Filosofía, alegría, placer y definición de microfilosofia.

Leí ayer un articulo en el periódico el mundo, del año 2009, era la entrevista a un tenista, Tipsarevic. Y allí decían y hablaban de su adicción a la filosofía, de su dependencia y peligrosidad.

"La belleza salvará al mundo", dice el tatuaje que Tipsarevic lleva en su brazo izquierdo -frase del escritor ruso Fiodor Dostoyevski-, lo que hace disonancia con posteriores declaraciones del tenista, cuando afirma que su afición le arrastro hacia dudar de si, de la vida, y su profesión.

En la entrevista se formula lo que sigue: "Cualquiera que lea filosofía sabe que esa palabra significa la búsqueda de la verdad". Esto afirma el tenista, esta es su definición, y nosotros vamos a dudar de ella; Por varias razones, empezando por que es una definición muy general, en la que puedes o no estar de acuerdo, una definición antigua - remitente a la filosofía griega-. Y se podría pensar, que ya no tiene sentido, que esa filosofía y definición no resuelve los problemas actuales. Y habría que buscar otros -o intentarlo-, es necesario dar forma y definir el contenido de la filosofía. 

Ahora, vemos lo que se puede pensar por microfilosofia, como concepto, este se forma por gracia y búsqueda de placer, de acomodaciones y agenciamiéntos, quiero decir, es necesario realizar lecturas que no remitan a verdades, sino a una consistencia del ánimo compuesta de tal forma que este le beneficie. Y al leer a Nietzsche, o Kant, o cualquier escritor, nunca el problema es unificar saberes en torno al libro, ni crear una subcultura cerrada, por ejemplo, decimos comprender a Nietzsche, una vez asimiladas sus principales ideas, y enmarcándolas en la historia de la filosofía, objetivizando su importancia, su destino, le otorgamos un valor.

Quienes buscan verdades en la filosofía,  pueden observar como esta se vuelve inútil, si no eres capaz de destrozarla, hundir en ella tus manos, agarrar un bolígrafo y rasgar de entre las páginas, palabras que actúen a modo de linea de fuga, hay que romper la filosofía. Para esto, es importante mirar a Nietzsche, y romper incluso lo que esta bien hecho, y hacer de lo que es útil algo estúpido (miren: Sapo y la tragedia de los cuatro huevos), o dar vueltas a las metáforas que todo lo permiten. Por eso la Filosofía puede hacerse en pequeñas entradas, sin ser necesario -para comenzar- reconocer, ni unificar libros de la historia de los filósofos. Si nos fijamos, aquí ronda un peligro, hay en filosofía saberes que aparecen muy herméticos, se forman inaccesibles al no habituado, la lengua se deforma de una forma que no conviene al lector desconceptualizado. El lector que entra en estas filosofías, o en una muy sistematizada -como la Heideggeriana- si no esta habituado, encuentra unos saberes ajenos a su cultura. Aquí, hay que decir, se encuentra la trampa, es el peligro de seducción del sistema. Piensen esto, la forma de la importancia es un estilo cientificado adornado con verdades, y comprender su destacabilidad es necesario para ajustarla a tu experiencia, a tu cultura, y si no consigues deslizar la lectura a través de tu propia vida, en realidad no estas haciendo nada. Y esa es su tragedia, que se den sistemas, ciencias y saberes, completamente rígidos, incapaces de ser ya perfeccionados, agrandados, son saberes incomprendidos fuera de un circulo, eran filosofías solventes en otros tiempos, no hay que confundirse, todo saber encuentra su fin, y las filosofías están para romperlas, también para mear en ellas o limpiarlas. Lo único que importa es usarlas. En un futuro se dirá que eres filósofo; en el momento que busques un placer, e intentes enunciarlo, cuando no busques la verdad, cuando admitas que haces todo lo contrario, solo disfrutar, realizarte fugaz y alegre como pensador en busca de alegría.

Esta es una forma específica de hacer filosofía, a través de potencias, ponerse al acecho de futuros devenires y encontrar impresionesvivas. ¿Que mejor amigo que la alegría y el goce?, ¿Qué mejor habito que el de vivir?.

Por esto, microfilosofia, es el espacio donde existen, han existido y existirán, Impresionesvivas. Como fugaces puntos de encuentro en su camino hacia delante.

