LAS MODALIDADES DE LA DISPOSICIÓN ARCAICISTA EN LA FILOSOFÍA

LAS MODALIDADES DE LA DISPOSICIÓN ARCAICISTA EN LA FILOSOFIA
La idea tradicional de hermenéutica se caracteriza primero por espiritualizar los textos dotándolos de un sentido y segundo por interpretar la historia desde ésta espiritualidad y no desde la narración que ellos presentan.

La idea tradicional de hermenéutica se caracteriza primero por espiritualizar los textos dotándolos de un sentido y segundo por interpretar la historia desde ésta espiritualidad y no desde la narración que ellos presentan.

En contraste a la noción de hermenéutica surge la filosofía negativa; invirtiendo el centro de interés: le da importancia a la letra y critica la metafísica del espíritu de los textos y la hermenéutica tradicional.

La extrema literalidad, que propone la filosofía negativa, trae con sigo el peligro de caer en la simple recopilación de una alta cantidad de datos historiográficos, atendiendo solo a un interés de tipo positivista.

Para el positivismo lo único ha ser tenido en cuenta son los factores meramente objetivos, para lo cual se propone como única referencia la letra dejando de lado el espíritu del texto. El positivismo considera los textos históricos como hechos objetivos que posibilitan la verificación de hipótesis interpretativas de ella.

La forma como el positivismo asume la letra de los textos y su relación con el espíritu de los mismos, no es igual a la de la filosofía negativa, pues ésta lo que optimiza es la literalidad, mientras que los autores negativitas buscan es realizar una critica a las posiciones antes mencionadas.

Gadamer introduce nuevos asuntos a la cuestión letra-espíritu. Este autor no los opone: respeta el vínculo entre el sentido y la literalidad de los textos, afirmando que la literalidad es el camino para acceder al sentido de los textos.  La historiografía es el polo opuesto a la propuesta gadameriana. Ella se puede considerar "antiliteralista" busca hacer coincidir la letra de los textos con lo que el autor de ellos quiso decir aunque no lo dijera; quiso pensar aunque no lo pensara; e introduce los análisis e interpretaciones que proporcionan otros autores.


La historiografía, en el sentido en que se presenta en el texto, pretende, en un primer momento, adentrar en la mente del autor a quien se estudia; si lo anterior no se logra, se avanza a observar las aportaciones de los contenidos históricos que dicho autor investigue; ésta no es la forma más adecuada de acceder a una comprensión de los filósofos, señala el documento, pues se puede llegar a una posición relativista. Es problemático tratar de definir e interpretar la filosofía por las circunstancias espacio-temporales en que se haya situados los filósofos, pues, aunque los filósofos, como cualquier otro hombre, son seres espacio-temporales, las circunstancias de su vida cotidiana pueden oscurecer su pensamiento en lugar de aclararlo.

La historiografía antiliteralista busca además localizar las condiciones menos evidentes que determinaron la obra que se esta estudiando así como la problemática que impulso al autor a realizarla.


En esta posición se pueden observar varias ventajas sobre las otras: no "impone la deshistorización que otros estilos indagadores suele conllevar, y la violencia de los reconstruccionismos le es totalmente ajena y se compromete a historiar sistemáticamente los textos que investiga, con lo cual el historiador del pensamiento no está obligado a contrariar su vocación"; busca inventariar y clasificar todo lo que pasa con el espíritu humano en los diferentes tiempos, al mismo tiempo que se propone descubrir, cuidadosamente, todos los problemas filosóficos sin que su interés sea darles una solución.

La última postura que mencionaremos es la historia intelectual. Esta propuesta posibilita una presentación de los diferentes asuntos que llamaron la atención de los filósofos de una época, tomando en cuenta, claro esta, la interacción de estos con la sociedad.

Este tipo de historia se presenta como necesaria para los diferentes campos de la historiografía filosófica, pues sirve para ayudar a corregir la tendencia de los historiadores tradicionales de echar a perder las categorías descriptivas del pensamiento y su evolución, ya que proporciona los medios que hacen falta para examinar las categorías de la historiografía y modificar los cánones tradicionales para acomodarlos al presente histórico.

 Además de la antiliteralidad, la literalidad enfrenta una serie de problemas:

- Los "inobservables históricos"5, importantes en la medida en que la evidencia del texto es indiferente.

- Los "observables históricos", a los cuales se les da importancia cuando se atribuye a la filosofía una historia en los mismos términos en que se le atribuyen a cualquier otra disciplina.

- Los "semi-observables históricos", que poseen un carácter filosófico y que consisten en textos de un tipo no canónico.

En la historiografía filosófica los observables históricos son bastantes frecuentes, debido a que los historiadores no se encuentran las teorías de forma muy evidente en los filósofos canónicos ni en las interpretaciones o estudios que sobre ellos se han realizado; o buscan observar cosas inobservables.

Lo anterior, va acompañado de una aspiración a reconstruir, "con la ayuda de generalizaciones más o menos plausibles, las convicciones meta filosóficas de un autor determinado".

