otorgamos un valor.

Quienes buscan verdades en la filosofía,  pueden observar como esta se vuelve inútil, si no eres capaz de destrozarla, hundir en ella tus manos, agarrar un bolígrafo y rasgar de entre las páginas, palabras que actúen a modo de linea de fuga, hay que romper la filosofía. Para esto, es importante mirar a Nietzsche, y romper incluso lo que esta bien hecho, y hacer de lo que es útil algo estúpido (miren: Sapo y la tragedia de los cuatro huevos), o dar vueltas a las metáforas que todo lo permiten. Por eso la Filosofía puede hacerse en pequeñas entradas, sin ser necesario -para comenzar- reconocer, ni unificar libros de la historia de los filósofos. Si nos fijamos, aquí ronda un peligro, hay en filosofía saberes que aparecen muy herméticos, se forman inaccesibles al no habituado, la lengua se deforma de una forma que no conviene al lector desconceptualizado. El lector que entra en estas filosofías, o en una muy sistematizada -como la Heideggeriana- si no esta habituado, encuentra unos saberes ajenos a su cultura. Aquí, hay que decir, se encuentra la trampa, es el peligro de seducción del sistema. Piensen esto, la forma de la importancia es un estilo cientificado adornado con verdades, y comprender su destacabilidad es necesario para ajustarla a tu experiencia, a tu cultura, y si no consigues deslizar la lectura a través de tu propia vida, en realidad no estas haciendo nada. Y esa es su tragedia, que se den sistemas, ciencias y saberes, completamente rígidos, incapaces de ser ya perfeccionados, agrandados, son saberes incomprendidos fuera de un circulo, eran filosofías solventes en otros tiempos, no hay que confundirse, todo saber encuentra su fin, y las filosofías están para romperlas, también para mear en ellas o limpiarlas. Lo único que importa es usarlas. En un futuro se dirá que eres filósofo; en el momento que busques un placer, e intentes enunciarlo, cuando no busques la verdad, cuando admitas que haces todo lo contrario, solo disfrutar, realizarte fugaz y alegre como pensador en busca de alegría.

Esta es una forma específica de hacer filosofía, a través de potencias, ponerse al acecho de futuros devenires y encontrar impresionesvivas. ¿Que mejor amigo que la alegría y el goce?, ¿Qué mejor habito que el de vivir?.

Por esto, microfilosofia, es el espacio donde existen, han existido y existirán, Impresionesvivas. Como fugaces puntos de encuentro en su camino hacia delante.

La felicidad del ermitaño


En los años de mi primera juventud he permanecido solo muchas veces en las altas montañas, y mis ojos han quedado prendidos largo tiempo en la lejanía, en el claro halo que envuelve las últimas y suaves colinas, tras las cuales se hunde el mundo en profunda belleza azul. Todo el amor de mi alma joven y codiciosa convergía hacia una gran añoranza, y se me humedecían los ojos cuando mi mirada hechizada bebía la dulce lejanía azul. La cercanía hogareña me parecía fría, dura y clara, carente de aroma y de misterio, y, en cambio, al otro lado todo parecía dulcemente matizado, rebosante de armonía, misterio y encanto.

Desde entonces me he convertido en un vagabundo y he estado en todas aquellas lejanas y vaporosas colinas. Eran frías, duras y claras, pero al otro lado, más allá, volvía a surgir aquella venturosa profundidad azul - resuelta en presentimientos -, todavía más noble y evocadora de anhelos.

Con frecuencia la veía tenderse hechizadora. No comprendía su encanto, moraba en ella y me sentía extraño en las colinas de las cercanías y del presente. Y a esto llamo yo ahora felicidad: asomarse al otro lado, contemplar las campiñas azules en la amplia lejanía crepuscular y olvidar por unos momentos la fría cercanía. Esto es la felicidad, algo muy distinto a lo que pensaba en mi juventud, algo sereno y solitario, bello, pero no alegre.

