Las necesidades del estudiante, Ortega y Gasset

Lectura de José Ortega y Gasset. Sobre el estudiar y el estudiante .
José Ortega y Gasset contiene la figura de profesor de filosofía y la de pensador privado. Es más, la mezcla de las dos figuras pensantes (pensador privado y profesor)  En sus escritos y discursos, como en este extracto de una clase, siempre recalcó por encima de cualquier razón filosófica la circunstancia concreta, y dejó entrever un método, una forma común de vencer la circunstancia apoyándose en la necesidad, dividiendo la circunstancia en dos tipos de necesidades....


Hay formas diversas de necesidad, de menesterosidad. Si alguien me obliga inexorablemente a hacer algo, yo lo haré necesariamente, y, sin embargo, la necesidad de este hacer mío no es mía, no ha surgido en mi, sino que me es impuesta desde fuera. Yo siento, por ejemplo, la necesidad de pasear, y esta necesidad es mía, brota. en mí -lo cual no quiere decir que sea un capricho ni un gusto, no; a fuer de ne cesidad, tiene un carácter de imposición y no se origina en mi albedrío, pero me es impuesta desde dentro de mi ser; la siento, en efecto, como necesidad mía. Mas cuando al salir yo de paseo el guardia de la circulación me obliga a seguir una cierta ruta, me encuentro con otra necesidad, pero que ya no es mía, sino que me viene impuesta del exterior, y ante ello lo más que puedo hacer es convencerme por reflexión de sus ventajas, y en vista de ello aceptarla. Pero aceptar una necesidad, reconocerla, no es sentirla, sentirla inmediatamente como tal necesidad mía - es más bien una necesidad de las cosas, que de ellas me llega, forastera, extraña a mí. La llamaremos necesidad mediata frente a la inmediata, a la que siento, en, efecto, como tal necesidad, nacida en mí, con sus raíces en mí, indígena, autóctona, auténtica.


Hay una expresión de San Francisco de Asís donde ambas formas de necesidad aparecen sutilmente, contrapuestas. San Francisco solía decir: “Yo necesito poco, y ese poco lo necesito muy poco”. En la primera parte de la frase, San Francisco alude a las necesidades exteriores o mediatas; en la segunda, a las íntimas, auténticas e inmediatas. San Francisco necesitaba, como todo viviente, comer para vivir, pero en él esta necesidad exterior era muy escasa - esto es, materialmente necesitaba comer poco para vivir. Pero además, su actitud íntima era que no sentía gran necesidad de vivir, que sentía muy poco apego efectivo a la vida y, en consecuencia, sentía muy poca. necesidad íntima de la externa necesidad de comer. Ahora bien: cuando el hombre se ve obligado a aceptar una necesidad externa, mediata, se encuentra en una situación equívoca, bivalente; porque equivale a que se le invitase a hacer suya -esto significa aceptar- una necesidad que no es suya. Tiene, quiera o no, que comportarse como si fuese suya -se le invita, pues, a una ficción, a una falsedad. Y aunque el hombre ponga toda su buena voluntad para lograr sentirla como suya, no está dicho que lo logre, no es ni siquiera probable.

Hecha esta aclaración, fijémonos en cuál es la situación normal del hombre que se llama estudiar, si usamos sobre todo este vocablo en el sentido que tiene como estudio del estudiante - o, lo que es lo mismo, preguntémonos qué es el estudiante como tal. Y es el caso que nos encontramos con algo tan estupefaciente como la escandalosa frase con que yo he iniciado este curso. Nos encontramos con que el estudiante es un ser humano, masculino o femenino, a quien la vida le impone la necesidad de estudiar las ciencias de las cuales él no ha sentido inmediata, auténtica necesidad. Si dejamos a un lado casos excepcionales, reconoceremos que en el mejor caso siente el estudiante una necesidad sincera, pero vaga, de estudiar “algo”, así in genere, de “saber”, de instruirse. Pero la vaguedad de este afán declara su escasa autenticidad. Es evidente que un estado tal de espíritu no ha llevado nunca a crear ningún saber -porque éste es siempre concreto, es saber precisamente esto o precisamente aquello, y según la ley, que ha poco insinuaba yo, de la funcionalidad entre buscar y encontrar, entre necesidad y satisfacción, los que crearon un saber es que sintieron, no el vago afán de saber, sino el concretísimo de averiguar tal determinada cosa.