La reconstrucción se presenta, en muchas ocasiones como la traducción de una tradición del pasado al lenguaje actual; en los historiadores se presenta, no obstante, la convicción de que la reconstrucción no es la forma correcta y absoluta de leer el pasado, sino que además hay que trascender la formulación explícita de los textos históricos para lograr mejores niveles de acercamiento-comprensión de ese pasado.

Los observables históricos, como se mencionó líneas arriba, no pertenecena la historiografía filosófica, simplemente en ocasiones, cuando se va ha hacer una lectura de ella, como si se tratase de cualquier disciplina, se los utiliza.

Es de resaltar que hoy, por parte de opiniones historiográficas innovadoras y de peso, se ve la historia del pensamiento como una historia idéntica a la de cualquier campo, se sostiene que la filosofía siempre se ha considerado autónoma, interesándose primordialmente en la lectura interna o inmanente de los textos y olvidando que ella como construcción humana se encuentra íntimamente ligada a unos contextos espacio-temporales que, en buena medida, ayudaron y determinaron su producción.

Los semi-observables históricos, son totalmente filosóficos, señala el autor, y al igual que los observables son defendidos por diferentes sectores intelectuales

El sociólogo francés, Pierre Bourdieu, es uno de los principales defensores de los semi-observables históricos, piensa, este autor, que el historiador que solo conoce los autores que la historia ha privilegiado tiene un comprensión de la historia que necesariamente tendrá que estar invadida de prejuicios además de correr el riesgo de ser muy limitada.

textos dotándolos de un sentido y segundo por interpretar la historia desde ésta espiritualidad y no desde la narración que ellos presentan.

Jesus Alejandro Villa Giraldo
Contacto: jesusvilla7@gmail.com / Visita su web http://motordepensamiento.blogspot.com

El arte en el sistema dialéctico hegeliano

El arte en el sistema dialéctico hegeliano

En este artículo y en los que le seguirán pretendo mostrar el lugar que ocupa el arte en el sistema dialéctico hegeliano, cómo es considerado como parte del pasado y cómo esta tesis da lugar a lo que se denomina hoy en día "muerte del arte".


En la Enciclopedia Hegel establece una jerarquía entre las ciencias según el desarrollo de conciencia que alcanza a cada una. Así establece el estatuto de la lógica, la naturaleza, la psicología, la filosofía política o la ética. El lugar que ocupa el arte en este sistema es como primera expresión del Espíritu absoluto, es decir, del espíritu infinito y libre. A esta manifestación le sigue la religión y, en último lugar, por encima de todo, encontramos la filosofía.

Por tanto, cuando Hegel investiga la verdad del arte en las Lecciones de estética, lo hace desde la filosofía y, desde esta última expresión del espíritu, la expresión artística aparece como superada, es decir, como pasado: “Ya no tenemos una necesidad absoluta de exponer un contenido en la forma del arte. El arte, por el lado de su suprema destinación, es para nosotros un pasado”[1].

Hegel considera que el arte es expresión externa y sensible del espíritu absoluto por lo que considera que debe ocupar el primer “momento” de su manifestación. Todas las determinaciones finitas no son sino “momentos” de lo Infinito. El Infinito es, pues, el Todo o la Totalidad de lo real. Esta manifestación al ser parcial tendrá que combinarse con la expresión interna del espíritu: la Religión, en la que la verdad se da bajo forma de representación. Ambas serán asumidas, es decir, superadas pero conservadas, en la síntesis, en el culmen de la dialéctica hegeliana: la Filosofía, en la que verdad se da bajo forma de pensamiento.

En continuidad con este esquema, Hegel considera el arte como la primera manifestación del concepto absoluto. El arte muestra una conformidad sensible entre la idea y la realidad en la cual es expresada. Se trata del modo de aparecer de la idea en lo bello. Lo bello revela la verdad de la misma particularidad sensible o material. Lo sensible es presentado de tal manera en el arte que revela su propio concepto, lo cual supone la toma de conciencia del carácter parcial o limitado de lo sensible y su percepción mediante la afirmación de este carácter parcial o negativo. Es decir, en el arte el espíritu sobrepasa la naturaleza, puesto que en la obra la presencia del espíritu es consciente y no, como en la naturaleza, simple exterioridad sensible. En este sentido puede decirse que la obra de arte es la verdad de la realidad sensible, porque en el arte se muestra la libertad del espíritu[2].

Las vacaciones de Hegel. Magritte
 La cuestión está en caer en la cuenta de que el arte presenta lo sensible como apariencia. La apariencia, a su vez, es la verdad de lo sensible como particular. Por tanto, la representación artística expresa la moralidad de la subjetividad en la medida en que presenta dicha subjetividad nada más que como falsedad o engaño.

