CAPITALISMO Y GÉNERO


Capitalismo e identidad de género..
Aparentemente vivimos en una sociedad igualitaria, la teoría, las políticas activas de igualdad que se ejercen tanto en las aulas como en otras instituciones, los temarios de asignaturas como educación a la ciudadanía que tratan de inculcar una serie de valores en los que tanto el hombre como la mujer tienen las mismas posibilidades, nos dicen que aparentemente todo el mundo defiende o quiere que exista una igualdad.


Aparentemente vivimos en una sociedad igualitaria, la teoría, las políticas activas de igualdad que se ejercen tanto en las aulas como en otras instituciones, los temarios de asignaturas como educación a la ciudadanía que tratan de inculcar una serie de valores en los que tanto el hombre como la mujer tienen las mismas posibilidades, nos dicen que aparentemente todo el mundo defiende o quiere que exista una igualdad.

No obstante, resulta que eso en la práctica no se observa, que de hecho, en nuestra sociedad se encuentran una cantidad de ejemplos en los que sigue existiendo una desigualdad, no se trata de la misma forma a una mujer que a un hombre, me referiré a estos ejemplos a lo largo del texto y trataré de explicarlos en relación a la forma de cultura que estamos creando y al sistema que nos asigna un determinado rol tanto a hombres como a mujeres.

Por lo tanto, la pregunta a la que nos tenemos que enfrentar es la siguiente: ¿Cómo es posible que en una sociedad formalmente igualitaria exista la desigualdad? Considero oportuno rescatar una cita de Pierre Bourdieu, “Los cambios visibles ocultan lo que permanece, tanto en las estructuras como en la representación”, por lo tanto, para conocer la respuesta a esa pregunta es obligación del pensador conocer y estudiar las estructuras sociales y la cultura que generamos y que nos rodea.
Vivimos en una abstracción, una abstracción absoluta, en mi opinión, provocada por el sistema capitalista en el que vivimos que ha potenciado un patriarcado consentido tan sutil que resulta difícilmente identificable, por esa misma abstracción en la que nos bombardean con anuncios y símbolos que establecen los roles de la mujer y del hombre en el siglo XXI.


¿Por qué el capitalismo influye en la asignación de roles diferentes para hombres y para mujeres?


Porque en los valores que transmite el capitalismo, valores tales como la competitividad o la necesidad de éxito, conforman una sociedad en la que las empresas, la publicidad, en definitiva, la cultura generada por ese sistema, crea modos de vida en los que para existir adecuadamente, para formar parte de la sociedad y poder tener ese éxito, ser competitivos, tenemos que adoptar los roles que se nos imponen. En una sociedad capitalista como en la que vivimos lo que domina y marca al ser humano son los medios de comunicación, a través de ellos se establecen los cánones o el modelo de vida a seguir, y los medios de comunicación asignan diferentes roles al hombre que a la mujer, lo que quiere decir que tanto el hombre como la mujer salen perjudicados porque en esa misma abstracción, en esa estructura en la que se mueven no pueden ser más que el resultado de todo el sistema en el que se ven envueltos, por mucho que intenten escapar la publicidad, la cultura generada influye en el ser humano porque nacemos y crecemos en esa sociedad.
¿Qué roles son los que se asignan?
El capitalismo genera consumismo, en tanto que es un sistema cuya base reside en generar riquezas y progreso constante, y ese consumismo es potenciado por las empresas, sea del tipo que sea, y estudiado y asigna a la mujer y al hombre dos diferentes tipos de consumo.
En cuanto a la mujer, no hay más que fijarse en la publicidad, o en cualquier resquicio de cultura generada en este sistema, para darnos cuenta de que los productos que se nos ofertan son referentes para alcanzar ese éxito, un éxito que se asocia no tanto a su inteligencia o dotes personales como a su físico. Lo que se nos está vendiendo son productos relacionados con el culto al cuerpo. El cuerpo de la mujer se ha cosificado, el modelo femenino se corresponde con un modelo en el que se apremia más tener un buen físico que otras dotes intelectuales.
Es cierto que la mujer no tiene las mismas trabas que ha encontrado a lo largo de la historia, que existe un número muy elevado de mujeres intelectuales, sin embargo, en lo cotidiano, la cultura que se está generando está idealizando a la mujer como una mujer objeto, que tendrá éxito si cumple las exigencias del sistema, que residen en tener un buen físico para poder competir en el sistema.
En cuanto al hombre, es otro perjudicado por el sistema y la cultura generada, es cierto que su rol no resulta tan negativo como el que se le asigna o idealiza en la mujer, pero sigue siendo un rol muy marcado y que salir de él es sinónimo de ser juzgado o al menos señalado. El hombre de éxito o idealizado es un hombre con éxito en lo laboral, capaz de contener sus emociones y guiarse por la recta razón, un hombre competitivo. Pero sigue siendo negativo porque se priva al hombre de su propia decisión y de la parte más sentimental y afectiva. Se vende una masculinidad heroica.