José Ortega y Gasset - Sobre el estudiar y el estudiante (1ª lección de un curso)
Imagen: Desert Story de Colcerex

Pensar no sirve de nada.

Escrito de Joaquín Mínguez Mínguez titulado Pensar no sirve de nada.

Con la frase: Las palabras están vacías, resume Joaquín Mínguez Mínguez una idea que para muchos concierne a la filosofía. ¿Se puede pensar un mundo sin concepto? ese parece el problema, cuando la inutilidad de las palabras mal usadas inmovilizan y ordenan. Como el autor señala cuando afirma que aunque no interese a nadie, la filosofía es la única solución,  anticipa un camino creativo que se ve difuso, nubloso y desnudo.
                
Este es el primer escrito de Joaquín Mínguez Mínguez en Microfilosofia.


El esfuerzo intelectual, la filosofía, parece ser que no interesa a nadie, el pensamiento que ha hecho de nosotros lo que somos, que ha construido nuestra sociedad occidental y el único que puede ayudarnos a entender lo que pasa, lo que no queremos que pase y lo que podemos cambiar y mejorar no interesa a nadie. Pensamiento y filosofía parecen palabras vacías en este tiempo, sin fondo pero nada diferentes del resto de palabras de una lengua, que remiten unas a otras hasta el infinito, sin decir absolutamente nada, signos que remiten a significantes. La capacidad de esfuerzo ha sido suplantada por un bienestar generalizado de esclavos satisfechos encantados de tener comida (mientras el 60% del mundo pasa hambre) y ávidos de espectáculos que “Entretengan” la palabra más usada para referirse a elementos que tendrían que ser sinónimos de subversión, revolución, replanteamiento y pensamiento, como son películas, libros, teatro televisión e Internet.
El nihilismo, palabra vacía como no podía ser de otra manera, es lo que más define nuestra sociedad actual, dentro de este nihilismo o acompañándolo como inseparable está el individualismo, como sinónimo de libertad. El individualismo hace sujetos egoístas, miedosos, competitivos e ignorantes y por tanto faltos de esa anhelada libertad con la que las fuerzas capitalistas, que dominan cada uno de los aspectos de las vidas de las personas, chantajean a todo individuo. No hay una solución global o general a todo esto, nadie tiene una receta milagrosa, simplemente lo único que se puede hacer (sin que quepa esperar nada) es ser consciente de ello y cultivar un pensamiento critico, un pensamiento que aun sabiendo que a nadie le interesa, que parece ser que no sirve para nada, y que va a desaparecer, es el único que puede darnos una visión particular de cada uno de los aspectos de la sociedad en la que vivimos haciendo un recorrido desde el pasado, desde el inicio de la civilización hasta nuestro presente; e intentar volver a abrir las puertas que dejamos cerradas, los pasados que no pudieron ser pensados o recibidos y desmontar todas nuestras “todo poderosas realidades-seguridades” y cambiar así las bases de nuestro mundo hacia lo único que merece la pena: la paz total y absoluta, la cooperación entre personas, tomar conciencia de que nosotros somos los que fabricamos nuestra realidad, con nuestro esfuerzo, sufrimiento y trabajo, por encima de intereses burocráticos, nacionales, culturales, religiosos e identidades personales del yo-absoluto y dominante.



Pensar no sirve de nada - Escrito de: Joaquín Mínguez Mínguez.
Puedes hablar con el por Correo: jminguez26@gmail.com
Imagenes del grupo canario The F.E.O.S. (the Funky Experience Orgasmic Sound)

La leyenda del espantapájaros cortometraje de Marco Besas.

La leyenda del espantapájaros.
La leyenda del espantapájaros, es un cortometraje realizado por el talentosísimo director Marco Besas.El corto relata la historia de un espantapájaros –diferente a todos los demás- que se siente muy solo inmerso en un profundo vacío y lo que más desea en el mundo, es tener un amigo.

Sin diálogos, cada escena es relatada por Sancho Gracia, el que con su voz dulce y penetrante le otorga un impresionante carisma de melancolía a la historia. Es un cuento cálido y triste a la vez, traslada a los espectadores a un escenario mágico, hacia la nostálgica remembranza de las historias infantiles que oían cuando niños.

Esta película fue preseleccionada en la 78º edición de los Oscar de la academia, fue nominada a los premios Goya y resultó ganadora del Melies de plata en el festival de Fantasporto 2006, entre infinidad de premios y nominaciones más.
Cortometraje animado por Carlos Lascano, Guión original de Marcos Besas. Narrador Sancho Gracia.