En todo ello se advierte el carácter reflexivo del arte como apunta Inciarte: “El carácter reflexivo del arte moderno, a diferencia del arte tradicional, fue proféticamente anticipado por Hegel ya mucho antes de que apareciera en el curso de la historia. Hegel llega a hablar incluso del fin del arte como aquello que había colmado antes nuestras más altas aspiraciones espirituales. Implícito en ese diagnóstico queda el hecho de que el arte ya había sustituido antes a la religión en ese lugar privilegiado. Y así como en la jerarquía de los intereses de la humanidad el arte sustituyó en el Renacimiento de hecho a la religión, así la filosofía sustituiría pronto a su vez al arte; de manera que lo que se convertiría en el futuro en la cuestión más viva con respecto al arte sería la pregunta sobre lo que sea el arte. Hasta aquí la profecía de Hegel”[3]. En otros artículos espero mostrar cómo hay posturas que manifiestan precisamente lo contrario, es decir, que es el arte el que se ha vuelto filosófico. 

Volviendo a Hegel, la perfección del arte depende del grado de coherencia entre la idea y su expresión formal. De la diferente proporción entre la idea y la forma en la cual se realiza surgen tres tipos diferentes de arte. En primer lugar, cuando la idea es en sí misma indefinida se da el arte simbólico, lo simbólico (lo oriental), que procura compensar su expresión imperfecta puesto que conjuga un contenido pequeño con estructuras colosales. Aunque más bien habría que decir que para Hegel no sería arte verdadero, pues no procede de la autodeterminación del espíritu. En la segunda forma, en lo clásico, la idea de humanidad encuentra una representación sensible más adecuada, es el único estadio en el que la expresión es perfecta puesto que es consciente de lo absoluto presente en lo humano. Esta forma se da principalmente en el mundo griego y cuando se desvanece desaparece con él.

En la tercera forma, el arte romántico (que es el arte de la Edad Media para Hegel), de nuevo vuelve a aparecer un desequilibrio, esta vez por un exceso de contenido respecto a la forma, hay más espiritualidad que sensibilidad. Por ello, Hegel considera que la mejor forma de expresión para este exceso de contenido, de espiritualidad, es la religión. 

Con este breve resumen se ha visto cómo el arte queda en el pasado una vez es superado por la religión. Queda por ver cómo es tratado una vez se alcanza la filosofía, pero eso ya forma parte de otro artículo.



[1] Hegel, G.W.F., Lecciones de estética, Barcelona, Península, 1987, p. 17
[2] Por esta razón, lo bello en el arte es belleza generada por el espíritu, por tanto participa de este, a diferencia de lo bello natural que, por tanto, no será digno de una investigación estética. La necesidad de belleza artística está fundada en la impureza, en la falta de conciencia de sí que tiene lo natural para expresar el desarrollo libre de la vida, sobre todo de la vida libre del espíritu.
[3] Inciarte, F., “La situación actual del arte” en Breve teoría de la España moderna, Pamplona, Eunsa, 2001, p. 131.

Breve biografía de Platón en vídeo.

Breve biografía de Platón.
Filosofo griego, discípulo de Socrates y maestro de Aristóteles(428 - 347 a de JC). En sus doctrinas se hallan conceptos que se acercan a las ideas cristianas, resumen la sabiduría de la antigua Grecia y constituyen el más alto exponente del idealismo - ya que la base principal de su filosofía son sus Ideas- son también notabilísimas sus teorías acerca del Estado, que le consagraron como un excepcional filosofo político. En el 389 a.c fundo en el jardín de Academo, en Atenas, su famosa Academia, donde durante largos años ejerció su magisterio. De sus obras han llegado hasta nosotros sus celebres Diálogos, en numero de 35, en los que figura como interlocutor su maestro Socrates. Entre ellos figuran los titulados: La Republica, Fedon, Fedro, El Banquete, Las Leyes, Laques, etc.


Qué es experiencia en Hegel

Heidegger  - El concepto de experiencia de Hegel
Heidegger habla de conceptos Hegelianos, específicamente sobre el concepto de experiencia, experiencia de lo verdadero, la determinabilidad de la verdad y consecuencias.

El concepto de experiencia hegeliana de Heidegger, que ilustra la transición y evolución de la conciencia a través de objetos de verdad, tal como se describe en la fenomenología de Hegel.