En mi tranquila felicidad de ermitaño aprendí la ciencia de leer en todas las cosas el halo de la lejanía, a no tocar nada bajo la luz fría y cruda de la cercanía consuetudinaria y a acariciarlo todo, como si todo fuera áureo, ligero, delicado, atenta y respetuosamente. Ningún tesoro, por preciado que sea, es tan ciertamente bello que no le pueda robar el brillo de su valor el hábito y la insensibilidad; ninguna vocación es tan noble, ningún poeta tan fecundo, ningún país tan bendito. Por esto me parece un arte digno de ser envidiado el de otorgar a las cosas cercanas y habituales la devoción y el amor que gustosamente concedemos a las lejanas y apartadas bellezas.


Lectura de Herman Hesse en Consideraciones/ La azul lejania
                                         

Nietzsche el filósofo valiente

Quiero empezar esta entrada nombrando y alabando la valentía, que -como ya sabe el lector- es la misma de la que hacen gala los guerreros, allí donde las luchas siempre son a vida o muerte. Se dirá, que un espíritu valiente, vive acostumbrado al vértigo de perderlo todo, él, no sufre por alguna pasión, prefiere agarrar ese placer, y alcanzar hasta componer la forma del gusto, busca la sorpresa y esa es su virtud, encontrar en esta emoción neutra, lo aún no visible. Se observan a si mismos fugaces, huyen de su subjetividad, de formar bloques y conjuntos -no pierden tiempo en estas cosas-.

Y, ¿Quién sabe sobre esta valentía?, Se pueden conocer grandes filósofos que se lo jugaron todo. Todo lo antes creído. Y les diría que conocen esta valentía. En Nietzsche, al leerlo, es fácil observar esta valentía, en su afán por no crear escuela -superar el miedo de perder el nombre-, el fue quien detesto el sistema, guardándose de crear una teoría e ideando trampas a sus futuros discípulos. Lucho así contra el afecto de auto conservación, de supervivencia, diversificándose y deveniniendo estoico.

Cuando creyó en la sorpresa y el miedo, fue valiente, el luchó con estas armas en su filosofía. Con miedo te muestra la debilidad, la insuficiencia y el temor - siempre se sufre por supervivencia-, y después te asombra, te convierte en perplejo y admirativo, te sorprende. Esto es algo que el gustaba de hacer, sorprender y enmudecer a golpe de martillo, sangrar al lector en un malestar preocupante, y , a la vez, guardarse de devenir ídolo, con escritos impregnados de época y rencores, para esperar el momento, en que mostrar lo inimaginable.

Quizá el sabía -como saben los nuevos psicólogos de la emoción- de la tremenda adaptación del miedo, implicando al organismo en la búsqueda de un objetivo. En ese estado, conservas el animo propicio para afrontar un peligro, detectando y produciendo respuestas sobre la conducta. Ahora, sabemos que como pasión, la respuesta primaria es escapar -la persona con miedo escapa- y si no puede huir, se hace muy urgente buscar una solución. Ahora, se pensará: ¿Cual era esa afición de Nietzsche por jugar con nuestras amígdalas? cuando avisó en el anticristo, que pensaba romper los oídos del filósofo, y al tiempo, construyo una trampa para creyentes.

Pequeña nota: Igual que Nietzsche se corona como el anticristo, Spinoza posa como príncipe de filósofos. El no rompe nada, solo cambia y construye. Pero esto será otro día.

Curso de Filosofia Vicenes. Clase de Deleuze.