La felicidad del ermitaño


En los años de mi primera juventud he permanecido solo muchas veces en las altas montañas, y mis ojos han quedado prendidos largo tiempo en la lejanía, en el claro halo que envuelve las últimas y suaves colinas, tras las cuales se hunde el mundo en profunda belleza azul. Todo el amor de mi alma joven y codiciosa convergía hacia una gran añoranza, y se me humedecían los ojos cuando mi mirada hechizada bebía la dulce lejanía azul. La cercanía hogareña me parecía fría, dura y clara, carente de aroma y de misterio, y, en cambio, al otro lado todo parecía dulcemente matizado, rebosante de armonía, misterio y encanto.

Desde entonces me he convertido en un vagabundo y he estado en todas aquellas lejanas y vaporosas colinas. Eran frías, duras y claras, pero al otro lado, más allá, volvía a surgir aquella venturosa profundidad azul - resuelta en presentimientos -, todavía más noble y evocadora de anhelos.

Con frecuencia la veía tenderse hechizadora. No comprendía su encanto, moraba en ella y me sentía extraño en las colinas de las cercanías y del presente. Y a esto llamo yo ahora felicidad: asomarse al otro lado, contemplar las campiñas azules en la amplia lejanía crepuscular y olvidar por unos momentos la fría cercanía. Esto es la felicidad, algo muy distinto a lo que pensaba en mi juventud, algo sereno y solitario, bello, pero no alegre.

En mi tranquila felicidad de ermitaño aprendí la ciencia de leer en todas las cosas el halo de la lejanía, a no tocar nada bajo la luz fría y cruda de la cercanía consuetudinaria y a acariciarlo todo, como si todo fuera áureo, ligero, delicado, atenta y respetuosamente. Ningún tesoro, por preciado que sea, es tan ciertamente bello que no le pueda robar el brillo de su valor el hábito y la insensibilidad; ninguna vocación es tan noble, ningún poeta tan fecundo, ningún país tan bendito. Por esto me parece un arte digno de ser envidiado el de otorgar a las cosas cercanas y habituales la devoción y el amor que gustosamente concedemos a las lejanas y apartadas bellezas.


Lectura de Herman Hesse en Consideraciones/ La azul lejania
                                         

Nietzsche el filósofo valiente

Quiero empezar esta entrada nombrando y alabando la valentía, que -como ya sabe el lector- es la misma de la que hacen gala los guerreros, allí donde las luchas siempre son a vida o muerte. Se dirá, que un espíritu valiente, vive acostumbrado al vértigo de perderlo todo, él, no sufre por alguna pasión, prefiere agarrar ese placer, y alcanzar hasta componer la forma del gusto, busca la sorpresa y esa es su virtud, encontrar en esta emoción neutra, lo aún no visible. Se observan a si mismos fugaces, huyen de su subjetividad, de formar bloques y conjuntos -no pierden tiempo en estas cosas-.

Y, ¿Quién sabe sobre esta valentía?, Se pueden conocer grandes filósofos que se lo jugaron todo. Todo lo antes creído. Y les diría que conocen esta valentía. En Nietzsche, al leerlo, es fácil observar esta valentía, en su afán por no crear escuela -superar el miedo de perder el nombre-, el fue quien detesto el sistema, guardándose de crear una teoría e ideando trampas a sus futuros discípulos. Lucho así contra el afecto de auto conservación, de supervivencia, diversificándose y deveniniendo estoico.

Cuando creyó en la sorpresa y el miedo, fue valiente, el luchó con estas armas en su filosofía. Con miedo te muestra la debilidad, la insuficiencia y el temor - siempre se sufre por supervivencia-, y después te asombra, te convierte en perplejo y admirativo, te sorprende. Esto es algo que el gustaba de hacer, sorprender y enmudecer a golpe de martillo, sangrar al lector en un malestar preocupante, y , a la vez, guardarse de devenir ídolo, con escritos impregnados de época y rencores, para esperar el momento, en que mostrar lo inimaginable.

Quizá el sabía -como saben los nuevos psicólogos de la emoción- de la tremenda adaptación del miedo, implicando al organismo en la búsqueda de un objetivo. En ese estado, conservas el animo propicio para afrontar un peligro, detectando y produciendo respuestas sobre la conducta. Ahora, sabemos que como pasión, la respuesta primaria es escapar -la persona con miedo escapa- y si no puede huir, se hace muy urgente buscar una solución. Ahora, se pensará: ¿Cual era esa afición de Nietzsche por jugar con nuestras amígdalas? cuando avisó en el anticristo, que pensaba romper los oídos del filósofo, y al tiempo, construyo una trampa para creyentes.