La filosofía como terapia social.


Como respuesta a todos esos roles que se están asignando, veo la filosofía, las preguntas existenciales de qué somos y a dónde queremos llegar como básicas para avanzar y superar esos roles que se están estableciendo cada vez más y nos encierran y esclavizan.
Hay que fomentar, desde la infancia, un sistema con otra clase de valores, más crítico, más igualitario, empezando por poner límites a la cantidad de símbolos y elementos culturales (publicidad, cine…) que explicitan que la mujer es sólo cuerpo y que el hombre es un héroe y que ni mucho menos el éxito en la sociedad sea cumplir los cánones que ésta establece.
Sin duda si queremos establecer una sociedad igualitaria es necesario cambiar la cultura que estamos generando.

Artículo de  Lucía Carrillo. Visita su blog: Pesadilla en el parque.

Filosofía antigua como modo de vida



LA FILOSOFÍA ANTIGUA Y SU ÉTICA COMO MODO DE VIDA.
La filosofía griega antigua se representa no sólo por la riqueza de los textos que ahora conocemos, sino sobre todo por un compromiso con la existencia concreta. La vida del filósofo estaba fuertemente imbuida del pensamiento y de la escuela filosófica a la que pertenecía, en muchos casos, como la escuela epicúrea, esta adscripción implicaba hasta una dieta alimenticia determinada.

Pierre Hadot nos refiere que la filosofía como discurso y la filosofía como modo de vida, eran para los antiguos griegos; sino una misma cosa, dos inseparables. Nos describe también el mismo Hadot que “La filosofía de Platón, y después de ella todas las filosofías de la Antigüedad, aun las más lejanas del platonismo, tendrán pues en común esta particularidad de vincular estrechamente en esta perspectiva, el discurso y el modo de vida filosófico.” (Hadot, 1998:67)

Después de esta afirmación, la cual planteamos desde ya como la hipótesis del trabajo, es preciso aclarar diversas cuestiones, siendo la primera; que partimos del hecho de que no hay “la filosofía” sino “las filosofías”, porque efectivamente no hay un concepto de filosofía que goce de unanimidad. Y a veces parece aporético, aún para los mismos filósofos, que una de las cuestiones relevantes de la labor filosófica, sea precisamente definir contundentemente qué es la filosofía.

Aún con el discernimiento de está dificultad que ha sido tal desde siempre, -pues el mismo Platón en los primeros albores de la filosofía, se planteaba ya la concepción correcta de la filosofía- no queremos ni de cerca ahondar en este tema, sino sólo para sugerir al amable lector, que es conveniente pensar a la filosofía como fenómeno histórico y no atenernos, al menos en lo que a este trabajo se refiere, a una concepción de la filosofía u otra, porque no pasaríamos al análisis central de nuestra hipótesis.

Junto con esta anterior, se asoma una segunda cuestión que aclarar, esto es; que si concebimos la filosofía como fenómeno histórico, podemos pensar como válida esta dicotomía inicial entre filosofía como discurso y filosofía como modo de vida. Porque en efecto, una cosa son todos los textos fruto de las reflexiones de los grandes y los no tan grandes filósofos, y otra cosa son las vidas mismas de los filósofos y las determinaciones de su propio pensamiento, mismo que modificó u orientó el derrotero de su existencia. González afirma que:

“Lo que ante todo permanece vivo en las filosofías es, junto con el empeño primordial del filósofo, el caudal de hechos en que éste recae, las realidades que le preocupan y los problemas que tales realidades le plantean: las preguntas que están motivando radicalmente su existencia” (González,1989: 97).