He aquí lo que vamos a hacer este año, mi suerte depende por completo de esto. Voy a decirles lo que quisiera hacer este año. Quisiera, realmente, repetirme. Quisiera rehacer lo que hemos hecho. Pero es necesario que me explique un poco. Quisiera hacer filosofía a la manera de las vacas. Rumiando. Pero los ejercicios de rumiar no son yoga. Solamente un autor ha sabido rumiar, y es grande entre los grandes, es Nietzsche. Por eso Nietzsche tenía a la vaca como animal sagrado. Decía que las vacas eran vacas del cielo. Ahora bien rumiar, para él, consistía en lanzar un aforismo y leerlo dos veces. Para mi no es al nivel del aforismo, porque el aforismo no es mi asunto, sino la necesidad de rumiar algo. ¿Por qué digo que eso es necesario para aclararme a mi mismo? Quiero verdaderamente repetirme, y retomar todo esto repitiéndome. Encuentro que el último año fue una cosa mínima, es por eso que experimento la necesidad de justificarme ante ustedes. Lo de menos es el hecho de que desde hace muchos años yo cambio de asunto cada año, y esa es como, no un punto de honor, sino como la condición de cualquier profesor. Cambia de asunto cada año. Y cuando se nos reprocha, hay que decir que si queremos cambiar de asunto cada año, eso exige mucha, mucha preparación.