Pequeña nota: Igual que Nietzsche se corona como el anticristo, Spinoza posa como príncipe de filósofos. El no rompe nada, solo cambia y construye. Pero esto será otro día.

Curso de Filosofia Vicenes. Clase de Deleuze.


He aquí lo que vamos a hacer este año, mi suerte depende por completo de esto. Voy a decirles lo que quisiera hacer este año. Quisiera, realmente, repetirme. Quisiera rehacer lo que hemos hecho. Pero es necesario que me explique un poco. Quisiera hacer filosofía a la manera de las vacas. Rumiando. Pero los ejercicios de rumiar no son yoga. Solamente un autor ha sabido rumiar, y es grande entre los grandes, es Nietzsche. Por eso Nietzsche tenía a la vaca como animal sagrado. Decía que las vacas eran vacas del cielo. Ahora bien rumiar, para él, consistía en lanzar un aforismo y leerlo dos veces. Para mi no es al nivel del aforismo, porque el aforismo no es mi asunto, sino la necesidad de rumiar algo. ¿Por qué digo que eso es necesario para aclararme a mi mismo? Quiero verdaderamente repetirme, y retomar todo esto repitiéndome. Encuentro que el último año fue una cosa mínima, es por eso que experimento la necesidad de justificarme ante ustedes. Lo de menos es el hecho de que desde hace muchos años yo cambio de asunto cada año, y esa es como, no un punto de honor, sino como la condición de cualquier profesor. Cambia de asunto cada año. Y cuando se nos reprocha, hay que decir que si queremos cambiar de asunto cada año, eso exige mucha, mucha preparación.