Es conveniente decir que la existencia de los filósofos, su vida misma, no es por lo regular centro de estudio de las asignaturas, porque se le concede más importancia a los textos, es decir, a la filosofía como discurso, cuestión que no es para nada despreciable sino al contrario imprescindible. Los detalles biográficos de los filósofos ocupan si a caso un espacio en la introducción del curso. Y aunque tratándose de algún seminario sobre un pensador específico se pueda ahondar un poco más en aspectos de esta índole, habrá que reconocer que no es sino para comprender mejor “la obra”. El texto es el centro de estudio de investigación ya que es lo único con lo que contamos. Sin embargo, esto no siempre fue así, sino que corresponde a una situación histórica muy bien ubicada, de la que más delante hablaremos.

Decíamos entonces, que la ocupación es sobre el discurso filosófico, y que “A los estudiantes de filosofía se les hacen conocer sobre todo las filosofías. Al lado de esta historia, hay lugar en realidad para un estudio de los comportamientos y vida de los filósofos” (Hadot, 1998: 11). Esta ocupación mayoritaria sobre el discurso filosófico que Hadot señala, podría entonces hacernos pensar, que no tiene nada que ver la filosofía como discurso y la filosofía como modo de vida, y que prefiriendo estudiar la una, dejamos de lado la otra.

Pero esta suposición es falsa, puesto que la filosofía como modo de vida, es decir; los aspectos biográficos e históricos de los filósofos no deben representarnos tan sólo una herramienta hermenéutica que nos ayude a interpretar un discurso filosófico, sino más que eso; estos aspectos gozan de la misma importancia que el texto en sí. Y no es necesario sostener esta afirmación con una especie de psicologismo. Para sostener que la filosofía como discurso y la filosofía como modo de vida son de la misma valía y que una no debe subordinarse a la otra, necesitamos retroceder y quizá reinterpretar nuestra propia comprensión de los filósofos antiguos, en especial de los griegos, puesto que posterior a la desintegración de sus estados, es que se da importancia primordial al estudio de los textos. Seguimos entonces la idea de Aristóteles “Para comprender las cosas hay que verlas desarrollarse, hay que tomarlas desde su nacimiento” (Aristóteles, 2007:131).

Así encontramos en el mismo Sócrates (la versión Platónica) que la vida humana a través de la reflexión racional se torna vida filosófica. Pues el examen de sí mismo y de los demás tal como lo muestra Platón en los diálogos que solemos llamar socráticos, da muestra de que la filosofía es una manera de vivir. Tan radical y apasionante en algunos pasajes, como aquellos en el Fedón donde se afirma que la filosofía es una preparación para la muerte, y que aquél que filosofa no debe temerla. No era entonces la filosofía para Sócrates una ocupación cualquiera, sino una manera de vivir.

“La filosofía es la forma de vida humana, el único camino que permite alcanzar la plena humanidad, obtener de su fondo, donde ellas se encuentran, todas las potencialidades que es un deber sacar a la luz. Esto se hace por medio de la razón y en esto consiste la virtud. El hombre es el ser filósofo. La filosofía en Sócrates es, pues, su vida” (Nicol en González, 1989:58)

Pero no es sólo en Sócrates en quien encontramos que la filosofía no es el mero discurso racional que nos da cuenta del mundo exterior, sino el mismo Epicuro nos dice en la Carta a Meneceo que la búsqueda de la felicidad y la filosofía son una misma cosa, y nos invita también a practicar y ejercer la filosofía, “Que ninguno por ser joven vacile en filosofar, ni por llegar a la vejez se canse de filosofar… El que dice que el tiempo de filosofar no le ha llegado o le ha pasado ya, es semejante al que dice que todavía no ha llegado o que ya ha pasado el tiempo para la felicidad” (Epicuro, 1985: 46)

Así para estos dos filósofos la filosofía es una reflexión volcada hacia el interior, sea su finalidad la preparación para la muerte, la autoconciencia, la virtud o la felicidad. En este sentido pensamiento y acción guardan identidad. No hay que tener reparo en reconocer que hasta el mismo Aristóteles concede que la felicidad es el bien supremo, y que la cuestión que aleja en este punto a Platón, Aristóteles y Epicuro entre otros, es que la felicidad consiste en una cosa para unos y en otra cosa para otros. Como por ejemplo, para Epicuro el placer es el medio de la felicidad, mientras que para Aristóteles el medio de alcanzar la felicidad no es el placer, sino la actividad racional.