 
En esta presentación del transcurso de la experiencia hay un momento en el que ésta no parece coincidir con lo que se suele entender por experiencia. Concretamente, la transición desde el primer objeto y el saber del mismo al otro objeto sobre el que se dice haber hecho la experiencia, ha sido presentada de tal manera que el saber del primer objeto o el ser-para la-conciencia del primer en-sí tiene que convertirse en el segundo objeto. Por el contrario, normalmente parece como si realizáramos la experiencia de la no verdad de nuestro primer concepto sobre otro objeto que encontramos de modo contingente y exterior, de manera que en general sólo recae dentro de nosotros la pura aprehensión de lo que es en sí y para sí. Pero en la concepción que acabamos de ver, el nuevo objeto se muestra como algo que ha llegado al ser por medio de una inversión de la propia conciencia. Esta forma de entender el asunto es una aportación nuestra, por la que la serie de experiencias de la conciencia se eleva a empresa científica, pero no es para la conciencia que contemplamos. Ahora bien, éste es exactamente el mismo estado de cosas del que hablábamos más arriba a propósito de la relación de esta presentación con el escepticismo, esto es, que no deberíamos permitir que cada resultado producto de un saber no verdadero desembocara en una nada vacía, sino que deberíamos entenderlo necesariamente como la nada de aquello de lo que es el resultado, un resultado que contiene lo que el saber precedente tiene en sí de verdadero. Esto se presenta aquí de la siguiente manera: cuando aquello que primero parecía el objeto decae en la conciencia convirtiéndose en un saber del mismo y cuando el en-sí se convierte en un ser para-laconciencia del en-sí, éste es el nuevo objeto por el que también aparece una nueva figura de la conciencia cuya esencia es algo diferente de la de la figura precedente. Es esta situación la que conduce toda la sucesión de figuras de la conciencia en su necesidad. Pero es esta necesidad misma o el surgimiento del nuevo objeto, el cual se le ofrece a la conciencia sin que ella sepa cómo llega a suceder, lo que para nosotros ocurre por así decir a sus espaldas. Así, en este movimiento surge un momento del ser-en-sí o del ser-para-nosotros que no está presente para la conciencia, que está ella misma comprendida en la experiencia; pero el contenido de lo que vemos surgir ante nosotros es para-ella y sólo concebimos el aspecto formal del mismo o su puro surgimiento; para-ella, eso surgido es sólo como objeto, para-nosotros es a un tiempo como movimiento y como devenir.

Por medio de esta necesidad, este camino hacía la ciencia es él mismo ya ciencia y, por sus contenidos, es ciencia de la experiencia de la conciencia.

La experiencia que la conciencia hace de sí misma no puede, según su concepto, comprender en ella nada menos que la totalidad del sistema de la conciencia o todo el reino de la verdad del espíritu, de manera que los momentos de la verdad se presentan allí en su determinabilidad: la de no ser momentos abstractos y puros, sino ser tal como son para la conciencia o como aparece dicha conciencia en su relación con ellos, razón por la que los momentos de la totalidad son figuras de la conciencia. Conduciéndose adelante en dirección hacia su verdadera existencia la conciencia alcanzará un punto en el que se despojará de su apariencia de tener adherido a ella algo ajeno que sólo es para ella y es como otro, un punto en el que el fenómeno es igual a la esencia y, por lo tanto, la presentación de la experiencia coincide con la ciencia auténtica del espíritu; finalmente, cuando la conciencia capte esa esencia que le es propia designará la naturaleza del propio saber absoluto.
 
Cita: Heidegger  - El concepto de experiencia de Hegel

Laques, diálogos Socráticos sobre la correcta educación de los hijos.


Laques, diálogo platónico sobre la correcta educación de los hijos.
Laques es uno de los diálogos más importantes de Platón. El encuentro tiene lugar en algún gimnasio público de Atenas, comienza con cinco personajes en reunión durante una exhibición de hoplomachía -una especie de combate de un soldado de infantería pesada con el armamento completo, se trata de Sócrates, Lisímaco, Melesías, Nicías y el que da título a la obra, Laques. Los dos últimos son convocados por Lisímaco y Melesías para pedirles consejo acerca de un tema de gran importancia a lo largo de la historia, la correcta educación de sus hijos. A raíz de este tema, tras ser introducido el sabio Sócrates en el coloquio, los contertulianos desarrollan temas de virtud, sabiduría y valor.

Diálogo platónico Laques, escena en un gimnasio ateniense, Sócrates, Lisímaco, Melesias, Nicias y Laques discutiendo sobre la educación de la juventud, demostración de hoplomaquia, temas de virtud, sabiduría y coraje.

Laques (Colección Microfilosofia)
En la etapa socrática de Platon el diálogo es de extensión breve, estructura dramática sencilla, final aporético, la discusión sobre un tema ético siempre acaba por enfrentar a los personajes.

En el diálogo cabe mencionar que tanto Lisímaco como Melesias son ciudadanos honorables, hijos de personajes ilustres en la política, que no han realizado nada digno de su noble ascendencia. El hecho de que piensen que una buena educación puede permitir a sus hijos superar esta medianía y recobrar el renombre de sus abuelos es un signo de los tiempos en que los sofistas acudían a la democrática Atenas, ofreciéndose como maestros de virtud para la juventud distinguida. Por otra parte, el hecho de que duden si la hoplomachía será conveniente para la educación de los jóvenes, seguramente muestra lo despistados que ambos padres están respecto al futuro de la educación.

En el diálogo "todo se lía", a partir de aquí los personajes hacen una reflexión acerca de la virtud que a su vez les obligan a profundizar en el valor y otros conceptos. Y llega entonces una secuencia definitoria, Sócrates toma la palabra:

SÓC. -Así pues, también ahora toca examinar esto en primer término: si alguno de nosotros es, o no, un técnico en el tema que consideramos. Y si lo es, obedecerle, aunque sea uno solo, y prescindir de los demás. Y si no lo hay, buscar a algún otro. ¿O creéis que os arriesgáis en algo de poca monta tú y Lisímaco, y no sobre esa posesión que es efectivamente la mayor de las vuestras? Se trata de si vuestros hijos se harán personas de bien o lo contrario, y toda la casa del padre se administrará según como resulten sus hijos.
MEL. - Dices verdad.
SÓC. -Por tanto, conviene mantener gran previsión en eso.
MEL. -Desde luego.
SÓC. - ¿Cómo, pues, según yo decía hace un momento, podríamos averiguar, caso de que decidiéramos hacer el examen, quién de nosotros es un buen técnico en atletismo? ¿No sería aquel que lo hubiera aprendido y practicado, y que hubiera tenido buenos maestros de ese arte?
MEL. - Me parece que sí.
SÓC. - Por tanto, ¿de qué asunto, en principio, vamos a buscar a los maestros?
MEL. - ¿Cómo dices?
SÓC. -Tal vez será más claro de esta manera. Me parece que no hemos reflexionado desde el comienzo qué es lo que examinamos y sobre lo que deliberamos: quién de nosotros es experto, quién ha tenido buenos maestros al respecto, y quién no.

Extracto de texto de Laques (Colección Microfilosofia)

Alma, cortometraje de animación

El animador granadino mezcla con muy pocas palabras una idea filosófica en vídeo de animación.
Cuando se trata de Rodrigo Blass hay que reconsiderar su paso por la multinacional cinematográfica Pixar (animador en obras como Buscando a Nemo, Up y Ratatouille) , en esta ocasión se ha lanzado en solitario con esta magnifica obra. Un corto fantástico acompañado de una gran banda sonora como la de Mastretta.

Desde el punto de vista filosófico, creo que es importante destacar el "poderoso"ritmo de concepción conceptual en la imagen, la obra entera da lugar a abstracciones que se concretan en la imagen, parece que bajo el concepto de alma se detalla -sin palabras- la formación del ideario infantil. Por otra parte, como cualquier obra digital decente, se apoya tanto en las relaciones de imagen movimiento (que expresaron Bergson y Deleuze) como en la descripción del proceso adueñante del ideario platónico en un pequeño infante.


Objetividad, conocimiento y valores en la ciencia

Hola mi nombre es Arantxa Serantes. Soy Licenciada en Humanidades y actualmente investigadora en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Santiago de Compostela.
Quiero mostrar un extracto de mi reciente libro titulado "Objetividad, conocimiento y valores en la Ciencia" este nació como fruto de unas investigaciones, durante una estancia en Oxford, hace algunos años. La Fundación Caja Madrid me había otorgado una beca y en transcurso de ese período de tiempo fui descubriendo el interés que tenía para mí la figura de Ilkka Niiniluoto, un autor conocido en España, tan sólo por especialistas en la materia, y escasamente divulgado en nuestro país.

 Libro editado en Meubook, y puesto a la venta a través de su portal web.


El objetivo del presente trabajo consiste en realizar un análisis del planteamiento filosófico de Ilkka Niiniluoto referido a la objetividad, conocimiento y valores. Atendiendo a estos puntos de vista : el axiológico, el epistemológico y el ontológico. Desde ahí se indagan aspectos de la idea de “progreso” en la Ciencia, así como los procesos y resultados que genera el realismo científico-crítico defendido por el autor en cuestión.

También se proporciona una visión más amplia sobre el desarrollo metodológico que permite la predicción de hechos nuevos o el acceso al conocimiento científico y que, a su vez, tiene una posterior incidencia tanto en la Ciencia Básica como en la Ciencia Aplicada, y en todas las manifestaciones culturales y  sociales humanas en sus diferentes contextos: justificación, transmisión de conocimientos...
Es importante destacar la especial relevancia que deben tener los valores dentro de la actividad científica, tanto a nivel interno como externo, teniendo en cuenta los diversos modos de relación, interpretación y transformación existentes en la realidad. La Ciencia se distingue de otros dominios de la cultura humana por su naturaleza progresiva debido a sus criterios normativos para su mejora que se identifican como avances en la Ciencia. La visión tradicional acumulativa del conocimiento científico fue cuestionada con eficacia entre los años 60 y 70 y así la noción de progreso se llevó a debate desde un punto de vista axiológico sobre los objetivos y el objeto de la Ciencia. La tarea de mi análisis es el de considerar posibles respuestas alternativas a las preguntas metodológicas y conceptuales tales como reconocer acontecimientos progresivos en la Ciencia, las diferentes propuestas existentes y sus límites.

Otra de mis pretensiones es interrelacionar el progreso con el realismo científico, pues la sistematización teórica de Niiniluoto está considerada como una tentativa de describir la realidad más allá de las cosas observables así como sus regularidades declarativas del valor de verdad- lo que supone un incremento de la verosimilitud-.

Como apunta el prof. Murillo en el prólogo, los problemas planteados en el libro son:
“¿Cómo se relaciona la ciencia con el mundo de los valores? ¿Qué papel juegan la ciencia y la tecnología en la sociedad? ¿Tiene sentido preguntarse por la verdad de la ciencia? ¿Qué verdad nos proporciona la ciencia? ¿Tiene la ciencia alguna repercusión sobre la determinación del bien humano y del alcance de la acción humana? En compañía del filósofo finlandés Ilkka Niiniluoto, nacido en Helsinki en 1946, la autora de este libro apunta a esos temas básicos de la filosofía actual de la ciencia: el axiológico, el epistemológico y el ontológico.”

