17 de diciembre de 2016



La ilusion de la democracia

Publicado por: Camilo Quinteros
Una lectura sobre sobre la forma de un gobierno que controla.

El hombre, desde la antigüedad, ha intentado darle un sentido a su realidad, construir un orden, y por medio de esto, evitar el caos, edificar una estructura que logre mantener el orden para cada uno de los ciudadanos, este proceso se ha manifestado de muchas maneras, muchos experimentos fallidos, cada uno buscando distintas maneras para que el caos no se demuestre para el hombre común. La necesidad, por lo tanto, es otorgar un orden, lo que llevo a los gobernantes a generar diferentes formas en las que el pueblo pudiera ser gobernado; presentándose finalmente tres formas (miradas de forma macro), en las que uno gobierna, en las que algunos gobiernan, en las que todo gobiernan.

La ultima mención hace referencia a la democracia, éste sistema de gobierno, que en la antigüedad era participativa y no representativa como es reconocida hoy en día, en la que cada individuo que fuera ciudadano tendría voz y voto en cada una de los procesos legales, lo que lleva, innegablemente a la forma en que hoy en día somos gobernados. Sin olvidar que solo algunos eran los que tenían la posibilidad de exponer su opinión.

La democracia es el sistema de gobierno más utilizado en la actualidad, en cada país donde se presente este sistema se ha presentado una deformidad y una “ilusión” que ha mantenido cautivos a la ciudanía. La democracia, más allá de que ahora las personas que puedan votar en un número mayor que en la antigüedad eso no implica que los votos que se generan en la actualidad representan el pensamiento real de los individuos porque existen muchos otros factores que limitan al votante, ya sean promesas falsas, falacias pronunciadas, marketing electoral, regalos, etc.  

Lo que me genera una pregunta legitima: ¿El tipo de democracia actual representa realmente la población de un país?, si la forma en que la democracia se observa hoy es representativa, ¿quienes son realmente las personas que nos representan? y aun más crítico ¿que es, con exactitud, lo que representan éstos? ¿Cuáles son sus intereses? ¿Cuál es el personaje de personas que votan por los que representaran a la mayoría de las personas que, tal vez, se restaron de votar?, el pensamiento de las personas que votaron por ellos, los de los individuos que decidieron ser representados por ellos, o, por el contrario, representan algunos “otros” intereses; personales, económicos, políticos, falsos….  etc.

Por medio de la globalización somos golpeados día a día por una cantidad inconmensurable de información, razón por la cual, se ha llegado a tal punto que somos convencidos de adquirir bienes que no necesitamos, objetos que son irrelevantes para nuestras vidas, y que, por el contrario, se han dejado de lado una cantidad de características primordiales para una real calidad de vida; el arte, la filosofía, educación con propósitos mayores, altruismo, respeto...

Es innegable y, casi ingenuo, considerar que la disminución de estas horas en los colegios responda a una búsqueda de más conocimientos, sino que, evidentemente, responde al tipo de individuo que el país quiere; consumista y sin pensamiento crítico. Capaz de olvidar fácil y de no dudar de lo que la elite dice. Un analfabeta funcional

De esta manera, se ve como la democracia ha surgido como un sistema que engaña, que entrega la ilusión de la participación sin siquiera permitir la real participación, y aun peor, que insiste que solo así se presenta una real acción democrática, ¡Que gran falacia nos han contado! (non causa pro causa), ¿Qué significa eso? que si veo alguna injusticia y no vote, debería quedarme callado, no tendré derecho a asistir a una marcha, no, se deduce que si no votaste no tienes derecho a opinar, por lo que, con esta frase se hace creer que solo las personas que votaron puede, al menos, reclamar. Sobre todo cuando ha existido una explicación de lugares comunes donde se ha dejado que todos opinen, lo cual es bueno, cuando es menesteroso recordar que el poseer cierta opinión sobre una cuestión publica no puede generar una verdad en torno a dicha temática, una opinión personal no es una verdad que pueda ser impuesta, y eso lo que precisamente ha sucedido con la explotación constante de espacios donde las personas, al fin y al cabo, no expone un pensamiento crítico y reflexivo sino que solo repite lo que mayoría espera que diga, se ha dejado de lado toda decadencia y abolido el pensamiento crítico. Ya no es funcional para las nuevas democracias.  

Nuestras vidas están perdidas si no existiera un orden (es lo que nos han dicho siempre, a tal punto que lo creemos), un camino que se ha asfaltado con una intencionalidad determinada, que no permita hacernos perder el horizonte que nos han determinado, pero este camino son las “ilusiones” que en nosotros ha estado actuando para entregarnos tales determinaciones, tales conceptos funcionan en nuestro cerebro para sobrevivir al desorden, es necesario para cada individuo creer que las cosas que cree son existentes afuera de él, la justicia, la igualdad, la democracia, son sino, aparatos de control en que hemos sido gobernados y encadenados para desequilibrar el edificio que fue construido hace tanto siglos. Son las cadenas de nuestro pensamiento.