El pensamiento filosófico en este contexto es entonces, algo que afecta la existencia individual, algo que determina el modo de vivir y que no deja inalterado al filósofo, éste no sólo examina la realidad externa a él; la naturaleza del mundo, sino que el examen se vuelca al individuo; “Un dios me dio por tarea el vivir filosofando, examinándome a mí mismo y examinando a los demás” (Platón, 2006: 126).

El interés por vincular el pensamiento y la vida, se da en diversos sentidos. Incluso es notorio como Platón y Epicuro divergen total

Diario de un seductor. Soren Kierkegaard


Diario de un seductor en Colección Microfilosofía.
Conoce a Soren Kierkegaard en su libro: Diario de un seductor. Libro que te enseña a pensar en formaciones románticas, religiosas y sobre todo, de seducción.

Kierkegaard le dedicó al Estadio Estético ocho ensayos. Diario de Un seductor conforma el octavo ensayo de Kierkegaard y constituye, junto con su comentario del don Juan de Mozart, uno de los capítulos centrales de su Aut- Aut (O lo uno o lo otro).

A su vez, para el lector no interesado por la filosofía, el libro es alusivo y contundente cuando enseña formaciones románticas, impregnadas de antigua cultura danesa, de ritos cristianos y dogmas invisibles. El lector descuidado seguro aprenderá todas las formas del amor romántico, bien detalladas y conceptualizadas por Soren Kierkegaard.

Mientras, en el desarrollo de su filosofía existencial se dignifica una filosofía de elección entre posibilidades de vida, los dos momentos primeros se superan por el influjo de la melancolía y el hastío, para desembocar en el estadio religioso, que según Kierkegaard es muestra de su vocación dominante y única de escritor religioso. Y no por esto, no por falta de afecto deja de dominar en todo tipo de conflictos persuasivos, como muestra en Diario de un Seductor, la seducción intelectual con todas sus morbosas alquimias se despliega como núcleo central del escrito. Se trata de Juan, astuto seductor, que valiéndose de ardides conduce al desconcierto y la confusión a Cordelia, quien a sus 17 años muere de amor por él. La causa de la naturaleza contemplativa y reflexiva de Juan, es estar dispuesto a efectuar toda clase de experimentos psicológicos con el fin de lograr el punto de turbación en que Cordelia pierde su equilibrio -y se disponga a cualquier sacrificio. Como se verá, en este juego el que cambia las tácticas y alterna desahogos y rigideces, despliega a su vez una clase de egoísmo refinado que según Kierkegaard, pretende el máximo de placer sin ningún compromiso.

Fuente:  Diario de un seductor / Soren Kierkegaard .

Documental: "Zizek!"

Documental: Zizek!
"Zizek!" es un documental que nos acerca a la figura del polémico filósofo Slavoj Zizek. De origen esloveno, es popular por su extravagante personalidad y su inglés de marcado acento germánico, pero ante todo, por unas ideas rompedoras sobre el marxismo, capitalismo, psicoanálisis... Un pensador de primer nivel, cuyas reflexiones no dejan a nadie indiferente. Toda una inmersión en la vida de éste curioso personaje a manos de la documentalista Astra Taylor. Disfrutadlo.


GOD

GOD

Un héroe hace falta y no sabemos mirar dentro de nosotros para encontrarlo.
Hace falta un héroe en nuestras vidas, uno solo, alguien en quien confiar, en quien podamos depositar nuestros secretos, debilidades, miedos íntimos y personales, pero todo falla, nadie parece dar plenas garantías, eso sí, aún duran los amigos de la mano, pero ellos van a y vienen. Nada es eterno, la vida es un ciclo girando sin parar.

Quizá nos equivoquemos buscando en las afueras, en la periferia social, y nuestro amigo fiel vive dentro de nosotros, desde siempre, sin preocuparse por nuestros errores, por nuestras infidelidades, por que él nos da las energías suficientes para salir de la cárcel de alcoba, la de barrotes invisibles. Nuestra propia careta de intereses.

Lo que nos abate y recuerda los golpes, fallos, traiciones. Pero nuestro interior se remueve y nos hace abrir  las puertas del alma, las del corazón, y hablar con mi voz, con sus ganas de gritar en un susurro, en un silencio, en una necesidad tal que nos hace llorar y sufrir a partes iguales. Pedir un abrazo a gritos de silencio, escondidos, apagados, tristes, míseros, sin fuerza, porque no dejamos que respire nuestra alma.