Es justamente lo que he hecho hasta ahora. Y el último año he caído en una trampa en la que no creía. He hablado mucho de cine, pero lo que tenía en la cabeza no era el cine, sin embargo he hablado mucho. Lo que yo tenía en la cabeza era una clasificación de los signos, todos los signos del mundo. Y entre más avanzaba más me decía –supriman todo lo que hay de orgulloso en lo que digo, es simplemente para ir más rápido-, entre más avanzaba tenía, cada vez más, la impresión de tener algo. Y como estaba, al mismo tiempo, preocupado por el cine, que descubría, que iba demasiado rápido, yo lanzaba cosas y no las desarrollaba, había cosas que yo dejaba caer. Bueno. Y finalmente eso era lo que me interesaba a mi, y a quienes estaban aquí lo que les interesaba era, quizás, lo que yo iba a decir sobre el cine. Al final del último año yo tenía la impresión de haber rozado algo importante para mi, y haber pasado de largo. Y, sin embargo, me digo, siempre hablándome a mi mismo, que si llego a esa clasificación de los signos, evidentemente eso no va a cambiar el mundo, pero me va a cambiar, eso me llena completamente de placer. Es lo que quiero este año, lo que quiero este año es retomarlo y retomarlo sobre un ritmo muy diferente al de los otros años. Hago una especie de confesión frente a ustedes, ustedes me perdonarán, me digo: ¿qué he hecho los otros años?, me digo: ¿qué he hecho durante diez años? desde hace diez años hago de clown, ¡hago de clown y ustedes lo saben! es por eso que son ustedes tan numerosos. No digo que vengan a reírse, evidentemente no, si vienen es que les interesa, les interesa el espectáculo. Es el espectáculo. De todas maneras hay una prueba: hablo frente a las grabadoras. Hablo frente a una mitad de humanos y una mitad de grabadoras, a veces se desdoblan: mitad humanos y mitad grabadoras, a veces no hay humanos y una grabadora. Es el espectáculo, entonces, en efecto, está bien, algunos vienen a ver la cabeza que tengo y yo miro la cabeza que ellos tienen. Todo eso. Y yo hablo sin detenerme, sin detenerme, pongamos dos horas, dos horas y media, y después estoy que estallo y ustedes están completamente embrutecidos. Es del nivel de Sylvie Vartan. No digo que este mal. Para mi han sido formidables todos estos años, verdaderamente muy, muy bien. Estoy contento, estaba contento, estábamos muy contentos, encontrábamos esos asuntos, y yo siempre había pensado que un curso implicaba la colaboración entre quien habla y quienes escuchan, y que esa colaboración no pasaba forzosamente por la discusión, más aún que muy rara vez pasaba por la discusión. Los tipos a los que les sirve algo que escuchan, generalmente les sirve seis meses después, y a su manera, en un contexto completamente diferente. Lo toman, lo transforman, y eso también es una maravilla. Lo que nunca he podido obtener son las reacciones, he podido tener las objeciones, esas siempre me son dolorosas e insoportables, pero las reacciones en las que un tipo me diga: olvidas tal dirección en la que se podría ir a ver, ¿cómo obtener esto? es algo que ha estado siempre un poco en mi cabeza. Entonces ustedes comprenden lo que yo quisiera este año cuando digo que voy a repetirme, sí voy a repetirme completamente. Entonces esta será una nueva manera que yo nunca he hecho, sueño con hacerlo y nunca he podido. ¿Por qué? porque había demasiada gente y eso solo se puede hacer en un grupo relativamente restringido, donde lo ideal sería que la mitad fuesen nuevos y la mitad antiguos, que ya hayan asistido. Voy a explicarlo para que cada uno de ustedes pueda juzgarlo. He hecho algunas cosas el último año, no las retomare todas, no las retomare de la misma manera, pero haré divisiones mucho más estrictas. Yo les diré el tema de hoy, algunos días serán dos temas, tres temas, y, ustedes lo sentirán, será una progresión muy, muy lenta, al final de cada tema yo quisiera que algunos de ustedes, un grupo o alguno de ustedes juzgue el tema. Que me digan si va o no va, con el compromiso de mi parte de que si eso no va, será puesto a punto en un tema siguiente, posterior. Yo les numerare mis temas, será como una especie de firma, después veremos, corregiremos en el momento. Por eso estoy aquí cerca del tablero, haré pequeños dibujos, esquemas, entonces ustedes podrán corregir los esquemas, podrán corregir los esquemas, eso será estupendo, usted vendrá del fondo y corregirá mis esquemas. En ese momento yo estaré, evidentemente, furioso, pero quizá sea él quien tiene razón. Pero se sabrá de que se habla, serán temas muy precisos, y no se tratará de hablar alrededor de, no se tratará de hablar de otra cosa, ustedes aceptan mi autoridad únicamente para decir: se habla de esto y no de eso. No podrá decírseme: y ¿por qué no hablas de otra cosa?, no se hablará de otra cosa porque es así, es todo. Pero al contrario ustedes me corregirán, me prolongarán. Bien, es lo que quisiera hacer. Entonces, evidentemente quienes no soporten –insisto será muy machacón-, y aún los mejores de entre ustedes, no quiero decir los mejores, sino aquellos que me son favorables, se dirán a veces: zut… ¿por qué vuelve y vuelve sobre eso? creanme, no será para ganar tiempo, porque aún si ustedes no sintieran la necesidad, yo la sentiría por mi mismo. Porque es lo mismo, cuando alguien habla el auditor puede muy bien creer que eso va de si. Extrañamente, en mi experiencia, pero inversamente también, cuando usted cree que algo va de si, para mi, al contrario, es un problema, hay algo que intento esconder, que no esta a punto. E inversamente, cuando ustedes tienen el sentimiento de que eso no va de si, que hay algo por lo que he pasado demasiado rápido, para mi eso va por completo de si y es absolutamente fácil, entonces es por allí que puede desarrollarse un diálogo que ya no se dé de la manera clásica. Es que ni ustedes ni yo tenemos razón, ¿comprenden? no es que yo tenga razón cuando digo: eso para mi va de si, y eso otro no va de si. Y para ustedes es lo inverso, pero eso quiere decir algo muy importante. De todas maneras la gente no puede escucharse, unos no pueden escuchar a ninguno, esa es la única igualdad de quien habla y quienes escuchan. La gente sólo puede escucharse una a otra si tienen un mínimo de armonía, de comprensión, implícita; es decir una manera común de plantear los problemas. Si no planteamos los problemas de la misma manera, no vale la pena escucharse, es como si uno hablara chino y el otro inglés, sin saber las lenguas. Por eso nunca he considerado que un estudiante no tenga la razón si no viene a escucharme. Solo puede venir a escucharme si tiene, por si mismo, por ese misterio que es la afinidad, una cierta manera común de plantear los problemas.

Lectura de: El Plan de Deleuze, en Universidad de Vicenes a 2/11/1983

Música y mundo: Roch Voisine, francés.