Os dejo una muestra de mi respuesta y un breve fragmento de mi trabajo para que lo leáis y valoréis por vosotros mismos.

1.1 Caracterización teleológica de Ciencia
El conocimiento científico no invalida el conocimiento ordinario del mundo, únicamente lo mejora y lo completa. La Ciencia como tal es una investigación siempre en proceso de avance o autocorrección. A partír de los hechos es como la comunidad científica descubre un problema, es decír, un elemento que no puede ser explicado o predicho desde las teorías aceptadas. Para resolverlos, se elaboran hipótesis las cuales pueden llegar a considerarse como leyes e integrarse en teorías.1Sin embargo, el concepto tradicional de “Ciencia” era el de un conjunto sistemático de teorías acerca de los objetos, pudiendo ser estos entidades ideales (entendidas en las Ciencias formales como hechos) o fenómenos (en Ciencias empíricas). Estas definiciones permiten trazar las líneas básicas de la constante evolución que sufre la Ciencia: “ una institución que se desarrolla y cambia con el tiempo”

El concepto clásico griego o medieval descansa sobre el conocimiento descriptivo con un soporte metafísico, que empleando un método deductivo mediante el cual desarrollar la trama demostrativa. La demostración desde un punto de vista lógico y epistemológico contempla unas dimensiones semántica y pragmática, debido a las proposiciones y relaciones que se dan entre ellas y su disposición cognoscitiva. El orden deductivo lo constituyen los enunciados y significados que corresponden a la estructura del dominio estudiado desde un orden objetivo que mejora o aumenta nuestro conocimiento. .
Frente al concepto clásico, la alternativa moderna reemplaza al esencialismo por otras fundamentaciones del saber científico como el “programa inductivista”.

La Ciencia moderna adopta el método hipotético-deductivo ( que procede de la premisa general a la particular). La forma más perfecta la encontramos en el método axiomático utilizado en la Lógica y en las Matemáticas, pero existe otra tendencia: el método inductivo (legitimado por autores como F. Bacon o W. Whewell). La inducción moderna suele considerarse como una parte del método científico. Su uso puede tener lugar en la vida cotidiana o experiencia en estados precientíficos, de ahí su relación con la probabilidad o la certeza. Así lo explica el prof. Niiniluoto: “muchos empiristas y racionalistas desde el S. XVII reivindicaban que la Ciencia crece continuamente por acumulación infalible de verdades

El enfoque contemporáneo de Ciencia promueve nuevos planteamientos con la llegada del verificacionismo (Círculo de Viena) y el falsacionismo (K. Popper) así también propone una visión de Ciencia como una realidad dinámica, pues la Ciencia no es un proceso de acumulación de conocimientos. Este punto de vista tradicional sobre el proceso acumulativo de conocimiento en la Ciencia llevó a la comunidad científica a interesarse por la noción de “progreso”. Los debates sobre el concepto normativo de progreso afectan a cuestiones de corte axiológico sobre los objetos y objetivos de la Ciencia.

El Progreso es un concepto normativo que debería ser distinguido – a juicio de Niiniluoto- por términos neutros descriptivos, como “cambio” o “desarrollo”. En la Ciencia se concibe como demanda normativa que todas las contribuciones para investigar cedan un beneficio cognoscitivo y que su éxito pueda ser evaluado. La teoría del progreso científico debería dar una especificación de los valores u objetivos que pueden ser usados como criterios constitutivos para nuestra Ciencia.5No hay que olvidar que es la Axiología de la investigación la que trata de llegar al esclarecimiento de la Ciencia como quehacer orientado a fines. Introducen unos valores cognitivos que permiten que el investigador asuma unos valores epistémicos a la hora de ampliar o aplicar el conocimiento científico ya que la Ciencia no está libre de valores y el ser humano no puede negar su universalidad ni renunciar a la ética, la cual permite la actuación y la consecución del fin o fines buscados a través de la autocrítica y la revisión teórica. En este sentido, caben dos orientaciones: la Ética endógena y exógena.

Atendiendo a ambas y teniendo en cuenta que el progreso es un concepto orientado por el resultado acerca del éxito de un producto en relación a un objetivo nos encontramos con una Ciencia cuya empresa cognoscitiva es la búsqueda de conocimiento. Niiniluoto apunta que dicho cometido no debe ser utópico (pues racionalmente no puede ser alcanzado) ya que no se vislumbra progreso alguno en una tentativa por alcanzarlo. Sin embargo no todos los objetivos inaccesibles son utópicos. Un objetivo inalcanzable, puede funcionar como un principio regulativo, en sentido kantiano, si esto dirige nuestro comportamiento para que nosotros seamos capaces de avanzar hacia ello.