Así que si quieres abrirte al mundo, abre la puerta de tu mente, obedece tus sentimientos y abre las ventanas de tu corazón, los ventrículos y auriculares en un respiro, tan lleno de fuerza, poderes, luz y con los suficientes colores, para hacerte frenar en la revolución, y lanzar un suspiro tan profundo, sincero y cercano, necesario y justo, que llegaran tan lejos que alguien, en las antípodas de la lejanía, los escuche y acuda a ayudarte, y derribarás fronteras, y si todos suspiramos a la vez, el mundo sería único, libre, verdadero, sin barreras.

Sólo empieza a imaginar.

Cree en ti, nada más que en ti, lo demás va y viene, nada es eterno, todo se difumina, opaca y desaparece para siempre, hasta ser evocado en un recuerdo pasajero, firme si eres fuerte, apagado si eres débil, si no oyes las señales de tu alma, de tu interior, de tu corazón, de tu único amigo fiel, entonces, una vez hayas escuchado, ábrele al mundo tus pensamientos, tus gritos de dolor, desesperación, de silencio, de soledad traicionera, de la apagada oscuridad que te rodea, se ilumine con tus colores, con tu luz interior, con tu fuerza para soportar el camino árido, pedregoso, difícil, lleno de oídos sordos, de manos vacías, porque nadie escucha a su interior.

Haz que el mundo te escuche a ti, que el ser humano razone contigo, que se haga justicia con los que murieron con algo que decir, con quienes sufrieron el dolor del silencio de una gran ciudad, llena de ruidos opacos y vacíos de sentimientos y razón.

Solo así podrás escuchar al resto del mundo, escuchando tu interior, solo así el resto del mundo podrá escucharte, y podrá hablar, entonces tendremos algo que decir.
Y habrá alguien que escuche. En el silencio, en la penumbra, en la soledad.


La pregunta por la Verdad en Heidegger

La pregunta por la Verdad en Heidegger.
Podríamos decir que a partir de Nietzsche tenemos esta preocupación. Los filósofos posteriores se dieron cuenta de la cuestión por el valor de verdad y lo trataron, así se empezó a indagar en el área de las teorías de la verdad como diferentes disecciones de la verdad siendo la palabra el punto de partida. La del alemán Martin Heidegger es la que nos ocupa aquí. 

Lo haremos brevemente, debida la dificultad que este autor presenta en todos sus ámbitos filosóficos. Recordar, primero, que debe entendérsele desde la pregunta por el Ser y su intento de superación de la Metafísica que está integrada en el lenguaje. Entiende Verdad como Concordancia, carácter fundamental y de relación.  Pero lo concordante es un término muy oscuro que evoca tiempos platónicos, teniendo el conocimiento como creencia verdadera justificada. Según Heidegger, sólo este conocimiento es verdadero porque es genuino y aquí reside la Verdad. El conocimiento como tal y sólo él es verdadero.

Nosotros la portamos, pues que lo verdadero y lo falso están dentro de la constitución del ser humano mismo. Esto es lo que propone, el núcleo de la teoría de verdad es el Dasein, la Existencia [1], que entre otros es la explicación de la existencia y el modo de ser humano. Su constitución básica es existir, verdadero es ser descubridor porque el ser humano está arrojado en el mundo con los entes.  La relación moderna entre sujeto y objeto está diluida, sólo para el hombre tiene sentido preguntarse por la verdad o falsedad de las cosas.

Buscará lo común y general a lo verdadero que es la esencia de la verdad, que será descubrir al ente. Un enunciado será verdadero cuando muestre al ente tal y como es en sí mismo, enunciar es descubrir, mostrar y si oculta entonces el enunciado es falso. En definitiva, un enunciado es verdadero si deja ser al ente como es en sí mismo con lo que el ente debe estar descubierto. Su ser es su propio desocultamiento, aquí recupera el sentido genuino de la verdad. Cambia entonces su lugar, ya no es el enunciado o la oración sino que el Dasein toma ese privilegio. ¿Por qué? Es la Existencia y nada más lo que está abierta a todo y a sí misma, si el ser del ente es estar a la vista porque de esa manera se llega a la verdad genuina, la Existencia es la morada de la Verdad. Además que tiene un carácter "descubridor", con lo que le hace idónea para serlo. Por lo tanto, el Dasein es la actividad de apertura, lo abierto, el desocultamiento. Debe estar abierto al Mundo.