Cómo el hombre que vive entre ignorantes tiende a evitar sus beneficios.

Lectura de Spinoza en Ética - Proposición LXX.


Lectura perteneciente a la proposición LXX de la parte cuarta de Ethica - Baruch Spinoza.
El hombre que vive entre ignorantes procura, en la medida de lo posible, evitar sus beneficios.

Demostración: Cada cual juzga según su índole de lo que es bueno; así, pues, el ignorante que ha hecho un bien a alguien apreciará ese bien según su propia índole, y, si ve que el destinatario del bien lo estima en menos, se entristecerá. Ahora bien, un hombre libre procura unirse a los demás hombres por amistad, y no devolverles beneficios que, según la opinión de ellos, sean equivalentes, sino guiarse a sí mismo y guiar a los demás conforme al libre juicio de la razón, y hacer sólo aquello que sabe es primordial. Luego un hombre libre, a fin de no ser odiado por los ignorantes, y de no plegarse al apetito de ellos, sino sólo a la razón, se esforzará en la medida de lo posible por evitar sus beneficios. Q.E.D.

Escolio: Digo «en la medida de lo posible». Pues aunque se trate de hombres ignorantes, se trata en cualquier caso de hombres, los cuales, en una necesidad, pueden prestar ayuda humana, y ninguna otra es más ventajosa. Por tanto, ocurre a menudo que es necesario aceptar de ellos un beneficio, y agradecérselo, consiguientemente, según su índole; a ello se añade que también hay que ir con cuidado al evitar sus beneficios, no sea que parezca que los despreciamos, o que tememos remunerárselos a causa de nuestra avaricia; de manera que, al tratar de evitar que nos odien, por ello mismo les inferimos una ofensa. Por eso, al evitar los beneficios debe tenerse en cuenta lo útil y lo honroso.


Coloquio internacional Spinoza - ponencia de José Rafael Herrera



8º Coloquio Internacional Spinoza - Ponencia de José Rafael Herrera
José Rafael Herrera asistió como actor principal al último Coloquio Internacional sobre Spinoza celebrado en Córdoba, Argentina, desde el 1 al 4 de Noviembre de 2011. En su 8º edición el encuentro convocó a curiosos en la figura y la herencia del filósofo judío-holandés, algunos son investigadores y estudiosos, que exponen el resultado de sus investigaciones.

Asistieron países de América Latina, ademan de otros Europeos como Turquia, Italia y Portugal. Los investigadores fueron exponiendo sus ponencias uno detrás de otro, el tema principal del evento fue la expansión del pensamiento de Spinoza por toda Sudamérica, otros destacados fueron; la relación de Spinoza con las matemáticas, el papel de la mujer en la Ethica, y la presentación del libro: "Spinoza en Alemania" de la joven autora argentina María Ximena.

El resumen del coloquio puede deducirse del siguente texto, extraido de la ponencia de José Rafael Herrera, profesor venezolano de la UCV que expone las conclusiones de su trabajo sobre la expansión del pensamiento de Spinoza en América Latina



Nihil exist ex cujus natura aliquis effectus non sequatur(1), nada, pues, existe sin efectos. En América Latina, el spinozismo ha terminado por escindir nada menos que el principio absoluto de la filosofía de Spinoza: la sustancia o la idea de la idea. De hecho, absorta en su reflexión especular, la ha transformado en dos opuestas pinturas mudas sobre lienzo. Cada una de ellas se disputa el verdadero sentido del sistema. La una lo concibe como un absoluto sin predicado, un ente absoluto. La otra lo concibe como materia, un ente relativo. No se comprende que se trata del mismo concepto abstracto, que la diferencia de lo uno respecto de lo otro no estriba en la cosa misma, sino en la presuposición del punto de partida que cada una asume como verdad. Con lo cual, y otra vez, la filosofía deviene sierva de la teología. Esta vez, de la teología del presente. Teología, por cierto, como decía Spinoza en el Tratado de la Reforma del Entendimiento, de “lo vano y trivial”.


Pero un absoluto que pone fuera de sí lo relativo es, en realidad, un relativo. Y, de igual modo, un relativo que pone fuera de sí lo absoluto, es un absoluto. No, pues, el Absoluto, sino dos absolutos, o, quizá sería mejor decir, dos relativos, porque lo absoluto que sólo es absoluto es una negación del Absoluto mismo.