Licenciado en Fisioterapia en la Universidad de Ottawa, Roch, dejó atrás convertirse en jugador de hockey (en lo que sobresalía) y gastó su tiempo, escribiendo, y a ratos, zarandeando una vieja guitarra. Así, de forma automática, se dio a conocer en 1989 con «Hélène», canción y título de su primer disco, que cosechó un gran éxito en su país natal y en el otro lado del Atlántico, como en Francia, Bélgica o Suiza.

Su música -en francés- tiene mucho éxito en su país y en Québec, mientras que su discografía inglesa, se conoce sobre todo en la zona anglófona de Canadá.

Con una discografía muy numerosa (más de 15 discos publicados), Roch es una de las grandes voces actualmente en el panorama francófono. Su último cd, «Americana», quiere dar a conocer a Roch en países como los EEUU o Gran Bretaña, en los cuales este cantante es casi desconocido.

Otra canción a mencionar, en estos tiempos nucleares para los japoneses, es la canción: Un océan de peine (un oceano de pena), mucho ánimo para Japón.







Vídeo documental Moléculas de las Emociones.

Vídeo Documental Moléculas de las emociones te introduce en nuevas ciencias como la fisiología y neurología, para a través de ellas conocer el funcionamiento del sistema nervioso humano, como se traducen los estímulos nerviosos en emociones, de que forma se comunican unas con otras y su acciones o consecuencias. Vídeo introducción al pensamiento científico con nuevos saberes en torno al ser humano y su sistema nervioso. Disfruten:






Del Neohumano II. Personalidad y características

Pueden ver la primera parte de este texto: Del Neohumano

Una voz perentoria rompe el jolgorio que se había creado alrededor de un hombre, que subido a un atril improvisado, le habla a su atenta comitiva:

- ¡Hermanos y hermanas! El Mal está cerca, días oscuros se acercan. Es hora de que espiéis vuestras culpas, Dios os escuchará. Id a la iglesia y arrepentíos de vuestros pecados. ¡El fin está cerca!

Las personas congregadas se miran los unos a los otros, se cuestionan sobre las palabras de aquel profeta que les trae la salvación. Renace un nuevo murmullo, pero rápidamente es atajado por el predicador:

- ¡Callad! ¿No lo oís, necios? Solo tenéis que abrir los ojos un segundo y mirar a vuestro alrededor. La destrucción lo está cubriendo todo, el ser humano está arrasando con todo lo que nuestro Dios nos ha regalado. ¡Renunciad! ¡Abandonad vuestros bienes! Ya que ellos os lastrarán en vuestra huida.

El rumor sube de tono hasta convertirse en un clamor de gritos agónicos y desesperados. Todos corren a la iglesia, como locos rezan a un ídolo de palo colgado de una soga. Llevan sus bienes a la parroquia para expiar sus culpas, suben a los niños al altar esperando que su Dios los perdone, empujan a otros fieles por llegar antes al púlpito, se insultan, se pelean... Rezan, gritan, cantan… Esperando la redención.
De pronto el pueblo se queda vacio. No hay ni un alma por aquellos lares. Mire donde mire ninguna persona encuentro. Me siento en un banco, me acomodo y reflexiono un segundo:

Acabado este pasaje me dispongo a explicar con mayor profundidad algunos de las características del Neohumano:

1.- El Neohumano cree en su capacidad de reflexión. Su principal virtud es la capacidad de inferir sus acciones en el tiempo y actuar en consecuencia a ello.

2.- Busca el bien común por encima del individual.

3.- Comprende que la naturaleza es un bien actual que debemos salvaguardar para futuras generaciones.

4.- No cree en ídolos, dioses, religiones… que quieran manipular sus actuaciones.

5.- Es consciente de que no puede comprender todo lo que le rodea. De su imperfección y de su capacidad de mejora.

6.- Cree en la igualdad completa entre sexos, razas, etnias…

La evolución hacia el Neohumano no es una evolución física, sino mental. Cualquier ser humano que se una a esta opinión se convertirá en un Neohumano, facilitando así el camino hacia la extinción del ser humano tal y como lo conocemos.

Para concluir os expongo las virtudes del Neohumano:

- Honor: Definida como la cualidad moral que nos lleva al cumplimiento de nuestros deberes para nosotros y para el prójimo, procesados siempre por nuestra moral.

- Lealtad: Es el cumplimiento de las leyes de la fidelidad y del honor.

- Sabiduría: Conocimiento profundo de las ciencias, las letras y las artes.

- Fortaleza: Vencer el temor y afrontar la temeridad.

- Valentía: Definida como el esfuerzo, el aliento o el vigor.