Entonces, como conclusión, ¿la Verdad es el Ser del Ente? Bien, no podríamos decirlo con seguridad aunque nos parezca que así es. La explicación es sencilla, en Heidegger nunca podremos dar una definición completa de algo y menos aún si aparecen conceptos clásicos de la metafísica. Además, teniendo en cuenta las revoluciones en el pensamiento heideggeriano nunca podemos dar un concepto por definido. Esto se basa en su obra Ser y Tiempo, inacabada como ya sabemos a la que le falta una tercera parte que el filósofo de Messkirch titularía Tiempo y Ser. Es difícil tratarlo, por sus giros (mínimo hay tres) y por su intento de sobreponerse a toda metafísica teniendo que volver a construir el mismo lenguaje (algo que el alemán facilita pero que en español-castellano toma formas que no son habituales).

En definitiva, espero haberles aclarado o haber puesto al menos la punta del iceberg para que ustedes indaguen más por su cuenta. Pues el mayor conocimiento y el más placentero, no es aquel que nos transmiten sino el que cada cual es capaz de alcanzar con sus propios medios. [2]

---Notas---
[1] Traducir Dasein por ser-ahí es complicado y poco inteligible, no "se es ahí" sino que se "está", con lo cual es mejor para nuestro idioma traducirlo por Existencia. Además, en Ser y Tiempo suele utilizar como sinónimo la palabra Existenz. También se puede traducir como ser/estar-ahí, pero si queremos no confundirnos lo mejor es dejarla tal cual y adaptarnos nosotros a ella, en vez de adaptarla a nosotros.
[2] Entiendo la poca estética en algunos apartados del texto, en el cual repito varias palabras. Créanme, si no lo hiciera así estoy sería ilegible. Espero vuestra comprensión y la agradezco.

---Bibliografía---
Heidegger, Martin - Ser y tiempo

LAS MODALIDADES DE LA DISPOSICIÓN ARCAICISTA EN LA FILOSOFÍA

LAS MODALIDADES DE LA DISPOSICIÓN ARCAICISTA EN LA FILOSOFIA
La idea tradicional de hermenéutica se caracteriza primero por espiritualizar los textos dotándolos de un sentido y segundo por interpretar la historia desde ésta espiritualidad y no desde la narración que ellos presentan.

La idea tradicional de hermenéutica se caracteriza primero por espiritualizar los textos dotándolos de un sentido y segundo por interpretar la historia desde ésta espiritualidad y no desde la narración que ellos presentan.

En contraste a la noción de hermenéutica surge la filosofía negativa; invirtiendo el centro de interés: le da importancia a la letra y critica la metafísica del espíritu de los textos y la hermenéutica tradicional.

La extrema literalidad, que propone la filosofía negativa, trae con sigo el peligro de caer en la simple recopilación de una alta cantidad de datos historiográficos, atendiendo solo a un interés de tipo positivista.

Para el positivismo lo único ha ser tenido en cuenta son los factores meramente objetivos, para lo cual se propone como única referencia la letra dejando de lado el espíritu del texto. El positivismo considera los textos históricos como hechos objetivos que posibilitan la verificación de hipótesis interpretativas de ella.

La forma como el positivismo asume la letra de los textos y su relación con el espíritu de los mismos, no es igual a la de la filosofía negativa, pues ésta lo que optimiza es la literalidad, mientras que los autores negativitas buscan es realizar una critica a las posiciones antes mencionadas.

Gadamer introduce nuevos asuntos a la cuestión letra-espíritu. Este autor no los opone: respeta el vínculo entre el sentido y la literalidad de los textos, afirmando que la literalidad es el camino para acceder al sentido de los textos.  La historiografía es el polo opuesto a la propuesta gadameriana. Ella se puede considerar "antiliteralista" busca hacer coincidir la letra de los textos con lo que el autor de ellos quiso decir aunque no lo dijera; quiso pensar aunque no lo pensara; e introduce los análisis e interpretaciones que proporcionan otros autores.