La necesidad de ese orden se ve al reflexionar sobre un mapa, ¿por qué un mapa?, un mapa es la representación de un espacio territorial, pero la representación no siempre se sigue de la realidad, lo que conlleva, que el mapa es una construcción, algo que se ha generado para orden el caos. El mapa de Mercator es la representación de la tierra en forma cilíndrica, una representación hecha en el año 1569 que es una construcción centralizada en Europa, el continente más importante en ese tiempo es el centro del mapa, pero esto ha conlleva a que se haya transformado en la realidad, la ilusión de pensar que la tierra tiene dicha configuración.

Si se observa el mapa Mercator, se podrá distinguir que la línea del Ecuador, que debe ser el centro esta desplazada hacia el sur, generando una distorsión y amplificando el hemisferio norte, de esta manera la distorsión se ve profundizada en los continentes de África, Oceanía y América, estos completamente más pequeños de su tamaño real, y en contraposición, lo que se ven más grandes son los que, en aquella época, tenían más poder, por lo tanto, lo que se considera como verdadero es solo una construcción del poder de las elite de aquel siglo.
El mapa es considerado con mayor precisión es de Peters de 1973, que, cuando presento su proyección comenzó de hablando de la siguiente manera: "Los atlas al uso son en su totalidad eurocéntricos. Es decir, países tan pequeños (41,000 km²) como Suiza tiene el privilegio de ocupar una página doble, si tienen también la suerte de estar ubicados en Europa central" (Peters, 1973), la proyección de Peters tiene mayor certeza, pero tiene menos influencia puesto que, la verdad sobre Mercator ha tenido tanta trascendencia que se considera como la verdadera, como la forma en que la tierra está distribuida, una mentira que nos ha mantenido en un falso orden. Solamente un mapa virtual como el de Google respeta ambas proyecciones, si se observa éste, se podrá ver que predomina la proyección de Mercator, pero mientras se ve la distancias varían a la forma de Peters.

El mapa, de esta manera, se transforma en una forma de ver el mundo literalmente, en una interpretación, en algo que se considera como verdadero, pero que, como se demostrado, a veces lo que se cree como lo verdadero es solamente lo que conviene, la utilidad que se entrega a cierto momento histórico.

Con este ejemplo es posible ejemplificar la forma en que la Democracia que se conoce hoy en día tiene el peso, se cree que es la única forma de gobernar y entrega un pseudo poder a las personas que creen que realmente están haciendo un acto democrático al momento de depositar un papel en un urna, pero no es más que la ilusión de poder que nos entregan para quedar tranquilos, para que la ilusión tome su papel y nos lleve a considerar que realmente estamos eligiendo a aquellas personas que nos representarán, pero es la representación donde cae el gran error, la tragedia es confundir que la ciudadanía solo se representa en el voto.

El hombre siempre ha tenido esa necesidad, el menester de transforma el caos en orden, de no caer en el abismo, por lo que se entrega la ilusión del poder a las personas para que crean que eligen a su "representante". La democracia es el nuevo método de orden, la forma de controlar a las personas sin que se caiga en una dictadura, sin caer en los excesos del poder y en la brutal perdida de personas que se puede traer a colación. Si, la democracia no es perfecta, pero es, hasta el momento, la mejor de forma de gobernar, pero no por eso se debe ser ingenuo y cree que realmente se está haciendo algo revolucionario, algo que producirá un real cambio.

Es necesario, para cada individuo, tener una certeza, tener algo que puedan ver, el voto se transforma en lo tangible por lo cual es el medio que tiene de satisfacción, el placebo que cada cierto tiempo se entrega para calmar cualquier sobresalto, cualquier intento de pasión que pueda asomarse de la disconformidad, en un sistema que, como el chileno, en la última elecciones votaron menos del 50% de la población (que no se sabe con certeza cual es) ¿cómo se puede mantener el placebo? razón por la cual se ha podido ver en el últimos ejercicios de marketing sobre quienes son candidatas en llamar a votar, el voto se transforma, evidentemente, en el calmante, en la anestesia que se necesita:

"Se pretende que se está hablando de algo físico, palpable, popular, cuando bien mirado ya los hechos mismos revelan su carácter ilusorio constitutivamente mentiroso. Por ejemplo la trampa previa consiste en cómo se puede creer que una minoría es la Mayoría (no sólo porque la población votante no deja de ser minoritaria respecto al común de las gentes, sino porque la posterior «representaci6n democrática» siempre es una minoría personalizada cada vez menos representativa de nadie, a no ser de sí mismos, cada vez mas impresentables a medida que van entrando en la escena Democrática). Otra operación tramposa consiste en hacer creer que la Mayoría es todos, esa es otra de las claves de la ilusión democrática: el engaño en que se funda; a partir de esas ilusiones engañosas básicas todos los juegos ilusionistas posteriores, el baile de máscaras, los discursos inflados, los dineros escamoteados, no serían sino ilusiones menores con la que se adorna la gran mentira de la representación tecnocrática: la ilusión de representación." (Isabel Escudero, la ilusión democrática)

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