31 de mayo de 2017



Sobre el sentido de la vida, Albert Camus

Publicado por: Alejandro Diaz

El absurdo de la realidad. ¿Tiene la vida sentido? 

La libertad absoluta sólo implica que las clases dominantes prolonguen la injusticia, pero la justicia absoluta presupone el control de toda actividad, lo que restringe la libertad.

francia


La delicada salud de Albert Camus le impidió seguir con algunas de las actividades que había emprendido durante su vida, la tuberculosis por ejemplo minó su capacidad para continuar boxeando y hacer natación, también se le negó la labor de profesor y fue rechazado por el ejército francés cuando se presentó como voluntario. Estos hechos entre otros influenciaron para que Camus se enfocara en su labor de periodista.
 Los primeros escritos de Albert Camus fueron para la revista Sub por el año 1932, su pensamiento estaba más influenciado en la labor humanitaria que en la política, por lo que se dedicó a denunciar las injusticias que atormentaban a Argelia, específicamente las injusticias en contra de los musulmanes en la región de Cabilia poblada históricamente por bereberes. En sus artículos se puede apreciar el pensamiento sobre la responsabilidad que tiene Francia con respecto a Argelia, considerando su deber de desarrollarla sin olvidar las injusticias por ella cometidas, como la discriminación racial o la segregación. En algunos artículos también Camus nos da a conocer hechos significativos de su niñez y nombra a figuras importantes de la misma, quizás por la necesidad de hacer de la propia vida una explicación, cosa que se verá reflejada con el tiempo en su propia filosofía.

 Albert Camus deja el partido comunista por desacuerdos profundos, uno de los más importantes fue el hecho de que se firmara el pacto germano-soviético entre la Alemania nazi y la Unión Soviética firmado por los ministros de Asuntos Exteriores; es importante notar que este tratado también establecía vínculos comerciales y una especie de reparto del territorio europeo después de la guerra. Como una opinión personal, encuentro cierta similitud con la tendencia actual de algunos sectores de la población de negar históricamente el holocausto, atacando a una raza como capitalista, si bien hay puntos históricos que siempre se deben conversar, no es difícil notar en cualquier discurso los fines políticos que puede llevar impreso.
 Camus creía en la autonomía del partido comunista argelino, manifestando con ello la idea de libertad de acción según las necesidades específicas de la población, una postura interesante que sincretiza la idea de individualidad con la de lo colectivo.

 Lleva el teatro a los trabajadores con la fuerte convicción de que las masas deben tener acceso a la cultura, por ello publica en 1937 la obra de teatro "nupcias".

 En el año 1940 el gobierno de Argelia prohíbe la publicación del diario en el que trabaja, “el frente popular” creado por Pascal Pía, también se manipula para que Camus no pueda encontrar trabajo en Argelia, estas razones provocan que se mude a París en donde conoce a Francine Faure con quien se casó y tuvo dos hijos.

 En 1942 publica el extranjero en donde se aborda un tema tabú incluso hasta nuestros días, “la madre”, cito: “pensé que, al cabo, era un domingo de menos, que mamá estaba ahora enterrada, que iba a volver a mi trabajo y que después de todo, nada había cambiado…” El tema del absurdo de la vida se hace presente en este libro, también el tema de la indiferencia que se presenta como un virus a medida que tenemos contacto con ella, el sinsentido se apodera de la obra de manera apabullante, dejando de lado los valores fundamentales de su época; en cierta medida presagió muy bien la venida de una sociedad agonizante; el hombre luego de la segunda guerra mundial sería un hombre sin esperanzas, sin fe, con la sospecha tatuada de que nada tiene sentido, un hombre totalmente incrédulo, incrédulo hasta de la razón.

 Aunque es digno notar que Camus ante la evidencia del absurdo llegó un poco más allá. Personalmente, como escritor he relacionado la creencia de dios con la de una verdad, ya que si creemos en un dios necesariamente creeremos que la verdad es una, más si creemos que hay muchas verdades somos de alguna forma politeístas; la sociedad moderna no ha podido escapar de las más grandes dudas que han azotado al hombre desde hace siglos ¿existe una verdad o en realidad son muchas?. “Pienso luego existo” dijo Descartes, aunque no pudimos encontrar un significado del existir o, más precisamente, un sentido por el cual existir; mientras que Hume diría que ni siquiera podemos estar seguros de lo que pensamos y si nuestro pensamiento no es más que un estímulo de algún otro. Ahora, al parecer a Camus no le interesaba tanto encontrar un sentido de la propia existencia, sino más bien creer en el sentido de la protesta propia, ya que de alguna forma al notar que la vida sigue igual luego de “la muerte de la madre” la misma noción de ello representa un dolor profundo, una protesta profunda en contra de la propia indiferencia. Quien es capaz de ser tan sincero consigo mismo se transforma en un extranjero, en un desterrado de una sociedad puritana de máscaras más no de hechos, una sociedad en la que se es malo si lo descubren, con una moral extraña que hace sentir a muchos unos forasteros.

 Camus no era un escritor simplemente, era un activista: “Uno no puede ponerse del lado de quienes hacen la historia sino de quienes la padecen”, esta es una de la frases que significa bastante bien la labor de Camus en la guerra entre franceses y argelinos de 1956 en donde hizo un llamado a la tregua, pidiendo que se respetara por todos los medios y sin ninguna excusa a la población civil. Es de conocimiento público que Camus amaba Francia, sus artes y su cultura, pero la otra mitad de su corazón estaba en Argelia en su gente, con los que se había criado, los desplazados que sufrían por una sangrienta guerra civil.

 A los 44 años años obtiene el Premio Nobel de Literatura, tres años después muere en un accidente de auto que trae consigo muchas especulaciones políticas que siguen siendo materia de algunos debates.

 Con Camus en cierta manera abandonamos la teoría de la razón, aunque lleguemos a su filosofía través de ella, comenzando a ver la vida como un absurdo sin sentido donde la razón no es una herramienta infalible para vivir, pero es a través de ella donde podemos descubrir lo lejos que estamos de "una realidad indiferente"; quizás por esto Camus llama al absurdo como el abismo entre nosotros y la realidad, el noúmeno. Ante esta indiferencia surge la rebeldía como concepto dignificante para el hombre; debemos creer en nuestro grito en el silencio, amar nuestra música porque nace de lo más cercano del yo que podemos concebir y, por lo tanto, embellece ese silencio; en este sentido la filosofía y la música se entrelazan con un mismo fin. Encontrar la belleza de nuestro ser, de nuestra protesta, nos vuelve a transformar en singularidades en la nada, es pues cómo nos armonicemos con el silencio la forma más cercana de encontrar una plenitud anclada al absurdo, al sin razón. Por esto el hombre no puede vivir sin valores, porque la misma elección de vivir nos impone una dignidad que debemos asumir, nuestra vida tiene un valor que no se parece a ningún otro valor, es una piedra preciosa única en un abismo marino, un poema recitado sin público, hermoso solamente por el hecho de ser.
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