Es justamente lo que he hecho hasta ahora. Y el último año he caído en una trampa en la que no creía. He hablado mucho de cine, pero lo que tenía en la cabeza no era el cine, sin embargo he hablado mucho. Lo que yo tenía en la cabeza era una clasificación de los signos, todos los signos del mundo. Y entre más avanzaba más me decía –supriman todo lo que hay de orgulloso en lo que digo, es simplemente para ir más rápido-, entre más avanzaba tenía, cada vez más, la impresión de tener algo. Y como estaba, al mismo tiempo, preocupado por el cine, que descubría, que iba demasiado rápido, yo lanzaba cosas y no las desarrollaba, había cosas que yo dejaba caer. Bueno. Y finalmente eso era lo que me interesaba a mi, y a quienes estaban aquí lo que les interesaba era, quizás, lo que yo iba a decir sobre el cine. Al final del último año yo tenía la impresión de haber rozado algo importante para mi, y haber pasado de largo. Y, sin embargo, me digo, siempre hablándome a mi mismo, que si llego a esa clasificación de los signos, evidentemente eso no va a cambiar el mundo, pero me va a cambiar, eso me llena completamente de placer. Es lo que quiero este año, lo que quiero este año es retomarlo y retomarlo sobre un ritmo muy diferente al de los otros años. Hago una especie de confesión frente a ustedes, ustedes me perdonarán, me digo: ¿qué he hecho los otros años?, me digo: ¿qué he hecho durante diez años? desde hace diez años hago de clown, ¡hago de clown y ustedes lo saben! es por eso que son ustedes tan numerosos. No digo que vengan a reírse, evidentemente no, si vienen es que les interesa, les interesa el espectáculo. Es el espectáculo. De todas maneras hay una prueba: hablo frente a las grabadoras. Hablo frente a una mitad de humanos y una mitad de grabadoras, a veces se desdoblan: mitad humanos y mitad grabadoras, a veces no hay humanos y una grabadora. Es el espectáculo, entonces, en efecto, está bien, algunos vienen a ver la cabeza que tengo y yo miro la cabeza que ellos tienen. Todo eso. Y yo hablo sin detenerme, sin detenerme, pongamos dos horas, dos horas y media, y después estoy que estallo y ustedes están completamente embrutecidos. Es del nivel de Sylvie Vartan. No digo que este mal. Para mi han sido formidables todos estos años, verdaderamente muy, muy bien. Estoy contento, estaba contento, estábamos muy contentos, encontrábamos esos asuntos, y yo siempre había pensado que un curso implicaba la colaboración entre quien habla y quienes escuchan, y que esa colaboración no pasaba forzosamente por la discusión, más aún que muy rara vez pasaba por la discusión. Los tipos a los que les sirve algo que escuchan, generalmente les sirve seis meses después, y a su manera, en un contexto completamente diferente. Lo toman, lo transforman, y eso también es una maravilla. Lo que nunca he podido obtener son las reacciones, he podido tener las objeciones, esas siempre me son dolorosas e insoportables, pero las reacciones en las que un tipo me diga: olvidas tal dirección en la que se podría ir a ver, ¿cómo obtener esto? es algo que ha estado siempre un poco en mi cabeza. Entonces ustedes comprenden lo que yo quisiera este año cuando digo que voy a repetirme, sí voy a repetirme completamente. Entonces esta será una nueva manera que yo nunca he hecho, sueño con hacerlo y nunca he podido. ¿Por qué? porque había demasiada gente y eso solo se puede hacer en un grupo relativamente restringido, donde lo ideal sería que la mitad fuesen nuevos y la mitad antiguos, que ya hayan asistido. Voy a explicarlo para que cada uno de ustedes pueda juzgarlo. He hecho algunas cosas el último año, no las retomare todas, no las retomare de la misma manera, pero haré divisiones mucho más estrictas. Yo les diré el tema de hoy, algunos días serán dos temas, tres temas, y, ustedes lo sentirán, será una progresión muy, muy lenta, al final de cada tema yo quisiera que algunos de ustedes, un grupo o alguno de ustedes juzgue el tema. Que me digan si va o no va, con el compromiso de mi parte de que si eso no va, será puesto a punto en un tema siguiente, posterior. Yo les numerare mis temas, será como una especie de firma, después veremos, corregiremos en el momento. Por eso estoy aquí cerca del tablero, haré pequeños dibujos, esquemas, entonces ustedes podrán corregir los esquemas, podrán corregir los esquemas, eso será estupendo, usted vendrá del fondo y corregirá mis esquemas. En ese momento yo estaré, evidentemente, furioso, pero quizá sea él quien tiene razón. Pero se sabrá de que se habla, serán temas muy precisos, y no se tratará de hablar alrededor de, no se tratará de hablar de otra cosa, ustedes aceptan mi autoridad únicamente para decir: se habla de esto y no de eso. No podrá decírseme: y ¿por qué no hablas de otra cosa?, no se hablará de otra cosa porque es así, es todo. Pero al contrario ustedes me corregirán, me prolongarán. Bien, es lo que quisiera hacer. Entonces, evidentemente quienes no soporten –insisto será muy machacón-, y aún los mejores de entre ustedes, no quiero decir los mejores, sino aquellos que me son favorables, se dirán a veces: zut… ¿por qué vuelve y vuelve sobre eso? creanme, no será para ganar tiempo, porque aún si ustedes no sintieran la necesidad, yo la sentiría por mi mismo. Porque es lo mismo, cuando alguien habla el auditor puede muy bien creer que eso va de si. Extrañamente, en mi experiencia, pero inversamente también, cuando usted cree que algo va de si, para mi, al contrario, es un problema, hay algo que intento esconder, que no esta a punto. E inversamente, cuando ustedes tienen el sentimiento de que eso no va de si, que hay algo por lo que he pasado demasiado rápido, para mi eso va por completo de si y es absolutamente fácil, entonces es por allí que puede desarrollarse un diálogo que ya no se dé de la manera clásica. Es que ni ustedes ni yo tenemos razón, ¿comprenden? no es que yo tenga razón cuando digo: eso para mi va de si, y eso otro no va de si. Y para ustedes es lo inverso, pero eso quiere decir algo muy importante. De todas maneras la gente no puede escucharse, unos no pueden escuchar a ninguno, esa es la única igualdad de quien habla y quienes escuchan. La gente sólo puede escucharse una a otra si tienen un mínimo de armonía, de comprensión, implícita; es decir una manera común de plantear los problemas. Si no planteamos los problemas de la misma manera, no vale la pena escucharse, es como si uno hablara chino y el otro inglés, sin saber las lenguas. Por eso nunca he considerado que un estudiante no tenga la razón si no viene a escucharme. Solo puede venir a escucharme si tiene, por si mismo, por ese misterio que es la afinidad, una cierta manera común de plantear los problemas.

Lectura de: El Plan de Deleuze, en Universidad de Vicenes a 2/11/1983