1ª entrada de Impresionesvivas.

Composición artística con tonos suaves que representan la interacción entre la mente y las impresiones sensoriales del entorno



Este es un primer texto, de aquellos momentos iniciáticos (por el 2010) en los que comencé a escribir. 

 "De las impresiones in situ" o del nombre de aquella web que era Impresionesvivas.blogspot.com, en fin, de Microfilosofía, existía un deseo de explorar la profundidad de la naturaleza, de las experiencias inmediatas y su impacto en la percepción. A través de un análisis reflexivo, el texto invita al lector a sumergirse en la relación entre las impresiones sensoriales y la construcción del conocimiento, ofreciendo una perspectiva filosófica que combina introspección y observación del entorno. Publicado en 2010, este ensayo es un ejemplo del enfoque característico de Microfilosofía: abordar preguntas breves, para acceder al aprendizaje filosófico desde la experiencia directa.


Y puedo contar a mis más cercanos esas increíbles impresiones, pues , ¿como es que desconfían? ya que nos tratamos de mucho, preferiría quitarme la careta, a saber, se juzgan mas los símbolos en boca del más próximo, y ¿cómo puedo desaogarme?, pues no entienden el otro lenguaje, y por este hablar conmigo mismo sobre aquella impresión que suscitó mí regocijo, me preparan para impresiones mas complejas, ya me gustaría a mi poder no aprender!!, o al menos poseer la suficiente torpeza como para no aprenderlo todo.


Este blog se realiza para ninguna persona, pues, por que las impresiones tienen derecho a escapar de los sueños, así aquí escribo de impresiones y para impresiones.

Las acciones brotan de las ideas adecuadas.Spinoza.

Las acciones del alma surgen de las ideas adecuadas, las pasiones de las inadecuadas.




PROPOSICIÓN III

Las acciones del alma brotan sólo de las ideas adecuadas; las pasiones dependen sólo de las inadecuadas.

Demostración: Lo que constituye primariamente la esencia del alma no es otra cosa que la idea del cuerpo existente en acto (por las Proposiciones 11 y 13 de la Parte II), cuya idea (por la Proposición 15 de la Parte II) se compone de otras muchas, algunas de las cuales son adecuadas (por el Corolario de la Proposición 38 de la Parte II), y otras inadecuadas (por el Corolario de la Proposición 29 de la Parte II). Por consiguiente, todo cuanto se sigue de la naturaleza del alma, y de lo cual es el alma causa próxima por la que ello debe entenderse, debe seguirse necesariamente de una idea adecuada, o de una idea inadecuada. Ahora bien: el alma, en cuanto que tiene ideas inadecuadas (por la Proposición 1 de esta Parte), en esa medida padece necesariamente; luego las acciones del alma se siguen sólo de las ideas adecuadas, y el alma sólo es pasiva porque tiene ideas inadecuadas. Q.E.D.

Escolio: Vemos, pues, que las pasiones no se refieren al alma sino en cuanto que ésta tiene algo que implica una negación, o sea, en cuanto se la considera como una parte de la naturaleza que, por sí sola y sin las demás, no puede percibirse clara y distintamente, y de este modo podría mostrar que las pasiones se refieren a las cosas singulares de la misma manera que al alma, y no pueden percibirse de otro modo. Pero aquí me propongo tratar sólo del alma humana.


PROPOSICIÓN IV 


Ninguna cosa puede ser destruida sino por una causa exterior. 


Demostración: Esta Proposición es evidente por sí. En efecto: la definición de una cosa cualquiera afirma, y no niega, la esencia de esa cosa; o sea, pone la esencia de la cosa, y no la priva de ella. Así pues, en tanto atendemos sólo a la cosa misma, y no a las causas exteriores, nada seremos capaces de hallar en ella que pueda destruirla. Q.E.D.

PROPOSICIÓN V 


Las cosas son de naturaleza contraria, es decir, no pueden darse en el mismo sujeto, en la medida en que una de ellas puede destruir a la otra. 


Demostración: En efecto, si pudiesen concordar entre sí o darse a la vez en el mismo sujeto, entonces podría darse en el mismo sujeto algo que tendría la capacidad de destruirlo, lo cual (por la Proposición anterior) es absurdo. Luego las cosas, etc. Q.E.D.

Lecturas de Friedrich Nietzsche

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