3 de febrero de 2011



Libertad y felicidad.

Publicado por: Esteban Higueras Galán / @HGEsteban
Escrito compartido por Federico Espinoza, el cual realiza escritos para el grupo Pensar y crear en Facebook. texto algo agresivo en su forma, expresa valores existencialistas, ¿Que significa existir?, se necesita algo más que un cuerpo para poder hacerlo, aquí se habla de valores, para formular otra pregunta encubierta; ¿Como trabajan las creencias en mi vida? o, ¿me gobiernan pasiones en lugar de valores?.

Te levantaste, empezó el día. Y de acá en adelante, podes hacer lo que quieras con tu cuerpo. ¿Haces algo que ayude a alguien? ¿Lees un libro? ¿Te tiras desde un edificio de diez pisos para ver si sobrevivís? Todo es posible. Hay gente que hoy en día se olvida que sus posibilidades son infinitas: las rutinas más alienantes los alejaron de su libertad. Ellos mismos la entregaron, la olvidaron, por que saber que uno es libre es demasiado pesado. Toda la sociedad moderna esta avocada a eliminar este peso, odia este peso. Hay paredes invisibles por todas partes que limitan nuestras posibilidades, que nos quieren hacer elegir siempre una. Las sociedades se quieren dirigir en la dirección de ser predecibles, fáciles de controlar.


Los que mandan prefieren siempre ganado determinado, y aunque esto sea abominable, hay que cederles algo: Mandar es mucho más pesado que obedecer. Ellos siempre cargan con ese peso, y hacen lo que quieren, por que son más fuertes que el que queda atrapado por el pánico de ser libre. Obedecer siempre va a ser mas fácil: Lo único que hace el esclavo es elegir que otros elijan por el. Si los esclavos fueran mas fuertes que sus amos se rebelarían, escaparían de eso. Aunque les costara su vida.


El problema de la fuerza del que manda es que no suele estar al servicio del genuino bienestar general. Los valores de la sociedad moderna son “Útil” o “Inútil”, y el fin inmediato es incrementar la producción. La gente es solo un instrumento para ese fin .Las consecuencias a nivel humano son terribles: hay mucha gente que apenas nace olvida que es libre. Que empieza el día obedeciendo, desde muy temprana edad. Esta fuerza del que manda es dirigida por la ignorancia, la desconsideración, es fuerza deshumanizante, por que mata la libertad. Es usada para imponer su voluntad sobre el que nace olvidando su libertad. Y el que la olvido ya no reflexiona sobre sus elecciones, esta atrapado. Las circunstancias le enseñaron a ser débil, y no hace nada para cambiarlo. Hay que reforzar la idea de que podemos elegir así mas gente va a aprender a ser valiente, a usar su fuerza en conseguir algo para ellos mismos. Para aprender a ser libres hay que derrotar las ficciones, esas “paredes invisibles”, esos “Tu debes” que nos ordenan y a los que nosotros respondemos sin cuestionar. Y también hay que aprender a llevar esa libertad y su peso, de lo contrario nos engañaríamos con tal de perderla devuelta.



Hay algunos que tienen cierta conciencia de su libertad, pero que les sigue pesando mucho. Entonces se justifican “Yo soy así por que me criaron de ese modo” “No puedo cambiar, este soy yo” “Hice esto por que me obligaron”. Nada de eso es honesto, todo intenta esconder el dolor que genera haber podido elegir otra cosa. El arrepentimiento, esas ganas de volver el tiempo atrás y cambiar algo, es el reconocer las posibilidades infinitas que tiene cada uno, y desear haber elegido diferente. Estas personas odian sus elecciones, odian su pasado. Es más: se enfrentan a su pasado como a algo hostil, algo que quisieran no haber vivido, por que provoca sufrimiento.

Yo considero que esta visión que se tiene del sufrimiento es muy pesimista. Y es lo que la gente siente comúnmente: tiene resentimiento hacia el pasado, y hace de todo para olvidarlo. El sufrimiento se alimenta así mismo y crece con sucesivas experiencias, con fracasos. La mente asimila, relaciona, quiere olvidar concientemente pero afuera de la conciencia recuerda todo. Y así la gente deviene en neurótica, por que se arrepiente de haber sido quien fue en algún momento de su vida. Saber que se pudo haber elegido otra cosa, que nos pudimos haber creado de otra forma (por que nos creamos con las acciones, en cada momento) es uno de los motivos por los cuales la gente enloquece.

¿Puede ser que aprendamos a entender a los errores del pasado como sucesos que nos preparan, que nos forman? ¿Que el sufrimiento enseña, que nos equivocamos por que vamos creciendo? ¿Que nuestra mente quiere que nos sintamos miserables así no tropezamos con la misma piedra una y otra vez?