Una única sustancia impone infinitos matices y formas plurales. Leer a Spinoza en América Latina, aquí y ahora, implica superar, y al mismo tiempo conservar, ambas posiciones, a fin de recomponer esta peculiar Gebrochene mitte, esta Trennung que nos invade. En buena medida, de ello depende no sólo la cabal comprensión de Spinoza, sino el propio futuro de nuestra formación cultural.

(1) Spinoza -1968, Tratado de la Reforma del Entendimiento, edic. bilingüe, con texto traducción y notas, a cargo de José Soriano Gamazo, Maracaibo, LUZ, XXXVI, p84
coloquio internacional Spinoza en Cordova Argentina

Coloquio internacional Spinoza - ponencia de José Rafael Herrera
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  Imagen: La princesa que nunca sonrreia de Victor Vasnetsov

Jean Dubuffet critíca el Perfil del profesor.

Lectura de Jean Dubuffet en Asfixiante cultura.
Jean Dubuffet fué Teórico del arte, entregado trabajador de las actitudes creativas y confiado observador  de una multitud de indivíduos:  los enfermos, los locos, de la gente sencilla y sin cultura, obreros y agricultores.  Abajo expresa una disconformidad -a su parecer- enorme, ¿Cuanto talante creador son capaces de otorgar los profesores al alumnado? y ¿por razón de qué incapacidad el proceso se interrumpe?.
Los profesores son escolares perpetuos, escolares que, una vez terminada su etapa de colegio, salen de la escuela por una puerta para entrar por la otra, como los militares que se reenganchan. Son escolares los que, en lugar de aspirar a una actividad de adulto, es decir, creativa, se han aferrado a la condición de alumnos, esto es, pasivamente receptiva, como si fueran esponjas. El talante creador se opone todo lo posible a la condición de profesor. Hay más parentesco entre la creación artística (o literaria) y todas las demás formas de creación (en los ámbitos más comunes, del comercio, de la artesanía o de cualquier trabajo manual o no) que entre la creación y la actitud puramente normalizadora del profesor, que por definición no está animado por ningún gusto creativo y debe dar su aprobación indistintamente a todo lo que, durante el largo desarrollo del pasado, ha predominado. El profesor es el catalogador, el homogeneizador, el confirmador de lo que predomina, donde y en el momento en el que eso que predomina haya tenido lugar.

Asfixiante cultura (1968), Minuit, 1986 (traducción para este libro de Irache
Ganuza Fernández)



 Lectura de Jean Dubuffet: El profesor es un escolar adulto.

El hombre libre es grande cuando evita los peligros y cuando los vence.

Lectura de Baruch Spinoza - Libro de Ética: proposición LXIX.
La virtud del hombre libre se muestra tan grande cuando evita los peligros como cuando los vence.


Demostración: Un afecto no puede ser aminorado ni suprimido más que por un afecto contrario, y más fuerte que el que se trata de reprimir. Ahora bien, la audacia ciega y el miedo son afectos que pueden concebirse como igualmente grandes. Por consiguiente, se requiere una virtud o fortaleza del ánimo  igualmente grande para reprimir la audacia que para reprimir el miedo; es decir (por las Definiciones 40 y 41 de los afectos), un hombre libre evita los peligros mediante una virtud del ánimo igual a aquella con que intenta vencerlos. Q.E.D.

Corolario: En un hombre libre, pues, una huida a tiempo revela igual firmeza que la lucha; o sea, que el hombre libre elige la huida con la misma firmeza o presencia de ánimo que el combate.

Escolio: Por «peligro» entiendo todo lo que puede ser causa de algún mal: de tristeza, de odio, de discordia, etc.

Hacer vida en los bosques: lectura de Thoreau


Lectura de Thoreau en Walden La vida en los bosques.
Thoreau es uno de los padres fundadores de la literatura estadounidense, fue agrimensor, naturalista, conferenciante y fabricante de lápices. En esta lectura describe lo que para él es una fuerza muy poderosa, a la que llama "la fuerza del bosque", la lectura describe con mucho detalle las características de aquellos pueblos que hacen -o hacían, vida en los bosques. Y de la gran importancia del bosque para todo el grupo.