“El argumento escéptico clásico es aquel que considera la verdad como una tarea utópica. Peirce, el fundador del pragmatismo americano, argumentó que el acceso a la verdad como el límite ideal de pregunta se destina a un determinado conjunto de investigadores. El punto de vista de Peirce sobre el progreso científico es que hay un número finito de problemas científicos y que estos serán solucionados en un tiempo finito. Sin embargo, a mi juicio, no creo que la verdad pueda ser generalmente accesible en sentido fuerte. La Filosofía parte de unos principios de los que luego obtiene consecuencias implícitas de ellos; Las ideologías son las que parten de valoraciones que luego se justifican mediante una teoría apropiada, donde la voluntad precede a la razón, que queda convertida en medio.

Si la Ciencia es vista como una actividad que busca conocimiento, es natural definir el progreso en términos o condiciones sobre la base del mismo, pues el objetivo cognoscitivo – según Niiniluoto- debe reconocer algo que todavía es desconocido y nuestro progreso verdadero depende de nuestra distancia con respecto a ese destino. Pero como ese objetivo es desconocido para nosotros, nuestras percepciones deben estar fundadas en el pasado conocido”.

Los estudios metodológicos son uno de los mejores caminos para avanzar en los objetivos científicos. La verdad y la verosimilitud juegan un papel fundamental en la explicación racional del éxito en la Ciencia y en el análisis de la racionalidad. El cometido básico para un realista es la información verdadera acerca de la realidad. El realista aprecia el éxito empírico como el empirista, pero, para el realista, la verdad de una teoría es una precondición para la adecuación a una explicación científica. El objetivo cognitivo de la Ciencia incluye a la verdad en el sentido realista de correspondencia con la realidad.
El naturalismo histórico y sociológico sugiere que las cuestiones de origen axiológico sobre la Ciencia deberían ser resueltas estudiando las creencias y opiniones de los científicos, pues muchos debates en Filosofía de la Ciencia afectan a las reglas constitutivas de la propia Ciencia. Más concretamente, a sus objetivos y a sus métodos. Ese tipo de reglas definen lo que la Ciencia es. Debe existir, por tanto, un criterio de demarcación entre Ciencia y no-Ciencia.

Niiniluoto advierte que “investigar bajo un paradigma es un camino particularmente efectivo para inducir el cambio de paradigma”- este es aceptado plenamente y por ello están ligados por elementos comunes para llevar a cabo la resolución de metas y objetivos de su investigación. Los miembros de una comunidad científica participan de una determinada formación sobre la base de una tradición científica determinada. Eso permite una adecuación de juicios que, sin embargo, no excluirá discrepancias. A mi juicio, lo que facilita la Ciencia normal promulgada por Kuhn, es la unión de los hechos y las predicciones de la teoría interpretando la naturaleza de tal forma que el científico debe ser capaz de explicar los fenómenos utilizando la observación y la experimentación y comparando los hechos con las predicciones. No obstante, siempre surgen problemas extraordinarios que no concuerdan con estos presupuestos. Me remito a estas ideas porque es importante valorar si el criterio de demarcación entre Ciencia y no-Ciencia ha de ser concretado por la comunidad científica y aceptado por consenso, a medida que van avanzando los conocimientos sobre un objetivo determinado.

Al igual que Kuhn, concibo que una revolución científica supondrá una incompatibilidad de paradigmas: se asienta un paradigma y los demás quedan superados. Esta elección, según Kuhn, no se hará siguiendo unos criterios objetivos (racionales) cuando se comparan los paradigmas entre sí, pues el criterio para preferir uno u otro es la plena aceptación de un paradigma por la comunidad científica. Este punto de la teoría kuhniana ha provocado discrepancias porque se consideraba que dicha comparación se hacía en base a criterios puramente racionales. De ahí que Kuhn acabe recurriendo a factores psicológicos y sociológicos.. En este sentido Niiniluoto examina cómo las nociones de “paradigma” y “crisis” son aplicables al desarrollo de un mecanismo de investigación. Esto produce una serie de consecuencias desde un punto de vista filosófico por parte de aquellos autores, como es el caso de Laudan, que entienden la Ciencia como una actividad solucionadora de problemas.

Teniendo en cuenta que una de las controversias principales entre los filósofos de la Ciencia está en los puntos de vista instrumentalista y realista.
Para Niiniluoto “el instrumentalista trata de encontrar soluciones a problemas dados pero su aplicación depende del grado de verosimilitud que alcance una teoría. A esto se añade que hay una distinción crucial entre problemas cognitivos (que envuelven hipótesis que conllevan regularidades, hechos pasados (postdicción) o hechos futuros (predicción) o da razones sobre los hechos (explicación).Sólo una solución será potencialmente correcta si la teoría es verdadera. Esta observación es totalmente compatible con la posición realista – el entender que la Ciencia es una actividad solucionadora de problemas- pues si los científicos tratan de dar respuesta a problemas cognitivos, para ambos la verdad es un objetivo de la Ciencia y un factor influyente en el valor instrumental de las teorías”.