Yo pienso que para ser feliz es necesario sufrir ocasionalmente con las decisiones que tomamos nosotros mismos. La felicidad no es paz: la paz excesiva es aburrida, vacía. Y llega a entristecer, se pierde el sentido de vivir. Se puede disfrutar estando tirado en una playa por unos días, pero nunca se podría vivir así y ser feliz para siempre, por que la felicidad es movimiento. La felicidad es hacer cosas, tener proyectos. Elegir todo el tiempo. Equivocarse, sufrir por que no fuimos lo suficientemente buenos en algo, y ponernos la meta de superarnos. El sufrimiento nos va marcando metas, tiene el potencial de hacernos mas fuertes, si nos permitimos aprender de el y usarlo. La felicidad es intentar alcanzar cosas que nos proponemos, expandirnos, crecer, crear. Sentir que se exploraron nuestras posibilidades. Que no nos conformamos y que dimos todo. Pero para poder vivir así, hay que poder llevar el peso de nuestras elecciones, de nuestra libertad.

Sobre el peso de ser libre: imaginen esto. Hay un revolver cargado y se apuntan en la cabeza, jugando con el gatillo, tocándolo suavemente. El vértigo que se sentiría en este momento seria agobiante. Lo que pesa en esta acción es el saber que no hay nada que te impida disparar. Podes volarte los sesos y morir si queres hacer eso. Y por más que nunca lo hagas, lo que da miedo es saber que podes. Que sos libre, que con tan solo presionar un poco más fuerte el gatillo te quitas tu propia existencia, que es lo único que realmente tenés en este mundo. Este peso esta en cada una de nuestras acciones, pero se hace más evidente y fuerte cuando las decisiones que tomamos cambian nuestra vida de modo decisivo.

Y además: ¿que pasa si decidimos encarar un proyecto con toda nuestra energía vital (mejorarnos en un deporte, aprender algo que nos importe mucho, empezar a escribir, iniciar y mantener una relación con la persona que amamos) y de repente lo aleatorio, lo impredecible destruye completamente ese proyecto nuestro, proyecto que en parte justifica que vivamos? El dolor seria terrible. La sensación de injusticia, de que fuimos ultrajados por el mundo, de que la vida no tiene sentido, todo eso se apoderaría de nosotros. Algunos llegan a desear nunca haber elegido nada, quedarse en un quietismo total para no sufrir el absurdo de la existencia. Cada uno tiene sus proyectos, sus ideas, pero el mundo y los demás no se configuran para que funcionen al menos que nosotros adaptemos la realidad. Y aun así, no importa cuanto hagamos, siempre puede ocurrir algo absurdo que arruine todo lo que queremos. Esto es ridículo, inaceptable.

Estos son dos de los límites más grandes (pero no el mas grande, a mi criterio la muerte inminente es lo mas pesado que existe, y lo que con mayor esfuerzo tratamos de olvidar, ya vamos a hablar de eso) que tiene la existencia humana, existencia que tiene por esencia a la libertad, y que sin embargo llega a odiarla por su peso, y por que lo que hagamos con ella puede ser arruinado por lo aleatorio. Las numerosas ficciones de las maquinas del tiempo lo muestran con claridad: no se llega a conocer deseo mas fuerte que el de volver algunos días antes en nuestra propia vida para o bien elegir diferente, o bien escapar de lo aleatorio (que deja de serlo, por que venimos del futuro). Pero como no podemos hacer eso en la vida real (y nunca vamos a poder, la maquina del tiempo nunca va a existir, el tiempo no funciona así) nos deshacemos en un mar de lagrimas y rápidamente buscamos algo con lo que aturdirnos, o alguna manera positiva de ver las cosas, aunque tengamos que mentirnos a nosotros mismos descaradamente, reprimirnos, usar mitologías o enterrarnos en rituales y convencionalismos que nos alejan de enfrentar nuestro dolor frente a frente.

¿Que uso tiene explicar y entender todo esto, si lo único que hace es dejarnos desnudos frente al sufrimiento básico que representa simplemente existir? Tiene uso: mientras menos nos mintamos a nosotros mismos mas van a ser nuestras posibilidades, nos vamos a poder explorar realmente y vamos a poder ser felices. No hay soluciones mágicas: vivir duele en si mismo, pero para ser feliz hay que encarar las cosas de frente. Hay que hacerse fuerte, depender menos de los demás, pero saber construir cosas en equipo. Mientras mas entendemos la existencia humana, mas valoramos nuestra propia vida y mejor la usamos. El que no se aturde para dejar de pensar y se enfrenta con su sufrimiento, pensándolo, asimilándolo, entendiéndolo, esta creciendo. Y ese crecimiento se expresa en cada una de las decisiones que la persona toma a futuro. Decisiones que van a ser elecciones propias, y no de otros. Por que la libertad solo se sostiene si no se es cobarde, si se tiene fuerza.

Alguien que tiene la fuerza para asumir su libertad tiene proyectos. La libertad es eso: poder pensarse a uno mismo siempre, planear cosas. El que es libre siempre se expande a futuro, pase lo que pase. Y adora esa libertad, por que es lo que lo llena, su herramienta creadora. Aprende de sus errores, y eventualmente se ríe de ellos, no los reprime. Y quiere demasiado a la vida como para detenerse ante lo aleatorio. El absurdo deprime a cualquiera, pero al que es libre nunca lo detiene. Por que siempre quiere dar más. Esta fuerza que puede encarar la vida es emocional, surge de la reflexión, y lo que me propongo con estos textos es que cada uno de ustedes la cultive. Si no pensamos en todo esto, vamos a terminar negando nuestra libertad, nos vamos a volver esclavos. Piénsenlo.
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