La vida de nuestra aldea se estancaría de no ser por los bosques y prados sin explorar que la circundan. Necesitamos el tónico de la rusticidad, a veces caminar por marjales donde acechan el alcaraván y la sora y oír el zumbido de la agachadiza, oír el susurro de la enea en la que solamente labra su nido algún ave más salvaje y solitaria y el visón se arrastra con su abdomen muy cercano a la tierra. A la par que estamos empeñados en explorar y aprender todas las cosas, requerimos que todas ellas sean misteriosas e inexplorables, que la tierra y el mar sean infinitamente salvajes, no inspeccionados ni sondeados por nosotros, por ser insondables. Jamás nos hartamos de la Naturaleza. Debemos refrescarnos con la visión de ese vigor inagotable, de caracteres vastos y titánicos, la costa marítima con sus desechos de naufragios, las selvas con sus árboles tanto vivos como yertos, la nube del trueno y el diluvio que dura tres semanas y origina inundaciones. Necesitamos ver que nuestros propios límites han sido sobrepasados y alguna criatura viviente paciendo con libertad donde jamás apacentaríamos nosotros.

Nos agrada ver el buitre alimentándose de la carroña que nos molesta y desazona, y obteniendo salud y vigor de tal comida. En el sendero que a mi casa se dirigía, se encontraba un jamelgo muerto que a veces me obligaba a salir de mi camino (sobre todo de noche, cuando el aire se ponía pesado), pero ello fue compensado por la seguridad que me proporcionó del voraz apetito y la inviolable salud de la Naturaleza. Me gusta ver que la Naturaleza este tan plena de vida como para permitirse que miles de criaturas sean sacrificadas y sufrir que se devoren las unas a las otras; que tiernas organizaciones puedan ser tranquilamente eliminadas de la existencia, aplastadas como pulpa, como los renacuajos son zampados por las garzas, o las tortugas y sapos reventados en el camino. ¡Y que a veces ello haya hecho llover carne y sangre!
Con la exposición a los accidentes, debemos ver cuan ligera cuenta se lleva por ellos. La impresión que todo eso produce a un sabio es que existe una inocencia universal. A fin de cuentas el veneno no es venenoso, ni las heridas son fatales. La compasión es un terreno muy difícil de sostener. Debe ser expeditiva y sus alegatos no toleran volverse estereotipados.

A principios de mayo, los robles, nogales americanos, arces y otros árboles que estaban brotando entre las pinedas que rodean a la laguna proporcionaban al paisaje un brillo semejante al del sol, especialmente en los días nublados, como si el sol estuviera quebrando las brumas y brillando suavemente en las laderas aquí y allá. Y así las estaciones van rodando hacia el estío como si uno paseara entre hierbales cada vez más altos.

(...)

Abandoné el bosque por una razón tan potente como aquella que me llevó a él. Me pareció que quizá tenía ya varias vidas más que cumplir y que no podía dedicar más tiempo a esa clase de vida. Es notable cuán fácil e insensiblemente reincidimos en un camino particular y lo convertimos en un sendero trillado. Aún no había vivido yo allá una semana y mis pies ya habían marcado una senda entre la puerta de la casa y la orilla de la laguna; y aunque ya hacia cinco o seis años que la recorría, todavía se la distinguía perfectamente bien. Sospecho que otros la habrán usado también y contribuido así a mantenerla abierta. La superficie de la tierra es blanda y en ella se imprimen las pisadas humanas; y lo mismo sucede con los caminitos que recorre la mente. ¡Cuán estropeadas y polvorientas deben de estar, pues, las grandes carreteras del mundo y cuán profundas las huellas que dejan en ellas la tradición y el conformismo! No quiero tomar pasaje de camarote, sino más bien ir delante del mástil, sobre la cubierta del mundo, porque desde allí podré divisar mejor la luz lunar entre las montañas. Ya no deseo viajar abajo.

Con mi experimento aprendí al menos que si uno avanza confiado en la dirección de sus ensueños y acomete la vida que se ha imaginado para sí, hallará un éxito inesperado en sus horas comunes. Dejará atrás algunas cosas, cruzará una invisible frontera; unas leves nuevas, universales y más liberales, principiarán a regir por sí mismas dentro y alrededor de él; o las viejas leyes se expandirán y serán interpretadas en beneficio suyo en un sentido más generoso, y vivirá con el permiso de seres pertenecientes a un orden más elevado. En la proporción en que haga más sencilla su vida, le parecerán menos complicadas las leyes del[ universo y la soledad no será soledad, ni la pobreza será pobreza, ni la debilidad será debilidad. Si uno ha construido castillos en el aire, su tarea no se perderá; porque ahí están bien edificados. Que tan sólo ponga ahora los cimientos bajo esos castillos.


 Lectura de Thoreau en Walden La vida en los bosques.