El progreso científico no debe verse únicamente desde un prisma reduccionista que valorase únicamente los resultados empíricos pues el proceder tecnológico es distinto del científico. El criterio de validez que propone la racionalidad tecnológica se centra en una función práctica y en aquello que es útil. Su orientación se asienta en la resolución de problemas concretos y en una toma de decisiones que tiene como destinataria a la sociedad. De ahí, que los criterios de verdad o de verosimilitud no sean objeto de preocupación para la Tecnología pues en su lugar se prefiere la eficacia. Niiniluoto es muy claro en este sentido. Aunque la Tecnología trabaja para conseguir resultados, estos serán más satisfactorios en función del grado de verosimilitud teórica de los fenómenos que acote la investigación con respecto a su objeto de estudio.

Es por esto que “la Ciencia está conectada a un tipo de racionalidad diferente a la racionalidad tecnológica porque los objetivos, procesos y resultados con distintos. La racionalidad científica tiene sus objetivos puestos en la esfera cognitiva y son establecidos para incrementar nuestro conocimiento (Ciencia básica) o resolver problemas prácticos en un área concreta (Ciencia aplicada). Mientras que la racionalidad tecnológica se orienta hacia la transformación creativa de la realidad, sea natural o social, acorde con el diseño a lo que seguirá su transformación en el producto final”. Niiniluoto afirma que conceptos como racionalidad o progreso son muchas veces empleados como sinónimos aunque la racionalidad entendida como concepto metodológico es el camino que eligen los científicos para llegar a sus metas. La teoría de la elección racional elaborada por científicos del pasado estudiaba los objetivos, métodos, teorías alternativas... a través de programas de investigación relevantes o de pruebas disponibles avaladas por la comunidad científica. El diseño se convierte entonces en el nexo de la Ciencia con la sociedad que le da forma y contenido racional.

La investigación empírica se plantea en el seno del conocimiento existente, en cuyo contexto se establecen los problemas a investigar, se diseña la investigación y se concretan los objetivos. La incidencia de factores externos influye en el diseño de las investigaciones y la interpretación de los datos obtenidos. Los valores sociopolíticos y económicos pueden ser determinantes para la consecución del objetivo perseguido y las decisiones acerca de qué debe y qué no debe ser estudiado pueden estar conectados a fines prácticos de grupos sociales determinados. Niiniluoto apunta que “ninguna Ciencia ha sido absolutamente autónoma en la sociedad desde que tuvo la necesidad de un soporte financiero proveniente de fuentes `externas´”Es decir, es un concepto de corte axiológico y como tal debe distinguirse de los procesos cualitativos o habilidades específicas.

A su juicio, lo más lógico sería que los propios científicos establecieran los criterios necesarios para la investigación en determinados campos o que fueran libres para elegir los métodos a emplear, aceptando o rechazando hipótesis o publicando resultados sin interferencias de cara al exterior. Aunque sólo cuando se han planteado los problemas y se han especificado las variables, comienza verdaderamente la investigación.

Por otra parte, hay estudios comparativos que pueden versar sobre la transformación en el tiempo de determinados eventos y en tercer lugar está la investigación explicativa Popper entiende que estas son conjeturas acerca del mundo y que no son definitivamente sustentadas por los hechos, pues han de ser puestas a prueba por medio de la contrastación empírica. A mi juicio, aunque las teorías son falibles a través del método crítico se alcanza una mayor verosimilitud. Es por esto que las teorías científicas tienen un papel importante en el proceso de investigación porque contribuye al desarrollo de investigaciones ulteriores. Una teoría debe ofrecer una cuidada descripción que determina las causas que explican los fenómenos sociales. Un ejemplo claro se encuentra en las teorías científicas que están constituidas por leyes o principios que dan una explicación unitaria de los fenómenos.

Lo cierto es que Niiniluoto apunta que las predicciones empíricas más informativas son aquellas derivables de una teoría: no es necesario que muchas de esas predicciones sean estrictamente verdaderas, de hecho muchas de estas podrían ser falsas y no por eso estarían distanciadas de la verdad. Esta noción alude a que las teorías científicas no son consideradas aisladamente, la Ciencia tiene que ver con unidades que constituyen un marco teórico interconectado y permitir examinar las consecuencias. La proposición de estos modelos teóricos es la afirmación de que determinados sistemas de realidad han de ser justificados por los científicos. Es decir, a diferencia de la vida cotidiana, la Ciencia desarrolla nuevos modelos y los justifica críticamente, mientras que en la propia vida cotidiana no somos conscientes de los modelos adquiridos y ,por tanto, deben estar sujetos a examen crítico.

En este sentido, el conocimiento científico opera sobre unidades amplias que no se limitan a la mera evaluación teórica en función de su capacidad de predecir hechos nuevos o de la resolución de problemas en términos de logro de los fines planteados. Si se tienen en cuenta los procedimientos, resultados y objetivos que mantienen aquellos profesionales que trabajan en un mismo ámbito sea cual sea su tradición investigadora esto supone, como mínimo, que los investigadores sobre esos problemas y sus resultados supongan un incremento desde un punto de vista cuantitativo aunque existan discrepancias interpretativas. Tales debates redundan en el perfilamiento de teorías e hipótesis. Niiniluoto afirma que por esta razón: “ el conocimiento humano es visto desde una perspectiva dinámica”- es decir- es un proceso.

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