24 de junio de 2016



Estoicismo de Grecia a Spinoza

Publicado por: Alejandro Diaz

Ontología inmanente, panteísmo y ética

La escuela de la stoa es una de las más influyentes en el pensamiento posaristotélico en grecia y en la misma roma; la fuerza de sus ideas no sólo se representan en sus conceptos, también en la vida misma que llevó todo aquel que mereció ser llamado estoico.




"pan y diario"
“Ser igual que el promontorio contra el que sin cesar se estrellan las olas”. Así definía Marco Aurelio la finalidad del estoicismo, una doctrina nacida en Atenas y que fundó Zenón de Citio por el año 301 ac, para luego prolongarse bastante en el tiempo debido a los grandes intelectuales que enriquecieron su pensamiento; el año 529 dc el emperador Justiniano cerró la escuela de Atenas, relegando esta filosofía al olvido. Aún así, se pueden ver retazos de las ideas estoicas durante el siglo XVII, con pensadores como Spinoza, entre otros. El estoicismo se divide en tres etapas históricas: el estoicismo antiguo, el estoicismo medio y el estoicismo nuevo. Durante el estoicismo medio las elites romanas comienzan a adoptarlo llegando a avanzar mucho en este pensamiento, surgiendo figuras de la talla de Séneca, Marco Aurelio o Lucano.

El estoicismo nos da la dignidad para enfrentarnos a una situación extrema, es una doctrina de la resistencia que nos mueve hacia la imperturbabilidad, concepto importantísimo, con propósito de ser receptivo ante todo, más no afligido. En el estoicismo no se trata de ser pesimista, se trata de comprender que la misma miseria humana produce dolor; el lobo es el lobo del hombre, diría Hobbes con muchas evidencias, pero el estoico no basa su felicidad por la cantidad de maldad humana presente, sino que entiende que no vive en un mundo donde sólo importen sus intereses egoístas, por esto adopta una filosofía naturista en donde llega a la conclusión que todo en la naturaleza está en una perfecta armonía matemática y que nada escapa a esta armonía. El estoico vive el presente porque comprende que el futuro no está en sus manos; ya lo diría marco Aurelio: “La perfección moral consiste en esto: en pasar cada día como si fuera el último, sin convulsiones, sin entorpecimientos, sin hipocresías. Los dioses, que son inmortales, no se irritan por el hecho de que durante tan largo período de tiempo deban soportar de un modo u otro repetidamente a los malvados, que son de tales características y tan numerosos. Más aún, se preocupan de ellos de muy distintas maneras. ¿Y tú, que casi estás a punto de terminar, renuncias, y esto siendo tú uno de los malvados? Es ridículo no intentar evitar tu propia maldad, lo cual es posible, y, en cambio, intentar evitar la de los demás, lo cual es imposible". Este bello pensamiento de Marco Aurelio nos enseña que el estoicismo busca también la virtud moral, el hombre sólo es feliz si controla sus pasiones y de paso hace de este mundo un mundo menos malo entre lobos.
Apatheia y Ataraxia son las dos categorías fundamentales de el estoicismo, las que pueden traducirse respectivamente. La Apatheia puede traducirse como “desapasionamiento”, principio que argumenta que el hombre no es dueño de lo que haga otro individuo, ni siquiera de lo que ocurra en la naturaleza, pero sí puede manejar su propia voluntad y hallar a través de ella el camino hacia la felicidad, renunciando a sus sentimientos y pasiones, sobre todo si reconoce que estos sentimientos le traen desdicha. La Ataraxia puede traducirse como “imperturbabilidad”, que es una especie de tranquilidad ante los hechos; no debe confundirse como inactividad sino como "resistencia frente al sufrimiento", identificando las cosas que no podemos cambiar en el ámbito del futuro ni en el ámbito del pasado y, como no podemos cambiarlas, camino vano hacemos al preocuparnos demasiado por ellas.
Quizás una de las máximas más conocidas y significativas del estoicismo está en una frase de Epicteto: Sustine et abstine, que en español es “soporta y abstente”; en la vida del hombre el placer y el dolor son los dos agentes que pueden expulsar la felicidad, por ello soporta el dolor y abstente de los placeres son las máximas que sintetizan en todo su esplendor los hechos del estoicismo. Con esto como horizonte obtenemos la dignidad para enfrentarnos a una situación extrema, aprendemos a perdonar y a continuar en lucha constante contra todo agente que perturbe el equilibrio, haciendo de la necesidad una virtud para así transitar de pie en un mundo en ruinas.
Si nos vamos al siglo XVII, notaremos que la presencia del estoicismo en la figura de Spinoza es evidente; claramente Spinoza tenía conocimientos de estoicismo, de hecho citó a algunos pensadores estoicos en sus escritos, por esto se dice que la ética de Spinoza es un camino al estoicismo. Es importante señalar que Spinoza no buscó refundar el estoicismo, sino que quiso impulsar su filosofía a través del pensamiento estoico. Las similitudes entre el pensamiento estoico y el de Spinoza son similitudes ontológicas y éticas, aunque sólo sea desde el inicio ya que la filosofía de Spinoza mira a las pasiones no como opuestas a la razón (como las ven los estoicos), sino como cosas naturales que pueden seguir sus pasos o no. La fórmula “Deus Sive Natura” concepto prestado de los estoicos por Spinoza, representa un poco lo dicho, aunque de partida hay que remarcar que la filosofía de Spinoza no es estoica. Es importante notar que Spinoza utilizó el estoicismo por dos razones principalmente: primero, para hablarle al mundo cristiano, ya que el cristianismo desde sus inicios ha puesto buenos ojos a la disciplina estoica, lo que serviría para que aquellos no iniciados del todo en la filosofía, pero sí en el cristianismo, pudieran introducirse en su nueva filosofía con mayor facilidad. Segundo, porque Spinoza pretendía distanciarse de la filosofía aristotélica y platónica que ya habían agotado sus recursos con los escolásticos. Es por esto que “Deus Sive Natura”, surge como una tesis estoica que comienza a refundarse en las teorías de Spinoza; la tesis fundamental es que el estoicismo y el pensamiento en Spinoza se desarrollan porque rechazan lo sobrenatural, igualando así a dios con la naturaleza y viceversa, ergo, nada hay fuera del concepto mismo de dios; de ahí que se diga que ambas filosofías son naturistas y ontológicamente inmanentes. Por otro lado, diferencias entre ambas filosofías hay y bastantes, pero es necesario conocer que con Spinoza parte del estoicismo nació de nuevo.
Me gustaría terminar mostrando del brillante Epicteto una frase que encierra la máxima clave, sólo sanandose el hombre a sí mismo podra sanar su entorno, cito: “La filosofía no promete asegurar nada externo al hombre: en otro caso supondría admitir algo que se encuentra más allá de su verdadero objeto de estudio y materia. Pues del mismo modo en que el material del carpintero es la madera, y el del escultor, bronce, el objeto del arte de vivir es la propia vida de cada cual”. El mismo hecho de dialogar el estoicismo muestra aquella vieja esperanza de que quizás alguno aprenda el difícil arte de la vida.
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