- Reflexión: Considerar detenidamente las cuestiones y las repercusiones de los actos que llevamos a cabo. Intentando que nuestras acciones no busquen solo el bien individual, sino el común.

- Templanza: Moderación de los apetitos y el uso excesivo de los sentidos, sujetándolos a la razón.



Escrito de José María Aranda Carmona en Impresionesvivas
Pueden hablar con el en su Página web y Correo: jose.aranda7@gmail.com

Arquitectura politica y social en el siglo 18.

Michelle Perrot: ¡Pasando por la arquitectura! ¿Qué pensar por otra parte de la arquitectura como modo de organización política? Porque en último término todo es espacial, no solo mentalmente, sino materialmente en este pensamiento del siglo XVIII.

Foucault: Desde finales del siglo XVIII la arquitectura comienza a estar ligada a los problemas de población, de salud, de urbanismo. Antes, el arte de construir respondía sobre todo a la necesidad de manifestar el poder, la divinidad, la fuerza. El palacio y la iglesia constituían las grandes formas a las que hay que añadir las plazas fuertes: se manifestaba el poderío, se manifestaba el soberano, se manifestaba Dios. La arquitectura se ha desarrollado durante mucho tiempo alrededor de estas exigencias. Pero, a finales del siglo XVIII, aparecen nuevos problemas: se trata de servirse de la organización del espacio para fines económico-políticos.

Surge una arquitectura especifica. Philippe Aries ha escrito cosas que me parecen importantes sobre el hecho de que la casa, hasta el siglo XVIII, es un espacio indiferenciado. En este espacio hay habitaciones en las que se duerme, se come, se recibe..., en fin poco importa. Después, poco a poco, el espacio se especifica y se hace funcional. Un ejemplo es el de la construcción de las ciudades obreras en los años 1830-1870. Se fijará a la familia obrera; se le va a prescribir un tipo de moralidad asignándole un espacio de vida con una habitación que es el lugar de la cocina y del comedor, otra habitación para los padres, que es el lugar de la procreación, y la habitación de los hijos. Algunas veces, en el mejor de los casos, habrá una habitación para las niñas y otra para los niños. Podría escribirse toda una “historia de los espacios” -que sería al mismo tiempo una “historia de los poderes”- que comprendería desde las grandes estrategias de la geopolítica hasta las pequeñas tácticas del habitat, de la arquitectura institucional, de la sala de clase o de la organización hospitalaria, pasando por las implantaciones económico-políticas. Sorprende ver cuánto tiempo ha hecho falta para que el problema de los espacios aparezca como un problema histórico-político, ya que o bien el espacio se reenviaba a la “naturaleza” -a lo dado, a las determinaciones primeras, a la “geografía física”- es decir a una especie de capa “prehistórica”, o bien se lo concebía como lugar de residencia o de expansión de un pueblo, de una cultura, de una lengua, o de un Estado. En suma, se lo analizaba o bien como suelo , o bien como aire; lo que importaba era el sustrato o las fronteras. Han sido necesarios Marc Bloch y Fernand Braudel para que se desarrolle una historia de los espacios rurales o de los espacios marítimos. Es preciso continuarla sin decirse simplemente que el espacio predetermina una historia que a su vez lo remodela y se sedimenta en él. El anclaje espacial es una forma económico-política que hay que estudiar en detalle. Entre todas las razones que han inducido durante tanto tiempo a una cierta negligencia respecto a los espacios, citaré solamente una que concierne al discurso de los filósofos. En el momento en el que comenzaba a desarrollarse una política reflexiva de los espacios (finales del siglo XVIII), las nuevas adquisiciones de la física teórica y experimental desalojaron a la filosofía de su viejo derecho de hablar del mundo, del cosmos , del espacio finito e infinito. Esta doble ocupación del espacio por una tecnología política y por una práctica científica ha circunscrito la filosofía a una problemática del tiempo. Desde Kant, lo que el filósofo tiene que pensar es el tiempo -Hegel, Bergson, Heidegger-, con una descalificación correlativa del espacio que aparece del lado del entendimiento, de lo analítico, de lo conceptual, de lo muerto, de lo fijo, de lo inerte. Recuerdo haber hablado, hace una docena de años de estos problemas de una política de los espacios, y se me respondió que era bien reaccionario insistir tanto sobre el espacio, que el tiempo, el proyecto, era la vida y el progreso. Conviene decir que este reproche venía de un psicólogo -verdad y vergüenza de la filosofía del siglo XIX-.