La historiografía, en el sentido en que se presenta en el texto, pretende, en un primer momento, adentrar en la mente del autor a quien se estudia; si lo anterior no se logra, se avanza a observar las aportaciones de los contenidos históricos que dicho autor investigue; ésta no es la forma más adecuada de acceder a una comprensión de los filósofos, señala el documento, pues se puede llegar a una posición relativista. Es problemático tratar de definir e interpretar la filosofía por las circunstancias espacio-temporales en que se haya situados los filósofos, pues, aunque los filósofos, como cualquier otro hombre, son seres espacio-temporales, las circunstancias de su vida cotidiana pueden oscurecer su pensamiento en lugar de aclararlo.

La historiografía antiliteralista busca además localizar las condiciones menos evidentes que determinaron la obra que se esta estudiando así como la problemática que impulso al autor a realizarla.


En esta posición se pueden observar varias ventajas sobre las otras: no "impone la deshistorización que otros estilos indagadores suele conllevar, y la violencia de los reconstruccionismos le es totalmente ajena y se compromete a historiar sistemáticamente los textos que investiga, con lo cual el historiador del pensamiento no está obligado a contrariar su vocación"; busca inventariar y clasificar todo lo que pasa con el espíritu humano en los diferentes tiempos, al mismo tiempo que se propone descubrir, cuidadosamente, todos los problemas filosóficos sin que su interés sea darles una solución.

La última postura que mencionaremos es la historia intelectual. Esta propuesta posibilita una presentación de los diferentes asuntos que llamaron la atención de los filósofos de una época, tomando en cuenta, claro esta, la interacción de estos con la sociedad.

Este tipo de historia se presenta como necesaria para los diferentes campos de la historiografía filosófica, pues sirve para ayudar a corregir la tendencia de los historiadores tradicionales de echar a perder las categorías descriptivas del pensamiento y su evolución, ya que proporciona los medios que hacen falta para examinar las categorías de la historiografía y modificar los cánones tradicionales para acomodarlos al presente histórico.

 Además de la antiliteralidad, la literalidad enfrenta una serie de problemas:

- Los "inobservables históricos"5, importantes en la medida en que la evidencia del texto es indiferente.

- Los "observables históricos", a los cuales se les da importancia cuando se atribuye a la filosofía una historia en los mismos términos en que se le atribuyen a cualquier otra disciplina.

- Los "semi-observables históricos", que poseen un carácter filosófico y que consisten en textos de un tipo no canónico.

En la historiografía filosófica los observables históricos son bastantes frecuentes, debido a que los historiadores no se encuentran las teorías de forma muy evidente en los filósofos canónicos ni en las interpretaciones o estudios que sobre ellos se han realizado; o buscan observar cosas inobservables.

Lo anterior, va acompañado de una aspiración a reconstruir, "con la ayuda de generalizaciones más o menos plausibles, las convicciones meta filosóficas de un autor determinado".

La reconstrucción se presenta, en muchas ocasiones como la traducción de una tradición del pasado al lenguaje actual; en los historiadores se presenta, no obstante, la convicción de que la reconstrucción no es la forma correcta y absoluta de leer el pasado, sino que además hay que trascender la formulación explícita de los textos históricos para lograr mejores niveles de acercamiento-comprensión de ese pasado.

Los observables históricos, como se mencionó líneas arriba, no pertenecena la historiografía filosófica, simplemente en ocasiones, cuando se va ha hacer una lectura de ella, como si se tratase de cualquier disciplina, se los utiliza.

Es de resaltar que hoy, por parte de opiniones historiográficas innovadoras y de peso, se ve la historia del pensamiento como una historia idéntica a la de cualquier campo, se sostiene que la filosofía siempre se ha considerado autónoma, interesándose primordialmente en la lectura interna o inmanente de los textos y olvidando que ella como construcción humana se encuentra íntimamente ligada a unos contextos espacio-temporales que, en buena medida, ayudaron y determinaron su producción.

Los semi-observables históricos, son totalmente filosóficos, señala el autor, y al igual que los observables son defendidos por diferentes sectores intelectuales

El sociólogo francés, Pierre Bourdieu, es uno de los principales defensores de los semi-observables históricos, piensa, este autor, que el historiador que solo conoce los autores que la historia ha privilegiado tiene un comprensión de la historia que necesariamente tendrá que estar invadida de prejuicios además de correr el riesgo de ser muy limitada.

textos dotándolos de un sentido y segundo por interpretar la historia desde ésta espiritualidad y no desde la narración que ellos presentan.

Jesus Alejandro Villa Giraldo
Contacto: jesusvilla7@gmail.com / Visita su web http://motordepensamiento.blogspot.com